Ene 23 2007
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Cultura

Panoramas. – CUANDO LOS MUROS CRECEN COMO SI FUERAN PUENTES

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Un hervidero de ideas sobre la mesa, el aire, la espesa espuma de los acontecimientos. Digo Bagdad y la garganta arrastra sólo escombros, ruinas, cadáveres. En el tercer aniversario de su invasión, el mundo ha perdido. La ilusión del triunfo se le ha pegado al paladar del Number One, como un chicle podrido. El país mesopotámico vive una situación de verdadera guerra civil, los miles de muertos hablan por si solos que la vida allí es un ejercicio peligroso, llegar a casa sano y salvo, es un espejismo en el desierto.

Occidente descubre la gran noticia que inventó: la muerte es moneda corriente en Iraq. A la verdad se le salen los ojos de tanto mentir. Cruzan mensajes en la redacción, el editor caza ideas para su editorial, la guerra es noticia vieja –pasan protestando por las medidas laborales arbitrarias millares de jóvenes por la TV, en toda Francia–, pero es lo que mantiene en un hilo de suspenso el alma cavernícola y antropófaga de quienes dirigen los intestinos, perdón, destinos de la nación. Una mesa de redacción son todas las ideas juntas para obtener algunas cuantas líneas con la cabeza editorial y también para pautar algo que la televisión y los demás no ven, o no les importa y consideran que no forma parte del mundo noticioso e interés de los lectores.

La Gran Prensa busca la Gran Noticia, cazar el caimán de la ciénaga, pero olvidan toda la información, historias contenidas en sus fauces desde que comenzó a tragarse a los distraídos visitantes del lugar. La atmósfera, lo que alguien vio en los ojos del caimán alguna vez, el silencio pavoroso que dejaron sus víctimas.

Un reportero debe competir con el olfato, instinto del animal, ser parte de la bestia noticiosa. El lagarto no busca excusas para atacar, lo hace para robarse el último aliento de su presa, que algunos llaman su víctima. Todo hecho noticioso, información que se ve y no deja ver, debe también quedar sin aliento, absolutamente transparente, desnuda. Tres, cuatro frases, un gesto de satisfacción contenida, como cuando se atrapa algo que huye, escapa, esconde, juega a perderse.

Sientes los cabellos en tus manos, el olor de la piel, todo el tacto en ese encuentro deseado. Es un encuentro de atmósferas. La pulsada real, definitiva, el aliento que anuncia la pantera. Su huella puede llegar a ser tan feroz como su ausencia. Puede ser la mirada tardía de la paloma que alguien degüella. Después de un trasiego verbal de puerto en una redacción, comienza a vagar un silencio sepulcral. Se ha dicho casi todo.

Se recogen velas, la red ya está en el mar. Peces que las manos adivinan bajo el agua. Peces que se resbalan, dorados peces que siempre vuelven a desovar. Peces de un solo río, de un solo mar. Peces de una sola agua. Peces de una misma pecera. Peces que una red ignora. Sólo las “laptop” sin manivelas tienen la palabra a partir de ahora. El tiempo apremia, es como el ejercicio de una fertilización que debe producirse en un tiempo preciso. Las teclas se desplazan solitarias al movimiento táctil. Las cabezas sobre la pantalla, las cabezas sobre el teclado, las manos sobre su pequeño piano.

fotoLa noche es un perro triste

No hay música. Sólo un pequeño espacio que cada cual ha separado para esta mañana. Se sentirán los pasos, primero, sobre la pequeña cancha de golf, unos cuantos golpes, y el editor volverá a su oficio. Ahincar el diente a la memoria, revisará los papeles escritos de la competencia, dejará correr los dedos hacia lo desconocido, sin freno, no hay paradero en los primeros tramos, sólo el impulso, el vacío. Cada quien frente a su historia y mañana al atardecer volverá a ser historia de su pasado, sólo recuerdo. Ni una urgencia es más rápida que la otra. Los muertos esperan su turno. Saben que vienen por más vivos. La última noche trae un sueño largo, tibio.

