Ago 5 2009
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Opinión

Óptica: ritmos y andanadas en la batalla por Venezuela

Néstor Francia.*

La acción de Lina Ron dio nuevas fuerza a la campaña contra Venezuela. La ultraizquierda en defensa de la ultraizquierda.
La batalla mediática, la Asamblea Nacional y la Fiscal.
La vueltita de Uribe por Suramérica.

Es aleccionador como la acción irracional comandada por Lina Ron dio nuevas fuerzas a la campaña internacional contra Venezuela. Fue como una chispa infernal que le echó leña al fuego. Voces que hasta ahora se habían mantenido al margen de esa campaña, surgieron ayer después del estúpido asalto a Globovisión, como es el caso de José Miguel Insulza y Fernando Lugo, el presidente de Paraguay.

Tiene razón el título de un artículo aparecido ayer en Aporrea.org: “Gracias Lina Ron por los favores recibidos…el imperialismo”. La intervención de ayer sobre el tema que hizo ayer Chávez fue clara, contundente y precisa, llamando una vez más las cosas por su nombre. Esta arremetida revolucionaria contra el ultraizquierdismo infantil y errático fue coronada por el excelente comunicado de nuestro embajador ante la OEA, Roy Chaderton, que además de sacarnos las castañas del fuego ante la rápida condena de los burócratas de la CIDH al asalto al canal golpista, puso las cosas en su lugar:

“En la democracia venezolana la ley tiene que ser para todos. También para la ultraderecha mediática desestabilizadora y también para la ultra izquierda anárquica y contrarrevolucionaria”. Pero también: “Finalmente, me pregunto ¿por qué la CIDH tardó menos en denunciar el repudiable hecho contra Globovisión que en condenar el golpe de estado contra el pueblo hondureño?”.

La lucha contra la ultraizquierda es tan necesaria como la lucha contra el reformismo. Las dos desviaciones comparten el mismo origen: la ideología pequeño burguesa, no importa si quien la expresa nació en Catia o en La Lagunita. Sin embargo, ya hay voces que comienzan a reclamarle al gobierno que esté presa Lina Ron y no Guillermo Zuloaga, quien también ha violado la Ley.

Esta posición la expresó ayer de manera un tanto velada el propio Alberto Nolia, en el programa Dando y dando de VTV. Es lo que se llama tener una visión plana y elemental de la política. El gobierno tiene que dar un tratamiento diferente a cada uno de los dos casos, pues son políticamente diferentes. Zuloaga está sometido a una investigación judicial y se empeña en presentarse como víctima y no como victimario. El dueño de Globovisión estaría muy feliz de que en este momento, antes de cumplirse las provisiones legales y de que se resuelva la difícil batalla política en torno a sus ejecutorias, lo metieran preso.

Sería una soberana estupidez de nuestro Gobierno: todo tiene su tiempo bajo el cielo, ya llegará el momento de arrasar del todo con la oligarquía criminal y enemiga, cosa que estamos haciendo paso a paso, con “paciencia y salivita”. Otra cosa: nadie le echa la culpa a Chávez por los carros acaparados de Zuloaga. En cambio sí quieren echarle la culpa a Chávez de las torpezas de Lina Ron y sus acólitos. Al detener a Lina Ron de inmediato, el Gobierno está realizando una acción de índole política, deslindándose plenamente de esa operación contrarrevolucionaria.

Pero estemos claros: la ultraizquierda, que se disfraza de muchas maneras y no siempre es tan directa y franca como Lina Ron (a menudo se escuda tras un lenguaje violento y grosero, que resulta seductor para las capas más atrasadas del campo revolucionario) se defenderá a sí misma tratando de subsistir. En realidad, la mayoría del pueblo no es violenta ni grosera. Los pueblos quieren la paz y no la violencia, y recurren a la violencia como último recurso, obligados por la violencia permanente de los explotadores. Es una violencia ejercida en defensa propia, en defensa de sus hijos, sus hermanos, sus amigos, sus camaradas, su Patria.

Lamentamos mucho lo que le ocurre a la camarada Lina Ron, y se nota que Chávez también. Pero como tantas veces ha dicho el presidente: que cada quien asuma sus responsabilidades. El también estuvo preso por hacerlo.

La guerra en los medio de comunicación

La batalla mediática se torna cada vez más intensa e interesante. Es bueno que en el seno del movimiento revolucionario se comprenda la complejidad de esta contienda, donde está en juego el principal refugio actual de la oligarquía venezolana, los medios de comunicación. Las diferencias de sectores de la Asamblea Nacional con la propuesta de la Fiscal Luisa Ortega Díaz forman parte de un debate sano y necesario.

Como hemos dicho, en esta complicada batalla mediática se involucran múltiples factores y no es cosa de coser y cantar. No puede haber simplismos ni recetas universales. Las cosas van bien, en nuestra opinión, con nuestro gobierno tomando importantes medidas, y la oposición fracasando en su intención de soliviantar a la gente y lanzarla a la calle en defensa de sus latifundios mediáticos. Pero no es una batalla ganada ni mucho menos, aun queda mucha tela por cortar.

Uribe

La vueltita que se está dando Uribe por varios países suramericanos, tratando de dar explicaciones sobre el tema de las bases militares, indica que no las tiene todas consigo en el concierto latinoamericano. Claro que Alan García, por ejemplo, ha saltado rápidamente a respaldarlo.

Es parte de lo que hemos descrito como una intensificación de la batalla que incluye una más clara definición de las posiciones en todo el continente.

Estaremos pendientes de esos desarrollos, sin olvidarnos, por supuesto, de Honduras.

* Analista político.
 

Addenda
El proyecto enviado a la Asamblea Nacional sobre los denominados delitos mediáticos, suscitó gran discusión y graves acusaciones de lesa democracia al gobierno bolivarian de Venezuela. Pocos lo conocen. Quienes tengan interés pueden descargarlo Aquí en formato pdf –es breve.

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