Dic 25 2018
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CulturaPol铆tica

La libertad de creaci贸n, la nueva Constituci贸n cubana y el Decreto 349

El Anteproyecto constitucional cubano propone dos contenidos a la vez: la libertad de creaci贸n art铆stica y el respeto de esa creaci贸n a los valores de la 鈥渟ociedad socialista cubana鈥.

La formulaci贸n contiene un cambio importante respecto al art铆culo 39 ch) de la vigente Ley de leyes, que establece: 鈥渆s libre la creaci贸n art铆stica siempre que su contenido no sea contrario a la Revoluci贸n. Las formas de expresi贸n en el arte son libres鈥.Resultado de imagen para La libertad de creaci贸n, la nueva Constituci贸n cubana y el Decreto 349

El Anteproyecto cambia la regulaci贸n, pero mantiene una cuesti贸n preocupante: la creaci贸n art铆stica supone aprobaci贸n por la moral socialista. Para empezar, no considera que la relaci贸n entre arte y moral siempre es conflictiva, y muchas veces dicot贸mica.

En los a帽os ’50, Aullido, de Allen Ginsberg y El amante de lady Chatterley, de D. H. Lawrence fueron sometidos a juicios por 鈥渙bscenidad鈥. En cambio, Lolita no lleg贸 a los tribunales. Para m谩s de un cr铆tico, el libro de Nabokov era el m谩s 鈥減erverso鈥. En su juicio, Ginsberg declam贸 鈥渧ersos pornogr谩fico-fecales鈥, y aull贸 contra el establishment comprometido con la guerra de Viet Nam. El fallo, no obstante, fue favorable al libro, que invoc贸 sus valores art铆sticos y la defensa de la libertad de expresi贸n.

En la primera mitad del XX, un marxista cubano dec铆a que el blues y el jazz 鈥渉an rodado por el Imagen relacionadamundo de manera indigna, arrastr谩ndose por todos los antros, pasando de mano en mano, alcoholizados y prostituidos, vendiendo su alma y su cuerpo por dinero鈥. P茅rez Prado y Benny Mor茅 fueron considerados 鈥渧ulgares鈥. La moral 鈥渄ominante鈥 los criticaba, aunque ciertamente ninguna ley los prohibi贸. Para su suerte 鈥攜 de nuestra cultura鈥, Arsenio Rodr铆guez no tuvo que privarse de darle su buena yuca a Catalina.

En los a帽os ’90, la timba tambi茅n fue considerada vulgar. Hoy Jos茅 Luis Cort茅s ha agradecido a los 鈥渕uchachos del reguet贸n鈥 porque, 鈥渃omparados con ellos, [茅l] es Shakespeare鈥. El Tosco recibi贸 el Premio Nacional de M煤sica, pero se cumpli贸 la profec铆a de Gente de Zona: 鈥渦stedes que dec铆an que al reguet贸n le quedaba poco, ustedes est谩n mal, ustedes est谩n locos鈥.

En materia de arte y moral, se cumple el dicho: no escupas para arriba.Moral y derecho

La relaci贸n entre el Derecho y la moral no es menos problem谩tica. No existe una moral social. La moral socialista cubana incluye hoy versiones contradictorias sobre el art铆culo 68 del Anteproyecto. Una zona de socialistas combate la moralidad del matrimonio entre personas del mismo sexo, mientras otra lo defiende como igualdad de derechos.

La moral y el Derecho no son lo mismo. La moral tiene una insoslayable dimensi贸n individual. Que sea un 谩mbito 鈥渋nterior鈥 no reduce su importancia: es clave en lo que somos. El Derecho se ocupa de las implicaciones de los comportamientos. La moral no impone otras obligaciones que las generadas por su aceptaci贸n. El Derecho es obligatorio.

Pongo un ejemplo sobre su diferencia. Respecto al sexo, la 鈥減osici贸n del misionero鈥 ha sido considerada sexista, porque afirma la moralidad del sometimiento femenino. Sin embargo, el Estado no puede regular las posiciones aceptables en la cama, como s铆 puede legislar sobre la violaci贸n dentro del matrimonio y sobre las condiciones del trabajo sexual.

