Ago 31 2010
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Sociedad

Logros y desafíos en relación a la infancia (I)

Gisela Ortega.*

En el año 2000 los dirigentes mundiales se comprometieron a lograr la vigencia plena de los derechos de los niños a la supervivencia, la salud, la protección y la participación mediante la aplicación de medidas concretas. En mayo de 2002, la infancia volvio a estar en el punto de mira de la esfera internacional.

La Sesión Especial de la Asamblea General de  Naciones  Unidas supuso una ocasión incomparable de poner sobre la mesa sus problemáticas. Como resultado de esta sesión, surgió el documento “Un mundo apropiado para la infancia” que constituyo el compromiso manifiesto de los Jefes de Estado de 180 países de conseguir avances notables  en esferas vitales para los niños

A tan sólo cinco años del plazo fijado para cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio:

– Diariamente mueren 24.000 niños menores de 5 años por causas que se pueden prevenir.
– 69 millones de niños no están escolarizados.
– 150  millones de niños de edades comprendidas entre 5 y 14 años trabajan.
– 70 millones  de  mujeres y niñas en 29 países han sido victimas de la ablación o escisión genital.
– 64 millones de mujeres de 20 a 24 años se casaron antes de cumplir los 18 años.
– 7.5 millones de niños han perdido a uno o ambos progenitores debido al SIDA.
– Entre 500 y 1.500 millones de niños son victimas de la violencia.

En este contexto, urge redoblar esfuerzos y el que los gobiernos asuman las obligaciones jurídicas adquiridas.

Se han dado progresos en determinadas esferas, países y regiones y el reto ahora es llegar sobre todo, a los más excluidos, para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Mileno, es esencial prestar servicios a los sectores mas vulnerables y aislados de la población y que la protección de la infancia forme parte integral de las estrategias de desarrollo a nivel global,

Informe de UNICEF, España

Invertir en la infancia es financiar el desarrollo, en el contexto de la próxima Cumbre Mundial sobre los Objetivos de Desarrollo del  Milenio, que tendrá lugar del 20 al 22 de septiembre en Nueva York, presenta algunos campos en los que se debería trabajar:

El desarrollo de programas basados en la comunidad es crucial para llegar a los sectores más aislados y excluidos de la población. La prevención exige cambios de conducta en el hogar y vincular activamente a los miembros d la comunidad.

El refuerzo de los sistemas de protección social constituye un elemento esencial en la reducción de la pobreza y el logro del progreso social.

La sociedad entera evoluciona cuando las niñas y las mujeres están en condiciones de ser miembros plenamente activos de una comunidad. Esto exige abordar las barreras sociales, culturales y económicas que perpetúan la desigualdad entre los géneros.

Las necesidades de los más pobres, entre los que se encuentran los niños y adolescentes, han de verse reflejadas en las reformas de las políticas nacionales y las estrategias de desarrollo han de reflejar los principios de los Derechos Humanos y  la equidad.

Si no se brinda protección a la infancia ante amenazas como la violencia en la escuela, el trabajo infantil, las prácticas tradicionales nocivas, la falta de cuidado por parte de las madres y padres y la explotación sexual, se desperdicia uno de los recursos más preciados del mundo.

Mediante la prestación de servicios a los sectores más vulnerables y aislados de la población, se ayuda a garantizar la buena salud y el bienestar de todos, los que resulta indispensable para el logro de los Objetivos.

No es posible conquistar ninguno de los ODM a menos que la protección de la infancia forme parte integral de las estrategias y planes de programación a nivel global.

Desnutrición

Aproximadamente 195 millones de niños menores de cinco años en países en desarrollo sufren retraso en el crecimiento como consecuencia de la desnutrición crónica materna e infantil. Estos chiquillos es probable que a lo largo de su vida sufran, a su vez, de mala salud y bajo rendimiento. De 1990 a 2008, el porcentaje de pequeños de 5 años de las regiones en vías de desarrollo que pesaban menos de lo normal bajó de un 31% al 26%.

