Jun 30 2006
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Política

LA LOCURA DEL REY GEORGE EN ESTADOS UNIDOS

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

1. La nueva perorata de Ann Coulter

fotoAnn Coulter es una lengüilarga delirante, fanática de derechas que ha convertido una ideología extremista, un estilo sanguinario e hiriente y un largo cabello rubio en una carrera como comentarista política. Los analistas serios que han estudiado sus escritos y declaraciones por las ondas aéreas han encontrado numerosas inexactitudes y francas falsedades.

A pesar de su mediocridad, mendacidad y maldad –o más probablemente, debido a ellas– Coulter aparece regularmente en programas de comentarios por cable e incluso en la portada de la revista Time.

Recientemente Coulter descendió a nuevas bajezas –una hazaña considerable debido a su historial–. En su nuevo libro Impíos: la iglesia del liberalismo escribe acerca de las viudas del 11/9 que votaron por John Kerry: “Nunca he visto a personas que disfrutaran tanto la muerte de su esposo”. Una declaración que se equipara a la demencia y crueldad de los fanáticos religiosos que se presentan en los funerales militares para gritar que los soldados merecían morir porque este país tolera el homosexualismo. Coulter y esos manifestantes comparten una curiosa visión de la caridad cristiana.

Pero ¿ha sido echada a un lado Ann Coulter por estar peligrosamente perturbada, como los dementes que interrumpen los funerales de los soldados? No. La reacción a la atroz ausencia de decencia ha sido muy diferente. Aún aparece en los medios principales. E Impíos ha llegado al número uno de la lista de The New York Times de los libros más vendidos.

2. Salario mínimo, injusticia máxima

Este punto y el siguiente, yuxtapuestos, dicen mucho acerca de los republicanos que dirigen el Congreso y a favor de quienes gobiernan. Por noveno año consecutivo, la semana pasada el Congreso se negó a aumentar el salario mínimo, que fue incrementado por última vez a $5.15 en 1996. Las encuestas demuestran que aproximadamente el 80% de los electores apoyan el aumento.

Un trabajador a tiempo completo que gana salario mínimo recibe $10.70 Eso está tan por debajo de la línea de pobreza que es una vergüenza para el país más rico del mundo.

Sólo que en la actualidad hay pocos republicanos en el Congreso que se avergüencen en lo más mínimo por la suerte de la gente pobre y trabajadora de este país. En su lugar, hablan en términos grandiosos acerca de la magia del mercado y de cómo el aumento del salario mínimo destruye empleos, una relación de causa y efecto que la historia reciente ha desmentido. Para citar solo un ejemplo, al último incremento del salario mínimo le siguió un enorme boom económico.

¿Y qué decir acerca de los propios miembros del Congreso? ¿Qué mercado controla su salario? Son los amos de sus propios aumentos, y desde la fecha en que dieron un respiro a los trabajadores de bajos salarios, ellos se aumentaron los suyos en US$ 31.000.

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Sus aumentos equivalen a tres veces lo que gana el trabajador de salario mínimo.

Los republicanos no hablan del mercado o del conservadurismo fiscal cuando llega la hora de aumentar sus propios salarios. He aquí un ejemplo de caridad cristiana que rivaliza con el de Ann Coulter, una caridad cristiana que comienza y termina en casa.

Para los 7.3 millones de trabajadores que se hubieran beneficiado con los incrementos del salario mínimo, no hubo nada.

3. Impuesto sobre la herencia: aquellos que más tienen… más recibirán

Según su capricho. Mientras los republicanos del Congreso estaban ocupados en rechazar propuestas para aumentar el salario mínimo hasta la exorbitante suma de US$ 7.20, tuvieron tiempo no obstante para suministrar asistencia y apoyo a la parte más querida de su base, los real, verdadera y asquerosamente ricos.

Justo cuando parecía que la derogación del impuesto sobre la herencia había muerto, los republicanos de la Cámara de Representantes lograron encontrar un acuerdo de compromiso que los lleva casi todo el camino hacia su objetivo. Impertérritos ante los críticos que catalogaron el proyecto como “la Ley Paris Hilton” por la heredera de la cadena hotelera, la misma Cámara, que no aceptó un magro aumento para los trabajadores más pobres, votó a favor de dar a un minúsculo grupo de norteamericanos muy ricos un enorme regalo de Navidad por adelantado.

