Sep 25 2012
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CulturaEconomía

Lengua del mercado, lengua del poder

El castellano es una de las lenguas de mayor expansi√≥n territorial en el mundo, se habla castellano desde los Pirineos a Baja California y desde el R√≠o Grande hasta Ushuaia, adem√°s de varios territorios en √Āfrica y en el Pac√≠fico. Adem√°s, una larga historia fue modelando la expansi√≥n de nuestra lengua. | MIGUEL BALAGUER.*

 

La herencia isl√°mica, el poder de la Iglesia, los pueblos ind√≠genas americanos, los procesos inmigratorios, las incorporaciones por vecindad ‚ÄĒpor ejemplo en las fronteras con Brasil y los Estados Unidos‚ÄĒ y tantos otros procesos han dejado huellas, enriquecido nuestro idioma y producido sutiles y no tan sutiles diferencias de color, tono y uso a lo largo y a lo ancho de ese enorme territorio.

 

Sin embargo, esas diferencias no siempre se ven reflejadas en los libros que leemos. La mayoría de las literaturas latinoamericanas del siglo XX han tendido a presentar esta diversidad a través de autores que incorporaron a sus estilos el uso del habla de sus pueblos y de sus épocas. Pero no todos los libros que leemos son escritos originalmente en castellano: muy buena parte de la oferta editorial que se encuentra en las librerías proviene de otras lenguas, libros que se vuelcan al castellano a través de la traducción.

 

A diferencia de lo que sucede, por ejemplo, con la lengua inglesa, y en particular en los Estados Unidos, donde la traducci√≥n de otras lenguas representaba hasta hace poco el 3% de lo que se ofrec√≠a en las librer√≠as, en el mercado editorial en castellano las traducciones representan un porcentaje muy alto de la producci√≥n editorial general, lo que equivale a decir que somos un p√ļblico lector de traducciones.

 

El mercado de traducciones al castellano se encuentra dominado por Espa√Īa, que es la principal industria editorial en nuestra lengua, y como consecuencia directa de este dominio se puede comprobar una apabullante mayor√≠a de t√≠tulos traducidos a la lengua de la pen√≠nsula. Por ejemplo, que si alguien quiere leer a un autor polaco contempor√°neo o de Europa del Este ‚ÄĒpor poner un ejemplo de literaturas muy publicadas en castellano en las √ļltimas d√©cadas‚ÄĒ, seguramente deber√° hacerlo traducido al castellano de Espa√Īa, una lengua bastante extranjera para nosotros.

 

Podr√° decirme el lector que mi apreciaci√≥n es exagerada, y en parte estamos de acuerdo: est√° claro que la mayor√≠a de los lectores pueden leer perfectamente ‚ÄĒy entender‚ÄĒ textos que usen conjugaciones castizas en segunda persona del plural o que incorporen vocablos y giros netamente ib√©ricos, pero perm√≠tanme plantearles un desaf√≠o al que me he visto sometido gracias a mi paternidad: busquen un libro infantil de un autor extranjero traducido al castellano ‚ÄĒy, por favor, evitad, por vuestro bien os lo digo, aquellos libros que intentan traducir alg√ļn texto rimado, como por ejemplo los que ense√Īan los n√ļmeros con versos‚ÄĒ e intenten le√©rselo a un chico de 2 a 4 a√Īos, que se encuentre form√°ndose en el lenguaje o en etapa de fijaci√≥n. Ver√°n que tienen que retraduc√≠rselo para que lo entienda.

 

S√≠, es un ejemplo extremo, pero que sirve para comprender algo sencillo: ¬Ņcu√°ntos ejemplares de ese libro para ni√Īos traducido en Espa√Īa podr√°n venderse en nuestro pa√≠s? La respuesta es: muchos menos que si se publicara una edici√≥n local, con una traducci√≥n m√°s amigable a nuestros ojos y o√≠dos. Entonces llegaremos a la conclusi√≥n de que, en este caso, dado que con una traducci√≥n m√°s af√≠n se podr√≠an vender m√°s ejemplares en la Argentina, es evidente que se le est√° dando una explotaci√≥n ineficiente al derecho adquirido.

