Feb 28 2008
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Cultura

ME PREOCUPAN TODAS LAS PREOCUPACIONES

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Tu b√ļsqueda exigir√° un estudio mucho m√°s extenso y menos lleno de afirmaciones t√©tricas. Un buen punto de partida es la idea relativa a las condiciones iniciales: ¬Ņestaban dadas todas las premisas? No olvidemos que la posici√≥n de Lenin en su √ļltimo periodo era recular hacia el capitalismo bajo conducci√≥n proletaria: esta orientaci√≥n parece comprensible no s√≥lo desde el √°ngulo econ√≥mico sino desde otros √°ngulos: culturales, tecnol√≥gicos, formaci√≥n de t√©cnicos y de especialistas, pero, ¬Ņera posible entonces dedicar un largo periodo para lograr la maduraci√≥n adecuada de ese inmenso pa√≠s?

No parece una respuesta f√°cil, ya que aislado (s√≥lo apoyo de boca por el movimiento comunista de la Internacional Comunista) deb√≠a crear, aparte de todo lo dem√°s, la estructura s√≥lida de defensa, como qued√≥ probado veinticinco a√Īos despu√©s. Entonces, ¬Ņqu√© pas√≥? Emprendieron la industrializaci√≥n a paso marcial y mano dura y la colectivizaci√≥n del campo con mano bastante alejada de la ¬ępersuasi√≥n proletaria¬Ľ. Sin embargo, la preparaci√≥n no era del todo completa. El comienzo de la guerra (1941) lo prob√≥, tuvieron que terminar la preparaci√≥n a todo vapor en medio de la guerra, con no poca ayuda de los americanos y recurriendo a la manipulaci√≥n patriotera de las masas.

En breve, ese parece ser el cuadro que debe estudiarse, evaluarse, viendo alternativas posibles.¬ŅExplican estas metas tan enormes las deformaciones que acompa√Īan su realizaci√≥n? A mi parecer, s√≥lo en parte, pues tales deformaciones (cr√≠menes m√°s bien) implican una direcci√≥n alejada de las masas, desprovistas de la debida confianza en ellas, presas de un miedo (no puede ser otra cosa) tremendo a discutir con ellas la realizaci√≥n de los objetivos y, por el contrario, actuar desde las alturas, endiosados y protegidos de enemigos m√°s imaginarios que reales.

En ese mundo de prepotencia, de terror y miedo a todo, se explican las ¬ęan√©cdotas¬Ľ que facilitan a tantos una confortante pseudosinterpretaci√≥n. Este es otro aspecto que merece estudiarse, pues se adentra en el √°mbito de la psiquiatr√≠a o, al menos, en un √°mbito m√©dico neurol√≥gico para elucidar si all√≠ hay explicaci√≥n de una deformaci√≥n tan inmensa que arrastra incluso a llenar p√°ginas de mentiras o de invenciones en obras de ciencias sociales, de econom√≠a, de historia, filosof√≠a, etc., donde campea el falso patriotismo, la tergiversaci√≥n de experiencias y tantas otras cosas. Ejemplos de tales obras son ¬ęOptimal Functioning System for a Socialist Economy¬Ľ de un tal acad√©mico N.P.Fedorenko de 1974 y ¬ęEconomic Development and Perspective Planning¬Ľ del mismo autor con una pl√©yade de colaboradores, en apariencia del mismo a√Īo, donde los autores posan de sabios experimentados en tales disciplinas, dando recetas y recomendaciones para otros pueblos, sin lugar a dudas.

Claro, no es necesario equivocarse, ni creer que todo era así; sí había autores honestos en el ámbito de la técnica, de la ciencia, con ideas propias, no conflictivas por cierto, que trasuntaban círculos serios y dedicados con honestidad a divulgar conocimientos. Pero, el mundo oficial no reflejaba sino la mentira, el ensalzamiento de los jefes, la tergiversación de la experiencia real; y, por cierto, ocultaba las violencias represivas ante las masas.

El cuadro esbozado se√Īala que nunca hubo realmente una sociedad socialista, y mucho menos una verdadera noci√≥n de campo socialista. No estoy del todo convencido que esta manera de razonar cubra la explicaci√≥n total del derrumbe, pero pienso que partiendo de esta visi√≥n se podr√≠a explicar c√≥mo se liga con otros fen√≥menos importantes: competencia con plazos dados para alcanzar al capitalismo o el endeudamiento con este campo ¬ęenemigo¬Ľ.

La deformación subjetiva puede conducir a crear fantasías, no sólo crímenes, y conducir a deformaciones cada vez más profundas que no llevaban sino a ser presas fáciles de la ofensiva Reagan-Vaticano.

Lo m√°s terrible de todo es que el final se lleva a cabo sin presencia de fuerzas, ni grandes, ni peque√Īas, que se opusieran al derrumbe, indicando que este ocurre cuando las masas han llegado al punto del mayor desencanto, y todo les importa un bledo.¬°Cu√°n distinto es el advenimiento de las ¬ęma√Īanas que cantan¬Ľ, donde las masas desempe√Īaron un papel creador, activo y militante! ¬°Triste final en verdad!

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* En Anaquel Austral
http:virginia-vidal.com.

Addenda

El ingeniero David Borizon (1929-2008), nacido en Santiago, ex alumno del Instituto Nacional, ex dirigente de la FECh en los tiempos de José Tohá, viudo de la geógrafa Graciela Uribe Ortega, falleció en México.

Su mente brillante enriqueci√≥ a quienes fueron sus amigos y compartieron con √©l comunes inquietudes. Ajeno a la figuraci√≥n y el halago, se pas√≥ la vida estudiando. Fue profesor del Instituto de Investigaciones Marxistas. Dominaba muchos idiomas, entre ellos el chino (mandar√≠n), conocimientos que fueron un valioso aporte al Comit√© Mundial de la Paz donde trabaj√≥. Luego se desempe√Ī√≥ de lleno en su profesi√≥n.

De sus capacidades fuimos testigos sus amigos desde la √©poca estudiantil, cuando nos reun√≠amos en casa de la familia de Graciela Uribe, que ser√≠a su esposa. En ese tiempo se consolid√≥ el v√≠nculo con amigos como Luc√≠a Chac√≥n, Susi Koref y Guy Santib√°√Īez. Luego fueron inolvidables las veladas que sostuvimos un par de a√Īos en el Io√≠ Ping Wan, Hotel de la Amistad de Pek√≠n, compartidas con Mireya Moreno y Rub√©n Sotoconil, Francisco Coloane y Eugenio Matus.

La comunicación continuaría sin que exilios ni muertes la alteraran, sobre todo en Santiago, donde Thelma Uribe, o en su casa del DF, Coyoacán.

La amistad nacida en juventud de los padres prosiguió consolidándose con los hijos y cada vez que Borizon venía a Chile lo visitaban mis hijos Yerko y Drago Moretic. No tardaban en reanudar un diálogo apasionante, fruto del cual son estas muy vigentes reflexiones que mandó al primero un día por el correo electrónico, aunque era reacio a escribir.

Virginia Vidal.

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