Dejo las cabezas inclinadas sobre el teclado. Tomo unas notas antes de traspasar la última puerta. Se han dicho tantas cosas y ha desfilado el mundo contra la guerra. Estos fogonazos verbales, silencios medioevales, prédicas, monólogos, diálogos abiertos, se atraviesan en tus notas, la página en blanco se satura de un rumor intenso, ruidos, interrogantes, dudas, la hoja cruje, se acomoda, se siente tensa, el papel se hace compacto como una gota de aceite. La página se siente saturada.. La información le ha sido literalmente inyectada.

La repaso con la yema de los dedos, como pidiéndole perdón, se le ha subido el mundo a su pobre papel receptor. Yo ya estoy en la motivación de la memoria del tiempo de Dana D, los pasajes del diario del poeta, sus palabras que siempre me rescatan de esta aventura ciega, solitaria, abandonada a su suerte. Hay inviernos peores que otros y ese era uno de ellos, bajo la nieve y el lodo de la carretera, un tiempo para no recordar, pero los días se graban cuando mutilan las cosas buenas y tuercen la ruta del corazón.

Sólo una dosis muy vasta de estupidez, me impediría no reconocer cuando alguien está atrapado y al mismo tiempo se miente. Era mejor ver volar un cometa o seguir el tránsito de una nube. Huir en una palabra, para no llegar, o ir más lejos de donde se debiera estar. Ese punto blando de la nada. Caía la nieve, crujían las cañerías, se lastimaba el tiempo con tanto frío, la nariz pertenecía a otra cara, el rostro feliz del pasado.

En ese tiempo viajaba por no estar en ninguna parte. Salía como una carta de un buzón. Paso expedito, pero sin destinatario. ¿Cómo me equivoqué tanto en ese tiempo? La nieve sepultaba hasta mis intenciones. La noche era literalmente un perro triste, lastimado, con su mirada abandonada. La tristeza se contagia, se convierte en perro sin amo(®). El cuerpo se abandona al sofá chocolate y nadie sabe si está ahí como otro mueble. El día se abandona a su sombra y el cuerpo le acompaña mansamente.

No seré feliz, pero tengo marido

En medio de esta guerra y mar de mentiras, recuerdo el comentario irónico, punzante, legítimo, del poeta sobre esa obra de teatro, el monólogo titulado: No seré feliz, pero tengo marido . Un “stand up comedy”, canto, música y baile. Se habla de amor eterno, se jura nada más, pero es imposible cumplir con el dichoso pacto.

“Hay mujeres que apostamos todo románticamente a la institución menos romántica del mundo: el matrimonio ”. Leí en alguna parte esa frase como anillo al dedo, que se termina resbalando. Rueda, rueda el anillo, lo más que puedas. Solía entonar una amiga y se reía. Fue la que me comento acerca de la famosa edad metálica en los hombres. Me decía y preguntaba yo, que significaba esa sugestiva frase. Sí, la de los cabellos grises, los dientes de oro, el corazón de hierro y el culo de plomo.

Se sientan a ver la TV y no hay quien los pare de ahí. Ya sabía lo que era la edad metálica, toda una filosofía muy conocida. Se sentaba frente al televisor con un diario además en las manos, un rostro de buey cansado, o más bien de trasero distraído. No seré feliz, pero tengo marido es una obra escrita por la periodista argentina Viviana Gómez Thorpe, por allá en el 2001. Debido a su éxito en las ventas, ese año fue llevada por primera vez al teatro, en el país conosureño, donde tiene cinco temporadas seguidas. Ese montaje se adaptó posteriormente en Venezuela, Uruguay, Chile, México, España y recientemente Brasil.

