Nov 23 2011
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Economía

OMC: último Cumpleaños de Doha

La UE se preocupa por el impacto – nunca demostrado – que causarían las restricciones a la exportación de los países que garantizan primero alimentos y precios estables a su propia población (China, India, Rusia, Argentina, etc.). Sin embargo, no menciona otros factores muy conocidos como causa de las crisis de alimentos. Nos referimos a la especulación con precios en bolsa, la cartelización de la distribución internacional de alimentos y los agro-combustibles. Sobretodo, la UE omite los precios subsidiados de sus exportaciones agrícolas, que el Mandato de Doha exige eliminar y que destruyen la agricultura de países pobres que fueron autosuficientes y en algunos casos exportadores de alimentos. Hay razones para suponer que lo humanitario es de nuevo pretexto para otra cosa, bajo el manto del Programa Mundial de Alimentos.

Encontramos un indicio. La directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos, Josette Sheeran, es una norteamericana de apariencia muy agradable, pero que antes fue Viceministro (Under Secretary) en el Departamento de Estado y Adjunto al Negociador Comercial de Estados Unidos. Es miembro veterano del Consejo de Relaciones Exteriores y tuvo una distinguida actividad en el sector privado: fue presidente de Empower America, un “think tank” conservador de Washington, y trabajó con Starpoints Solutions, una conocida firma de Wall Street3. Estos datos la muestran como alguien bien conocido por las transnacionales apátridas del comercio que dan ordenes al gobierno de Estados Unidos y de la UE.

Aquí lo que se quiere es agrietar el derecho soberano de los países a disponer de sus recursos para cubrir primero las necesidades de su población. Se conmueve y se usa el prestigio de una organización humanitaria de la ONU, para minar los obstáculos al saqueo de los recursos. Es lo que se permite los tales acuerdos de libre comercio, y no es cuento. El nuevo gobierno peruano de Ollanta Humala heredó el problema de que no hay suficiente gas para cubrir las necesidades nacionales, porque el gas que produce Perú se debe exportar a los Estados Unidos. Así lo exige el capítulo de inversiones y otros en el TLC con EEUU.

Las Propuestas de la Unión Europea y de Egipto sobre controles a la exportación.

La UE no se desgastó discutiendo su propuesta, la envió como carta al Presidente del Consejo General, Frederick Agha, para dejarla en acta. El trabajo de zapa se lo dejó a Egipto, que logró adhesión de países importadores netos y algunas antiguas colonia europeas. La propuesta de Egipto & Cía. contiene un texto aún mas ambicioso que el europeo: eliminar hasta los impuestos a la exportación, que son un instrumento fiscal admitido por la OMC. Vale la pena recordar que Egipto fue un país exportador de cereales, hasta que los subsidios agrícolas europeos acabaron su agricultura.

Una perversa ironía, frecuente en OMC, es que las víctimas defiendan el interés de sus verdugos. Las restricciones a la exportación impiden a las transnacionales fijar el precio mundial de los productos básicos en condiciones de monopolio. Los monopolios fijan la cantidad que venden en el punto donde la diferencia entre costo y precio es mayor, que no es el que cubre la demanda. Las mayores víctimas de los precios altos y la escasez creadas por el cartel serían los países importadores netos que apoyan la propuesta de Egipto.

Que las transnacionales impulsan el asunto lo demuestra el texto de Egipto. Allí se dice “impedir restricciones en los países que son exportadores de productos alimenticios básicos (basic food stuff)”, que son justo los productos sin moler que maneja el cartel transnacional: soya, sorgo, trigo, cebada, maíz. El cartel no comercia con harina o leche en polvo (food stuff), por ejemplo, que es lo necesario en crisis urgente de alimentos. Los molinos para trigo no son parte del paisaje rural en el Cuerno de África u otras áreas que suelen tener crisis.

La súbita convocatoria – 48 horas de anticipación – de la Dirección General a una reunión especial de carácter formal para discutir la propuesta de Egipto & Cía., (16/11/11) dejó entrever que se quería forzar su aprobación. Primero, porque las reuniones formales se convocan solo cuando se ha logrado consenso en reuniones informales. Las reuniones formales permiten hacer trampa (y sucede): se deja hablar sólo a unos, se baja el martillo y se declara el consenso. Segundo, porque al convocar la reunión sobre ese tema específico, se le separa de los que discute el Comité de Agricultura, donde el tema se abordó y no hay consenso en nada.