Resultado de imagen para posicion del misioneroA煤n reconociendo la diferencia, est谩n conectados: la lucha por incorporar criterios razonables de moralidad en el Derecho, y la cr铆tica al Derecho existente desde criterios morales, gener贸 una potente reflexi贸n cr铆tica de signo progresista a partir del siglo XX.

En ese sentido, la Constituci贸n boliviana, reconocida como uno de los referentes del Anteproyecto cubano, proclama que los valores a defender son los propios de la Constituci贸n, no los de la 鈥渟ociedad鈥. Tambi茅n asigna valores al Estado. Se trata de un tipo de valores universales, no imponibles a una parte de la sociedad sobre otra. Conmina a su ejercicio y los hace exigibles por parte del Estado.

El Anteproyecto confunde estos temas y acoge una versi贸n conservadora de la relaci贸n entre moral y Derecho.

El 349

Imagen relacionadaEl Decreto 349 se ha aprobado en medio del debate constitucional, sin esperar a la aprobaci贸n de la nueva Carta Magna. No es un asunto menor. Se ha anunciado de modo oficial que se le a帽adir谩n normas complementarias. Aqu铆 me limito al texto del Decreto, porque al momento de terminar este art铆culo no se han hecho p煤blicas sus posibles adiciones y modificaciones.

En a帽os recientes, periodistas han demandado una ley de prensa. En su lugar, fue aprobada una Pol铆tica de Comunicaci贸n. Los cineastas demandaron una ley de cine que no fue aprobada, pero algunos de sus contenidos pasaron a formar parte de una nueva pol铆tica hacia el sector. Ni el cuentapropismo ni las cooperativas han sido regulados por ley.

As铆, se constata la preferencia por 鈥減ol铆ticas鈥 鈥攑otestad de los decisores鈥 antes que por leyes 鈥攃on intenci贸n de transparencia y regularidad hacia todos. Tal preferencia no dignifica el papel de la ley y del Derecho, zonas esenciales del ecosistema constitucional.

Imagen relacionadaOptar por un decreto sobre un tema alegadamente parcial 鈥斺渓a circulaci贸n del arte鈥濃 en lugar de una ley general en materia de cultura, hace parte del problema.

El Decreto 349, como es de desear, combate discriminaciones e invasiones del espacio p煤blico contra quienes 鈥渄ifundan m煤sica o realicen presentaciones art铆sticas en las que se genere violencia con lenguaje sexista, vulgar, discriminatorio y obsceno鈥. Tambi茅n busca proteger el ejercicio comercial de los artistas frente a los que se califican de 鈥渋ntrusos鈥.

Al mismo tiempo, contiene cuestiones problem谩ticas, ya 谩cidamente debatidas.

El Decreto otorga al funcionariado gran poder de definici贸n sobre 鈥渓o correcto鈥: al papel de los inspectores que regula el Decreto se suma que solo concede como instancia administrativa de apelaci贸n al propio Ministerio de Cultura (art. 10.2), el mismo 贸rgano institucional que ha tomado la medida apelada.

Los defensores del Decreto 349 afirman que solo regula el 谩mbito de la circulaci贸n de los productos culturales, y que no afecta la creaci贸n art铆stica. En el an谩lisis de Marx, partir del mercado 鈥攅n lugar de la producci贸n鈥 es una forma de 鈥渕istificar la realidad鈥. Pensar que se puede 鈥減roducir鈥 arte, como algo separado de su 鈥渃irculaci贸n鈥, es imaginar que la ca帽a se convierte en az煤car por obra de la 鈥渋nspiraci贸n鈥.Resultado de imagen para cuba decreto 349

Es conflictivo el concepto de cultura que el 349 maneja. La cultura no es un reservorio exclusivo de 鈥渧irtudes鈥 que deban protegerse frente a las 鈥渁ntivirtudes鈥. Desde los a帽os ’30, Gramsci y Mari谩tegui elaboraron nociones complejas sobre la cultura popular, identificando en ella aspectos tanto progresivos como retardatarios.

Proteger un solo perfil de la cultura 鈥攗n car谩cter fijo de ella, sea con intenciones 鈥渂uenas鈥 u 鈥渉orribles鈥濃 tiene a menudo bases clasistas y racializadas, junto a su enorme carga de subjetividades. En ello, ha hecho parte hist贸ricamente de pol铆ticas contrarias a la pluralidad cultural, que a su vez limitaron la diversidad social y pol铆tica.

