Feb 24 2018
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Despacito por las piedras

Los buenos comenzamos a cansarnos

Resultado de imagen para asesinatoLa difusi贸n p煤blica de videos de asesinatos reales busca generar odio para reforzar argumentos en favor de sistemas represivos que, invariablemente, terminan reprimiendo cosas muy distintas de las que prometen. El odio es una reacci贸n comprensible, natural y espont谩nea. Y las reacciones naturales y espont谩neas son la mejor materia prima para la manipulaci贸n.

Sin querer ser conspiracionista, hay una tendencia generalizada a menospreciar la raz贸n como herramienta v谩lida de conocimiento. Por supuesto, est谩 la tendencia opuesta; es una lucha. 驴A qu茅 lleva ese af谩n de descreer en la raz贸n, a favor de unos sobrevalorados sentimientos? Podr谩 parecer inocuo, pero no estemos tan seguros. Por ejemplo, en la discusi贸n sobre c贸mo combatir la violencia llev贸 a mantener un sistema carcelario como el que tenemos: una 鈥渇谩brica de delincuentes鈥, como se suele decir. Hay dos concepciones antag贸nicas de c谩rcel: la rehabilitante, y la punitiva. Mientras que en otros pa铆ses se aplicaron sistemas racionales, ac谩 seguimos machacando con el discurso de siempre, y despu茅s, claro, aparecen cr铆menes horribles, y la explicaci贸n es que 鈥渘o se fue lo suficientemente duro鈥. Lo contrario implicar铆a admitir errores y responsabilidades. Mientras tanto, en Holanda, Noruega, Islandia y un mont贸n de pa铆ses m谩s cierran c谩rceles por falta de delincuentes. Ah, pero eso es una utop铆a, dicen; ac谩 no se puede hacer. Tambi茅n era imposible que no se fumara en locales cerrados, y hoy salimos a dar tres pitadas a la puerta del boliche, a las dos de la ma帽ana, en invierno y con dos grados bajo cero.

A la idea de entender las causas de la violencia para combatirla se la ridiculiza diciendo 鈥渁h, s铆, pobrecitos asesinos鈥, pero nadie est谩 diciendo que un asesino no deba ir preso (tambi茅n van presos en los pa铆ses mencionados). El tema es que ac谩 insistimos en ocuparnos de que la pasen lo peor posible. Tenemos c谩rceles mundialmente vergonzosas, donde se trata a sus ocupantes como basura y se los humilla de todas las formas posibles, y, de paso, tambi茅n a los familiares que van a visitarlos, demostrando que el odio es m谩s de clase que otra cosa. Y ah铆 est谩 lo irracional; a ver si por el lado del ego铆smo se entiende: eso no les conviene a los presos, claro, pero tampoco a los dem谩s. Repito: no nos conviene a nosotros, al 99% de los que no estamos presos. 驴Es tanto nuestro odio que preferimos vivir en una sociedad violenta con tal de sentirnos vengados de tanto en tanto? 驴No ser铆a hora de intentar reproducir, adapt谩ndolo, lo que hicieron esos pa铆ses que lograron lo 鈥渋mposible鈥? 驴Ni siquiera vamos a dar esa discusi贸n? 驴O somos afectos a la copia s贸lo cuando no sirve para nada?

Claro que, aun si bajara la criminalidad a la d茅cima parte, los grandes titulares de los noticieros mostrar铆an que un 鈥渆x presidiario liberado por el nuevo sistema viol贸 a una ni帽a de tres a帽os鈥, si es que algo as铆 sucede, y si no, tambi茅n. Y bueno, si por miedo al poder de los medios en una campa帽a electoral no usamos las mayor铆as para legislar en serio en esas cuestiones, aguantemos las consecuencias.

Resumiendo: aunque una primera reacci贸n irracional sea comprensible, es desastroso dejar que esos sentimientos dirijan las pol铆ticas al respecto, ya sea por convicci贸n o para apaciguar el griter铆o de la opini贸n p煤blica. 驴Qu茅 es lo que falta? Tal vez levantar un poco la mira y darse cuenta de que fomentar lo que se pretende combatir no parece ser un buen negocio. Al menos, no para el ciudadano de a pie.

Un tremendo error de la izquierda (mucho m谩s que las corruptelas que amenizan nuestras discusiones de boliche y nos hacen sentir que somos buenos) ha sido no hincarle el diente a ese tema. Mientras Finlandia pas贸, en 30 a帽os, de ser el pa铆s con m谩s presos per c谩pita de Europa a ser uno de los menos violentos del mundo, nosotros, en la mitad, seguimos en punto cero. Podr谩n haber influido disputas de poder entre sectores o entre megaegos dirigenciales 鈥揷uestiones todas muy trascendentes鈥, pero, obviamente, hubo miedo. El miedo a perder votos campe贸, e impidi贸 llevar adelante una pol铆tica carcelaria seria, no influida por los alaridos de los que azuzan desde la oposici贸n, desde las tertulias radiales o desde los altares de esas nuevas iglesias donde los pobres les dan limosna a los ricos.

Volviendo al tema de los videos, y usando una palabra inventada pero que creo que se entiende: 驴no se podr铆a, al menos para empezar, considerar la asimilaci贸n del concepto de 鈥渕orbograf铆a鈥 al de pornograf铆a, y someter su difusi贸n a las mismas restricciones? S铆, ya s茅, otra vez el temor: para evitar acusaciones de totalitarismo se permite cualquier cosa. Pero tal vez una ley as铆 ser铆a una se帽al de que no se est谩 dispuesto a dejarse caminar por arriba en nombre de una libertad que se parece demasiado a la que tiene el asesino de apretar el gatillo. Capaz que todav铆a se est谩 a tiempo de empezar a cambiar algunas cosas m谩s. Y volviendo a lo del ego铆smo: demostrar decisi贸n y firmeza en un tema podr铆a, qui茅n te dice, tener alg煤n r茅dito electoral.

Guillermo Lamolle, ladiaria, Uruguay

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