Ahora depende del Senado decidir si aceptar esta farsa o la detiene.

4. Inmigración: mostrar la verdadera condición

Se suponía que la semana pasada los miembros de las dos cámaras del Congreso se reunieran en un comité de conferencia para arreglar las enormes diferencias en los proyectos de ley aprobados por la Cámara de Representares y por el Senado. En su lugar, la dirigencia de línea dura de la Cámara de Representantes anunció que organizaría una serie de audiencias por todo el país, a celebrarse este verano.

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Esto es con dos objetivos. El primero es un retraso que hace prácticamente imposible que se apruebe este año una legislación abarcadora de inmigración. El Congreso no aprueba una legislación explosiva en medio de una campaña de otoño. Los republicanos de la Cámara de Representantes han querido evitar cualquier oportunidad de aprobar disposiciones –en la versión del Senado– que legalicen a inmigrantes indocumentados después de un tortuoso proceso.

El segundo objetivo de estas audiencias –aún más odioso– es descrito certeramente en un editorial de The New York Times –La gira del espectáculo de inmigración, 22 de junio de 2006–: “Pero lo que los republicanos realmente desean es llevar al proyecto del Senado como si fuera un espectáculo de fenómenos por todos los estados rojos, para disfrutar los abucheos que lo califican de “amnistía” y utilizar las audiencias para aprovechar el resentimiento anti-inmigrante que encuentren y obtener en beneficio de sus candidatos”.

¿Quiénes son los republicanos? ¿Quiénes cuentan para ellos, quiénes los escuchan y a quiénes no escuchan? Esta primavera millones de personas, fundamentalmente latinos, se manifestaron pacíficamente a través de las calles de decenas de ciudades pidiendo una solución digna al drama de 12 millones de inmigrantes que trabajan aquí y que carecen de derechos básicos y status legal.

Al anunciar el retraso de la legislación de inmigración, el presidente de la Cámara de Representantes Dennis Hastert dijo: “En estos momentos, no he oído hablar de ninguna presión a favor de un camino hacia la ciudadanía”.

5. Derechos electorales: frenado ante el altar a un nuevo racismo

La semana pasada se suponía que la Cámara de Representantes aprobara una extensión de la Ley de derecho al voto de 1965. Pero fue torpedeada después de que un grupo de republicanos más ferozmente derechistas que el liderazgo de la Cámara formó un escándalo. El blanco de su furia es una disposición de la Ley de derecho al voto, agregada en 1968 para evitar principalmente la exclusión de los mexicano-norteamericanos en el Sudoeste, y que ordenaba que existieran urnas bilingües en ciertos distritos electorales con gran población minoritaria.

Los extremistas republicanos habían dicho anteriormente que su problema era sólo en contra de los extranjeros ilegales, y no con los inmigrantes legales, y que sus opiniones no tenían nada que ver con el racismo hacia los latinos u otras minorías. Pero la Ley de Derecho al Voto no se aplica a los “extranjeros”, legales, ilegales o extraterrestres. Se aplica solamente a los ciudadanos norteamericanos. Así que ¿cuál es el problema ahora?

La lista no ha terminado …

Quisiera poder decir que aquí acaba la lista, pero hay más. No hay espacio ni tiempo ni capacidad de concentración. Sí quiero agregar un último punto, al que le viene bien un adjetivo que no mencioné en la introducción: patético.

Un estudio sociológico que acaba de ser publicado descubrió que en los últimos veinte años el número promedio de amigos con los que los estadounidenses discuten asuntos que consideran importantes ha descendido de tres a dos. La cuarta parte de las personas ni siquiera tiene un confidente.

Se descubrió que el aislamiento está relacionado con la raza y la clase: las minorías y las personas con menos educación son las más aisladas. Por lo tanto, el estudio demuestra no sólo la creciente soledad de la gente en una sociedad cada vez más impulsada por el consumo individualista y la competencia, en detrimento de la solidaridad y la amistad.

También demuestra que el empobrecimiento de millones a partir de la creciente marea de desigualdad de las últimas dos décadas no ha sido solo material…

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* Periodista.
En la revista Progreso semanal del 29 de junio de 2006.

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