Jun 7 2021
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AmbienteCultura

La naturaleza no existe

En 1989 Bill McKibben public贸 un libro con el curioso titulo de 鈥淓l Fin de la Naturaleza鈥. Curioso, 驴cierto?鈥orque 驴c贸mo 茅sto podr铆a ser si la naturaleza exist铆a ya antes que el ser humano y continuar谩 existiendo despu茅s de su desaparici贸n? Es justamente esta creencia, dice McKibben, esta idea de que la naturaleza es independiente del ser humano, la que ya no podemos sostener en buena fe porque hoy sabemos que la realidad del clima antropog茅nico la hace imposible.

Debido a la intervenci贸n humana, como es la del uso de la energ铆a fosilizada y la liberaci贸n de gases que produce, nada en el mundo natural permanece como natural y todo deviene en un artefacto. Cuando la actividad humana altera las condiciones b谩sicas de la bi贸sfera todo lo que existe dentro de ella cambia fundamentalmente su modo de ser. La naturaleza, literalmente, ha sido destru铆da y hoy vivimos en un mundo pos natural.El Fin de la naturaleza.

El problema con esta visi贸n, bastante popular en el movimiento ecol贸gico, es que muy bien puede ser que el fin de la naturaleza no haya ocurrido recientemente, con la revoluci贸n industrial -como se dice-, sino que haya estado ocurriendo desde siempre, desde el mismo momento en que los humanos entramos en la escena. Si esto es as铆鈥 驴como podr铆amos llegar a tener una buena idea de la naturaleza o del clima independiente el ser humano, sin tener una l铆nea b谩sica de comparaci贸n?

La pregunta no deja de tener importancia porque sin esta idea no tendr铆amos c贸mo comparar. Por otro lado, si lo miramos desde una perspectiva ontol贸gica, los seres humanos somos seres naturales. Por tanto, si otros seres vivos transforman el ambiente sin destruir la naturaleza porque son parte de ella, 驴por qu茅, entonces, decimos que el ser humano la destruye con su acci贸n si tambi茅n es parte de ella?

La 煤nica respuesta posible ser铆a pensar que los humanos cayeron a este planeta desde arriba, respuesta que nos llevar铆a a aceptar un dualismo metaf铆sico que en esta 茅poca es bien dif铆cil de sostener.

La cuesti贸n es 茅sta: Si somos ajenos a la naturaleza, la violamos todo el tiempo. Si somos parte de ella, en cambio, su violaci贸n es l贸gicamente imposible. En el fondo, entonces, lo que la tesis del fin de la naturaleza no puede decirnos, es qu茅 acciones humanas violan el ambiente y qu茅 acciones est谩n en armon铆a con el.

Seg煤n Vogel, siguiendo las tesis pos estructuralistas, lo que cuenta como naturaleza es siempre, hist贸rica y sociol贸gicamente hablando, variable y el panorama que nos gusta llamar natural siempre resulta ser, en mayor o menor medida, el producto de la acci贸n humana.

La naturaleza no existe | Cultura | EL MUNDOMcKibben tiene raz贸n al decir que hoy la naturaleza no existe. La cuesti贸n, sin embargo, es que la naturaleza nunca ha existido. Si negamos el concepto de naturaleza, dice Vogel, podr铆amos avanzar una versi贸n del ambientalismo que resolver铆a el dualismo metaf铆sico entre el hombre y la naturaleza. Para McKibben la p茅rdida de la idea de naturaleza ser铆a penosa porque ha sido una idea importante y significativa en la historia occidental. Para Vogel, en cambio, su p茅rdida deber铆a alegrarnos porque finalmente abandonar铆amos una ilusi贸n.

驴Necesitamos llegar a tal extremo? 驴No ser铆a mejor enmarcar la crisis ambiental, no en t茅rminos de artificio humano versus naturaleza pura, sino como una dicotom铆a a resolver entre lo que es salvaje y libre y el intento humano de dominarlo? El mundo no es puramente natural o puramente artificial. Lo que encontramos es una l铆nea continua entre naturaleza incontaminada y dominio humano total.

La ventaja de ver las cosas de esta manera es que abandonamos el dualismo metaf铆sico y conservamos el concepto de naturaleza. La naturaleza salvaje no es por definici贸n lo no humano, sino el mundo total, incluyendo el ser humano como parte de ella. Desde esta perspectiva, la tensi贸n crucial se ubica ahora dentro de nuestra humanidad o de lo que creemos que es nuestra humanidad y no entre lo humano y lo natural.

La ventaja de verlo as铆, seg煤n el acad茅mico Allen Thomson, es doble. La primera es que, a diferencia de la dicotom铆a entre naturaleza y artefacto, en donde cualquier intervenci贸n humana es suficiente para transformar lo natural en artificial, aqu铆 el dominio聽聽 humano de lo salvaje no es inconsistente con la continua existencia de una naturaleza salvaje. Al construir lo artificial continuamos siendo seres salvajes al igual que el mundo natural con el que nos ocupamos.Para algunos, la naturaleza no existe... 隆驴C贸mo?! | Bioguia

Si lo salvaje, entendido como un proceso primario e inagotable, es inherente a la naturaleza, entonces, por muy grande que sea la civilizaci贸n o nuestra capacidad de dominio nunca ser谩 suficiente para hacerla desaparecer completamente. Lo salvaje es el lugar en donde la diversidad de seres vivos y no vivos florecen de acuerdo a su propio orden.