Es un tema universal. La obra es una comedia presentada como monólogo, donde la protagonista, en la intimidad de su estudio, cuenta lo que ha sido su historia durante 20 años de casada –la obra original está basada en las bodas de plata, que celebran los matrimonios en sus 25 años–. Cada uno de los 10 sketches en los que se divide,¡ finaliza con una voz en off de su abuela, la conciencia y sabiduría, tipo: “Ay hija, la parte más insensible del pene es el hombre”. El poeta lo contaba con gracia y picante. Toda una enseñanza el monólogo para no persistir en él. Me dijo un día, un cadáver no puede seguir coqueteando dos veces con la muerte.

Y eso me olió a epitafio, más que a metáfora. El amor, o se realiza o degrada. La frustración que al final deja es tanto mayor cuanto más abortado resulte. Esta no es una frase suya, estaba anotada con una letra prolija en su diario. Camus, decía al final. El desdén acumulaba puntos por esos días, esas respuestas que nada dicen, como si no se hubiese escuchado al otro, el limbo personal, una suerte de autismo con el perdón de ese mundo real y auténtico. El vouyerismo epistolar en todas sus expresiones, sólo ver, leer a la distancia, con el resorte de la fuga a mano, sin palpar más que el silencio sobre el silencio, y seguir hilando un verbo inútil, estéril, vacío.

Dana D era más simple, me confesó, como si yo necesitara saberlo. La vida es el arte de no torcer el verdadero camino. O si quieres, no torcer por el lado equivocado. Me hacía sentir la orilla de las cosas. Palpar la documentación de lo ilegal. Eran actos supremos de sinceridad y coraje. En un mundo de simulacros, había que saber valorizar las cosas verdaderas y las palabras también.

Todo caminaba a contra vía por esos días. No era una excusa o si se había convertido, lo justificaban las circunstancias. Yo también leía a Camus y me gustó una frase suya porque creí vivirla. “Hasta que todo estuvo cubierto de nieve me di cuenta de que las puertas y las ventanas eran azules”. Yo le interpreto de acuerdo con mi realidad aplastada sobre mis solitarias sábanas. Lo sorprendente de las palabras me reforzaba la imaginación que se me congelaba.

Son desencuentros consigo misma

Dana tenía grandes desencuentros consigo misma. Una enorme insatisfacción como un iceberg escondido, punzante en el centro del corazón que la ponía a girar sin destino, ni brújula y en eso nos parecíamos. Se anuncian 37 a 40 nudos de viento Norte. Habrá que atarse a las paredes, solía describir el tiempo.

Fue un tiempo en que me quise ir a vivir a Bridgeville, al norte de California, un pueblo que había estado en un par de subastas por Internet. Si en eso de e Bay, en el comercio on line. Casi todo está ocurriendo en la red o al menos da la impresión. Eran días bárbaros en que permanecía bajo la feroz nieve y un lodo que me convertía el alma en una masa gelatinosa, fría, alarmante fuera del cuerpo y de sí misma.

Un lugar más lejano que yo misma. Un sitio para apartarme del hueco del aire. ¿Cómo sostener un la pequeña flama de un fósforo cuando estás bajo el fuego cruzado de los vientos del olvido?

La edad de plomo pesaba en el que estaba frente de mí, no sólo en el monólogo, que es su propio vacío, sino en la fuerza de una ausencia implacable. Siempre dije que debía salir de allí, donde el futuro no fuera pasado antes de comenzar. Bridgeville me sonaba a un puente que debía cruzar de alguna manera, sentirme al otro lado. Bruce K., un agente de la bolsa, como el que dormía a mi lado compró ese pueblito por 700 mil dólares hace tres años. Reúne algunas curiosidades el sitio y no se trata del Edén, pero es un lugar particularmente ubicado en el centro del olvido.

Cuenta con tres vacas, una oficina de correos, una cafetería y un cementerio donde, dicen, guarda la tumba del último hombre blanco muerto a manos de los indios en el condado de Humboldt. Toda una historia. Viven 25 personas, justo para mantener un encuentro de fútbol con un árbitro. Está ubicado el sitio al lado del río Van Duzen, un nombre que podría identificarse con algún lugar que existió en la Segunda Guerra Mundial en la vieja Europa. Pero, todo pueblo o lugar que tiene un río, para mí es importante.

