Ene 29 2018
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Ciencia y Tecnolog铆aCultura

Los pulpos del comercio electr贸nico

As铆 como en los 鈥90 las corporaciones industriales, de servicios y agr铆colas consiguieron moldear las regulaciones del comercio internacional a trav茅s de la OMC, ahora los gigantes tecnol贸gicos est谩n en el mismo camino.聽A principios de la d茅cada del 鈥90, las empresas transnacionales agr铆colas, de servicios, farmac茅uticas y manufactureras consiguieron acuerdos en la Organizaci贸n Mundial del Comercio (OMC) en cada uno de esos sectores que les aseguraron el derecho a participar en los mercados en condiciones ventajosas, al mismo tiempo que la capacidad de los gobiernos de reglamentar y moldear sus econom铆as se ve铆a mermada y restringida. Las materias acordadas reflejaban la agenda empresarial corporativa de ese momento.

Hoy las corporaciones empresariales m谩s grandes tambi茅n est谩n procurando asegurarse derechos y perpetuarlos a trav茅s de acuerdos comerciales, incluso en la OMC, que a su vez maniatan la reglamentaci贸n de inter茅s p煤blico. Pero ahora, las cinco empresas m谩s grandes son todas de un mismo sector, el de la tecnolog铆a, y todas son de un solo pa铆s: Estados Unidos. Google, Apple, Facebook, Amazon y Microsoft, con apoyo de otras empresas y los gobiernos de Jap贸n, Canad谩 y la Uni贸n Europea (y algunos pa铆ses en desarrollo alineados con 茅stos), est谩n intentando reinventar las normas de la econom铆a digital del futuro tratando de obtener para ello un mandato dentro de la OMC para negociar normas vinculantes rotuladas como de 鈥渃omercio electr贸nico鈥.

Sin embargo, las normas que pretenden establecer abarcan mucho m谩s que lo que la mayor铆a de nosotros entendemos por 鈥渃omercio electr贸nico鈥. Su primera prioridad es asegurarse el libre acceso al recurso m谩s valioso hoy en d铆a en el mundo: los datos, que son el nuevo petr贸leo. Quieren que se les permita hacerse de los miles de millones de datos que producimos a diario como humanos interconectados digitalmente, trasladar o transferir esos datos a cualquier lugar que les plazca, y guardarlos en servidores en cualquier lugar de su elecci贸n, que en la mayor铆a de los casos es Estados Unidos. Eso pondr铆a en riesgo la privacidad y la protecci贸n de los datos en todo el mundo, dado que en Estados Unidos se carece de protecci贸n jur铆dica para los datos.

Despu茅s pueden procesar esos datos y transformarlos en inteligencia artificial que puede empacarse y venderse a terceros para obtener enormes ganancias, de manera semejante a las rentas derivadas de las patentes monop贸licas. Quien posea los datos controlar谩 el mercado en la econom铆a del futuro. Estas empresas ya son blanco de muchas cr铆ticas por su comportamiento monop贸lico y oligop贸lico, que se ver铆a reforzado si logran lo que est谩n proponiendo en la OMC.

Piensen nom谩s en Google, que es hoy el mayor recaudador de ingresos por publicidad gracias a su capacidad de an谩lisis y re-embalaje de nuestros datos. Y en Uber, que es la empresa de transportes m谩s grande del mundo, aunque no cuenta con una flota propia de autom贸viles y sus conductores no figuran en su n贸mina de empleados. Su activo m谩s valioso es la gigantesca cantidad de datos que posee acerca de c贸mo la gente se mueve en las ciudades. Su tama帽o y la ventaja que le da ser el primer operador del mercado, sumado al ej茅rcito de abogados con que cuenta, puede eliminar o sencillamente comprar y absorber a la competencia en cualquier parte del mundo. Los trastornos que Uber ha ocasionado en el sector del transporte pronto se har谩n ver en pr谩cticamente cualquier sector de la econom铆a que uno pueda imaginar. Todo lo que se pueda decir hoy sobre las consecuencias de esto para el empleo y los trabajadores y trabajadoras probablemente se quede corto.

