Sep 27 2019
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Opini贸n

Las vueltas del neoliberalismo

La crisis del pensamiento cr铆tico, o sea nuestra forma de comprender el mundo para poder actuar transform谩ndolo, ha llevado a los analistas a multiplicar conceptos poco precisos que suelen ser m谩s descriptivos que anal铆ticos, por lo que inducen a confusi贸n. Neoliberalismo es uno de los conceptos que est谩n siendo utilizados de manera menos rigurosa.

Entre muchos profesionales de la pol铆tica y del pensamiento se ha difundido una idea que asocia el neoliberalismo a un tipo de gobierno fundamentalista del mercado, cuando su acepci贸n deber铆a apuntar en una direcci贸n estructural: es el capitalismo en el periodo en el que la acumulaci贸n por desposesi贸n se ha convertido en hegem贸nica.

El ge贸grafo marxista David Harvey, quien acu帽贸 el concepto de acumulaci贸n por desposesi贸n/robo, asocia esta modalidad del capital a las pol铆ticas neoliberales promovidas por el Consenso de Washington: las privatizaciones, la dominaci贸n del capital financiero, la distribuci贸n regresiva de la renta y la generaci贸n de crisis para acelerar los tres procesos anteriores.

En Am茅rica Latina el neoliberalismo tuvo un primer periodo privatizador, en el cual fueron desguazadas buena parte de las empresas estatales, traspasadas a precios muy bajos a multinacionales del norte. Las privatizaciones fueron enfrentadas por una amplia alianza de los sectores populares y las clases medias, generando una oleada de movilizaciones que se tradujo en la ca铆da de una docena de gobiernos derechistas, desde el Caracazo de 1989 hasta la segunda guerra del gas en Bolivia en 2005.

Deslegitimadas las privatizaciones y las dirigencias pol铆ticas que las promovieron, el neoliberalismo traslad贸 el n煤cleo de la acumulaci贸n por despojo a otros terrenos que ahora llamamos extractivismo: agronegocio, miner铆a a cielo abierto, obras de infraestructura y especulaci贸n inmobiliaria urbana. Estamos ante lo que la soci贸loga Maristella Svampa denomin贸 鈥渃onsenso de las commodities鈥, aunque suelo optar por una definici贸n desde abajo que la nombra como cuarta guerra mundial.

El problema que observo, es que muchos analistas sostienen una definici贸n mucho m谩s restringida de neoliberalismo, que asocian a la mayor o menor participaci贸n del Estado en la econom铆a y en la sociedad. De ese modo, se suele sostener que cuando asume un gobierno estatista, real o discursivo, ya entrar铆amos en un periodo posneoliberal.

Definir las cosas de este modo, creo que induce a confusiones. Los cambios de gobierno no afectan al modelo neoliberal, sino tocan apenas aspectos laterales del mismo. Por ejemplo, se suele mentar que las pol铆ticas sociales compensatorias son parte del nuevo periodo posneoliberal. Sin embargo se ignoran dos hechos centrales.

Uno: esas pol铆ticas no las inventaron los gobiernos progresistas o posneoliberales, sino el Banco Mundial para desarticular los movimientos antisist茅micos. Dos: las pol铆ticas sociales benefician al sector financiero, al promover la bancarizaci贸n de los beneficiarios. En ambos casos, refuerzan el neoliberalismo: debilitan a quienes pueden enfrentarlo y fortalecen al capital financiero.

Pero lo m谩s importante es que el neoliberalismo, siendo la fase actual del capitalismo, no puede ser derrotado votando, eligiendo nuevos gobernantes, sino desarticulando las bases sobre las que se asienta: el poder concentrado del capital financiero que utiliza el aparato estatal como escudo y espada, m谩s all谩 de los gobernantes de turno.

Sostengo que salir del neoliberalismo implica una crisis fenomenal, porque el poder construido por el capital es tan s贸lido que s贸lo puede ser derrotado en un largo periodo de autorganizaci贸n de los pueblos, recuperando los medios de producci贸n e instituyendo formas de vida no capitalistas, con poderes no estatales que las defiendan.

Una de las consecuencias m谩s nefastas del neoliberalismo es que ha consolidado el poder del uno por ciento. Este poder amurallado en las instituciones estatales como las fuerzas armadas, que ha sometido a sus intereses al narcotr谩fico y otras formas de la acumulaci贸n por despojo, no puede ser desarticulado sin un cambio radical en la relaci贸n de fuerzas. Algo que nunca se consigui贸 votando, ni en plazos cortos.

El capital en el periodo neoliberal se ha blindado, aprendiendo las lecciones de las revoluciones triunfantes. Por eso no ser谩 nada sencillo desalojarlos del poder, tarea en la que han fracasado tanto las opciones electorales como las armadas. 驴Acaso China y Vietnam no son neoliberales?

Un problema adicional es el que denuncia Dar铆o Aranda en una brillante nota (https://bit.ly/2mDPbbU). El extractivismo, el neoliberalisomo, son pol铆tica de Estado. Los gobiernos conservadores pactan con las empresas multinacionales la entrega de los bienes comunes. Los progresistas hacen lo mismo.

El modelo extractivo primario exportador, es la continuidad entre unos y otros. Aunque los progresistas aseguren que al llegar ellos al gobierno ya no hay neoliberalismo. Que le pregunten a los pueblos.

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