Sep 21 2016
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Política

Orlando Letelier y su secretaria Ronny Moffit: asesinato en Washington e impunidad (+videos)

El 21 de septiembre de 1976, una poderosa bomba explotó en plena Massachusetts Avenue, dentro del sector conocido como el Barrio de las Embajadas en Washington. Instalada en el auto y accionada a control remoto, mató de inmediato al chileno Orlando Letelier y a su secretaria Ronny Moffit, de nacionalidad estadounidense. Era el segundo asesinato político en la historia de la ciudad. El primero había sido el del presidente Abraham Lincoln, en abril de 1865.
Entre 1970 y 1973 Letelier había ocupado cargos de máxima responsabilidad en el gobierno del presidente Salvador Allende. Era ministro de Defensa al darse el golpe de Estado el 11 de septiembre de 1973, por tanto el superior de Augusto Pinochet. Junto a otros dirigentes del gobierno es arrestado y deportado a un glacial campo de concentración al sur del país. Ante la presión internacional, unos meses después es liberado. Al salir del país se convierte en uno de los principales acusadores de la dictadura.

Por tanto era normal que inmediatamente se pensara en Pinochet como responsable de los asesinatos. Sorpresivamente, una teor√≠a empez√≥ a ser difundida por los m√°s destacados medios de prensa estadounidenses. Y como casi siempre sucede, fue retomada por muchos otros en el mundo. La revista Newsweek, en su edici√≥n del 11 de octubre, fue la primera en publicar apartes de un ‚Äú informe secreto ‚ÄĚ que una fuente de ‚Äúalta confianza‚ÄĚ le hab√≠a entregado. Al d√≠a siguiente el New York Times lo destac√≥ en sus principales p√°ginas. Y pocos d√≠as despu√©s lo hizo el Washington Post. Era un documento realizado por la CIA, dirigido al FBI.

En √©l se dec√≠a que quiz√°s el asesinato del exministro no era el resultado de una orden de Pinochet: ‚Äú Los servicios de seguridad indican que una investigaci√≥n paralela averigua si el se√Īor Letelier pudo haber sido asesinado por extremistas de izquierda, con el fin de comprometer las relaciones de Estados Unidos con la junta militar ‚ÄĚ. Entonces se lanzaba una garrafal hip√≥tesis: los ‚Äú extremistas‚ÄĚ habr√≠an volado a Letelier porque necesitaban ‚Äúcrearse un m√°rtir ‚ÄĚ.ch letelier atentado

La investigaci√≥n se convirti√≥ en algo extraordinariamente tedioso, complejo, que no se le ve√≠a progreso aunque todo parec√≠a claro. No era dif√≠cil descubrir, sin mucho esfuerzo, que exist√≠a una tensi√≥n, una confrontaci√≥n entre el FBI y la Justicia con la CIA y el Departamento de Estado, porque estos dos √ļltimos se negaron a compartir la informaci√≥n. Situaci√≥n que ten√≠a su l√≥gica: eran momentos en que el Congreso estaba empe√Īado en encontrarle hasta el √ļltimo pecado a la Agencia, y su director, George Bush padre no pod√≠a permitir que apareciera mezclada en algo tan delicado.

Las autoridades federales debieron realizar miles de entrevistas y limpiar cientos de falsas pistas sembradas por la propia CIA, por √≥rdenes directas de Bush, seg√ļn se supo a√Īos m√°s tarde dentro de las investigaciones sobre la llamada Operaci√≥n C√≥ndor. Cuando ya se cre√≠a que la impunidad ser√≠a lo √ļnico concreto, se anunci√≥ la responsabilidad de cinco hombres: todos con experiencia operativa en la CIA. De ellos, cuatro de origen cubano.

Michael Townley, estadounidense de la CIA que trabajaba bajo ordenes directas de Pinochet y su equipo especial de seguridad, la DINA, fue el jefe del equipo. Recibi√≥ la orden de matar a Letelier a fines de junio 1976, unos d√≠as despu√©s de que el secretario de Estado Henry Kissinger se entrevistara con Pinochet. Orlando Bosch √Āvila, un terrorista de origen cubano, autoriz√≥ a sus compatriotas Dionisio Su√°rez, Virgilio Paz Romero y los hermanos Novo Sampoll a participar en el crimen. Estos, como Bosch, operararios de la CIA.