Otra norma clave a la que aspiran estas mega-corporaciones habilitar铆a a las empresas de servicios digitales a operar y obtener ganancias dentro de un pa铆s sin necesidad de tener ning煤n tipo de presencia, ni f铆sica, ni como persona jur铆dica. Pero si una entidad de servicios financieros por Internet va a la quiebra, por ejemplo, 驴c贸mo podr谩n los ahorristas buscar y obtener compensaci贸n? Si a una trabajadora o trabajador contratado por la empresa se le violan sus derechos, o si un consumidor es estafado, 驴c贸mo podr谩n conseguir que se les haga justicia? Y si la empresa no tiene presencia comercial en el pa铆s, 驴c贸mo se le cobrar谩n los impuestos que corresponde para que su actividad no represente una competencia desleal con las empresas locales? La mayor铆a de los pa铆ses exigen que los proveedores de servicios extranjeros tengan presencia comercial f铆sica para poder operar en el pa铆s, justamente por estos motivos; pero las grandes empresas de tecnolog铆a condenan este requisito como un obst谩culo al comercio (y a ganancias inusuales). La reglamentaci贸n de inter茅s p煤blico se ver铆a seriamente socavada.

Pero eso no es todo. Las grandes empresas de tecnolog铆a no quieren que se les exija dejar beneficios en las econom铆as locales donde extraen ganancias. La mayor铆a de los pa铆ses aplican una serie de pol铆ticas conocidas gen茅ricamente como 鈥榬equisitos de desempe帽o鈥 para garantizar que la econom铆a local se beneficie de la presencia de empresas transnacionales: transferencia de tecnolog铆a, que contribuya al surgimiento de nuevas empresas locales; componentes o insumos nacionales, para estimular as铆 a las empresas locales, y contrataci贸n de mano de obra local, para fomentar el empleo. Sin embargo, aunque todos los pa铆ses que hoy llamamos desarrollados utilizaron estas estrategias para desarrollarse, ahora quieren 鈥榩atearles la escalera鈥 a los pa铆ses en desarrollo para que no puedan hacer lo mismo, exacerbando as铆 las desigualdades entre pa铆ses.

El modelo de negocios de muchas de estas empresas se basa en tres estrategias que conllevan graves impactos sociales: desregulaci贸n, precarizaci贸n creciente del empleo y 鈥榦ptimizaci贸n fiscal鈥 -que la gran mayor铆a catalogar铆amos como semejante a la evasi贸n de impuestos-. Todas estas tendencias a la baja se acelerar铆an y perpetuar铆an si en la OMC se llegasen a aprobar las nuevas normas propuestas sobre 鈥渃omercio electr贸nico鈥.

鈥淐olonialismo digital鈥
Desde que presentaron por primera vez sus propuestas en la OMC en 2016, los promotores de las normas sobre 鈥渃omercio electr贸nico鈥 han intentado alterar el mandato actual de 鈥渄iscusiones鈥 sobre comercio electr贸nico y convertirlo en mandato para 鈥渘egociar normas vinculantes鈥 sobre comercio electr贸nico en la OMC. La justificaci贸n que esgrimen para sus propuestas es que el comercio electr贸nico promover谩 el desarrollo y beneficiar谩 a las micro, peque帽as y medianas empresas, como si fomentar el comercio electr贸nico fuese lo mismo que establecer normas vinculantes al respecto en la OMC, redactadas por las propias transnacionales. Pero los pa铆ses en desarrollo han centrado sus demandas en esta 谩rea en que haya m谩s infraestructura, acceso a financiamiento, cerrar la brecha digital (obteniendo acceso asequible), capacidad regulatoria creciente, y otras inquietudes que no ser谩n abordadas por las nuevas normas sobre comercio electr贸nico propuestas en la OMC.

