Mar 17 2008
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Economía

LUCHAS ARMADAS Y VIOLENCIA DE ESTADO

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

El discurso del terrorismo, del que abusan todas las potencias ¬ęamenazadas¬Ľ, especialmente desde el 11 de septiembre de 2001, tiende a entorpecer e incluso a prohibir, con legislaciones cada vez m√°s atentatorias contra la libertad de expresi√≥n, cualquier informaci√≥n sobre los pueblos, organizaciones o movimientos que decidieron recurrir a la lucha armada.

La prohibici√≥n pol√≠tica a menudo va acompa√Īada, especialmente en las clases medias de los pa√≠ses ricos, de una prohibici√≥n moral que tiende a estigmatizar cualquier violencia y equipara la violencia de Estado con la violencia insurreccional o revolucionaria.

Ahora bien, esta equiparación es inaceptable por partida doble:

– Cuantitativamente: los medios aplicados por la violencia y el terrorismo de Estado son infinitamente m√°s importantes que los que aplican los opositores.

– Cualitativamente: en efecto, como expres√≥ certeramente Nelson Mandela, las condiciones de la lucha de los oprimidos vienen totalmente determinadas por el opresor. El paso a la lucha armada, obviamente, no es la expresi√≥n de una violencia innata o cong√©nita, sino una respuesta a la asfixia pol√≠tica ejercida por las clases dirigentes, que no vacilan en perpetrar el asesinato masivo, presentado como ¬ęleg√≠timo¬Ľ, parafraseando la calificaci√≥n de Max Weber: porque el Estado tiene el monopolio de la violencia ¬ęlegal¬Ľ.

Actualmente existen en el mundo numerosos movimientos guerrilleros que luchan con las armas en la mano por una transformació n de la sociedad opresora en la que viven. Implantados principalmente en países del sur, son ampliamente desconocidos en los países ricos. Esta ignorancia tiene su fuente principal en la protección concedida sistemáticamente por los gobiernos de los países centrales ricos a los opresores de los países periféricos que sirven localmente sus intereses imperiales.

Este peque√Īo documento es una modesta contribuci√≥n a la lucha contra esa ignorancia. No es exhaustivo ni pretende otorgar patentes de buena o mala estrategia a unos u otros protagonistas que presenta, pero tiene como objetivo rectificar una imagen falsa y rid√≠cula transmitida por la propaganda occidental, o llenar un vac√≠o total al respecto, especialmente en la informaci√≥n en lengua francesa.

Dichas luchas armadas no son luchas terroristas, puesto que se libran para obtener transformaciones políticas; y los guerrilleros no son locos asesinos, sino seres oprimidos forzados a fondo por un poder reaccionario y brutal.

Sumario

– Colombia: FARC y ELN, dos largas luchas

– India: los naxalitas, en lucha desde 1967

РFilipinas: el Nuevo Ejército Popular

Los ejemplos elegidos tienen en com√ļn que se refieren a pa√≠ses poco o medianamente desarrollados, en los que la poblaci√≥n rural y el campesinado son mayoritarios y donde, por lo tanto, las cuestiones de la propiedad de la tierra y su explotaci√≥n son fundamentales en las relaciones entre las clases sociales.

La fase burguesa en la historia de los pa√≠ses subdesarrollados es una fase in√ļtil. Cuando la casta burguesa se haya desvanecido, devorada por sus propias contradicciones, nos daremos cuenta de que no pas√≥ nada desde la independencia, que es necesario reanudarlo todo, que es necesario volver a partir de cero. (Franz Fanon, ¬ęlos condenados de la tierra¬Ľ).

Este análisis de Franz Fanon no ha perdido nada de su agudeza, pero las mencionadas castas burguesas no se desvanecen espontáneamente y el neocolonialismo, del que Fanon no conoció todos los estragos, demora su caída todo lo que puede. Entonces aparece la guerrilla como una respuesta al bloqueo, aplicado por la burguesía o la aristocracia local, pero inspirado y apoyado por el largo brazo del imperialismo.