Es el punto ideal para soñar y dejar correr el tiempo, las palabras que alguna vez alguien dirá o podría llegar a soñar. Un río es la memoria del presente y de todo lo que llevará en el curso de su vida. Mirar un río es confesarse con el futuro. Bridgeville un paso en la memoria. Nada más allá o acá. Es justo lugar de la nada. Qué más exacto para emprender algo nuevo, en búsqueda de la felicidad.

Bridgeville, antes de la niebla

El pueblito, a la espera de su tercera subasta, pareciera despreciado por la fortuna. K, el hombre de la bolsa, había encontrado una respuesta halagadora de la gente, al proyecto que había emprendido para salvar su inversión. Había encontrado con mucho esfuerzo un destino a la propiedad: un centro de retiro, pero, asuntos familiares le fuerzan a abandonar la empresa justo cuando comienza a despegar, de acuerdo con una versión del diario Los Ángeles Times.

El anuncio en eBay señala que Bridgeville podría convertirse en un campus universitario –revela el diario-, en un rancho o un pequeño complejo hotelero, ya que está “en un lugar verdaderamente bonito, justo fuera de la zona de nieblas”. La zona de nieblas, para los más aventureros, les podría recordar los parajes del Conde Drácula, lo que atraería un turismo adicional.

Elizabeth Lapple, una marchante de antigüedades, fue quien inició la saga de adquisiciones de Bridgeville hace tres décadas, cuando compró el pueblito por 150 mil dólares luego de leer un anuncio en “Los Angeles Times. Posteriormente, un grupo religioso compró la propiedad, pero tuvo que abandonarla por falta de pago.

Hubo en el pasado otras ofertas tentadoras procedentes de empresarios u hombres ricos de Islandia, Texas y Alemania. Traían en mente convertir el lugar en un burdel. El astuto Bruce Krall, el agente de bolsa del condado de Orange, actual dueño de Bridgeville y que compró el pueblecito por 700 mil dólares hace tres años, pedirá 1,75 millones de dólares por la propiedad cuando ponga su aviso en la Web de eBay, el 4 de abril próximo.

La suerte volverá a estar echada en la más grande red de la imaginación humana: internet. ¿Cuál será la suerte de Bridgville? ¿Lo comprará un predicador para crear una comunidad modelo con patente directa al cielo? Alguien quizás tenga en mente construir un conjunto de casinos estilo Las Vegas y darlo en concesión a los damnificados del huracán Katrina y de todos los ciclones que vayan sucediendo en esa época infernal. Una especie de refugio permanente para soportar las tragedias naturales.

Debe renacer la creatividad, el ejercicio privado de un nuevo sueño, la construcción de un puente alternativo donde la bruma no desvanezca la esperanza de Bridgeville, para mitigar tanta torpeza, frivolidad, banalidad, y olvidar en el olvido, al sepulturero del “Sueño Americano”. Prohibiríamos la entrada de CNN, de los vendedores de seguros, a los cazadores de torcazas, jugadores de golf, a los cazadores de torcazas, jugadores de golf, corredores de bolsa, cero políticos, publicidad, avisos luminosos, cero locales de comida rápida, nada de tiendas de souvenir, ningún producto de moda, cosmético, de pasarela, nada que el mercado imponga como la mantequilla al pan.

Prohibir el ingreso de cualquier profeta del management, las palabras que busquen alguna rentabilidad, que lleven implícita una ventaja, cualquier rumor que se base en el despojo. Bridgville, sólo un puente para cruzarlo contigo –detrás de la niebla– donde nace un nuevo camino. Puente del aire suspendido/orilla de otra orilla/vamos a caminar/cruza, sólo cruza, no hay final. Siempre habrá un camino más allá del puente.

