Ene 12 2008
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Cultura

Luces que se apagan, luces que resisten. – POLÉMICO, BRILLANTE: LISANDRO OTERO

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Hombre inteligente y culto, que también se desempeñó en el campo de la diplomacia y que dirigió algunas instituciones culturales, como las ediciones de Casa de las Américas, así como la dirección de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, amén de asumir diversos espacios en las revistas y publicaciones de la cultura en la isla, siempre fue también una figura polémica, irónico y signado por un pensamiento crítico al que nadie puede negar su brillantez intelectual.

Años atrás pensamos trabajar mancomunadamente sobre su obra, para preparar para nuestro mundo editorial una especie de valoración múltiple sobre su quehacer literario y artístico. Incluso muchos de sus libros todavía aguardan, en mi biblioteca, por ese intercambio de ideas y de vivencias que, por numerosos desencuentros, no pudimos materializar y que es una de las deudas que no me perdonaré.

Sin embargo, los diálogos que pude sostener con Lisandro, durante varios años, en los que siempre me sentí enriquecida, y en los que disfruté de su locuacidad me dieron la fortuna de establecer con él un espacio común de empatía, aunque –como lo he afirmado– sabía que me encontraba ante un hombre inteligente y culto, pero igualmente de carácter difícil, que no solía prodigarse en elogios ni laudos, y que estremecía a muchos por la ácida respuesta, con la sapiencia de quien no sólo ha leído mucho, sino que y sobre todo, ha vivido mucho.

Con su desaparición física no lo dudo, la literatura cubana ha perdido una de sus más relevantes personalidades. Desaparece su talento, cuánto todavía hubiese podido realizar al frente de la Academia Cubana de la Lengua,este escritor, reconocido con justicia ,por la obra de toda su existencia, con el Premio Nacional de Literatura.

El mismo que con sus reflexiones enriquecía el portal de Cubarte, tanto como otros medios digitales cubanos, por ejemplo Cubanow, y los servicios especiales de Prensa Latina, entre otros, en los que fue publicando aquella rotunda lucidez que lo acompañó hasta el final, su erudición, la proyección ideoestética de sus escritos periodísticos, de sus testimonios, crónicas y ensayos sobre el plural universo temático que constituía su mundo referencial. Porque Lisandro Otero, como los grandes de nuestra cultura, no se ceñía a parcelas, ni tampoco caía en la trampa de la ignorancia. Sus criterios contaban con el aval de un estudio profundo, con el dominio de la información, y con esa mirada crítica tan suya, que le permitía ironizar, incluso expresar con alguna dosis de cinismo, más de un comentario –dentro de un espíritu abierto al debate– como potencial enriquecimiento entre el autor y sus lectores.

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* En Cubarte
www.cubarte.cult.cu.

fotoAddenda

El premio nacional de literatura Lisandro Otero, presidente de la Academia de la Lengua de Cuba, falleció en la capital cubana a la edad de 76 años.

Una relevante y larga trayectoria como escritor distinguieron su vida, en la que ocupó diversas responsabilidades tras el triunfo de la Revolución y participó como intelectual en diversas tareas, lo que lo llevó a ser fundador de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

Fue Premio de novela en el Concurso Casa de las Américas de mil 963 con el libro La situación, obra que lo colocó en un lugar sobresaliente dentro del panorama cultural.

También Temporadas de Ángeles, premio de la crítica literaria, y Árbol de la vida, además de una impresionante labor periodística a lo largo de su carrera que le mereció el Premio nacional de periodismo cultural.

Con anterioridad desplegó una intensa labor de colaboración en más de una decena de publicaciones. incluidas las especializadas de cultura en Cuba, Francia y México, país este último donde se le concedió el premio nacional de periodismo, otorgado por su Club de Periodistas.

Además de su labor diplomática como consejero cultural en Chile y Gran Bretaña, Lisandro Otero participó en varios congresos de escritores y visitó numerosas naciones de América Latina y Europa.

Sus últimos años los dedicó a una intensa actividad periodística en contra de la globalización neoliberal y el pensamiento único. Sus agudos análisis fueron publicados casi a diario por varios medios alternativos de prensa del mundo.
Su más reciente artículo titulado ¿Para qué sirven las monarquías? constituye una relevante crítica a lo que califica como un mal que ya dura más de cien años.

El Ministerio cubano de cultura, la Unión de Escritores y artistas de Cuba y la Academia cubana de la lengua, expresaron de inmediato su profundo pesar por el fallecimiento del destacado escritor y las más sentidas condolencias a familiares, amigos y compañeros.

(www.radiorebelde.com).

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