Colombia (45 millones de habitantes) 50 A√Īos de guerrilla

Aunque no haya conocido una verdadera dictadura militar, como la mayoría de los países de América Latina, Colombia ha estado dirigida por gobiernos civiles entre los más brutales del mundo y la vida política colombiana, desde la Segunda Guerra Mundial, está bajo el signo del asesinato.

El asesinato ¬ęfundador¬Ľ, si se puede decir as√≠, tuvo lugar en 1948. Supervisado por Estados Unidos ‚Äďel general Marshall era el Secretario de Estado en la √©poca‚Äď se perpetr√≥ en Bogot√°. Ese homicidio estaba destinado a impedir la llegada al poder de un l√≠der de izquierda (no comunista) muy popular, Eliecer Gait√°n. La oligarqu√≠a territorial en el poder, apoyada por Estados Unidos, se opuso, con este crimen, a cualquier transformaci√≥ n social.

La econom√≠a de la droga contribuye poderosamente. Porque, efectivamente, aunque s√≥lo una peque√Īa fracci√≥n de los ingresos ¬ęt√≥xicos¬Ľ permanece en el pa√≠s productor, su importancia en una renta nacional, por otra parte escasa, basta para mantener a la par√°sita clase dirigente, que no necesita promover proyectos de desarrollo econ√≥mico en los √°mbitos de la agricultura o la industria.

El ostentoso consumismo y los gastos ¬ęde seguridad¬Ľ de dicha clase dirigente no se podr√≠an mantener con las rentas que pudieran obtener de cualquier otra actividad econ√≥mica. Y donde prevalecen los ¬ęingresos t√≥xicos¬Ľ la cat√°strofe social est√° a la orden del d√≠a: campesinado sobreexplotado, militantes sindicales y populares asesinados; la democracia pol√≠tica oficial de Colombia entre los per√≠odos de estado de sitio es, en la pr√°ctica, inviable y est√©ril.

As√≠ es como surgieron los diferentes movimiento de lucha armada contra el poder latifundista reconvertido en ¬ęnarcopoder¬Ľ en Colombia.

Los más importantes actualmente son las FARC-EP (Fuerzas armadas revolucionarias de Colombia РEjército popular) y el ELN (Ejército de liberación nacional).

Creados al mismo tiempo (1965), y ambos con base en las poblaciones campesinas m√°s explotadas, pero con orientaciones ideol√≥gicas divergentes, las FARC, pr√≥ximas al PC colombiano, y el ELN, de inspiraci√≥n m√°s ¬ęguevarista¬Ľ, no pudieron, hasta ahora, agruparse en un frente unido. Sin embargo, ambos resistieron al enorme aparato contrarrevolucionar io que agrupa al ej√©rcito y los paramilitares, √©stos √ļltimos encargados de los cr√≠menes m√°s sucios por delegaci√≥n del ej√©rcito.

El Plan Laso y el nacimiento de las FARC.

Extracto de la conferencia pronunciada por Alberto Pinz√≥n S√°nchez, antrop√≥logo y m√©dico colombiano, en el Foro sobre los Derechos Humanos el 9 de diciembre de 2005 en Alicante, Espa√Īa:

En 1964, el contingente militar colombiano de Corea ‚Äďel √ļnico de Am√©rica Latina que particip√≥ en la guerra estadounidense de Corea‚Äď regres√≥ a Colombia y fue asimilado por la alta orden militar del ej√©rcito colombiano. Las ense√Īanzas de las que eran portadores estos oficiales ‚Äďllamados en Colombia ¬ęlos Coreanos¬Ľ‚Äď, en lo que se refiere a las t√©cnicas y la doctrina de la guerra contrainsurreccional en Corea, podr√≠an aplicarse en Colombia.