Hay un grupo de 90 pa铆ses que hace tiempo viene planteando propuestas en la Organizaci贸n que dotar铆an de mayor flexibilidad a los pa铆ses en desarrollo para ejecutar pol铆ticas nacionales de fomento al desarrollo, pero sus propuestas son habitualmente ignoradas en las negociaciones.

Entretanto, las MiPyME ya tienen participaci贸n en el comercio electr贸nico; pero si se adoptan normas sobre comercio electr贸nico en la OMC, estas empresas tendr谩n menos chance de beneficiarse de la escala y sacar provecho de los subsidios que hist贸ricamente reciben, la infraestructura s贸lida auspiciada por el Estado, estrategia de exenci贸n fiscal, y un sistema de normas de comercio redactadas por ellas mismas y sus abogados. Lo que necesitan las MiPyME son pol铆ticas p煤blicas en funci贸n de una estrategia de industrializaci贸n digital; pero las pol铆ticas que avizoran los promotores de normas vinculantes sobre 鈥渃omercio electr贸nico鈥 en la OMC m谩s probablemente conduzcan a lo que se ha dado en llamar nuevo 鈥渃olonialismo digital鈥.

Nuevas estrategias de negociaci贸n

Debido a la resistencia en masa que ha opuesto el bloque africano y algunos pa铆ses asi谩ticos y latinoamericanos, los promotores de esas normas vinculantes han optado por aminorar sus ambiciones. Ahora est谩n proponiendo asuntos aparentemente m谩s t茅cnicos como el pago electr贸nico, firmas electr贸nicas, y correo basura. Pero estos asuntos son jurisdicci贸n de otros foros que es donde corresponde discutirlos, tales como la Comisi贸n de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional (Cnudmi, o Unitral por su sigla en ingl茅s) o la Uni贸n Internacional de Telecomunicaciones (UIT), que en lugar de guiarse por intereses meramente comerciales, cuentan con equipos t茅cnicos y de expertos en leyes que durante muchos a帽os asesoraron a los gobiernos para el establecimiento de mejores normas.

Pensando tal vez en un Plan B, los promotores de dichas normas est谩n sugiriendo que la 鈥渘eutralidad tecnol贸gica鈥 ya existe en la OMC. Esto supuestamente implicar铆a que si un pa铆s 鈥渃omprometi贸鈥 los servicios financieros en la OMC 鈥揺s decir, que estuvo de acuerdo en someter los servicios financieros a normas que restringen la reglamentaci贸n de ese sector鈥 entonces los servicios bancarios transfronterizos por Internet quedar铆an ahora autom谩ticamente comprometidos, con todos los riegos potenciales que supone esa modalidad de suministro de servicios bancarios, tales como las amenazas que representa para la ciberseguridad el ser v铆ctima de hacking, o la potencial inestabilidad financiera que pueden acarrear los flujos de dinero irrestrictos, generando caos en los sistemas bancarios locales. Pero esto es un disparate, una noci贸n absurda que nunca fue acordada por los miembros de la OMC, por m谩s que ahora haya algunos pa铆ses que intentan hacerla pasar como un principio aceptado.

Esos mismos promotores tambi茅n est谩n presionando por la renovaci贸n de una exenci贸n de aranceles a los productos entregados por medios electr贸nicos. Pero no existe ning煤n fundamento econ贸mico para que los productos comercializados digitalmente no deban contribuir al fisco nacional mientras que los intercambiados por medios tradicionales generalmente s铆 lo hacen. Las grandes empresas de tecnolog铆a quiz谩s consigan la renovaci贸n de esa exenci贸n, ya que generalmente es usada como moneda de cambio por otra exenci贸n que ayuda a estabilizar el mercado de medicamentos gen茅ricos en los pa铆ses en desarrollo, que contribuye a garantizar el acceso de millones de personas en esos pa铆ses a medicamentos vitales.

* Directora de Programas Internacionales del Centro de Investigaci贸n en Econom铆a y Pol铆tica y coordinadora de la red mundial Nuestro Mundo No Est谩 en Venta.

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