Ene 27 2011
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Política

Mil detenidos en Egipto tras brutal represión a manifestantes

Catrina Stewart*
La policía egipcia enfrentó este miércoles, con rapidez y brutalidad, a los manifestantes que pretendían repetir las protestas del día anterior, en las cuales decenas de miles de personas tomaron las calles para exigir poner fin al gobierno de 30 años del presidente Hosni Mubarak.

Casi un millar de manifestantes fueron arrestados en todo el país, al montar la policía un ataque coordinado mediante el uso de gas lacrimógeno y golpizas.

El martes, hasta 20 mil personas se unieron a las marchas realizadas en todo el país, las cuales culminaron en violentos enfrentamientos en los que un policía y tres civiles perdieron la vida; trascendió que hoy murieron un manifestante y un uniformado.

Las autoridades declararon primero una prohibición de toda protesta, en un esfuerzo por contener a los indignados ciudadanos, quienes habían cobrado valor ante los disturbios callejeros que en Túnez desencadenaron una revuelta en semanas anteriores.

"Todo Egipto debe movilizarse al mismo tiempo", dijo este miércoles un grupo de Facebook que organizaba las manifestaciones, al convocar a un segundo día de protestas nacionales. Hacia la tarde, el acceso a Facebook y a Twitter parecía haber sido bloqueado.

Las mayores manifestaciones que Egipto ha visto en más de tres décadas se propagaron por la nación el martes, en respuesta a la corrupción, el régimen de mano dura y el deterioro de las condiciones económicas.

Inspirados en los sucesos de Túnez, que llevaron al derrocamiento del presidente Zine al-Abidine Ben Ali después de 23 años en el poder, miles de egipcios desafiaron la ira de las autoridades para marchar.

Protestas similares, aunque más pequeñas, han golpeteado a gobernantes en todo el mundo árabe, donde líderes autoritarios han reinado con mano de hierro durante décadas, temidos por la supresión a menudo despiadada de toda expresión política. Facebook señaló que el flujo en su sitio en Egipto era normal.

Desafío a la autoridad

En la ciudad de Suez, donde tres manifestantes fueron abatidos el martes, se reportó a más de 70 heridos luego de que cientos de personas acudieron a la morgue para exigir la entrega de uno de los cuerpos, con el propósito de someterlo a una autopsia, entre acusaciones de que la víctima fue quemada viva.

“El gobierno ha matado a mi hijo. Oh, Habib –coreaban los manifestantes, en referencia al ministro del Interior, Habib a-Adli–, dile a tu amo que tiene las manos manchadas con nuestra sangre.”

Manifestantes en El Cairo y otras urbes desafiaron la prohibición gubernamental; unos 3 mil se reunieron fuera de un tribunal de la capital del país antes de ser dispersados por la policía, la cual utilizó camiones antimotines.

Fuera del Sindicato de Periodistas, la policía usó garrotes para golpear a los manifestantes, que intentaron romper sus cordones, mientras otros coreaban: "Mubarak se va, se va. Oh, pueblo egipcio, sé valiente y únete a nosotros".

Cada vez que las marchas crecían, policías antimotines provistos de cascos y escudos arremetían contra ellas. Hacia la tarde, los manifestantes repelían los ataques con piedras y quemando llantas.

Las emotivas escenas callejeras se producen en momentos en que Mubarak, de 82 años de edad, se encamina a nuevas elecciones presidenciales el próximo otoño, en las que espera relegirse para un sexto periodo.

El año pasado hubo brotes aislados de indignación contra el régimen, enfocados sobre la brutalidad policiaca, la pobreza, la carestía de alimentos y el desempleo, agravios semejantes a los que detonaron los disturbios en Túnez. En noviembre, las elecciones parlamentarias fueron consideradas fraudulentas en muchos lugares.

Muchos han dirigido su furia contra Mubarak, quien mantiene el poder en Egipto desde 1981. Se dice que está en mal estado de salud y que ha preparado a su hijo, Gamal, para sucederlo, pese a versiones de que tal designación incomodaría a la jerarquía militar del país.

Algunas versiones sugirieron que Gamal Mubarak había huído de Egipto, junto con otras prominentes figuras políticas. En tanto, Estados Unidos y la Unión Europea advirtieron a Egipto que debe permitir la libertad de expresión e instaron al gobierno a atender las necesidades de su pueblo.

El primer ministro, Ahmed Nazif, respondió que el gobierno respeta la libertad de expresión por medios legítimos, y aseguró que la policía se había conducido con prudencia en las protestas del martes.

*Periodista de The Independent, Inglaterra

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