Ago 31 2008
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Opinión

Los diputados chilenos y la fábula de los monos

 Rodrigo Mundaca Cabrera

Un grupo de científicos metió a cinco monos en una jaula. En el centro había una escalera y, sobre ella, un montón de bananas. Cuando un mono subía la escalera para coger bananas, los científicos lanzaban un chorro de agua helada sobre los que quedaban en el suelo. Después de algún tiempo, cuando un mono trataba de subir la escalera para alcanzar las bananas los otros lo golpeaban.

Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio. Albert Einstein.

Pasado algún tiempo, ningún mono intentaba subir la escalera, a pesar de la tentación de las deliciosas bananas colgando de la parte superior. Entonces los científicos sustituyeron uno de los monos y metieron en la misma jaula otro que no había estado en el experimento del agua helada.

Naturalmente, lo primero que hizo el mono nuevo en la jaula fue dirigirse hacia la escalera y subir el primer peldaño, cuando fue rápidamente atajado por los otros, que lo agarraron y le pegaron con dureza. Después de algunos intentos y algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no trató de subir más por la escalera.

Un segundo mono fue sustituido en la jaula y ocurrió lo mismo. Con la diferencia de que el primer sustituto participó con entusiasmo en la paliza atizada al novato; era el que más fuerte le pegaba. Poco después hubo un tercer cambio y se repitió el mismo proceso.

Finalmente, los científicos sustituyeron a todos los monos veteranos. De este modo quedaron un grupo de cinco simios que, aunque nunca recibieron un baño de agua helada, continuaban golpeando a aquél que intentase llegar a las bananas que seguían sabrosas ahí arriba, en la parte alta de la escalera.

Si hubiera sido posible preguntar a algunos de los monos por qué le pegaban a quien intentase subir la escalera, con toda certeza la respuesta habría sido: “No sé, las cosas siempre se han hecho así aquí…”.

La fábula anterior ilustra y refleja de muy buena manera lo que ha sucedido en la Cámara de Diputados de Chile durante las últimas semanas: la designación "a dedo" de un nuevo diputado, la asignación “inconsulta” de un bono de bencina para los honorables, en circunstancias que el país atraviesa por una dura inflación, inflación que afecta a los alimentos de primera necesidad.

No pocos diputados justificaron en principio la asignación debido a lo extenso del distrito que recorren y representan, otros –en momentos en que se debatía en la cámara el informe relativo a la pésima o deshonesta gestión de la empresa de ferrocarriles del Estado– grababan un "spot" publicitario para el canal de futbol, que sólo está al alcance de aquellos chilenos que pueden y pagan televisión por cable.

Parafraseando la fábula, algunos pocos y decentes diputados intentan cambiar el estado de cosas actual a propósito de la usurpación de la soberanía popular por secretaría, otros dejaron sin efecto la asignación del “bono especial” para combustible y, en fin, criticando la falta de rigurosidad laboral de sus colegas.

Los medios periodísticos profusamente han informado acerca de los descriterios ocurridos en la “Corporación” (el bono de bencina finalmente y a regañadientes de muchos fue devuelto); de nuevos "spots" publicitarios nadie habla, los monos nuevos y aquellos que tienen sobre sus hombros el decoro de los demás, han ganado una pequeña batalla, es de esperar que no sean sustituidos por secretaria, como la norma, la Constitución y finalmente “los partidos” lo señalan.

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