Ago 24 2011
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Opinión

Néstor Francia / Chávez, la agresión a Libia, la OTAN y la verdad

Aunque todavía no sabemos cuál es la situación real actual en Trípoli, en el sentido de hasta cuándo podrán resistir las fuerzas leales a Gadafi, no hay duda de los avances hechos por los rebeldes, de lo cual es clara señal su presencia en Trípoli. En todo caso, unas cuantas lecciones deja esta confrontación entre un país y el poderío del imperio y sus aliados. Porque esa es la realidad.

Es absolutamente evidente que sin la guerra de invasión aérea desatada por la OTAN, además de la entrega de armas y recursos a los rebeldes, estos estarían derrotados desde hace mucho tiempo. No se trata, pues, de una guerra civil, como trata de imponer el tejido mediático derechista de occidente, sino de una guerra de rapiña del tipo al que nos ha acostumbrado el imperialismo depredador.

Por otro lado, la canalla mediática internacional ha comenzado a tratar de presentar lo de Libia como una derrota de Hugo Chávez, sobre todo intentando establecer la matriz de que el Presidente se quedó aislado en el apoyo a Gadafi.

En un cable de la agencia AFP se dice que “El presidente Hugo Chávez se quedó sólo con su condena a la OTAN por su apoyo a los rebeldes libios que acorralan a su amigo Muamar Gadafi, e insistió en que el objetivo de Estados Unidos y sus aliados de Europa es apoderarse del petróleo del país africano”. Para respaldar esta aseveración, esta agencia dirigida por la derecha francesa acude a declaraciones de analistas derechistas venezolanos, como Carlos Romero, quien afirma, en referencia al caso de Libia y su relación con Venezuela, que se trata “de un compromiso que se fue tejiendo a lo largo de estos meses, y que deja al gobierno de Venezuela aislado, en una posición a contravía de la comunidad internacional”.

Del lado de Chávez está, primeramente, la verdad. Ayer afirmó el presidente: “Fíjense ustedes el descaro, el cinismo. Es la excusa para intervenir y tomar un país y sus riquezas”. Pero además Chávez fue el primero en proponer al mundo un plan de paz, lo cual fue la posición en algún momento después de otros factores, como el secretario general de la ONU, Ban ki-moon, y ha sido la posición sostenida hasta hoy por la Unión Africana. Chávez lanzó su propuesta en febrero de este año y poco después, el 19 de marzo, comenzó la invasión aérea de Libia, agresión alcahueteada por el Consejo de Seguridad de la ONU.

Pero la condena a la OTAN ha sido compartida por multitud de sectores progresistas y antiimperialistas del mundo. Ayer, por ejemplo, se pronunció, en nombre del gobierno de Ecuador, Rafael Quintero, quien es  Subsecretario de Relaciones Exteriores para África, Asia y Oceanía. En un comunicado oficial, Quintero expresó el anhelo de Ecuador para que “se cumpla con las convenciones internacionales, se respeten los derechos humanos en Libia y no se pretenda tomar esto como modelo para luego intervenir otros países… El control del Gobierno debe ser determinado por el pueblo libio y no por una alianza militar que incursiona con miles de bombardeos occidentales para repartirse, en la mejor tradición colonial, el territorio petrolero de un país. Eso es absolutamente inadmisible” y añadió que, “las fuerzas militares extranjeras deben salir de Libia, pues actuaron en detrimento de la soberanía de ese país, irrespetando incluso la opinión de las organizaciones regionales de África”.

El cable de AFP insiste en poner a Chávez como enfrentado a esa entelequia que es llamada “Comunidad Internacional”, al afirmar que el apoyo del líder “a un sistema repudiado por la comunidad internacional ya se había visto en el caso de Saddam Hussein y la guerra Irak”.

En realidad, la “comunidad internacional” es otro de los mitos creados por el imperialismo para usarlo como instrumento de su dominio. Nunca ha existido tal “comunidad” desde que la sociedad humana se dividió en clases. Siempre ha habido imperios, invasiones, guerras, rapiñas, rebeliones, divisiones y confrontación de intereses. En el mundo actual, el mito de la “comunidad internacional” se sustenta sobre la base de organismos al menos inocuos e inclusive, muchas veces, herramientas de las políticas imperiales contra los pueblos, como la mil veces criticada Organización de las Naciones Unidas y todos sus odiosos parapetos excluyentes como el Consejo de Seguridad, que es rehén de las grandes potencias imperiales que lo colonizan, poniendo de lado a la inmensa mayoría de los países del globo.

Es en ese contexto que David Cameron, primer ministro británico, se da el tupé de decir que los más de siete mil 500 ataques ejecutados contra Libia, y que dejaron miles de muertos y heridos en el país, fueron “acciones legales amparadas en el marco de las Naciones Unidas”.

