Abr 23 2009
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Despacito por las piedras

Obama: sonrisas por burlas

Una vez más, los medios simplistas y sus expertos están confundidos sobre la naturaleza del americanismo y el lenguaje. Cuando hoy el presidente Obama mencionó la consideración de hacer responsables ante la ley a los funcionarios de la antigua administración, inmediatamente fue acusado de violar su creencia de que deberíamos “ver hacia el futuro”.

Si el presidente Ford hubiese “visto hacia el futuro” en relación con su decisión de hacer o no a Nixon responsable, quizás habría visto el abuso de poder de la administración Bush y habría elegido ser verdaderamente duro contra el crimen enviando a Nixon a la cárcel e impidiendo esta reciente avalancha de abusos.

Más allá de eso, las críticas contra el caluroso saludo entre el presidente Obama y el presidente Chávez de Venezuela han sido la postura adoptada por las voces más amargas y humanamente impotentes de nuestra nación. ¿Por qué escuchan al ex vicepresidente Cheney? Él es la única persona viva que está equivocada en casi todos los temas.

Luego tenemos a Newt Gingrich, quien comentó el saludo a Chávez y describió el acercamiento como equivocado. Sugirió que la reunión en sí no era inapropiada, pero que debió haberse tratado con una conducta fría. Este es un ejemplo de consejo sobre mala actuación dado por malos actores. (Todos los debiluchos creen que pasar por chico malo se hace con una nota fría). Con un amigo, o enemigo, nuestro Presidente ganará una posición más estratégica con una sonrisa.

Conozco bien al presidente Chávez. Independientemente de que uno esté de acuerdo o no con sus políticas, lo que sí es cierto sobre Chávez es que es un hombre amigable y cálido con un fuerte sentido del humor (y quien a diario arriesga su vida por su país en formas que Dick Cheney nunca podría imaginar).

Tratar a un hombre así con frialdad es lo mismo que escupirle. Y como país ya hemos hecho eso lo suficiente. Digan lo que quieran, pero eso sólo ha producido la celebración de nuestros risueños escupidores, a la vez que nos ha costado respeto internacional, vidas estadounidenses, y heridas en las manos del futuro de nuestros niños y niñas. Los Cheneys, así como a los O’Reillys, Hannitys y Limbaughs [n.t. presentadores derechistas de programas de televisión], odian los principios sobre los que fuimos fundados. Están entre los más grandes cobardes en toda la historia estadounidense. Aplaudo a un presidente estadounidense que es lo suficientemente rudo como para… sonreír

Sean Penn, actor estadounidense

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