Sin puentes y con muros

El mundo ha cortado miles de puentes y erigido nuevos muros. ¿De qué podemos lamentarnos, si hoy los muros son más largos? Y prefiere cruzar ríos de sangre antes de buscar la verdad o de promover el respeto de otros pueblos sobre la base del desarrollo mutuo, de relaciones estables, confiables, con objetivos compartidos. El viejo truco de la conquista, del poder, dominio, la bota y el plomo, antigua nostalgia colonial, suprimir a los pueblos de toda libertad y esperanza.

Nunca el discurso y las promesas fueron más vacías que en esta época. La banalidad y la frivolidad de las declaraciones sin respaldo moral, real, garantizadas por el apoyo de los hechos, se turnan en los titulares de la Gran Prensa para desmentirse cada cierto tiempo. El papel resiste todo, aún, hasta que las personas comiencen a quemar los diarios a manera de protesta, para purificar las noticias de alguna manera. Tal vez veamos ese humo negro de tinta a la salida de los “sub way”, en los parques solitarios, en las azoteas de los edificios, esquinas, callejones, en los lugares más increíbles, visibles e invisibles de la ciudad.

De alguna manera los “Blogs” son esas pequeñas chimeneas que se instalaron en internet para quemar las noticias falsas, encender los espíritus de credibilidad y verdad, una pasión ya olvidada. El mundo seguía girando en otra esfera para Dana D. Está remarcado en el Diario del Poeta, y pareciera que le asignaba una connotación especial a esa afirmación. No era una frase apadrinada por la retórica. Menos una metáfora.

Ella amarraba sus propios nudos al viento de sus días. Se soplaba en el tiempo, sobre el mar, en esos lejanos días, en el confín de las soledades. Todo un tiempo para aguardar. Había escogido ese otro extremo, el Sur, una costumbre de estar. No siempre se puede escoger y decidir. La libertad es un perro asustado, lastimado, que mira triste en una noche fría. Cuántas veces vi a Ranger entrar a la casa ausente, descompuesto por el hielo, sin afectos. Así es la libertad para algunos. Sociedad Limitada. Huí en ese tiempo todo lo que pude. Pero, ¿adónde me llevaba la fuga inmóvil?

Mi tiempo era de espanto. Las orejas grises, la nariz como un cristal, las manos, el cuerpo, carne de hielo morada. Una playa de arenas blancas me robaba el sueño. Esa era otra historia y se me cruzaba la idea de volver a mis pagos, cenar una noche en La Taberna de Lomas de Zamora en Buenos Aires. Dejar correr los ayeres, y mirarte a los ojos llenos de futuro. Entrar en una dimensión realmente conocida, pero más acá, en el centro de nuestra propia tormenta.

El mundo se reflejaba en un potente espejo de soldados y civiles muertos. Sabíamos y no, hacia donde se inclinaba la desesperanza, ese aire pesado, de tractor, que suele pasar sobre el viento de la historia. Y a propósito del fin anunciado por Francis Fukuyama, a la historia, que sigue repitiéndose, ahora se desvincula al gobierno conservador con un libro donde llama a fortalecer el Estado. En uno de sus últimos libros, La construcción del Estado. Hacia un nuevo orden mundial en el siglo XXI, hace estos planteamientos. El Neo liberal de liberales, F.F. ha dado un giro y se ha mostrado pesimista con el futuro de Iraq y la política de George Bush.

Responsabiliza a la guerra de Iraq de la pérdida de credibilidad y autoridad moral de Estados Unidos, así como del “antiamericanismo” imperante en el mundo. En su más reciente libro “America At The Crossroads: Democracy, Power, and the Neoconservative Legacy (Estados Unidos en la encrucijada: Democracia, poder y el legado neoconservador), dice: la Casa Blanca se ha metido en un avispero, al tiempo que no da soluciones para un mundo en crisis. “No hay un plan para estabilizar Iraq, sostiene F.F. entre otras cosas, en su distanciamiento de la Casa Blanca.