En un mundo como el actual, dominado por la dictadura militar de Estados Unidos y sus aliados, la mayoría de la “comunidad internacional” no es más que un grupo de países gobernados por administradores coloniales, que sojuzgan a sus pueblos y se arrodillan ante el Imperio. En ese contexto, la voz clara e inconfundible de Chávez es una cuña de la verdad que penetra a través de las manipulaciones y los engaños.

No es fácil saber que priva más en los análisis de algunos académicos derechistas de nuestro país, si la canallada o la ignorancia. Es el caso de Elsa Cardoso, quien afirma que “La tesis según la cual lo que motiva la intervención en Libia es su riqueza petrolera muestra el cristal a través del cual el presidente Chávez mira al mundo y el espejo muy deformado con el cual ve la situación venezolana. Refuerza su idea de que existe una gran conspiración contra su gobierno”.

Cardoso quiere presentar la política de rapiña de los recursos naturales del mundo, aplicada por Estados Unidos, como una “tesis” y no como una patente realidad, que es lo que es, hasta el punto de que el congresista gringo del partido demócrata Ed Markey declaró a la cadena MSNBC: “Bueno, estamos en Libia a causa del petróleo”. Así mismo, esta reaccionaria define la evidente conspiración contra nuestro Gobierno, lo que es llamado el “golpe continuado”, como una “idea” y no una certidumbre. Como si no hubiesen existido el golpe de abril, el sabotaje petrolero, las guarimbas y, actualmente, los ataques contra las instituciones, sobre todo contra la Fuerza Armada.

Para entender otro importante filón que apuntala la política agresiva del imperio, que tiene su manifestación principal actual en el Medio Oriente, es necesario insertarse en los intereses que se mueven al interior del conjunto de factores que conforman el aparataje imperial. En ese sentido, el ex analista de la CIA, Ray McGovern, afirma que generales políticos y contratistas de defensa son los beneficiarios de las guerras en Irak y Afganistán, y añade que el presidente Obama es un “prisionero de este complejo industrial militar”.

Según McGovern un grupo de personas que se benefician de las guerras de Estados Unidos son los “generales políticos que saben que no hay victoria militar en esta guerra y quienes afirman eso, pero más bien ponen a las tropas a través del triturador de carne de la guerra…Los generales obtienen medallas, promociones, y eso es muy bueno para los generales”.

El otro grupo que se beneficia de las guerras de Estados Unidos, expresó McGovern, son los contratistas de defensa: “En el último recuento, hay tantos contratistas de defensa en Afganistán como hay tropas del ejército y eso es alrededor de cien mil”.

McGovern dijo que no hay supervisión sobre estos mercenarios y de cuánto dinero gastan en las guerras y afirmó que el monto asciende a 2 mil millones de dólares a la semana. McGovern concluyó que el “presidente Obama está actuando como un cautivo de este complejo industrial militar que se beneficia de estas guerras”.

Pero hay quienes van aun más allá y afirman que en realidad Obama no es solo un rehén, sino que ha sido sustituido en la práctica por estos grupos de poder. Es el caso de Norman Birnbaum, catedrático de la Universidad de Georgetown, quien en un largo y muy interesante artículo titulado “Golpe de Estado en EEUU” afirma, entre otras cosas:

“lo que ha sufrido la democracia estadounidense ha sido un golpe de Estado encubierto. Sus autores ocupan los puestos más altos de los negocios y las finanzas, sus leales servidores dirigen las universidades, los medios de comunicación y gran parte de la cultura, e igualmente monopolizan el conocimiento profesional científico y técnico…hay una sustancial coincidencia entre quienes han dado su aquiescencia al golpe de Estado y los muchos que pretenden la recristianización de la nación, que creen que el aborto y la homosexualidad son delitos civiles al tiempo que pecados religiosos, que responden a la inmigración con xenofobia.

"Esos son los blancos, principalmente en el sur y en el oeste, y en las ciudades más pequeñas, que se quedaron escandalizados por la elección de un presidente afroamericano y que se creyeron (y todavía se creen) muchas de las falsedades sobre su persona, desde su nacimiento en Kenia hasta su adhesión al islam…

"Los iniciadores del golpe de Estado son, por lo general, demasiado sofisticados para esas vulgaridades, aunque indudablemente no son demasiado escrupulosos a la hora de utilizarlas para conseguir el respaldo a sus objetivos primarios. Que no son otros que reducir las funciones y poderes redistributivos y reguladores del Estado norteamericano, revocando, privatizando o, al menos, limitando importantes componentes de nuestro Estado de bienestar…

"Lo que distingue a la reciente situación es la propagación explícita y resuelta de una ideología que declara al mercado como superior al Estado, que busca transferir al sector privado funciones gubernamentales hasta ahora reservadas al Estado, y que no permite que la consideración de un mayor interés nacional (como en el comercio con otras naciones) interfiera en los intereses inmediatos del capital.”

Periodista.

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