Feb 11 2006
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Opinión

LATINOAMÉRICA: ENTRE DOS IZQUIERDAS

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Los pragmáticos libran dos batallas: deben enfrentar el neoliberalismo de los conservadores de derecha reinventando programas y gobernando y, por otro lado, deben cuidar su discurso frente a los religiosos de izquierda.

América latina vive un crucial debate entre la izquierda “religiosa y conservadora” y la izquierda realista, progresista, moderna y pragmática. Esta discusión no es nueva.

Lo que sí es nuevo es el contexto.

No era lo mismo debatir en un continente que estaba dominado por autoritarismos a otro bajo las democracias emergentes. Jamás hubo en el pasado de Latinoamérica tantos partidos de izquierda con tanto poder en tantos lugares.
La democracia resultó de la lucha de la izquierda, pero ésta última apenas se inicia como fuerza política permanente y viene ahora de un largo período de exclusión, exilio, cárcel, montaña, clandestinidad, barricadas y calle.

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Las debilidades de su proyecto son lógicas y su principal reto es madurar y aprender a gobernar. La izquierda religiosa tiene un sistema de ideas cargado de creencias, mitos, cielos, infiernos, tabúes, dogmas, santos y demonios que derivan en un proyecto populista dirigido al alma y a las emociones.

Algunas dictaduras de la derecha dejaron tan pocas opciones para enfrentarlas, que activar emociones fue lo esencial. Por ello, el aporte más científico del Che Guevara no fueron sus ideas económicas programáticas, sino su consecuencia y su “locura” por la revolución, que lo convirtieron en el santo patrono de la lucha armada, motivador de la rebelión de muchos jóvenes.

El paso desde el fusil a la rosa –símbolo de la izquierda socialdemócrata europea– resultó complicado, porque el autoritarismo obligaba a que convivieran la ortodoxia y el pragmatismo. La izquierda progresista y pragmática intenta ser terrenal, planteando hacer lo posible ahora, en vez de lo imposible nunca, pero la descalificación moral y la excomunión por traición son las respuestas de la izquierda sectaria y religiosa.

Esto ocurrió en México, Nicaragua, El Salvador, Venezuela, Cuba, Brasil y en algunas otras partes. Paradójicamente, para los marxistas religiosos, la contradicción, pilar de la dialéctica, es pecado mortal.

El discurso moderado es uno de los problemas de los pragmáticos, sobre todo cuando se enfrentan a sociedades con mucha pobreza, baja cultura política, gran exclusión social y una discriminación racial que todavía no considera humanos a los indígenas. La oferta del cielo y el llamado a vengarse de un enemigo satánico tienen ventaja sobre la propuesta racional, aunque ésta última sea más eficaz.

Quiénes son, dónde están

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Cuba y Venezuela son la cabeza de la izquierda religiosa y sus seguidores más fuertes son el PRD en México, el FMLN en El Salvador, el FSLN en Nicaragua y el MAS en Bolivia. Entre los más importantes de la izquierda realista y progresista se encuentran los PPD-PS de Ricardo Lagos en Chile, los seguidores de Néstor Kirchner en Argentina, el Frente Amplio de Tabaré Vázquez en Uruguay, el PRD de República Dominicana, el Polo Democrático de Colombia, el PRD de Martín Torrijos en Panamá y el PT de Lula da Silva en Brasil.

Los pragmáticos libran dos batallas. Por un lado deben enfrentar el neoliberalismo de los conservadores de derecha reinventando programas y gobernando con eficiencia y eficacia, y, por otro lado, deben cuidar su discurso frente a los religiosos de izquierda.

Lo primero les demanda velocidad y soltura y lo segundo, lentitud y rigidez. Interesados en generar emociones, los religiosos proponen un populismo que ofrece resolver problemas de forma inmediata, absoluta y perfecta. Esto contrasta con el realismo que enseña que en política sólo se pueden lograr resultados graduales, relativos e imperfectos.

Con la caída del muro de Berlín, la izquierda religiosa tiene como idea instrumentar la democracia para destruir el mercado sin creer en ninguna de las dos cosas. En síntesis, la izquierda realista, socialista, libertaria y moderna lucha por dejar de ser eterna oposición resolviendo el problema de la pobreza desde el poder, mientras que la izquierda religiosa y sectaria, suplica, llora y reza porque otros no la resuelven.

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* De la Secretaría Internacional del Partido por la Democracia (Chile). Artículo publicado en el diario La Nación de Santiago (www.lanacion.cl).

edisonbarria@yahoo.com

Nota
Dos izquierdas Teodoro Petkoff, Alfadil Ediciones, 127 páginas. Caracas, 2005.

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