Mar 15 2018
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Pol铆ticaSociedad

La mediatizaci贸n de la corrupci贸n

 

El tema de la corrupci贸n, un problema permanente a lo largo de la historia de la humanidad, nuevamente est谩 en escena. Obviamente gravita la exposici贸n medi谩tica que ha adquirido ante la magnitud y extensi贸n con que hoy se manifiesta, pero como de por medio priman c谩lculos pol铆ticos, poco se habla de las causas estructurales y sus expresiones tangibles, como los intocables para铆sos fiscales, por ejemplo.

Por cierto que es un problema serio e ineludible a enfrentar, aunque en el juego pol铆tico su tratamiento se ha convertido en un discurso de ocasi贸n para sacar r茅ditos inmediatos. Al punto que, por ejemplo, hay quienes pregonan que de llegar al gobierno o desde 茅ste van a 鈥渁cabar鈥 (milagrosamente, de seguro) con dicho flagelo. Es m谩s, en Am茅rica Latina se ha transformado en un eje de la geopol铆tica del vecino del norte.Resultado de imagen para prens corrupcion

En este contexto, capitalizando la justa causa del combate a la corrupci贸n, el conglomerado medi谩tico hegem贸nico viene desplegando una campa帽a sincronizada como adalid de esta lucha, no para informar y mucho menos con un sentido educativo de rescate de valores, de la 茅tica en la pol铆tica, sino como estrategia pol铆tica selectiva (e incluso con tintes partidarios) para acorralar contrincantes, por lo general con discursos moralistas no exentos de procedimientos y recursos poco 茅ticos, como la manipulaci贸n.

Vale tener presente que, en tanto espacio clave de la mediaci贸n pol铆tica y social, el poder medi谩tico tiene un peso gravitante en la conformaci贸n de la opini贸n p煤blica, no solo porque ello le permite influir en la configuraci贸n de actores sino tambi茅n por el margen de maniobra que disponen para establecer los temas de debate, en tanto tienen el poder de decidir a qui茅nes dan visibilidad y a qui茅nes no, qu茅 relatos refuerzan y a cu谩les desfiguran o acanallan, entre otras prerrogativas.

Para muestra dos botones

En Colombia, Octavio Quintero, Director del Grupo Editorial El Sat茅lite, comenta (1):鈥淟a Corte Suprema de Justicia de Colombia ha resuelto abrir investigaci贸n preliminar contra todos los congresistas de la Unidad Nacional (senadores y representantes) bajo la sindicaci贸n de varios delitos: cohecho, colusi贸n, peculado, celebraci贸n indebida de contratos, tr谩fico de influencias y enriquecimiento il铆cito禄 隆H谩game el favor!

鈥淵 semejante noticia ni siquiera abri贸 los noticieros de TV y radio, ni las primeras planas de los diarios nacionales en sus ediciones digitales. Es m谩s, la indagaci贸n habr铆a sido ordenada desde diciembre pasado por el magistrado, Eyder Pati帽o, en virtud de una denuncia presentada en el 2013鈥 Seg煤n la denuncia, los congresistas, 鈥榓 cambio de puestos de trabajo para sus familiares, cupos indicativos y adjudicaciones a dedo de contratos, habr铆an aprobado proyectos de ley relacionados con los acuerdos de paz sin el debido estudio鈥.

鈥淏ueno, que al cabo de los a帽os se decida adelantar la investigaci贸n, y que la noticia no tenga el impacto medi谩tico que se supone, lo que indica es que esas cosas, 鈥榩or lo sabido se callan鈥 o se les otorga poca importancia鈥.

Mientras tanto, en Brasil, el protagonismo medi谩tico, particularmente del grupo O Globo, aparece como un componente clave en el desenvolvimiento de la Operaci贸n Lava Jato. Impulsada por el gobierno de Dilma Rousseff para combatir la corrupci贸n, en el transcurso 茅sta se torna en un operativo que gravita en su destituci贸n, sin prueba alguna, y en el evidente intento de sacar del juego pol铆tico al Partido de los Trabajadores (PT) y sus dirigentes, por la colusi贸n entre segmentos del Ministerio P煤blico, la Polic铆a Federal, el sistema Judicial y los grandes medios.

En efecto, a finales de 2014, se impulsa una cruzada de combate a la corrupci贸n focalizada en el gobierno y el PT, pues los medios hegem贸nicos blindan a figuras opositoras gravemente comprometidas, tal el caso del entonces presidente de la C谩mara de Diputados, Eduardo Cunha, con cuentas secretas en Suiza que fueron reveladas por ese pa铆s; Aecio Neves, excandidato presidencial del opositor PSDB, denunciado por recibir jugosas propinas de Furnas; Geraldo Alckim, gobernador de Sao Paulo, acusado de desv铆o de fondos para la merienda estudiantil. De hecho, el 52% de quienes votaron en diputados para el juicio a Dilma, estaba involucrado en actos de corrupci贸n.