En 1964 comenz√≥ el plan cuyo nombre entr√≥ en la historia: ¬ęLat√≠n American Security Operaci√≥n¬Ľ, o ¬ęPlan Laso¬Ľ, organizado, financiado y administrado desde la embajada de Estados Unidos en Bogot√°. Dicho Plan consist√≠a en exterminar una regi√≥n campesina pobre y marginada que, seg√ļn el delirio de los dirigentes liberales y conservadores, era una rep√ļblica comunista independiente.

Eligieron 12.000 soldados colombianos, con consejeros de EEUU y, por primera vez en Suram√©rica, se llev√≥ a cabo un ataque aerotransportado con helic√≥pteros estadounidenses. Bombardearon la peque√Īa zona que depende del municipio de Marquetalia, en el departamento de Hulla, habitada por 48 campesinos y sus familias. Estos 48 campesinos se ocultaron en las monta√Īas y sobrevivieron. A partir de este n√ļcleo, al a√Īo siguiente, en 1965, se constituyeron las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Seg√ļn las √ļltimas cifras presentadas por el gobierno colombiano, actualmente, los guerrilleros de esta organizaci√≥n son casi 48.000, sin contar a los milicianos y los dem√°s contingentes clandestinos. 48 guerrilleros que, despu√©s de 40 a√Īos de lucha armada y resistencia al exterminio oficial, se han multiplicado por miles. En 1964 no exist√≠a el narcotr√°fico, el conflicto colombiano es muy anterior al narcotr√°fico, que es una adici√≥n posterior. Entonces, la bandera con la que se justificaba la agresi√≥n contra estos campesinos era la lucha anticomunista: salvar la democracia occidental y cristiana en Colombia.

India (1.100 millones de habitantes), los naxalitas

Independiente desde 1947, la India no vivi√≥, a diferencia de China, una guerra de liberaci√≥n nacional ni una ruptura revolucionaria. Su descolonizaci√≥n estuvo acompa√Īada por una divisi√≥n sobre bases religiosas, favorecidas por el colonizador, que no trastorn√≥ sus estructuras tradicionales y su compleja estratificaci√≥n en un sistema de castas. Al principio, por lo tanto, el poder estuvo ocupado por miembros de las clases y castas dirigentes.

Formando parte del armazón del Partido del Congreso (el de Nehru y sus sucesores hasta Mannohan Singh), que domina la vida política, estuvieron los cuadros de un partido comunista que, muy a menudo, ha participado en el poder central, en algunos Estados de la federación o simplemente ha formado parte de mayorías parlamentarias, como ocurre actualmente.

Paralelamente la India, fundadora del movimiento de los No Alineados, se encontraba aliada con la URSS por oposici√≥n a Estados Unidos, pero tambi√©n, al mismo tiempo, en oposici√≥n constante a China; esta √ļltima oposici√≥n se concret√≥ en un apoyo permanente de China al enemigo paquistan√≠ y desemboc√≥, en 1962, en un breve conflicto armado por cuestiones de fronteras que no estaban debidamente reguladas y que se reforz√≥ por la ruptura chino-sovi√©tica.

Ese antagonismo repercutió en el movimiento comunista indio y lo fracturó en varios partidos pero en dos campos bien delimitados: un campo pro soviético próximo al poder, que defendía un modelo de centralizació n económica y burocracia que opta por el socialismo, y un campo pro chino que se inspira en el modelo maoísta de conquista del poder a través una larga guerra popular establecida en el medio rural.

Los partidos pro chinos, varios en el extenso territorio de la India federal, que se autodenominan maoístas o marxistas leninistas consideran que, en un país donde todavía hoy la población rural representa el 70% de la población total y donde el 40% de la población activa está ocupada en la agricultura, con una gran proporción de trabajadores muy pobres, la transformación que la burguesía urbana no lleva a cabo, debe pasar por la lucha armada del campesinado.