La cultura cubana no surgi贸 en una escuela, aunque el sistema escolar le sea muy importante. Surgi贸 en el barrac贸n, en la manigua, en el 鈥減residio de ca帽as amargas鈥 del latifundio y en los campos, ciudades, repartos y solares abiertos al trabajo, al comercio y a las m煤ltiples formas de luchar por la vida, construyendo en el proceso sentidos para ella.

Es una antigua discusi贸n. En defensa de Chano Pozo, Amado Trinidad dec铆a en 1945 que 鈥渁unque sea vetada por los arist贸cratas, la conga y la rumba; los Arsenio Rodr铆guez crear谩n su 鈥淏ruca manigu谩鈥; los 脩ico Saquito, su 鈥淐ompay gallo鈥; los Miguel Matamoros, 鈥淓l que siembra su ma铆z鈥濃.[1]

Tampoco es un pasado que solo debe protegerse: se recrea continuamente, se impugna a s铆 misma y se transforma en puja con su contexto. Necesita de las instituciones, pero su importancia la hace m谩s compleja que las necesidades de su administraci贸n.

Resultado de imagen para cuba decreto 349En el Decreto, lo vulgar e inaceptable 鈥攃on todos los problemas que supone definir lo 鈥渧ulgar鈥濃 queda representado como un 鈥渙tro鈥 de la sociedad cubana. No se trata de renunciar a los valores ni a defender el 鈥渢odo vale鈥. El problema es qui茅n, c贸mo y para qu茅 se definen los valores 鈥渃orrectos鈥.

Moralizar la diferencia, y traducirla a una batalla entre valores correctos e incorrectos, abre la puerta a la exclusi贸n de la discrepancia. Con ella, ganan los 鈥渂uenos鈥. Los 鈥渕alos鈥 鈥攍os otros鈥 no merecen. As铆, la cultura milita a favor de la desigualdad, no en su contra. Pero el reguet贸n no crea 鈥渕arginalidad鈥: la representa. Esta se crea por las desigualdades y la falta de oportunidades. Combatir el reguet贸n no es combatir la desigualdad.

El Decreto legitima la censura por criterios 鈥渕orales鈥. La moral es el argumento m谩s antiguo para la censura, pero siempre cumple funciones pol铆ticas, que involucran intereses y situaciones de poder. Por supuesto, est谩 lejos de ser un problema exclusivamente cubano.

Robert Darnton ha explicado c贸mo 鈥渓os Estados dieron forma a la literatura鈥 a trav茅s de la censura. Su libro termina con un alegato sobre el presente: 鈥渆specialmente ahora, cuando el Estado puede estar viendo cada movimiento que hacemos鈥, necesitamos defender la libertad de expresi贸n 鈥渋ncluso si puede ser tachada de fe devocional鈥.

Tengo razones para defender esa fe tambi茅n para Cuba y verla plasmada en la nueva Constituci贸n como un derecho fundamental.

A帽ado que los derechos son limitables: no son prerrogativas concedidas, digamos, a Leo Brouwer o a Chocolate para modelar el mundo a su exclusiva imagen y semejanza. Eso los convertir铆a meramente en d茅spotas. Pero los derechos de ambos, como los nuestros, no pueden depender de 鈥渓a moral鈥, como tampoco se pueden plebiscitar.

Nota:

[1] Amado Trinidad: 鈥淐on permiso de 鈥楲a C谩tedra鈥欌, en Ecos de la RHC Cadena Azul, a帽o 5, no. 40, La Habana, abril de 1945, p. 5. La cita aparece en Chano Pozo. La vida. (1915-1948), de Rosa Marquetti, libro que, a prop贸sito, recomiendo enf谩ticamente.

*Jurista y filo虂sofo poli虂tico cubano muy representativo de una nueva y brillante generacio虂n de intelectuales cubanos partidarios de una visio虂n republicano-democra虂tica del socialismo.

Fuente: http://oncubanews.com/opinion/columnas/la-vida-de-nosotros/la-libertad-de-creacion-la-nueva-constitucion-y-el-decreto-349/

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