En el marco de esta cruzada, con una serie de hechos montados artificialmente, los medios act煤an como principales propiciadores de las cuatro movilizaciones golpistas que se realizan en 2015. La revista Veja (01-11-2015) coloca en la portada un montaje con la cara del expresidente Lula da Silva vestido con ropa de presidiario, siendo que para entonces no exist铆a acci贸n penal alguna. Cuando la presidenta Rousseff invita a Lula para que se integre a su gobierno, el juez de primera instancia Sergio Moro, intercepta ilegalmente una llamada telef贸nica que es editada y amplificada por la Globo; y un largo etc茅tera.Resultado de imagen para prens corrupcion

De los diversos an谩lisis realizados sobre el tratamiento medi谩tico de estos acontecimientos podemos se帽alar: una cobertura parcializada, adosada a una virtual censura privada; una gran espectacularizaci贸n de las detenciones (muchas de ellas arbitrarias), de las delaciones premiadas y premeditadas, de las fugas selectivas de informaci贸n bajo sigilo, para condenar a personas e instituciones en proceso de investigaci贸n, mucho antes de que existan decisiones judiciales; complicidad con m茅todos ilegales utilizados por el juez Moro (interferencias telef贸nicas); ocultamiento de informaci贸n, como los actos de violencia contra locales del PT, entre otros.

Periodisjueces

A medida que se torna evidente que el campo de la comunicaci贸n adquiere una mayor predominancia, desplazando a otras entidades como las educativas, las iglesias, los partidos pol铆ticos, etc., comienzan a sonar alarmas sobre las implicaciones que podr铆a alcanzar esta din谩mica. Y una de ellas se refiere al terreno judicial. En este punto, G茅rard Leblanc de la Universidad de Sorbonne-Nouvelle, alertaba (2): 鈥淟o que est谩 en juego no es solamente la verdad (el poder de discernir lo verdadero de lo falso que se arrogan ocasionalmente los medios) sino tambi茅n la sanci贸n, es decir, el derecho de castigar, aunque sea simb贸licamente鈥.

Resultado de imagen para prens corrupcion glasY bien, resulta que ya es una realidad la existencia de periodisjueces. Es un t茅rmino acu帽ado por Adalid Contreras, quien al analizar el proceso contra el ex vicepresidente ecuatoriano Jorge Glas, se帽ala (3): 鈥渁hora, medios y periodistas aspiran a cumplir los roles de jueces y fiscales enjuiciando, juzgando y condenando en los sets, lenguajes, estilos, alcances, levedades y ritmos mediatizados. Resulta parad贸jico (por decirlo de alg煤n modo) ver c贸mo algunas autoridades de las entidades p煤blicas, y tambi茅n de la justicia, son puestas en el banquillo de los acusados, rindi茅ndoles cuentas a las ciudadan铆as a trav茅s de sus respuestas y explicaciones a sus eventuales inquisidores, los/las periodisjueces, quienes con un nivel de conocimientos de la extensi贸n de una laguna y un dedo de profundidad sobre los temas en cuesti贸n, provocan una suerte de espacios educativos, por las c谩tedras que los implicados dictan en sus respuestas a las acusaciones.

鈥淪e trata de t铆picos esquemas de posverdad con primicia informativa en los que atr谩s qued贸 el recurso period铆stico de la noticiabilidad, mientras que en su manejo est谩 bien presente lo que la Ley Org谩nica de Comunicaci贸n llama linchamiento medi谩tico. Recordemos que la posverdad construye realidades a partir de indicios que sin ser necesariamente verificados ganan validez en los imaginarios, movi茅ndose en el mundo de las apariencias y de las emociones y abriendo caminos para la especulaci贸n con culebrones que saben convocar pasiones sin responsabilizarse de sus consecuencias. Como dice David Roberts, son productos de la pospol铆tica desconectada de las reglas de la pol铆tica p煤blica, que se generan en tiempos de desorden, levedad informativa y de redes鈥.