En su testimonio del 16 de diciembre de 1991, el entonces comisario general de la polic√≠a secreta venezolana, DISIP, narr√≥ en 1981 ante la justicia chilena que en Rep√ļblica Dominicana se hab√≠a planificado el asesinato de Letelier

El ex general Contreras present√≥ el 12 de mayo 2005 un documento donde confirma lo anterior y se ampl√≠a. En √©l trata extensamente el crimen de Orlando Letelier, por el cual estaba condenado. En uno de sus apartes dice: ‚ÄúEl subdirector de la CIA, general Vernon Walters, inform√≥ al Presidente de la Rep√ļblica de Chile (Augusto Pinochet) que Orlando Letelier constitu√≠a un peligro para los Estados Unidos, ya que informaciones obtenidas por la CIA establecieron que se hab√≠a comprobado que trabajaba como esp√≠a de la KGB dentro del territorio de los Estados Unidos […] De acuerdo a lo planificado en la reuni√≥n de Bonao, en Rep√ļblica Dominicana, y a la previa concertaci√≥n del subdirector de la CIA con el Presidente de Chile, este √ļltimo dispuso en forma personal, exclusiva y directa la acci√≥n de […] Michael Townley en contra del se√Īor Orlando Letelier del Solar, orden√°ndole a Townley partir a los Estados Unidos en septiembre de 1976 y dar cumplimiento al plan […]‚ÄĚ.

ch letelier aniversarioDurante muchos a√Īos los tribunales chilenos desecharon la participaci√≥n de la CIA en el crimen, de seguro por poderosas presiones externas. No tuvieron en cuenta los argumentos del ex general Contreras, aduciendo que era una estratagema para eludir responsabilidades y la condena.

El funcionario chileno Adolfo Ba√Īados, que ha instru√≠do la investigaci√≥n, se√Īal√≥ algo muy revelador aunque ha quedado bastante ignorado: ‚ÄúRecuerdo que envi√© un oficio a Estados Unidos, al Presidente George Bush padre, quien se hab√≠a desempe√Īado como jefe de la CIA, preguntando por el contenido de esa reuni√≥n en Rep√ļblica Dominicana. Bush respondi√≥, por intermedio de uno de sus subsecretarios, y dijo que en esa reuni√≥n no se habl√≥ jam√°s de un proyecto para eliminar a alguien‚ÄĚ. 1

Le fue negado que en Bonao se planificara el asesinato. Pero con esa respuesta se confirmó que Bush y la CIA sí sabían de esa reunión donde varios operarios de la CIA, todos de origen cubano, habían planificado varias acciones terrioristas.

La CIA y su inmenso manto de impunidad

Michael Townley, quiz√°s el principal terrorista con el cual cont√≥ la Operaci√≥n C√≥ndor, fue extraditado desde Chile hacia Estados Unidos en 1978. Apenas estuvo encarcelado cinco a√Īos al acogerse al amparo del Programa de Protecci√≥n a Testigos, pasando a trabajar para el FBI con nueva identidad. Cuando otras naciones lo han solicitado como testigo o para interrogarlo como presunto responsable de cr√≠menes, regularmente las autoridades de su pa√≠s se oponen. Cuando han aceptado, como en Italia, no se le pueden hacer preguntas que involucren a cualquier instituci√≥n estadounidense. A la justicia de Argentina se le ha dicho claramente que Townley nunca estar√° ante sus jueces.

Los hermanos Novo Sampoll tampoco vieron por mucho tiempo los muros de la c√°rcel. Condenados, fueron absueltos en segunda instancia. Jos√© Dionisio Su√°rez y Virgilio Paz huyeron durante 14 a√Īos. El FBI incluy√≥ al primero en el programa televisivo ‚ÄúAmerica’s Most Wanted‚ÄĚ, al ser uno de los diez m√°s buscados por alta peligrosidad en esa naci√≥n. Su foto era exhibida en muchas oficinas federales. A pesar de ello viv√≠a c√≥modamente en Puerto Rico -colonia estadounidense- donde se cas√≥ en 1982 con su verdadero nombre. Luego de ser arrestado en 1990, se conoci√≥ que desde 1984 hab√≠a estado en Centroam√©rica participando de la guerra sucia que la CIA y la Casa Blanca adelantaban contra el gobierno Sandinista de Nicaragua. All√° se encontr√≥ con Paz. Investigaciones particulares demostraron que ambos integraron la red de tr√°fico de droga que financi√≥ parte de esas operaciones. 2

La detención de ambos se realizó en la Florida, sin que existiera el gran despliegue policial acostumbrado para estos casos. Todo fue en la calma total. Como entre conocidos. Es posible que con su captura las autoridades estadounidenses quisieran demostrar que ellas también castigaban a los comprometidos en la Operación Cóndor dentro de su territorio.ch-michael-townley

A pesar de haber reconocido la autor√≠a del doble crimen, en particular el de la ciudadana estadounidense, lo que daba para cadena perpetua, no pagaron ni doce a√Īos de prisi√≥n. A los ocho a√Īos se dio la tentativa de dejarlos en libertad, pero el Departamento de Justicia se opuso. El Servicio de Inmigraci√≥n y Naturalizaci√≥n, SIN, logr√≥ tenerlos tras las rejas casi cuatro a√Īos m√°s, argumentando que eran un peligro para la comunidad. Finalmente las puertas de la c√°rcel se abrieron para Virgilio Paz el 26 de julio 2001, y el 14 de agosto le correspondi√≥ a Dionisio Su√°rez.