La desnutrición esta en el origen de la tercera parte de muertes de los pequeños de cinco años. Sin embargo, se han dado avances: en 2008, un 37% de los lactantes del mundo en desarrollo reciben leche materna exclusivamente durante los primeros seis meses de vida, frente al 33% en 1995; además, la cobertura en el sumini8stro de Vitamina A en los países menos adelantados, alcanzó en 2008 el 88% teniendo en cuenta que en 2000 era de 41% y un 72% de los hogares en dichas naciones, consumía sal adecuadamente yodada en 2008.

La mayoría de estas muertes infantiles se podrían evitar con medidas eficaces y de bajo coste como el suministro de micronutrientes –sal yodada, suplementos de vitamina A y zinc-, la practica de la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida, además del tratamiento de la desnutrición aguda de los niños mediante el uso de alimentación terapéutica lista para usar en los hogares.

Educación básica

Con relación a la enseñanza primaria, se ha reducido el número de niños que no asistían a la escuela, de 106 millones en el 1999 a 69 millones en 2008. Ha aumentado la tasa de matriculación en la escuela básica llegando a un 89%. Una de las regiones donde se han dado avances significativos ha sido África Subsahariana donde la inscripción pasó de un 58% en 1999 a un 76% en 2008.

Además, cerca del 90% de las y los niños que ingresan en la primaria, permanecen en ella hasta el último curso. Se ha conseguido la permanencia de los críos  hasta el último curso pero todavía queda por asegurar una educación de calidad. Con respecto al ámbito de la educación secundaria, el contexto es totalmente diferente: sólo el 42% de los menores acuden a los liceos.

Es fundamental tener en cuenta la relación directa entre la educación y la salud, la nutrición, el abastecimiento de agua, saneamiento ambiental y el VIH/SIDA. Por ello, es absolutamente necesario vincular la  pedagogía a las estrategias de reducción de la pobreza y a los planes nacionales de desarrollo. Sin instrucción es menos probable que los niños sean saludables, que crezcan fuertes, que tengan seguridad o que participen plenamente en sus comunidades.

Género

Las regiones en vías de desarrollo, en su conjunto, están acercándose a la paridad de géneros en la matriculación estudiantil. En 2008, había 96 niñas por cada 100 niños en la escuela primaria y 95 chiquillas de cada 100 varones estaban  en la  secundaria.

A pesar de este progreso, la igualad de géneros tanto en la primaria como en la secundaria todavía esta fuerza del alcance de muchas regiones como África subsahariana, Asia Occidental y Sur de Asia.

La pobreza deja a las niñas en una clara desventaja. Aquellas en edad de asistir a la escuela primaria, pertenecientes al 60% de los hogares más pobres, tienen una probabilidad tres veces mayor de no completar el ciclo escolar, que las que pertenecen a familias más prosperas.

Además las  perspectivas de asistir a la secundaria son todavía menores y es más probable que las chicas de mayor edad no completen sus estudios sobre todo en áreas rurales donde se han de enfrentar a enormes trabas para poder acceder a la educación

Las implicaciones de la desigualdad de género afectan a las jóvenes además en otros muchos frentes ligados a su salud y su protección, como el matrimonio temprano, la mutilación genital femenina, la violencia y otros.

Mortalidad infantil

En 2008, por primera vez, el numero de niños que perdían la vida antes de los cinco años descendió en todo el mundo hasta los 8.8 millones, en comparación con los 20 millones que morían en 1990. Cada día, desde 1990 expiran  10.000 niños menos. Pero esta reducción no se ha dado de igual modo en todo el mundo. Entre los 67 países con altas tasas de mortalidad infantil, solo 10 están en vías de satisfacer la meta respecto a la supervivencia infantil.

Existen regiones como África subsahariana –en 2008, 1 de cada 7 niños fallecía antes de su quinto cumpleaños- y el Sudeste Asiático -1 de cada 14 niños- donde se dan progresos apenas perceptibles en este ámbito.

Estas muertes se producen generalmente durante el primer mes de vida, la mayor parte en el hogar y sin acceso a servicios esenciales de salud ni productos básicos que podrían salvarlos.

Además, el 43% de estas defunciones son debidas principalmente a cuatro enfermedades: neumonía, diarrea, malaria y SIDA. Muchas de ellas podían evitarse con la puesta en marcha de medidas eficaces de bajo coste: vacunas, mosquiteras, antibióticos y rehidratación oral.

* Periodista.

Fuente: UNICEF- España

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