Sep 11 2011
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OpiniónPolítica

Libia: Detrás del caos, de la sangre y las lágrimas, la fiesta de bandidos continúa

Asimismo, no es difícil de establecer una coherencia interna y articulaciones sobre un conjunto de discursos difundidos en la gran prensa y destinados a condicionar a la opinión pública internacional sobre el carácter puramente “humanitario” de la intervención militar de la OTAN.

Se nota la colusión orgánica entre Estado, Capital y Medios, la cual se inscribe en un dispositivo de enmarque ideológico general y militarización de los espíritus. Es así como se podían ver regimientos de periodistas integrados a las brigadas de combatientes rebeldes, armados de cámaras y haciendo suculentos reportajes sobre los “revolucionarios” arremetiendo contra las líneas del frente y logrando “victorias decisivas” sobre las tropas lealistas bajo el efecto zoom y la visión ajustada.

Se verá también a la estrella y cabeza pensadora de la rebeldía, el integrista y filo-fascista Bernard Henri Levy, mercenario inderogable de la pluma, iluminado propagandista del Nuevo Orden Mundial, invitarse a los diferentes pódium de televisión para cantar como un ruiseñor toda la portada política y simbólica de esa “victoria” de los insurgentes, así como la visión mesiánica de la diplomacia francesa.

Un análisis que deja trasparecer el efecto benéfico y galvanizador de la “revolución libia” para los demócratas que luchan en Siria. Se podrá meditar en esa sabiduría rusa que dice que “en la charca de las mentiras, no nadan más que los peces muertos”.

El último signo de maltrato ideológico y de la acción sicológica que le sirve de soporte: la transformación de la figura de Muhammad El Gadafi en un vulgar bandido cuya cabeza tiene un precio. Los llamados al asesinato en su contra, pasan en rizo sin conmover a las lindas almas democráticas que son sin embargo numerosas en este mundo libre.

El objetivo final es de evitar a cualquier precio de darle al Guía la imagen de una resistencia anticolonialista. Para lograr eso, hacen falta tiros agrupados para reducirlo a su más simple expresión intrínseca.

Desgraciadamente, este trabajo mediático y político de “des-construcción” se enfrenta a la realidad de los hechos. No sólo porque no sobrevivirá a los acontecimientos futuros de la guerra civil impuesta en Libia, sino que contribuirá a una amplia toma de consciencia al continente africano que descubre cada día más los mecanismos de dominación, de explotación y saqueo de sus inmensos recursos, puestos en marcha por las potencias del Norte y que se ejercen con una implacable crueldad.

¿No fue acaso Ho Chi Minh quien nos dijo que el precio del hombre baja cuando ya no tiene su libertad?

*Periodista de la emisora Radio Kayira, miembro de la Coalición de Alternativas Africanas, Deuda y Desarrollo (CAD-Malí), luchador incansable por los derechos humanos y de la justicia social.

 

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