Oct 5 2011
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Ambiente

Para cuidar el agua de los ríos sudamericanos

Durante la presentación del programa en el Palacio San Martín, de la Cancillería, Mónica Troadello, embajadora por Argentina, advirtió que “ya hay alerta a nivel mundial por la contaminación y los niveles utilizables de agua dulce”. En la misma sintonía, el vicecanciller de Uruguay, Roberto Conde, enfatizó que organismos militares en el mundo “hablan de guerras del agua” y que la FAO –Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura– insiste en la “urgencia” de proteger el recurso “para garantizar la seguridad alimentaria”. Frente a este contexto, los países de la región proponen “un modelo de desarrollo basado en la solidaridad”, resaltó Troadello.

La coordinadora del programa recordó que la región contiene “cerca del 6 por ciento de la población mundial, y el 20 por ciento del recurso hídrico”. Es por eso que, como bien mencionó Joao Luis Pereira Pinto, representante político ante el CIC por Brasil, esta parte de Sudamérica “es el centro de atención del mundo”. “Debemos hacer bien los deberes en casa”, exigió el diplomático brasileño, en referencia a evitar injerencias externas.

Financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial, el programa se centrará en monitorear y accionar en torno de las inundaciones y sequías en zonas críticas de la cuenca. A eso se agrega el trabajo sobre otros aspectos como el uso no sostenible de recursos pesqueros, la insalubridad de las aguas, impacto de contaminantes derivados la agricultura, el saneamiento ambiental de las ciudades, la deforestación.

Otro aspecto relevante será la coordinación en el manejo de las represas hidroeléctricas. Hay 150 en toda la cuenca, y tres son binacionales: Itaipú (Brasil-Paraguay), Yacyretá (Argentina-Paraguay) y Salto Grande (Uruguay-Argentina). En diálogo con Página/12, el recién asumido secretario general del CIC, José Luis Genta (Uruguay), indicó que la producción hidroeléctrica históricamente “ha aparecido como atentadora con la vida y el ambiente”. Pero al ser “una de las energías más limpias y menos peligrosas”, deben desarrollarse, pero junto “con políticas paralelas en lo social y en lo que respecta al cuidado de los ecosistemas”.

A partir de experiencias piloto, el desafío de acá a 2015 es precisar “cuáles son las prácticas correctas” en todos estos temas, para luego aplicarlas “de forma coordinada” entre los miembros del CIC. “Nuestros ríos son la venas del cuerpo ambiental. No importa dónde se los dañe porque nos va a afectar a todos”, concluyó Genta.
 

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