Jul 16 2008
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Política

Miles marcharon en Buenos Aires en favor y en contra del gobierno

Stella Calloni *   

El fondo de la cuestión es que los patrones rurales y la oposición política resucitada no vienen a derogar la ley de impuestos; vienen por el gobierno que los votos no les dieron, dice el escritor Mempo Giardinelli.

Buenos Aires, 15 de julio. Dos grandes marchas y actos marcaron fuertemente este día y dejaron abierta la incertidumbre y la tensión en Argentina. Una multitudinaria y heterogénea respaldó la institucionalidad del gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, en la Plaza de los dos Congresos, en el centro sur de la ciudad, y la otra, llamada “del campo”, en los barrios altos del norte de esta capital, lo que evidencia las enormes diferencias sociales, políticas y económicas que las congregaban.  
 
En el acto pro gubernamental las columnas, que cubrieron la plaza frente al Congreso, se extendían varias cuadras, con una sorprendente presencia de miles de jóvenes argentinos.
 
El ex presidente Néstor Kirchner, titular del gobernante Partido Justicialista (PJ), encabezó el acto y advirtió que el gobierno respetará cualquier decisión que tomen este miércoles los miembros del Senado, cuando voten en favor o en contra del proyecto del Ejecutivo que incrementa las retenciones en las exportaciones de soya y otros productos y que fue modificada en la Cámara de Diputados, donde ya obtuvo media sanción.
 
Se refirió también a las acciones desestabilizadoras contra el gobierno y recordó a figuras emblemáticas de las pasadas dictaduras que han retornado a las calles detrás de los ruralistas. Señaló que los “productores no son nuestros enemigos; con los que tenemos que tener cuidado es con aquellos que quieren enriquecerse a costa del pueblo argentino”, dijo.
 
En tanto, las cuatro entidades rurales, que llevan adelante el enfrentamiento con el gobierno por el impuesto a las exportaciones, apoyadas por todo el arco de la derecha nacional, incluyendo a los grupos de esa ideología dentro del peronismo, a los seguidores del ex presidente Carlos Menem y de la pasada dictadura militar, realizaron un acto, también multitudinario, pero con matiz amenazante.
 
El presidente de la siempre golpista Sociedad Rural Argentina, Luciano Míguenz, advirtió a la multitud que pase lo que pase este miércoles en el Congreso, seguirán con sus acciones y la medida no podrá continuar.
 
Mucho más lejos fue el mediático productor agrario Alfredo de Ángelis, de la Federación Agraria Argentina, quien advirtió a los congresistas, intendentes y gobernadores que no apoyen a las entidades del campo, que no podrían volver a andar entre sus pueblos. “Habrán perdido la libertad”, afirmó el ruralista.
 
En los últimos tiempos, varios de los legisladores que votaron en favor del gobierno y contra los ruralistas fueron amenazados, inclusive sus casas fueron apedreadas en el interior del país.
 
A eso se refirió Kirchner cuando habló de la presencia o el regreso de los “grupos de tarea” o de los “comandos civiles”, como los que actuaron persiguiendo y asesinando peronistas durante la llamada Revolución Libertadora, que de la mano de Washington derrocó al ya fallecido ex presidente Juan Domingo Perón en 1955.
 
El titular del PJ pidió que de esa plaza “no saliera un sólo gesto de rencor, sino de dignidad para defender nuestras ideas de convivencia, que no salgan gestos de intolerancia”, y aseguró que se aceptaría la resolución del Senado como “la única forma en que pueden convivir los pueblos civilizados”, a la vez que llamó a terminar con los bloqueos de rutas, “la quema de campos” y las acciones amenazantes y violentas.
 
El ex mandatario recordó los logros de su gobierno y del actual, y lo actuado en la lucha por la memoria, la justicia y contra la impunidad, a la vez que resaltó el ejemplo de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.
 
En sentido contrario, en la marcha de los ruralistas, acompañada también por dos o tres agrupaciones de “izquierda”, varios concurrentes llamaron “a olvidar ese pasado” y, además, producir un cambio general de la política económica y exterior, lo que mostró que la protesta va más allá del rechazo al incremento impositivo.
 
Frente a esta situación, Néstor Kirchner pidió la ayuda de todos para la presidenta, de quien, dijo, valoraba el coraje de no haber aceptado “quedar bien con ciertos sectores” y hacer acuerdos en la oscuridad, “porque quiere una patria más justa, un tiempo nuevo (…) Somos nosotros los que sufrimos la falta de democracia, cuando todo se resolvía en otro lugar, no en el Congreso ni en el Poder Ejecutivo, en las sombras, donde fueron condenados a muerte 30 mil desaparecidos”.
 
Además de los jóvenes, destacó en la marcha en defensa del gobierno una larga columna integrada por reconocidos intelectuales, actores, artistas, directores de teatro, periodistas y otros que advierten sobre los peligros de este conflicto para la continuidad democrática de Argentina.
 
Como señaló el escritor Mempo Giardinelli, “ahora está más claro que nunca: este conflicto no es por las retenciones, ni por una ley, ni por el campo, sino por el modelo económico y el poder político. Hace más de cien días, los que hablábamos de golpe (de Estado) éramos considerados poco menos que locos. Muy bien, no hablemos más de golpe. Pero miren alrededor. Aquí lo que está en juegó es la democracia. Si gana el no en el Senado y retornan los monstruos del pasado (…) pobrecito nuestro país”.
 
Sostuvo que si estos sectores de derecha ganan en el Senado “van a pedir la renuncia de Cristina Fernández. Quizá no al día siguiente, pero seguirán esmerilando al gobierno hasta que, acaso, caiga (…) El fondo de la cuestión es que los patrones rurales y la oposición política resucitada no vienen a derogar la (ley de impuestos) 125; vienen por el gobierno que los votos no les dieron”.
 
* Periodista y escritora argentina. Publicado en La Jornada

 

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