Abr 15 2010
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Política

La trampa afgana: la desobediencia de Karzai

Nieves y Miro Fuenzalida.*

Para nadie es un misterio que Hamid Karzai, el presidente de Afganistán, ha sido un servidor obediente del gobierno de Estados Unidos… hasta ahora. Este servidor ha empezado a crear problemas  y se ha transformado en  un lastre para la administración de Obama que quiere usarlo como justificación en su fracaso para derrotar a los talibanes.

El que hasta hace poco fue la marioneta preferida de Wáshington hoy es, para este  poder, un político corrupto que manipulo las elecciones para mantenerse en la presidencia. Curiosa acusación, considerando que EEUU excluyo a todos los partidos opuestos a la ocupación de Afganistán y, además, apoya elecciones falsas y dictadores impopulares en toda la región.

Según el  reportero y columnista Eric Margolis el presidente Obama, bajo la creciente presión de los centros militares y políticos del país, quiere reemplazar a Karzai. Consciente de que sus días están contados Karzai trata de defenderse culpando a EEUU y la ONU de fraude  electoral y exigiendo el término de la matanza de civiles, lo que ha causado total consternación en la Casa Blanca y sus aliados que cada día tienen más dificultades en vender la misión al electorado de sus países.

Y no contento con esto Karzai lanza una verdadera bomba al expresar que EEUU ha ocupado Afganistán, no por la existencia de Al-Qaeda o los talibanes, sino para dominar la región de la cuenca del Caspio que es  rica en energía. Dijo que los talibanes sólo resisten la invasión occidental (que aumentara sus fuerzas a 140.000 soldados) e insinúa que, incluso, él mismo podría unirse a esa  lucha. 

¿Qué hay detrás de esta creciente divergencia entre Wáshington y el gobierno de Afganistán?

Después de más de tres décadas de conflicto, cerca de tres millones de muertos, millones de refugiados y extrema pobreza los afganistanos empiezan a añorar la paz. De acuerdo con Margolis, Karzai, por más de dos años, ha venido sosteniendo conversaciones de paz con los talibanes en Arabia Saudita. Sabe que el fin del conflicto afgano es darle participación a la mayoría pastún y los talibanes, que es su sector armado. Su actual  apoyo político  proviene de los caudillos  Tajiky y Uzbek, que controlan el tráfico  de drogas. Pero este  apoyo no es suficiente.

La estabilidad de Afganistán requiere necesariamente de la cooperación de los tres grupos étnicos mayoritarios de la región que son los pastún, los tajikos  y los uzbekos. La exclusión del poder de los pastún, que constituyen la mitad de la población,  solo garantiza la permanente inestabilidad del país. El compromiso político es la única e inevitable solución.

Pero Obama, sujeto a la influencia de la línea dura del neo conservadurismo y el Pentágono —y político inclinado a seguir los consejos de los “expertos”— ha preferido apostar por la victoria militar para salvar las apariencias de un poder imperial en declinación. Para impedir cualquier acuerdo entre las fuerzas afganistanas le ha entregado a Pakistán siete billones de dólares para asesinar o encarcelar a los líderes afganos resguardados en las regiones fronterizas y que son los que han venido sosteniendo las conversaciones de paz con Kabul.

Furioso frente a estas acciones Karzai no tiene otra salida que desafiar a sus patrones y pretender  una posición de independencia. Si sus patrones de siempre ya no lo quieren mejor buscar otro apoyo antes de ser despedido. La audacia de Karzai se puede explicar, dice Margolis, debido al hecho de que China e India están deseosas de reemplazar la dominación de Inglaterra y EEUU en Afganistán.

India esta proveyendo dinero, armas y agentes para entrenar las fuerzas de gobierno. China, de una manera más discreta, avanza sus relaciones con el interés de explotar las riquezas de  los minerales recientemente descubiertos que, según Karzai, tienen el  valor de untrillón de dólares de acuerdo a las mediciones geológicas del gobierno de Estados Unidos. Por su parte Rusia, que sufrió su derrota en Afganistán en 1980, también tiene sus propias ambiciones en la región.

La mejor opción que Karzai tiene en estos momentos es la de distanciarse del tutelaje de Wáshington y exigir la retirada de todas las fuerzas de ocupación.  Esta decisión, sin embargo, puede ser mortal para él: fácilmente puede terminar con su asesinato. Como indicación de su “popularidad” solamente considérese el hecho de que vive permanentemente rodeado de dos a tres aros de 200 a 300 guardaespaldas que son  mercenarios estadounidenses.

Por otro lado, también podría resultar que esta decisión lo convierta en una verdadera figura de compromiso nacional que todos los grupos étnicos pudieran aceptar.  Es la decisión entre la seguridad y el confort  de la marioneta o el riesgo mortal de ser un líder nacional.  Nada asegura, a pesar de su gesto de  desobediencia, que realmente cortará los hilos.  Lo más probable es que se los corten.

Por años el mundo ha venido observando cómo el poder bélico mas poderoso del mundo  masacra a una pequeña nación retrasada con la ayuda del viejo poder  europeo, que quiere volver a imponer su dominio colonial. Los afganos han derrotado muchas veces a las invasiones extranjeras que ya habían empezado en el siglo IV de nuestra era. Conociendo su historia lo mas seguro es que los pastún continuaran peleando por tantos años como sea necesario para liberar a su país de los invasores. Y cuando lo logren volverán a sus costumbres de siempre, una de las cuales es pelear continuamente  entre ellos mismos.



 * Escritores y docentes. Residen en Canadá.

 

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