 

Otra buena comprobaci√≥n de esta cuesti√≥n es el tratamiento que se le da a algunos best-sellers ‚ÄĒcomo la serie de Harry Potter, por ejemplo‚ÄĒ, que son traducidos a tres ‚Äúespa√Īoles‚ÄĚ diferentes: una traducci√≥n para Espa√Īa, otra para M√©xico, Centroam√©rica, Caribe, Colombia y Venezuela y una tercera traducci√≥n para el resto de Suram√©rica. Est√° claro que en una operaci√≥n de mercado de estas dimensiones es imprescindible que la traducci√≥n sea una herramienta de venta m√°s en el conjunto de las operaciones de marketing para la colocaci√≥n del producto.

 

¬ŅY por qu√© raz√≥n no se traduce de este modo siempre? Porque la mayor√≠a de las editoriales ‚ÄĒsobre todo las editoriales espa√Īolas y las multinacionales‚ÄĒ tienden a comprar derechos mundiales de traducci√≥n para todo el territorio de la lengua, lo que implica que, durante el plazo de vigencia de un contrato, el libro en cuesti√≥n s√≥lo se podr√° leer en esa √ļnica traducci√≥n a nivel mundial, es decir, en los pa√≠ses que hablamos el castellano.

 

En otras lenguas, sobre todo aquellas que constituyen mercados m√°s poderosos, como por ejemplo el ingl√©s, los derechos tienden a compartimentarse con m√°s naturalidad, por ejemplo: una edici√≥n para los Estados Unidos, otra para el Reino Unido, otra para Australia y Nueva Zelanda, etc. Sin embargo, como el mercado en castellano se encuentra muy desbalanceado ‚ÄĒuna industria muy poderosa, Espa√Īa, y dos o tres industrias con menor peso‚ÄĒ, el jugador m√°s poderoso termina imponiendo sus condiciones.
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Cómo y cuándo
¬ŅY c√≥mo, y cu√°ndo, fue que Espa√Īa se impuso en esta industria y nos impuso su lengua en la lectura?

 

Hasta la d√©cada de 1961/70, y tal vez hasta mediados de los a√Īos setentas, la industria editorial en castellano se perfilaba m√°s equilibrada: Argentina y M√©xico eran industrias de peso y Espa√Īa pasaba por una etapa pol√≠tica oscura que se prolongaba desde hac√≠a d√©cadas. Pero a partir de la d√©cada de 1981/90 el panorama cambi√≥. La entrada de Espa√Īa de lleno en la democracia y la puesta en marcha de una serie de programas pol√≠ticos estrat√©gicos aceleraron definitivamente este proceso.

 

Hay, por lo menos, tres hechos fundamentales que desencadenaron la situación actual: Por un lado, debido a la necesidad de integración en la Unión Europea, a partir de mediados de la década de 1980 se promueve la formación de estudiantes en diversas lenguas debido a que traductores e intérpretes de todos los idiomas europeos se vuelven imprescindibles; se desarrollan también programas de intercambio universitario y para la formación en idiomas.

 

Una sociedad que hasta ese momento era pr√°cticamente monoling√ľe o que s√≥lo hab√≠a mantenido los idiomas de sus regiones como el catal√°n, el gallego o el vasco, se vuelve, en el t√©rmino de una generaci√≥n, un pa√≠s capaz de traducir desde pr√°cticamente todas las lenguas vivas.

 

En segundo lugar, desde el Estado se promueve una pol√≠tica empresarial expansiva que sigue el modelo capitalista multinacional llevado adelante por las pol√≠ticas de la comunidad econ√≥mica europea. De este modo, las empresas editoriales espa√Īolas m√°s importantes incorporaron fuertes aportes financieros, se fundieron dentro de grandes grupos econ√≥micos, y abrieron oficinas en toda Latinoam√©rica, lo que las transform√≥ en una plataforma √ļnica de oferta de contenidos para todo el territorio.