Moralismo imp煤dico

Resultado de imagen para prens corrupcionAunque la corrupci贸n engloba todo acto fraudulento contra la comunidad, por lo general lo que prevalece es un tratamiento period铆stico focalizado en los indecentes implicados en la sustracci贸n de dinero p煤blico. De ah铆 que, en esas 鈥渃ruzadas鈥 est谩 ausente o es m铆nima la referencia a cuestiones como el enriquecimiento de pol铆ticos sobre la base de informaci贸n privilegiada en el ejercicio de alguna funci贸n p煤blica (compra y especulaci贸n de tierras en 谩reas previstas para construir infraestructura, por ejemplo), los conflictos de inter茅s de empresarios en puestos de decisi贸n pol铆tica, el financiamiento poco transparente a partidos pol铆ticos por parte de negocios l铆citos o il铆citos, la evasi贸n fiscal, las cuentas de nacionales en para铆sos fiscales, entre otras.

Es m谩s, figuras p煤blicas involucradas en alguna o varias de las cuestiones antes se帽aladas suelen tener espacios estelares como ap贸stoles de la moral. Y es que la t贸nica discursiva que galvaniza estos operativos es el moralismo, esa expresi贸n que supone una sobrevaloraci贸n y exageraci贸n de la moral para convertirla en la 煤nica medida del comportamiento humano, ignorando la relativa independencia de los diversos 谩mbitos de la vida, como la pol铆tica y el derecho (4). Por lo general como discurso, no necesariamente como pr谩ctica consecuente.

En esta l铆nea, no solo que no se plantea interrogante alguna respecto a la intromisi贸n de Estados Unidos en el contencioso interno en causas ligadas a la corrupci贸n -por m谩s que ese pa铆s expl铆citamente haya se帽alado que se trata de uno de sus principales ejes geopol铆ticos-, sino que se la glorifica鈥 a nombre de la moral.

驴Hay corrupci贸n en Estados Unidos? S铆, tiene mucha y es legal

Con este t铆tulo, Andr茅 Ara煤jo presenta un an谩lisis (5) donde sostiene: 鈥淓stados Unidos siempre tuvo la pretensi贸n de ser la polic铆a moral del mundo y, despu茅s del surgimiento de la cultura de lo pol铆ticamente correcto, el tono moralista subi贸鈥, precisando que en ese pa铆s 鈥渞esolvieron el problema de la corrupci贸n de una forma l贸gica: legaliz谩ndola. Donde todo es legal no hay procesos por corrupci贸n鈥.

Resultado de imagen para PAC-Political Action CommitteesEn tal sentido, hace referencia a los PAC-Political Action Committees, pseudo comit茅s por una causa, que se ocupan de intermediar en las donaciones de empresas contratistas a determinado candidato con el compromiso de que 茅ste les asegure un contrato futuro; los lobbies, un mega sector de negocios al servicio de empresas y pa铆ses, para incidir en las decisiones pol铆ticas en Washington; la 鈥減lanificaci贸n tributaria鈥 de las grandes corporaciones para evadir o pagar lo m铆nimo de impuestos; el mercado financiero donde es com煤n la falsificaci贸n de balances, el mecanismo de tapar un fraude con otro y as铆 por el estilo; y el nido mayor de corrupci贸n: la industria b茅lica.

鈥淐on base en esta supuesta superioridad moral 鈥搒e帽ala鈥 Estados Unidos, a trav茅s de su Departamento de Justicia, lanz贸 sobre el planeta una gran red de pesca de il铆citos sobre los que cobra peaje a trav茅s de multas e indemnizaciones, convirti茅ndose as铆 en 鈥榮ocio鈥 de toda corrupci贸n que ocurre en el planeta鈥.

鈥淪e extiende esa red bajo el pretexto de que los corruptos y corruptores usaron el d贸lar como moneda o usaron el sistema bancario estadounidense o, si no encuentran nada que los ligue a Estados Unidos, porque usaron Internet, que es una red basada en Estados Unidos. Buscan un v铆nculo con Estados Unidos para justificar un proceso en el Departamento de Justicia y as铆 cobrar una indemnizaci贸n muchas veces mayor que el valor de la propina, un negocio formidable鈥, a帽ade.

Notas

1聽 a mermelada al banquillo, RED-GES/El Sat茅lite, 14-02-2018. (subrayado nuestro).
2 鈥淒el modelo judicial a los procesos medi谩ticos鈥, Comunicaci贸n y pol铆tica, Gedisa, 1998.
3 De periodisjueces y accountability, 14/09/2017, https://www.alainet.org/es/articulo/188061
4 K眉ng, Hans, Una 茅tica mundial para la econom铆a y la pol铆tica, editorial Trotta, Madrid, 1999.
5 鈥淗谩 corrup莽茫o nos EUA? Sim, tem muita e 茅 legal鈥, https://www.alainet.org/pt/articulo/191154

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