Nov 1 2006
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Economía

Nicaragua. – SANDINISMO: LOS VOTOS DEL ABORTO. LAS MUJERES NO IMPORTAN

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

“Esto es un retroceso a la edad medieval de los derechos femeninos”, opinó la activista Juana Jiménez, del Movimiento Autónomo de Mujeres (MAM) y coordinadora de la campaña por la despenalización del aborto terapéutico. “Cambiaron 200.000 posibles votos por la vida de más de tres millones de mujeres nicaragüenses”, dijo Jiménez, en referencia a las 200.000 firmas que, a inicios de este mes, presentaron al parlamento representantes de las iglesias Católica y Evangélicas, solicitando la derogación del artículo 165.

Para la médica Ana María Pizarro, de la Sociedad Nicaragüense de Ginecología y Obstetricia, la ley es “un crimen contra las mujeres más pobres y una abierta violación a los derechos humanos universales y a la Constitución”. En su opinión, los diputados de la Asamblea , dominada por el derechista y gobernante Partido Liberal Constitucionalista (PLC) y por el izquierdista Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), optaron por las exigencias de la Iglesia Católica y otros grupos religiosos en busca de sus votos.

A las 25 declaraciones de organizaciones nacionales e internacionales que reclamaban mantener la despenalización del aborto terapéutico, se sumaron miembros del cuerpo diplomático destacado en Nicaragua, las sociedades médicas de América Latina, representantes de agencias de la ONU , la Unión Europea , la Organización Mundial de la Salud y la OPS y las no gubernamentales Save The Children, International Women’s Health Coalition y Human Rights Watch, entre otras.

En el ámbito centroamericano y caribeño crece la solidaridad con mujeres y médicos, primeras víctimas de un desaguisado jurídico y político que en el terreno social hace oír la última paletada del sueño que una vez se llamó Frente Sandinista.

La Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe transmitieron el llamado urgente de las mujeres nicaragüenses, para realizar una protesta en toda la región ante las embajadas de dicho a lo largo del martes 31 de octubre de 2006, por la eliminación del aborto terapéutico en el Código Penal.

Señala la RSMLAC que se trata de articularnos regionalmente para que esta acción sea potente y tenga un mayor impacto, toda vez que la eliminación del aborto terapéutico constituye una muestra más de la acción de sectores fundamentalistas que desconocen los derechos humanos consagrados de las mujeres, y que en otros países también están presentes.

Distintas organizaciones acusan derechamente al Frente Sandinista de liberación Nacional, al Partido Liberal Constitucionalista y a la Alianza Liberal Nicaragüense de haberse aliado para “declarar la muerte de las mujeres” al penar el aborto terapéutico, dejando atrás sus diferencias –que en rigor son cada vez menores– para abrir la caza de los votantes más retrógrados y cristiano-fundamentalistas de Nicaragua para juntar un puñado más de posibilidades electorales el próximo cinco de noviembre, fecha en que el país debe elegir un nuevo presidente.

Notable por su concisión es el editorial del 29 de octubre de 2006 dedicado a este bochornoso asunto por el diario The new York Times, que transcribimos.

Nicaragua prohibe el aborto

Los derechos y la seguridad de las mujeres en Nicaragua dio un paso gigantesco hacia atrás la semana pasada cuando la legislatura aprobó una ley que criminaliza, sin excepción, el aborto. La ley vigente lo permitía si la vida de la madre corría peligro.

América Latina cuenta con las leyes más estrictas del mundo en relación con el aborto. Pero eso no elimina su existencia. En Latinoamérica también se encuentran las tasas de abortos más altas del mundo, con un promedio de casi uno por mujer en el curso de su vida reproductiva.

La prohibición nicaragüense, que fue aprobada por 52 votos –ninguno en contra– fue una clara muestra de apoyo a la Iglesia Católica justo antes de las elecciones presidenciales del próximo fin de semana. Se esperaba que los partidos conservadores votaran a favor de la legislación, pero los sandinistas de Daniel Ortega también la apoyaron. Una vez el partido de la revolución social, ahora se ha convertido en un partido de oportunismo político.

Si los nicaragüenses desean ver las consecuencias posibles de su nueva ley, pueden observar a su vecino El Salvador, donde todos los abortos han sido prohibidos desde 1998. Si un médico encuentra evidencia de que una mujer se ha practicado un aborto, está obligado por ley a informarlo a la policía. Las mujeres que buscan la ayuda médica, luego de un aborto fallido han sido esposadas a sus camas de hospital. Y algunas, que abortaron en las últimas etapas del embarazo, han recibido condenas de prisión por 30 años.

La única noticia buena proveniente de Nicaragua es que los legisladores declinaron apoyar una propuesta de ley que habría aumentado de manera drástica las sentencias de prisión para las mujeres que abortan y para aquellos que los llevan a cabo.

(a href=”http://www.nytimes.com/2006/10/29/opinion/29sun3.html?th&emc=th”target=”_blank”>www.nytimes.com/2006/10/29/opinion/29sun3.html?th&emc=th).

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La enorme mayoría de las interrupciones al embarazo en América Latina son causadas por ignorancia en materia de prevención; pobreza, esto es: la imposibilidad de la madre –y su familia– para mantener al hijo a lo largo de sus años de formación; un porcentaje no despreciable de embarazos se deben a violaciones o abusos sexuales sobre menores; en las clases altas por una cuestión de prestigio social, y finalmente por enfermedad o malformaciones del feto.

La medida legal en Nicaragua, avalada y probablemente negociada por Ortega y la cúpula del sandinismo devela cuan bajo han llegado de estándares éticos de esa agrupación política y sus dirigentes.

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* Fuentes: : ADITAL / IPS / Radio de la Universidad Libre de Bruselas / Resumen de agencias de información.

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