El presidente George W. Bush, ahora el hijo, les dio el perdón y autorizó su excarcelación.

¬ęEstoy sorprendido. El sistema funciona‚ÄĚ, declar√≥ Paz Romero pocas horas despu√©s de estar en libertad. ‚ÄúEs lamentable que haya tomado tanto tiempo, pero funciona. Dios bendiga a la democracia¬Ľ. 3 En la conferencia de prensa que ofreci√≥ unos d√≠as despu√©s, asegur√≥ no sentir remordimiento por la muerte del ex canciller Letelier, por lo tanto no le deb√≠a disculpas a la familia. Precis√≥ que a la viuda le dir√≠a: ¬ęsu marido era un soldado de su causa¬Ľ. 4

Extra√Īamente, a los encargados de imponer justicia en Chile, Italia, Argentina u otras naciones afectadas por sus cr√≠menes y acciones terroristas, no se les ha ocurrido pedirlos en extradici√≥n. Ni tan siquiera para testificar. Y Estados Unidos se los neg√≥ a Cuba, que los solicitaba por actos terroristas.

Casi un a√Īo despu√©s, el 20 de mayo 2002, el presidente Bush hijo estuvo en Miami. Su actividad central fue dar un breve discurso ante casi dos mil personas. La inmensa mayor√≠a eran veteranos de operaciones contra Cuba y ex operarios de la CIA. Adem√°s de ofrecer todo su apoyo para acabar con la revoluci√≥n cubana, las palabras del presidente insistieron en su compromiso de ‚Äúguerra al terrorismo‚ÄĚ.

Apenas ocho meses atrás se habían dado los terribles atentados en Nueva York y Washington.

Comprobando que quienes sirven a sus intereses se les disculpa el ser terrorista, no lejos del estrado estaban Paz y Su√°rez. Pero tambi√©n Orlando Bosch √Āvila, el cual hab√≠a ingresado a Estados Unidos en febrero de 1988. El terrorista caminaba tranquilamente por las calles de la Florida aunque estaba acusado en Venezuela y Cuba de la voladura de una nave comercial de Cubana de Aviaci√≥n, el 6 de octubre de 1976…

eeuu Bush y la CIANo solo era el manto de la CIA que protegía a sus terroristas y criminales de la acción de la justicia. También ha existido otro poderoso motivo.

Un investigador estadounidense dijo que la excarcelaci√≥n de Paz y Su√°rez se hizo porque Bush hijo quiso ‚Äúcomplacer amigos cubanos, anticastristas, a quienes debe una deuda grande‚ÄĚ 5. No era grande: inmensa. Fue en la Florida donde se realiz√≥ el fraude que le permiti√≥ el ‚Äútriunfo‚ÄĚ electoral a Bush hijo, al estar perdiendo ante el candidato del partido Dem√≥crata, Al Gore. Un Estado donde su hermano, John Ellis, ‚ÄúJeb‚ÄĚ, hab√≠a llegado a ser su gobernador en 1999 debido a la fuerte alianza con el sector liderado, muy mayoritariamente, por veteranos cubanos de la CIA.

Ann Louise Bardach, periodista del New York Times y la revista Vanity Fair, relata en uno de sus libros algunas intimidades de la familia Bush en el sur de la Florida, destacando sus fuertes lazos con los grupos más extremistas de la comunidad de origen cubano, en particular Jeb. 6 Asegura que Jeb ha sido el puente ideal para que su padre y hermano faciliten la liberación de individuos juzgados por acciones terroristas, o se detengan investigaciones por el mismo motivo, a cambio de un decisivo apoyo financiero y electoral.

Notas:
1 Mencionado en: Osorio, V√≠ctor. ‚ÄúLas pruebas de la DINA contra Posada Carriles‚ÄĚ- Cr√≥nica Digital. Santiago de Chile, 23 de mayo, 2005.
2 Scott, Peter Dale y Marshall Jonathan. Cocaine politics. Ob cit.
3 BBC Mundo, 27 de julio 2001.
4 BBC Mundo. 2 agosto 2001.
5 Landau Saul. ‚ÄúAlbergando terroristas: Nuestra propia lista‚ÄĚ. Pol√≠ticaConoSur, 3 septiembre, 2001.
6 Bardach, Ann Louise. Cuba Confidential: Love and Vengeance in Miami and Havana. Vintage. New York, 2003.

*Periodista y escritor colombiano residente en Francia. Texto adaptado del libro ‚ÄúEl Equipo de Choque de la CIA‚ÄĚ.

 

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