Jul 26 2014
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Despacito por las piedras

LOS CONDENADOS DE LA TIERRA

El t√≠tulo de la nota es el de un famoso libro de la d√©cada de los 60¬ī que ahora puede dar un nombre a la tragedia que vivi√≥ y vive el pueblo palestino. Pasaron los chinos y esta vez no es cuento. Muchos ‚Äúbuitres‚ÄĚ sobrevuelan nuestro pa√≠s y varias cuestiones internas siguen preocupando.

Arrancaba la d√©cada de los 60. Nuestra Am√©rica era un volc√°n. Hab√≠a triunfado la Revoluci√≥n Cubana. El Che anunciaba ‚Äúuno, dos, tres Viet Nam‚ÄĚ, rememorando la gesta de ese pueblo que enfrentaba a los poderosos de la tierra. √Āfrica se despertaba y quer√≠a liberarse de largos siglos de sometimiento. La Gran Guerra, con sus millones de muertos, hab√≠a pasado y un Imperio con problemas permit√≠a pensar que otro mundo era posible. En ese marco, un mestizo caribe√Īo que viv√≠a el dolor de la ocupaci√≥n francesa ‚Äďen la Isla Martinica que lo vio nacer- public√≥ un libro que calzaba como anillo al dedo para los sue√Īos de esos tiempos. Se trataba de Frantz Fanon y el libro tuvo el t√≠tulo de estas reflexiones. El c√©lebre fil√≥sofo franc√©s Jean Paul Sartre le puso el Pr√≥logo. All√≠, pensando en Argelia y otros pueblos africanos, se hablaba acerca de la necesidad que los mismos enfrentaran violentamente a quienes los dominaban, porque solo en la lucha contra ellos tendr√≠an la dignidad que les corresponde.
Medio siglo despu√©s otro pueblo, relativamente peque√Īo y sometido, vive el dolor de la ocupaci√≥n y responde con la violencia que Fanon pon√≠a como condici√≥n para recuperar o mantener su identidad. Son los palestinos.
Frente a los hechos de Gaza los grandes medios de prensa y la mayor parte de los gobiernos piden por la paz y llaman que cesen los ataques ‚Äúde uno y otro bando‚ÄĚ. En una especie de nueva ‚Äúteor√≠a de los dos demonios‚ÄĚ, que pretendi√≥ igualar el accionar de la dictadura militar con la resistencia a la misma, mide con la misma vara la acci√≥n del ej√©rcito israel√≠ con la que desarrolla la resistencia palestina. Al plantear la cuesti√≥n de ese modo dejan de lado la historia de las √ļltimas d√©cadas y esa forma de presentar las cosas termina avalando la agresi√≥n israel√≠. En general omiten decir porqu√© pelean unos y otros.
Entre las innumerables razones que se oponen a esa forma de enfocar la cuestión hay dos que se destacan y que no podemos olvidar. Ellas se refieren a lo que viene aconteciendo con el territorio y la población palestina.

¬ŅQu√© ocurre con el territorio?

Hasta 1947 conviv√≠an en territorio palestino una amplia mayor√≠a de √°rabes, una cifra bastante menor de jud√≠os y muy peque√Īos grupos humanos de otras comunidades. La extensi√≥n total de ese territorio era de 27 mil kil√≥metros cuadrados. En ese a√Īo las Naciones Unidas deciden crear el Estado de Israel y le asignan ‚Äďaproximadamente- la mitad del territorio de Palestina.

En la actualidad el Estado de Israel manifiesta tener 20.720 kil√≥metros cuadrados y el territorio palestino apenas abarca 6.335 (5970 en la Cisjordania y 365 en Gaza, actualmente en conflicto) ¬ŅQu√© pas√≥ en el medio? A trav√©s de guerras y ocupaciones, Israel se ha ido apoderando de territorios a expensas de Palestina. Todos sabemos qu√© tenemos que hacer si alguien se quiere meter en nuestra casa y ocuparla por la fuerza. Defender lo propio forma parte de la esencia de la vida humana y no le podemos pedir a los palestinos que desistan de ese principio que es una caracter√≠stica vital de nuestra especie.

¬ŅQu√© pasa con la poblaci√≥n?

Los palestinos son algo m√°s de 10 millones. Menos de la mitad, 4 millones, habitan en territorio palestino (Cisjordania y Gaza) los restantes (6 millones) forman parte ‚Äďen su inmensa mayor√≠a- de la di√°spora palestina. La presi√≥n israel√≠ de los ilegales ‚Äúasentamientos‚ÄĚ de colonos israel√≠es, las guerras y ocupaciones los han empujado a esa situaci√≥n. Obviamente, quienes permanecen en el lugar -que los vio nacer a ellos y sus antepasados- tratan de seguir viviendo en su tierra. Ellos constituyen la leg√≠tima resistencia palestina. Lo hacen con los medios que tienen a mano.

El actual ataque en la Franja de Gaza no es distinto a las anteriores agresiones, todas ellas persiguen los objetivos se√Īalados: Los israel√≠es quieren m√°s tierra y menos palestinos habit√°ndola. Los palestinos le responden con la justicia de su causa y los recursos que pueden. La realidad muestra que entre sus orgullos figuran los hijos, el promedio es de 5 por familia. Por eso, hay tantos ni√Īos muertos, hasta ayer sumaban 192 (seg√ļn cifras de UNICEF), sin contar otros 8 en la propia Cisjordania.
A esos objetivos permanentes se le agregan otros coyunturales. En esta agresión a Gaza no es descartable que procuren que miles de palestinos emigren a Egipto. Con ello quieren complicarle la vida al nuevo gobierno egipcio, conducido por el General Abdel Fattah El Sisi, quien está rompiendo la alianza con Occidente y procurando acuerdos con Vladimir Putin y los rusos. Tampoco hay que olvidar que a pocos kilómetros de las costas de la Franja de Gaza hay importantes reservas de gas que esperan ser explotadas.
La pol√≠tica de Derechos Humanos, de ra√≠z occidental, tiene que asumir la responsabilidad de tener presente que estamos ante un¬† genocidio y delitos de lesa humanidad, donde la condenable ‚Äúlimpieza √©tnica‚ÄĚ est√° ocupando un lugar central. En muchos lugares del mundo hay movilizaciones que sostienen que, para no avergonzarnos de nuestra pertenencia a la raza humana, es preciso que los gobiernos act√ļen con mayor decisi√≥n.

Juan Guah√°n/Question

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