No es el único intelectual conservador que abandona el barco en pleno diluvio. Esa es una parte del mundo, cuyo callejón sin salida, se adentra aún más en su laberinto. Resulta ya bizantina la discusión sobre si Iraq está o no viviendo una guerra civil, porque el país vive una espiral infinita de violencia y muerte desde hace tres años. Si eso no es suficiente para alarmarse, ya ningún análisis es suficiente.

Su reconstrucción ha resultado el mismo engaño de la existencia de las armas de exterminio masivo. Desastre es la palabra correcta para nombrar con exactitud lo que ha hecho la política exterior norteamericana en ese país árabe. El tema de la Seguridad Nacional sigue ocupando la atención de Wáshington y ha emitido un documento al respecto: Estrategia de la Seguridad Nacional. En tal sentido se refiere a sus vecinos, quienes, asegura, deben gozar de estabilidad, para garantizar la seguridad de Estados Unidos.

El documento opina sobre diversos países del mundo, estigmatiza a los ya conocidos en el triángulo del mal, a los malvados también de América latina y subraya que las políticas norteamericanas son para formar el mundo. Denuncia el abuso de los derechos humanos (sic). América latina sigue siendo el patio trasero para Wáshington y su preocupación real son los inmigrantes, además de prohibir su entrada, criminalizar su presencia en su territorio, hasta normar a 12 millones de indocumentados para ir deshaciéndose de ellos.

La nueva ley para inmigrantes ha sido rechazada por unos 500 mil manifestantes en Los Ángeles, California. Es la punta del iceberg. La protesta se extendió hacia otros estados y ciudades de la unión, Chicago, Denver, Milwaukee, Atlanta, Phoenix, Sacramento, Charlotte, Kansas City, Cleveland, Carolina del Norte. Chicago realizó la manifestación más grande del siglo XX y Los Ángeles de toda su historia. Los mojados han salido a la calle, de cara frente al sol de la historia, a enfrentar el aniquilamiento civil del Estado norteamericano que tanto promueve la inmigración a través de su publicidad y Greencard , esa lotería de los mil infiernos.

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Los correos electrónicos se estremecen segundo a segundo con esa invitación a vivir en los Estados Unidos. El primer paso es resolver definitivamente la suerte de 12 millones de indocumentados, de los cuales un 50 por ciento es de origen mexicano. El 10 de abril se realizarán masivas movilizaciones por la defensa de los derechos de los inmigrantes y para condenar medidas racistas y xenofóbicas. Las marchas se coordinarán en 10 ciudades, Los Angeles, Nueva York, Chicago y el D.F, entre otras. Los líderes, las emisoras, diarios, ya comentan que se ha iniciado la marcha ascendente de un movimiento sin precedentes en el mundo latino en defensa de los derechos civiles en Estados Unidos. Está presente en la fecha, el 26 de marzo de 1911, el 95 aniversario de los mártires de Chicago y de esos 146 trabajadores –en su mayoría mujeres y todavía se desconoce cuántos menores de edad– de la maquiladora de costura Triangle Waist Company .

El muro de ojos muertos/se levanta en la serpiente/y arrastra la piel venenosa/por Arizona, el desierto/sol de perros huérfanos/alguien alza la muerte/unos pasos más/el Río Bravo arrastra los cuerpos/Se viaja al Norte, al Sur/ carretera de los muertos/sin muro no hay lamento./Levanta EL polvo el viento/El muro de ojos muertos./crece el pelo del tiempo/vuela el sueño/somos la noche americana/el sueño del sueño/la muerte.

Y Francia sigue convulsionada, con un tema que fue advertido antes que cayera el siglo XX, por la escritora francesa Viviane Forrester, en un libro profético: El Horror Económico. No se trata de una crisis recurrente, señalaba, de la cual saldremos como de una pesadilla de acuerdo con los analistas, sino de una mutación brutal de toda una civilización. Vivimos una nueva era, pero no la visualizamos, ni reconocemos que la anterior, concluyó, sentenció Forrester, sin equivocarse.

