Dic 8 2012
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PolíticaSociedad

Mendicidad y dignidad en el gobierno de Evo

El presidente Evo Morales revel√≥ que la reina Sof√≠a, durante su reciente visita a Bolivia, le dijo: ¬ęAhora ustedes van a ser los ricos, nosotros los pobres¬Ľ, en alusi√≥n a la crisis econ√≥mica de su pa√≠s‚ÄĚ (20minutos.es, 26-10-12). La revelaci√≥n presidencial fue precedida por la entrega de donativos a centros educativos, conexiones de agua potable y modernizaci√≥n de museos.

La Agencia Espa√Īola de Cooperaci√≥n para el Desarrollo (AECID) destin√≥ 55 millones de euros en el 2011, a programas de lucha contra la pobreza en Bolivia. Los √ļltimos desembolsos tuvieron lugar en momentos en que se produc√≠a un suicidio y la oferta de venta de √≥rganos en el pa√≠s europeo, por personas desesperadas por el remate de sus viviendas. Simult√°neamente tambi√©n, el Jefe de Estado destac√≥ que las reservas internacionales ascienden a m√°s de 14 mil millones de d√≥lares y que en los tres √ļltimos trimestres el super√°vit de la balanza comercial ha crecido de manera incesante.

Los donativos mencionados se explican por las ventajas que obtiene Espa√Īa a trav√©s de sus empresas de hidrocarburos, electricidad, Banca, fondos de pensiones, constructoras de barcos y otras, de cuya rentabilidad depende, en importante medida, su ansiada recuperaci√≥n econ√≥mica. Bolivia, en cambio, perdi√≥ la oportunidad, por lo menos en ese momento, de despertar su autoestima, lo que hubiera ocurrido si Evo, al agradecer el gesto de la reina, manifestaba que, en estas circunstancias, el pueblo espa√Īol requiere esos recursos con mayor urgencia que nosotros. Era el momento de recordar que en el incario no exist√≠an mendigos y que el gobierno indigenista, que proclama el cambio, deber√≠a terminar con la vieja costumbre de extender la mano a la ayuda for√°nea.

Es tan deplorable la imagen externa que tiene el pa√≠s que Agust√≠n Saavedra Weisse, en nota escrita en 1995, en ‚ÄúPolitical Science‚ÄĚ (books.google.com.bo), relat√≥ que en reuniones internacionales delegados extranjeros, al observar la llegada de los representantes de BOL-ivia, dec√≠an en tono despectivo. ‚ÄúAh√≠ viene la delegaci√≥n de BEG-livia. Beg en ingl√©s significa implorar o mendigar. En consecuencia, ven√≠an los mendigos, acostumbrados a bajar la cabeza frente a la nefasta ayuda externa. Es verdad que todos los Estados, naciones y pueblos nos necesitamos mutuamente. Sin embargo, no es lo mismo recibir solidaridad en casos de guerras o desastres naturales que ser ‚Äúayudo-dictos‚ÄĚ (para usar un s√≠mil de drogadictos).

Los da√Īos sicol√≥gicos que provoca la colonizaci√≥n pedag√≥gica, que ensalza lo ajeno y despreciar lo propio, son dif√≠ciles de neutralizar. Los principales l√≠deres de opini√≥n predicaron, en el gobierno de Barrientos (1964-1969), la inconveniencia de sembrar trigo, ante los ‚Äúgenerosos‚ÄĚ donativos estadounidenses, que ayudaban a sus agricultores a recibir subsidios de su gobierno. Durante la √ļltima presidencia de V√≠ctor Paz Estensoro (1985-1989), su ministro de Planificaci√≥n, Gonzalo S√°nchez de Lozada, consigui√≥ bonos de organismos internacionales para ministros y altos funcionarios encargados de dirigir empresas estatales, que, al mismo tiempo, deb√≠an negociar convenios con las entidades que los subvencionaban (‚ÄúLa Raz√≥n‚ÄĚ, 23-05-03)

En el Poder Legislativo, numerosos parlamentarios recib√≠an pagos adicionales por aprobar leyes impulsadas por entidades internacionales. Los desembolsos se canalizaban a trav√©s de la cuenta denominada ‚Äúgastos reservados‚ÄĚ, la que prove√≠a tambi√©n de pagos extras en el Tribunal Constitucional y la Corte Suprema. Esta letal arremetida contra la conciencia nacional se complet√≥ con el arribo de centenares de ONGs que financian a entidades indigenistas y ambientalistas, que pavimentaron el camino para aprobar una Nueva Constituci√≥n Pol√≠tica del Estado, motorizada por la Confederaci√≥n de Pueblos Ind√≠genas de Bolivia (CIDOB), creada con fondos, seg√ļn el Vicepresidente Alvaro Garc√≠a Linea, de USAID.

El circuito de pa√≠s ‚Äúayudo-dicto‚ÄĚ se cierra con la campa√Īa de mendicidad, planificada por autoridades de los ayllus del norte de Potos√≠ (la regi√≥n m√°s pobre del pa√≠s), quienes logran, en las proximidades de las fiestas de fin de a√Īo, que centenares de mujeres, acompa√Īadas de criaturas, extiendan la mano a transe√ļntes de las ciudades m√°s pobladas de Bolivia. El hecho ocurre en un departamento en el que la japonesa Sumitomo explota un yacimiento polimet√°lico del que obtiene una utilidad anual de 1.000 millones de d√≥lares y deja al pa√≠s 35 millones, seg√ļn el Ministro de Miner√≠a Jos√© Pimentel (‚ÄúLa Raz√≥n‚ÄĚ, 17-03-10). La mendicidad no disminuir√° en el pa√≠s, en tanto el gobierno contin√ļe aceptando ‚Äúayudas‚ÄĚ, que permiten que Bolivia sea sin√≥nimo de BEG-livia.

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