La segunda es que el calentamiento global antropog茅nico es el s铆ntoma del control excesivo de la civilizaci贸n humana. Demasiadas industrias, demasiada energ铆a perdida, demasiados aparatos funcionando, demasiados animales sacrificados. Y esto es s贸lo el comienzo. Claro que un comienzo s贸lo para nosotros, porque si el calentamiento global provoca una tragedia, ser谩 una tragedia para nuestra civilizaci贸n, no para la naturaleza. Lo que desaparecer谩 ser谩n las condiciones naturales que hacen posible la civilizaci贸n humana, no el mundo natural.

驴Qu茅 hay de malo, entonces, con el calentamiento global antropog茅nico si no afecta la existencia de la naturaleza? 驴Y si no afecta su existencia por qu茅 origina tanta angustia y rabia moral entre los ambientalistas? Porque, seg煤n ellos, causar谩 un tremendo sufrimiento humano si no hacemos algo pronto.

Cient铆ficos brit谩nicos predicen que para el a帽o 2100 una tercera parte de la superficie terrestre ser谩 afectada por sequ铆as extremas, comparada con solo el 2% actual, lo que har谩 imposible la agricultura y, como si esto fuera poco, el aumento de temperatura liberar谩, seg煤n la NASA, los dep贸sitos de hidratos de metano cuando las capas de hielo se derritan alterando fundamentalmente nuestras condiciones de vida.

P茅rdida de plantas, especies animales y ecosistemas regionales 煤nicos es algo, sin lugar a dudas, moralmente objetable. Pero, 驴es esto todo lo que origina la angustia ambientalista? Probablemente no. Si el calentamiento global no significa el fin de la naturaleza, debe significar, entonces, el fin de otra cosa.

El aumento de los niveles de gases produce el efecto de invernadero en la atm贸sfera que eventualmente causa la p茅rdida del equilibrio entre la cantidad de radiaci贸n que la Tierra recibe del sol y la cantidad de energ铆a que libera en el espacio. El calentamiento global es el s铆ntoma de ese desequilibrio. Si consideramos que el actual equilibrio atmosf茅rico ha definido el 谩mbito en el que nuestra civilizaci贸n ha sido posible, entonces tendr铆amos que decir que este equilibrio tiene un valor constitutivo conectado con nuestra identidad como personas individuales, como miembros de una cultura y de una especie.

Nuestra identidad, en gran medida, est谩 constituida por el lugar particular que habitamos en el mundo y este mundo depende del equilibrio atmosf茅rico. Es este lugar particular, con sus bosques, r铆os y lagunas, con sus calles, moradas y centros de reuni贸n, el que forma la comunidad a la que pertenecemos y su desaparici贸n implica un sentimiento de perdida real, el fin de algo fundamental en nuestras vidas.

Y, a pesar de que ning煤n individuo o evento es responsable por la destrucci贸n del ambiente terrestre, sabemos que el calentamiento global que la produce est谩 unido a una causa com煤n que hace imposible eludir nuestra responsabilidad colectiva.聽 驴No ser谩 que es esta intuici贸n moral la que, finalmente, despierta la angustia ambiental ante la posibilidad de que el calentamiento global traiga el fin de nuestro mundo?

El proyecto modernista ha sido el intento de denominar la naturaleza y colocarla al servicio de nuestros fines. Por miles de a帽os el mundo natural determin贸 las condiciones en las cuales la historia se desarroll贸. Los eventos naturales estaban fuera de nuestra influencia y responsabilidad. Eran actos de Dios. Y lo 煤nico que nos quedaba era sufrirlos pasivamente o rezar con la esperanza de conmover al Ser Supremo.

El conocimiento cient铆fico cambia todo 茅sto al crear el poder para controlar, dominar y explotar el mundo natural y lograr la liberaci贸n del ser humano del miedo y la superstici贸n. Y 茅ste fue un tremendo poder. S贸lo que junto con el dominio de la naturaleza y la conciencia de la libertad viene tambi茅n la responsabilidad. Ahora sabemos que las condiciones fundamentales de la bi贸sfera son algo de lo que colectivamente somos parte.

As铆 la ciencia y la tecnolog铆a nos permiten el control de nuestro ambiente, pero este control nos hace responsables por mucho m谩s de lo que esper谩bamos. Es por esto que Allen Thomson dice que no nos angustiamos por el fin del mundo natural. Nos angustiamos por nuestra responsabilidad por el mundo natural.

Y la verdad, 茅sto no es del todo malo. En un momento el planeta fue m谩s grande que nosotros. No ahora. Nuestra actividad colectiva juega un papel determinante en las condiciones que hacen posible la vida. Y dada esta tremenda responsabilidad nuestra ansiedad es apropiada y mientras m谩s se extienda tanto mejor.

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