Ago 18 2005
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Ambiente

Liquidar el desierto y desertificar el mar

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

(Crónica Digital**). No existe en el mundo minera que no genere cerros de desechos así como no existe en el mundo gran minera que no contamine el aire, el agua o el suelo. Los yacimientos abandonados son conocidos por sus nefastas consecuencias sobre las personas y el medio ambiente. Hoy no resulta extraño que la minería se haya trasladado a países subdesarrollados de África o América del Sur, porque en Europa y Norte América los estándares ambientales resultan tan costosos que la minería se hace inviable.

Un nuevo proyecto se está gestando en Vallenar, III región de Chile, aledaña a la Provincia de San Juan en Argentina, se trata de Pascua Lama, proyecto en el cual la compañía minera canadiense Barrick Gold Corporation quiere desarrollar extracción de oro.

Este proyecto se encuentra en etapa de calificación por la Comisión Nacional de medio Ambiente ¿La novedad?

La compañía minera quiere mover glaciares, es decir, mover montañas de hielos eternos que alimentan de agua a la zona más árida del mundo. Si a esto agregamos la ya típica contaminación del medio donde se emplaza cualquier minera. Nos encontramos nuevamente ante una amenaza.

En términos de contaminación de agua la minera generará dos grandes cerros de estéril –roca que no contiene minerales en forma importante– que se situarán en las nacientes del río Estrecho, por Chile y del río San Juan, por Argentina.

Esto cerros generarán drenajes ácidos producto de la mezcla de agua y metales, que al llegar a los cursos de agua mencionados o al agua subterránea la contaminarán con metales pesados.

Otro factor de contaminación de agua es el tranque de relaves que se ubicará en el lado argentino y como todo tranque de relaves, cualquier líquido que provenga de él ya sea percolado o de rebalse, contiene una cantidad de metales pesados que al filtrar a alguna fuente de agua la deteriora aún más.

Un último factor serían los posibles derrames de cianuro, elemento obligado para la extracción de oro; éste es un tóxico altamente peligroso para el ser humano, en una palabra: veneno.

El agua es uno de los recursos más importantes y más factibles de dañar con un proyecto minero como el que propone la empresa Barrick Gold, en Chile Compañía Minera Nevada. Si formalizan la realización de este proyecto será el principio del fin, pues ya se rumorean prospecciones cada vez más al sur en busca de oro por la misma compañía.

Este o cualquier proyecto de minería de oro debe ser rechazado absolutamente por nosotros los ciudadanos conscientes, no solo se trata de una minera cuyos beneficios en empleos puedan superar los costos sociales y ambientales que esto significará para Chile y Argentina.

UN NUEVO DESTINO, UN MISMO DAÑO

(El Diario Austral***). Si bien ya no cabe sorprenderse en materia ambiental en Chile y menos en relación a la planta de celulosa de Celco en Valdivia, el que la empresa anuncie nuevamente la posibilidad de verter sus riles al mar, no hace más que volver a llamar la atención. Y también preguntarse por el papel que está jugando el gobierno en esto, al no asumir su rol de imparcialidad.

Si todo esto es cierto, la idea se debería concretar al norte de Mehuín, esto sería por Puerto Saavedra o Toltén, y si se descargan al sur, en Curiñanco o Niebla. Lo no hace más que reafirmar que a nadie importa que en vez de cisnes esta vez sean los recursos marinos, de los que dependen los pescadores artesanales de la IX y X Región, los que mueran o migren.

Se debe considerar que entre los efectos que puede tener un ducto al mar no sólo se encuentra la mortandad de aves y algas marinas, sino también la salud de la población se verá seriamente expuesta. Para ello basta con revisar la información del médico recién fallecido, Juan Ramón Silva, o mirar un poco más al norte en Constitución, allí hoy existe un ducto al mar, que simplemente tiene los recursos marinos contaminados y a su población enferma.

¿Por qué se producen enfermedades en las personas y deterioro del medio ambiente marino? Porque los residuos industriales líquidos (riles) que se descargan por los ductos técnicamente llamados “emisarios submarinos”, contienen metales pesados (que en altas concentraciones y dependiendo del tipo de metal puede provocar desde síntomas como diarrea, hasta la muerte por cáncer; de hecho los cisnes de cuello negro murieron por altas concentraciones de hierro que es un metal pesado), dioxinas y furanos (conocidos contaminantes generados por la celulosa y regulados hoy por el Convenio de Estocolmo) y materia orgánica (que provoca eutroficación en las aguas marinas, es decir grandes crecimientos algales que reducen el oxígeno disponible para la supervivencia de peces en el mar).

De acuerdo al informe Ramsar respecto al tema, el tratamiento que se hace a los riles de la celulosa no alcanza a ser terciario, pero aún cuando este fuera terciario el informe señala que no se remueven las dioxinas porque son muy pequeñas, ellas necesitan ser removidas con sistemas más modernos y costosos como es el tratamiento por membranas (ej. osmosis reversa).

En conclusión, al mar le ocurrirá lo mismo que al Santuario Carlos Anwandter. La salida al mar no es una opción a considerar, la mejor y única opción es que se recirculen los riles al sistema productivo y para eso deben lograr que el agua que se recircule sea tan limpia como el agua que se sacó al río Cruces y se devolvió convertida en una potente y dañina pluma de contaminación.

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* Ingeniero civil ambiental de Océana, Oficina para América Latina y Antártica.

 
** www.cronicadigital.cl

*** www.australvaldivia.cl

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