 

Por √ļltimo, y en mi opini√≥n, una de las operaciones pol√≠ticas m√°s importantes que se han llevado a cabo sobre el dominio del idioma, en 1991 se funda el Instituto Cervantes. Para tomar una cabal dimensi√≥n de la importancia de este hecho basta con verificar la situaci√≥n actual del Instituto, a veinte a√Īos de su fundaci√≥n.

 

Hoy existen 77 Institutos Cervantes distribuidos en 44 pa√≠ses; la ense√Īanza del espa√Īol a extranjeros en sus pa√≠ses de residencia est√° absolutamente concentrada en esta instituci√≥n. En sus aulas se ense√Īa el espa√Īol de Espa√Īa y por sus auditorios circulan, por abrumadora mayor√≠a, escritores, acad√©micos y personalidades culturales espa√Īolas, haciendo que la imagen de nuestra lengua en el extranjero se haya enfocado casi con exclusividad en la cultura de Espa√Īa.

 

Esto produce, por ejemplo, un efecto desequilibrante en la extraducci√≥n (la traducci√≥n desde el castellano a otras lenguas), que hace que la mayor parte de los derechos vendidos desde nuestra lengua a otras sea de autores espa√Īoles.
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Consecuencias
As√≠ las cosas, debido a estas tres situaciones, hoy se ha vuelto muy complicado, por ejemplo, comprar un derecho de traducci√≥n de un autor importante para publicar en la Argentina (o Suram√©rica) o encontrar buenos traductores al castellano suramericano de lenguas poco habituales (el a√Īo pasado, sin ir m√°s lejos, tuve que contratar a un traductor espa√Īol para traducir una novela del island√©s).

 

Por otro lado, m√°s de una vez me he visto en la situaci√≥n de discutir con agentes literarios extranjeros que sosten√≠an que una traducci√≥n era mala porque no estaba hecha al castellano de Espa√Īa.

 

Sin embargo, a pesar de que, como dije antes, creo que ning√ļn lector formado se ver√° impedido de leer con placer una buena traducci√≥n al espa√Īol castizo, creo que hay algunos indicios de que en un futuro no muy lejano encontraremos mayores ofertas de buenas traducciones a nuestro castellano. Por ejemplo, la aparici√≥n en la escena local de un importante grupo de editoriales nacidas en la √ļltima d√©cada renov√≥ el aire de la literatura extranjera que llegaba a nuestras librer√≠as y nos ha permitido acceder a muchas traducciones llevadas a cabo desde nuestro pa√≠s tanto en ensayo como en narrativa y poes√≠a.
Para corroborar este cambio alcanzar√° con ir a una librer√≠a y revisar, por ejemplo, cu√°ntos autores brasile√Īos se han publicado en nuestro pa√≠s en los √ļltimos a√Īos.

 

Por otro lado, la crisis en la que se ha visto envuelta Espa√Īa a partir de 2009 comienza a producir sus efectos de mediano plazo y es as√≠ como empiezan a aparecer algunas oportunidades interesantes de compra de derechos de traducci√≥n por parte de las editoriales latinoamericanas.
También la aparición y el desarrollo de nuevas tecnologías digitales, que permiten bajar drásticamente el costo industrial de puesta en circulación de libros físicos, puede favorecer la venta segmentada de derechos de traducción para los distintos castellanos.

 

Posiblemente esté en la habilidad de los editores argentinos y latinoamericanos para aprovechar estas oportunidades la posibilidad de que esta situación se transforme en diversificación de la oferta de traducciones, pero para que cualquiera de estas mínimas oportunidades que se presentan hoy se transforme en un cambio real habrá que trabajar mucho en la consolidación de una industria, en el desarrollo de un mercado propio y en la formación de futuros lectores con intereses.

 

Y para eso, no alcanza con que exista un grupo de autores, editores y lectores, hace falta que, como hizo Espa√Īa hace un par de d√©cadas, el Estado sea parte del plan.
‚ÄĒ‚ÄĒ
* Editor.
En Revista √Ď (www.revistaenie.clarin.com).

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