Esta lucha empezó en 1967 en el oeste de Bengala, en la provincia de Naxalbari, la cual dio su nombre a los maoístas indios: los naxalitas. La lucha se extendió a distintos Estados del este del país y conoció una aceleración cuando la India se abrió a la OMC y la globalización económica liberal. En efecto, la supresión de las barreras arancelarias implicó el aumento de las importaciones de productos agrícolas subvencionados por Estados Unidos y la Unión Europea y un mayor empobrecimiento de los campesinos indios.

El gobierno indio intent√≥ modificar la relaci√≥n de fuerza internacional entre las agriculturas subvencionadas de los pa√≠ses ricos y las agriculturas de los pa√≠ses en desarrollo, pero los efectos de la nueva competencia exterior tuvieron inmediatos efectos devastadores en el campo indio. Adem√°s hay que a√Īadir la prioridad que se da a la creaci√≥n de zonas de recepci√≥n para f√°bricas deslocalizadas que arrebata, sin preaviso y sin debate, las mejores tierras del campesinado y arroja sobre el mundo rural los humos y residuos t√≥xicos de una industria sin escr√ļpulos. Esta situaci√≥n conduce a la multiplicaci√≥ n de los suicidios de campesinos endeudados, que actualmente es un fen√≥meno masivo.

La respuesta de los naxalitas es t√≠picamente mao√≠sta: ¬ęno se soporta lo que es insoportable¬Ľ y se impone la lucha armada como justa expresi√≥n de la rebeli√≥n. El objetivo consiste en defender al campesinado, el derecho a la tierra y exigir, a la lejana administraci√≥ n, la creaci√≥n de unos servicios m√≠nimos. Cuando la √ļnica respuesta de la administraci√≥ n es la represi√≥n, los naxalitas, por s√≠ mismos, erigen escuelas y dispensarios en √°reas que se convierten, de esta forma, en zonas liberadas.

Este fenómeno se desarrolla actualmente en los Estados del este y el sur: Bengala, Orissa, Andra Pradesh, Tamil Nadu, Karnakata, Chhattisgarh, Kerala.

La respuesta gubernamental está dictada por la elección de las clases dirigentes de integrarse en el mundo capitalista globalizado que sólo necesita, como mucho, 200 millones de indios de los 1.000 millones que existen. Por lo tanto la rebelión armada surge frente a la respuesta del gobierno, estrictamente represiva y policial, con la creación de grupos contra la insurrección y la presión sobre las poblaciones pobres. En este conflicto aparecen todas las condiciones de una guerra colonial aunque esta guerra se libra entre ciudadanos del mismo país.

El gran escritor Arundathi Roy defini√≥ claramente esta situaci√≥n en una entrevista que concedi√≥, en 2007, a un diario indio. A una pregunta que le plantearon sobre ¬ęla violencia¬Ľ, ya que en la India, como en otros lugares, no se habla de guerrilla revolucionaria, sino de ¬ęviolentos¬Ľ, lo que permite presentar la reacci√≥n a la brutalidad de la clase dirigente como un comportamiento trastornado, declar√≥ que la India vive una aut√©ntica ¬ęguerra de secesi√≥n¬Ľ en la que los ricos les han declarado la guerra a los pobres.

Filipinas (83 millones de habitantes), el Nuevo Ejército Popular

Arrancadas al colonizador espa√Īol por Estados Unidos despu√©s de una guerra larga y mort√≠fera, las Filipinas pasaron de un yugo a otro y nunca conocieron una aut√©ntica independencia.

Estados Unidos tuvo una presencia militar oficial en forma de bases muy importantes hasta en 1992, pero esta presencia se mantuvo de hecho y, en nombre de la guerra contra el terrorismo, ha vuelto a ser tan masiva como antes. Por lo tanto, el archipiélago está dirigido, desde hace más de un siglo, por una oligarquía rural sometida a Wáshington que oscila entre el autoritarismo y la dictadura y ha sido incapaz de emprender una política de desarrollo mínimamente autónoma. Filipinas se convirtió, básicamente, en un exportador sistemático de mano de obra: mujeres de servicio doméstico en Asia, Oriente Medio, Estados Unidos y Canadá, hombres marinos en todas las flotas del mundo y trabajadores en todas las obras de los países emergentes.