Tuvo lugar una rápida movilización. Apenas iniciada la reunión Argentina pidió pasar a reunión informal resaltando que no había consenso. Bolivia manifestó su desacuerdo con la propuesta. Cuba y Venezuela, que habían apoyado a Egipto, mostraron otras opiniones. El presidente cedió ante lo evidente y la probable maniobra naufragó en un mar de rechazos y contrapropuestas. El último intento fue el 18/11/2011, con los países ACP (antiguas colonias europeas), donde el Embajador de Mauricius, que lo preside, quiso imponer el texto europeo sin alteraciones – tomar o dejar, dijo -, algo insólito en un organismo hecho para negociación. Cuba dijo que dejaba y otros la siguieron. Allí quedó el tema en ACP. Pero se insistirá, porque Egipto ya pidió conversar con los latinoamericanos que lo adversan.

 

Señalamientos 1. Lo que esta en juego es el control absoluto del comercio de productos básicos para fijar precios nacionales e internacionales. Los controles o impuestos a la exportación no son culpables de escasez de alimentos. Lo demuestra Argentina, que aplica un impuesto a la exportación de granos básicos y triplicó sus ventas en los últimos 7 años, con precios nacionales estables y accesibles durante las burbujas especulativas.

2. La regulación del flujo exportador sirve para impedir el saqueo especulador de los países. La llamada “Crisis de la tortilla” en México, fue reveladora. El cartel que controla la compra y venta del maíz – Carghill y Maseca- exportó la cosecha mexicana, se creó una escasez y el precio subió. El cartel re-importó maíz para venderlo al nuevo precio, un 70% más alto. La tortilla subió 60%. Simple.

3. Como las restricciones a la exportación no están prohibidas –solo las cuotas-, se quiere llevar el asunto a la VIII Ministerial, para obtener un mandato de negociación. Hay que exigir el cumplimiento primero del mandato agrícola actual, que exige eliminación de subsidios y disminución de ayuda doméstica, porque arruinan la agricultura tradicional de los países pobres y crean escasez artificial de comida.

4. La orden del G-20 y la propuesta de la UE no mencionan reformas a la presente práctica de Ayuda Alimentaria con productos de consumo que distorsiona precios internos en los países que la reciben. Para colmo, solo un país – Estados Unidos- se opone a esa ayuda se dé en dinero para que el país afectado compre alimentos en su región y estimule su desarrollo agrícola. Tampoco mencionan las propuestas el papel que la falta de acceso a los mercados desarrollados tiene en las crisis y la inseguridad alimentaria de los países en desarrollo

5. Las restricciones a la exportación mitigan los efectos de las crisis alimentarias, que en la realidad son causadas por la especulación en bolsas de productos básicos, por un cartel en la distribución de alimentos y el desvío de alimentos hacia la producción de agro-combustibles.

6. La razón para plantear la eliminación de obstáculos a la exportación de productos básicos en la OMC es porque tiene credibilidad y sus normas son vinculantes con rapidez y rigor, cuando favorecen a las empresas transnacionales. Porque cuando son contrarias a esos intereses – como el de los subsidios al algodón – permanecen inoperantes.

7. Hay que vigilar por contrabando los “textos para la declaración ministerial”. El Presidente del Consejo General anunció que desea una “declaración ministerial” para los temas acordados (que hasta ahora no hay) y un “programa de trabajo” de la VIII Conferencia Ministerial (léase la Secretaría) para todo lo no acordado. Se habla del Artículo 47 “Cosecha Temprana”, para anticipar a los países menos desarrollados ventajas cuya negociación esté concluida. Es un texto nebuloso surgido de la Ministerial de Doha, que pudieran aprovechar también los gobiernos títeres de las Transnacionales apátridas.

Conclusión

La Ronda Doha cumplió 10 años y su fiesta es una piñata, donde todos quieren sacar algo en la rebatiña. Se la bautizó como la Ronda Doha del Desarrollo –RDD- y se desintegra porque no hizo honor a su nombre; todo el contenido de los acuerdos de la OMC contrario a la equidad en el comercio y que la RDD debía reformar, sigue allí.

*Publicado en ventanaglobal.info

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