Dic 13 2011
425 lecturas

OpiniónPolítica

Pakistán: de base militar aérea a país que se autogobierna

Pakistán sigue con tropas de la OTAN, que lo usan como base para la guerra de Afganistán. Pero las cosas están cambiando drásticamente. El 15 de noviembre se firmó un mercado común económico entre India (casi mil 200 millones de habitantes) y Pakistán (casi 200 millones), países que antes tenían conflictos frecuentes. Pakistán encuentra en esta alianza de vecinos una salida a sus dificultades con Estados Unidos. |ANTONIO GERSHENSON.*

Pakistán empezó a tener esas dificultades cuando, a principios de mayo de 2011, unos 100 militares de Estados Unidos entraron al país sin previo aviso y mataron a Osama ben Laden, que encabezaba una secta musulmana calificada como terrorista.
Como el gobierno paquistano ni siquiera fue notificado con anticipación, hubo descontento entre la población.

También usaba y usa Estados Unidos a Pakistán como base de operaciones para sus ataques a “rebeldes” de Afganistán, vecino al noroeste del país. Y también eran bombardeadas por la OTAN —que como tal participaba con Estados Unidos a la cabeza— poblaciones de Pakistán, de grupos que de alguna manera tenían relación con los rebeldes afganos, o que en general tenían una cierta autonomía.
Los bombardeos en ocasiones mataban a civiles paquistaníes, lo cual levantaba aún más enojo entre las poblaciones afectadas.

Una base militar aérea era usada como base para aviones sin piloto, los cuales habían causado víctimas civiles entre habitantes de las regiones cercanas a Afganistán, pero en Pakistán.

El almirante Mike Mullen, que fue jefe militar de Estados Unidos, acusó a los servicios de inteligencia de Pakistán de apoyar ataques contra instalaciones de Estados Unidos y de la OTAN, por ciudadanos haqqani, con residencia en Pakistán.

Las relaciones entre ambos países se fueron enfriando más, y en un momento dado la llamada ayuda económica de Estados Unidos a Pakistán quedó suspendida. Esto contribuiría al tratado de libre comercio entre este último país e India. Pakistán obtendría un beneficio económico con el intercambio comercial, con lo que se compensaría la suspensión de la mencionada “ayuda económica” estadounidense. Y, a su vez, Pakistán reconoce a India como “nación más favorecida”. El tratado se firmó en Nueva Delhi, como dijimos, el 15 de noviembre.

India integra el BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). Este país se va a favorecer con un conjunto de naciones que no está claro hasta dónde va a llegar. Normalmente, su ritmo de crecimiento es el segundo del mundo después del de China.

Unas semanas después de la entrada militar sin previo aviso de tropas estadunidense en Pakistán, del 17 al 21 de mayo, hubo una visita a China del primer ministro de Pakistán. Se dio la afirmación china de que cualquier otra penetración de militares estadunidenses en Pakistán sería considerada como si entrara a China.

Las presiones estadunidenses contra Pakistán, por un gasoducto que pactó con Irán, fueron creciendo. En el sitio de internet del Ministerio de Defensa de Pakistán (www.defence.pk) la información sobre esto empieza con la siguiente frase: “Estados Unidos debe ocuparse de sus propios asuntos. Esta es una cuestión comercial entre Irán y Pakistán”. Luego hace una amplia narración de las presiones.

Se han mencionado públicamente las de Pascual (antes fue embajador en México, y en ese momento lo era en Pakistán), y de la secretaria de Estado, con amenazas a Pakistán si seguía con el gasoducto desde Irán. La secretaria —Hilary Clinton— dijo que “la comunidad internacional”[¡sic!] no vería bien ese gasoducto. Como es sabido, Estados Unidos quiere tener a Irán cada vez más bloqueado.

Pakistán e Irán, lejos de ceder ante las presiones, acordaron acelerar la construcción del gasoducto, y terminarlo en 2013, en vez de 2014 como se había pactado. El gas de Irán, además, es más barato, pues proviene de un yacimiento gigantesco. Y a Pakistán le urge superar una crisis de generación de energía.

El apoyo internacional a Pakistán ante las amenazas se fue extendiendo. El siete de noviembre hubo una reunión de primeros ministros de la Organización para la Cooperación de Shanghai, cuyos miembros permanentes son Rusia, China y cuatro países de Asia central. El que presidía la reunión, el primer ministro ruso Putin, dijo públicamente que apoyaba la solicitud del primer ministro de Pakistán de que su país, hasta ahora invitado, fuera admitido como miembro permanente de la organización. Esto fue un paso más para frenar las presiones contra Pakistán.

En la madrugada del sábado 26 de noviembre, helicópteros de la OTAN bombardearon dos puestos militares de Pakistán, cercanos a la frontera con Afganistán. Mataron a por lo menos 24 soldados e hirieron a alrededor de 13.
La reacción, en el gobierno, los militares y en la población, fue muy enérgica. Se cerraron pasos de tropas de la OTAN hacia Afganistán. Se exigió el abandono de la base militar aérea desde donde salían aviones sin piloto de los que han matado civiles, a más tardar el domingo 11 de diciembre. Es el día en que despacho esta información, precisamente.

Ya se están retirando de esa base bienes y personal, y para el día de hoy eso deberá estar concluido. Se calificó el ataque como violación a la soberanía pakistaní. Poco después, una parte de los soldados pakistaníes fue retirada del frente con Afganistán a la retaguardia.

Ante las posiciones agresivas contra Pakistán y contra Irán, China anunció movimientos de tropas hacia sus zonas fronterizas con el primer país mencionado.

El cuadro de esta amplia parte del sur de Asia muestra cambios notorios. Por un lado, el tratado de libre comercio entre India y Pakistán. Por otro, el acuerdo y la instalación del gasoducto entre Irán y Pakistán. Estos últimos países, con fronteras entre sí, y una enorme población, han contado con el apoyo de China. Se ha ofrecido resistencia a los mencionados intentos de Occidente de imponer su voluntad.

¿Cuántas de las cuestiones mencionadas se habían dejado de publicar en nuestro país?

* Experto en asuntos energéticos. Columnista del diario mexicano La Jornada (www.jornada.unam.mx), donde se publicó este artículo originalmente.

X

Envíe a un amigo

Su nombre (requerido)

Su Email (requerido)

Amigo(requerido)

Mensaje

Añadir comentario