Para los que permanecen en el país, la agricultura podría ser una actividad fértil si la oligarquía no hubiera elegido vivir de la renta de bienes raíces y la sobreexplotació n del proletariado agrícola, que produce para la exportación, y sobrevive, generalmente, gracias a los envíos de dinero de los trabajadores emigrados.

Esto explica que la lucha armada para derribar al régimen surgiera en el medio rural y siga allí.

El organizador de esta política fue el Partido Comunista Filipino (PPC), que tiene una historia caótica. Creado en 1930, prohibido en 1932, vuelto a autorizar en 1937 y reprimido por el ejército japonés, participa en la resistencia contra el invasor.

En 1944, Estados Unidos, hasta entonces director lejano, pone el pie pesadamente en el territorio filipino. En 1950 el PPC declar√≥ la lucha armada contra el imperialismo, pero esta declaraci√≥n no fue seguida de efecto, el partido es d√©bil y est√° plagado de conflictos internos. 1968 fue el a√Īo de la refundaci√≥n del PPC. Pas√≥ a la acci√≥n, cre√≥ el NAP, puso en marcha la lucha contra la dictadura de Marcos y adopt√≥ efectivamente una estrategia de tipo mao√≠sta de guerra prolongada en el campo que debe permitir, a partir de zonas liberadas, cercar las ciudades y derribar el poder de los latifundistas. En esa √©poca el campesinado agrupaba a un 75% de la poblaci√≥n activa filipina.

El PCP organiza, por lo tanto, el Nuevo Ej√©rcito Popular (NAP) que, en el medio rural, asegura la defensa del campesinado maltratado por el r√©gimen, sangrado por los usureros y enga√Īado por una pol√≠tica de distribuci√≥n de la tierra que consist√≠a, realmente, en que los campesinos comprasen algunas tierras a los grandes propietarios, en condiciones ruinosas para los primeros.

Fundado en 1969, el NAP contaba, al principio, con algunas decenas de hombres y fusiles. Actualmente, a pesar de la organización del poder y el apoyo técnico y material de Estados Unidos con unidades militares contra la guerrilla, agrupa a más de 10.000 personas armadas organizadas en 60 frentes que cubren 120.000 pueblos en 63 provincias. Por otra parte, el PPC participa en amplios frentes en la importante actividad política contra el régimen que existe en las zonas urbanas y es el corazón de la oposición global a una clase dirigente incapaz de hacer reformas.

As√≠ pues, despu√©s de la ca√≠da del dictador Marcos, en 1988 se emprendi√≥ una reforma agraria (que por otra parte era la sexta en 50 a√Īos). En 1987 el Banco Mundial consideraba que un 57% de la poblaci√≥n rural era incapaz de cubrir sus necesidades elementales.

Veinte a√Īos despu√©s el balance es desastroso. Las tierras se vendieron a ¬ęsin tierras¬Ľ en condiciones que condujeron, la mayor√≠a de las veces, a un sobreendeudamiento y, a largo plazo, a la reventa a los latifundistas de una superficie que supone el 10% de los objetivos anunciados. De los 8,5 millones de ¬ęsin tierras¬Ľ contabilizados en 1988, s√≥lo 1,9 millones se convirtieron en propietarios al cabo de 20 a√Īos. Como por todas partes en el mundo del capitalismo globalizado, las divergencias de rentas aumentaron durante los quince √ļltimos a√Īos.

Junto al NAP existe una peque√Īa guerrilla islamista confinada en la isla de Jolo que es la √ļnica de la que hablan los medios de comunicaci√≥n occidentales, ya que entra en el esquema informativo de la ¬ęguerra contra el terrorismo¬Ľ y sirve de pretexto a la intensa actividad militar de Estados Unidos en el archipi√©lago, aunque no representa una amenaza real para el poder del Estado.