El desempleo está atrapado por una implosión general, nos e trata de una marginación transitoria, es un fenómeno comparable con esos maremotos, huracanes o tornados que no respetan a nadie y que nadie puede resistir. Es una suerte de lógica planetaria, suprimir el trabajo, señalaba la escritora francesa como si tuviera una bola de cristal. Y se interrogaba, mucho antes del diluvio francés, de esta agitación innecesaria promovida por un estado patético, ciego, insensible, supremamente ególatra y vacío de autoridad.

Tres millones de franceses en las calles, no es una cifra para ignorar. Los universitarios y trabajadores franceses han salido masivamente a la calle para rechazar el llamado Contrato del primer Empleo, que permite despedir al empresario sin justificación en un período de 24 meses a jóvenes menores de 26 años. El desempleo para esos jóvenes se estima en un 25 por ciento y en las zonas pobres de hasta un 40 por ciento.

La nave ya naufragó, había vaticinado Viviane Forrester, porque resalta cómico o siniestro, que se obligue a las personas a salir a buscar un trabajo inexistente. “Porque hacerse rechazar cada día laborable de cada semana, mes e incluso año ¿no sería un empleo un oficio, una profesión? ¿No sería un puesto, un trabajo, incluso un aprendizaje?, ironiza la escritora. Es útil, se vuelve a interrogar, una vida que no le da ganancias a la ganancia. Todo se organiza, prevé, prohíbe y realiza en función de la ganancia, que por lo tanto parece insoslayable.

La vergüenza, apunta, creo debería cotizarse en la bolsa. La vergüenza es un valor constante y sonante, como el sufrimiento que provoca o que ella suscita Y continúan las preguntas de la Ferrer: ¿Es necesario merecer el derecho de vivir? Una ínfima minoría, provista de poderes excepcionales, propiedades y derechos considerados naturales, posee de oficio ese derecho. En cambio, el resto de la humanidad, para merecer el derecho de vivir, debe demostrar que es útil para la sociedad, es decir, para aquello que la rige y domina: la economía más confundida que nunca con los negocios, a la economía de mercado”.

Está abierta una gran incógnita en Francia. En los días venideros sabremos el camino que recorrerán estos acontecimientos. El Estado ha declarado legal el controvertido contrato del empleo. Comienza un nuevo capítulo, la vez en las calles.

Del “green” freudiano epilogar

Tal vez todas estas políticas podrían discutirse en un campo de golf. Y dejar que ruede la pelotita sobre el césped. Aunque no todo es exitoso para los golfistas. El viejo agente OO7, que nunca perdió una batalla, ha sido estafado por el Club de Golf en California, quien ha usado su nombre, marca, prestigio para reclutar a nuevos inversores, sin devolverle su inversión a Sean Connery. Son gajes del golf, un oficio de pequeños huecos con una bola y un palo. Pero detrás de esos instrumentos y sobre el green, están los negocios, la vida en paralelo, el soberano pretexto de una tarde deportiva.

Es como vivir en Green City, pero todo lo que se ve es nieve, hielo, lodo, agua, olvido. Y en este diván de la vida, nos acercamos a un natalicio importante, los 150 años del hombre que interpretó los sueños –y quién no ha tenido uno, me pregunto–. Sigmund Freud tendría menos trabajo ahora, por lo oneroso de esas consultas, el tiempo que demandan.

Mucho se discute y aprueba acerca de las teorías del vienés que influyó decididamente el siglo XX más allá de la psicología, porque el hombre, la literatura, la sociología, el sexo, todo fue de su incumbencia.

Que los eruditos vuelvan a preguntarse si la mujer sigue teniendo envidia del pene masculino o es al revés. Pienso en el Danubio Azul…

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* Periodista. Escribe en Estados Unidos. Sus columnas aparecen en distintos medios del mundo-red.

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