Nov 18 2013
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Opini贸nPol铆tica

Los presos pol铆ticos de la democracia: sin pruebas de que haya existido el mensalao en Brasil

Con transmisi贸n en directo por televisi贸n, se intensific贸 el atropello de principios elementales de la Justicia, se abri贸 espacio para magistrados histri贸nicos y se lleg贸 a sentencias propias de un tribunal de excepci贸n. Poco antes de las seis de la tarde del s谩bado, un avi贸n de la Polic铆a Federal aterriz贸 en el aeropuerto de Brasilia llevando a los condenados por el Supremo Tribunal Federal a empezar de inmediato a cumplir las sentencias recibidas.

Tres horas m谩s tarde, fueron conducidos a la Penitenciaria da Papuda. Entre los presos estaba la heredera de un banco privado y un publicitario dado a pr谩cticas heterodoxas, para decirlo de alguna manera, a la hora de levantar fondos para campa帽as electorales. Pero la imagen que importa era otra: la de Jos茅 Dirceu, quiz谩s el m谩s consistente cuadro de la izquierda brasile帽a, y Jos茅 Genoino, un ex guerrillero que lleg贸 a presidir el PT de Lula da Silva, llegando a la c谩rcel.

Termina as铆 la etapa m谩s estruendosa de un proceso que empez贸, se desarroll贸 y vivi贸 todo el tiempo bajo intensa presi贸n medi谩tica. A lo largo de meses, y con transmisi贸n en directo por televisi贸n, se intensific贸 el atropello de principios elementales de la justicia, se abri贸 espacio para que varios de los magistrados m谩ximos del pa铆s hicieran gala de su histrionismo singular, y se lleg贸 a sentencias propias de un tribunal de excepci贸n.

Jam谩s se presentaron pruebas s贸lidas de que existi贸 el mensalao, o sea, la distribuci贸n mensual de dinero a parlamentarios de la base del gobierno de Lula da Silva, para que aprobasen proyectos de inter茅s del Poder Ejecutivo. Lo que s铆 hubo 鈥搚 de eso sobran pruebas, evidencias e indicios鈥 fue el repase de recursos para cubrir gastos y deudas de campa帽as de aliados. Es lo que llaman en Brasil de 鈥渃aja dos鈥 鈥搖na contabilidad irregular, al margen de la oficial鈥, y que es parte intr铆nseca de todos los partidos, sin excepci贸n, en cada elecci贸n. Es, por supuesto, crimen previsto y pasible de sanciones legales, pero en el 谩mbito del C贸digo Electoral, y no en el del C贸digo Penal.

La denuncia surgi贸 en 2005, a ra铆z de una entrevista del entonces diputado federal Roberto Jefferson, del PTB, aliado del primer gobierno de Lula da Silva (2003-2007). Jefferson, poco o nada adicto a las normas elementales de la moral y de la 茅tica, quiso avanzar en recursos p煤blicos m谩s all谩 de lo admisible por las el谩sticas y nunca escritas reglas del juego pol铆tico brasile帽o. Jos茅 Dirceu, entonces todopoderoso jefe de Gabinete de Lula, lo fren贸. En represalia, Jefferson lanz贸 la denuncia.

Ha sido el combustible perfecto para una maniobra espectacular de los grandes conglomerados medi谩ticos brasile帽os, que desataron una campa帽a casi sin precedentes. Resultado: la ca铆da de Dirceu, y por rebote, de otra figura emblem谩tica del PT, su presidente nacional, Jos茅 Genoino.

Todo lo dem谩s fue accesorio. Fulminar a Dirceu, devastar la base de Lula, intentar destrozar su popularidad e impedir su reelecci贸n en 2006 eran, en verdad, el objetivo central.

Lula se reeligi贸 en 2006 y eligi贸 a su sucesora, Dilma Rousseff, en 2010. Pero Dirceu se transform贸 en blanco nacional de la ira antipetista en particular y antiizquierda en general. Estaba condenado, por los medios, desde el primer minuto de la primera sesi贸n del juicio en la Corte Suprema brasile帽a. Los magistrados lo condenaron por una innovaci贸n jur铆dica: en lugar de ser responsabilidad de la acusaci贸n comprobar la culpa del denunciado, en el caso del mensalao le toc贸 a Dirceu comprobar que no ten铆a la culpa de algo que no ocurri贸.br dirceu

Curiosamente, el primer denunciante, Roberto Jefferson, tuvo su esca帽o suspendido por sus pares en la C谩mara de Diputados precisamente por no haber logrado comprobar lo que denunci贸. Anestesiada y conducida a ciegas por un bombardeo inclemente y sin tregua de los medios de comunicaci贸n, la conservadora clase media brasile帽a aplaudi贸 el juicio de excepci贸n y las sentencias dictadas como si con eso se terminara la corrupci贸n end茅mica que atraviesa a todos 鈥搕odos, sin excepci贸n鈥 los gobiernos desde hace siglos.

Se pretendi贸 鈥搚 se logr贸鈥 transformar el juicio en una medida ejemplarizadora de la Justicia. Ha sido la victoria de la gran hipocres铆a. Dominado por magistrados cuya hipertrofia de sus respectivos egos alcanza el estado terminal, a empezar por su presidente, Joaquim Barbosa, el Supremo Tribunal Federal no se hizo t铆mido a la hora de imponer innovaciones. La primera de ellas fue traer a su cargo un juicio que, de respetarse la legislaci贸n y la misma Constituci贸n, deber铆a darse en instancias inferiores, asegurando a los denunciados el derecho de recurrir a las superiores. Algunos condenados, como Dirceu y Genoino, pudieron, es verdad, presentar recursos en el mismo Supremo Tribunal. Pero solamente para que se revisen parte de sus condenas, lo que podr谩 asegurarles el derecho a cumplir sus penas en r茅gimen llamado semiabierto.

Nada de eso, en todo caso, importa: lo que importa es la imagen de Dirceu y Genoino siendo llevados presos. Para el conservadurismo brasile帽o, un regalo extraordinario. Basta con leer los titulares de la prensa y ver lo que se exhibi贸 en la televisi贸n.

Ambos fueron presos pol铆ticos en la dictadura. Ambos son los dos primeros presos pol铆ticos en la democracia recuperada.

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