Nepal (27 millones de habitantes), caída del feudalismo

El caso de Nepal es diferente de los anteriores en el sentido de que a lo que tuvo que enfrentarse la guerrilla maoísta en este país no es una oligarquía territorial y un poder burgués, sino una monarquía teocrática que mantiene al campesinado nepalés en la servidumbre.

Al evolucionar el r√©gimen, a pasos contados, hacia una monarqu√≠a constitucional, se crearon los partidos pol√≠ticos y, entre ellos, un partido comunista que despu√©s se rompi√≥ en dos fracciones: una se contentaba con la actividad parlamentaria y la otra consideraba que no pod√≠a producirse una transformaci√≥ n concreta de las condiciones del campesinado ‚Äďla inmensa mayor√≠a de la poblaci√≥n‚Äď sin la lucha armada.

El Partido Comunista nepal√©s marxista leninista (PCN-ML) se lanz√≥ a la guerrilla en 1994 y a pesar del apoyo militar permanente de la India, pr√≥xima a la monarqu√≠a, ha llegado a controlar, progresivamente, un 80% de la superficie del pa√≠s; s√≥lo la capital, Katmand√ļ, permanece realmente en manos de la monarqu√≠a. En 2006, el PCN-ML decide que su primer objetivo pol√≠tico es la instauraci√≥n de la rep√ļblica. Acepta entregar las armas y regresa a un gobierno de transici√≥n donde se reencuentra con los partidos legales, incluido el otro Partido Comunista.

Actualmente este gobierno ha despojado al rey de todo su poder y est√° instalada una rep√ļblica provisional a la espera de la pr√≥xima elecci√≥n de una Asamblea Constituyente.

Esta elección del PPC-ML es objeto de un debate muy profundo dentro de los partidos y grupos maoístas y marxistas leninistas que existen por todas partes del mundo. Dos posiciones se enfrentan: por una parte los que consideran que el PCN-ML tuvo razón al abandonar la lucha armada para pasar a la fase política de la lucha aceptando inscribirse en una coalición de partidos no revolucionarios y participar en un gobierno de unión donde no es dominante, y por otro lado los que piensan que de esa forma ha dejado en segundo plano la transformació n social de la sociedad nepalesa por la que combatió y que los demás partidos van a rebajar.

Fuentes documentales:

Colombia, informaciones generales que dan la palabra a la guerrilla: www.farcep.org ; www.aporrea.org ; Las FARC-EP: www.farcep.org , www.farc-ep.ch , www.resistencianacional.net ; ELN: www.eln-voces.com (encastellano)

Filipinas, www.philippineserev olution.net ; www.patrialibre.org

India, libro reciente en franc√©s sobre los naxalitas, LAL Salam, los naxalitas en la India, Asociaci√≥n ¬ęCercle Dziga Vertov¬Ľ, http://cineoeil.free.fr, www.laltara.free.fr, el m√°s completo: www.peoplesmarch.com

Nepal, Népal, l’autre sentier de l’Himalaya, ed. Gatuzain, Argitaletxea BP 2 64480 Larresoro. Libro en francés no totalmente actual pero con una buena historia del Nepal contemporáneo y de la guerrilla maoísta en el sitio Internet del PCN-ML: www.cpnm.org

Bolet√≠n n¬ļ 186, semana 9-2008, para las jornadas de solidaridad internacional, Marsella 22 y 23 de febrero de 2008. www.comaguer@nomade.fr

Original en francés: www.legrands oir.info.

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*Comit√© ¬ęContre la guerre, comprendre et agir¬Ľ (contra la guerra, conocer y actuar) creado en 2005 por un grupo de ciudadanos de Marsella, Francia, ¬ępara entender y actuar contra la guerra, todas las guerras, y en particular la actual que el equipo de Bush ha lanzado unilateralmente contra Iraq¬Ľ.

Traducido por Caty R. Caty R. pertenece a los colectivos de Rebelión, Cubadebate y Tlaxcala.

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