Sep 7 2004
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Política

Paraguay: campesinos-Estado, crece la tensión

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Los dirigentes de base de la Mesa Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas (MCNOC) analizaron, reunidos en Asunción, el camino a seguir por el reclamo de las tierras. Antes de cerrar las discusiones, el lunes 6 de agosto por la noche, advirtieron al Ejecutivo que, de no cumplirse las promesas del presidente Duarte de devolver las tierras malhabidas por sus actuales propietarios, continuarán las tomas.

fotoEl movimiento que agrupa a campesinos sin tierra -pero también a pequeños propietarios sin acceso a créditos y en muchos casos obligados a mal vender sus predios- alcanzó el punto sin retorno desde que, en la primera quincena de agosto miles de ellos bloquearon una carretera a unos 300 kilómetros de Asunción en protesta contra la política económica del Gobierno y los inmigrantes brasileños; éstos últimos son en realidad representantes de diversos consorcios terratenientes dedicados al cultivo de soja transgénica.

El dirigente campesino Miguel Miranda declaró: “Vamos a seguir presionando al Gobierno para que regularice la situación de las tierras ocupadas y que el Presidente deje de mentir. Para nosotros existe una falta de voluntad política de las autoridades nacionales que solo dan respuesta a las empresas multinacionales y no da ayuda al pequeño productor”.

foto“La mecha se ha prendido”

La situación del campesinado paraguayo es dramática:”Tenemos hambre y venimos a solicitar pacíficamente que nos den comida porque no somos ladrones ni delincuentes, somos campesinos sin tierra que venimos a Asunción a exigir nuestros derechos”, dijo a la prensa Raimundo Giménez, uno de los dirigentes del grupo de campesinos que tocó las puertas para pedir alimentos a un supermercado cuando la marcha campesina sobre la capital en 15 de agosto pasado.

Para muchos periodistas destacados en Asunción que han seguido de cerca la evolución del conflicto, en especial luego de los desalojos ordenados por el gobierno (ver: www.pieldeleopardo.com/modules.php?name=News&file=article&sid=165), “la mecha (de un conflicto social impredecible) se ha prendido”.

Los dirigentes de la MCNOC parecen tener una estrategia de largo plazo para confrontar con el gobierno y, aunque actúan con prudencia, al final de cuentas el ritmo del conflicto lo determinan las negociaciones con el Poder Ejecutivo. Duarte, al asumir el cargo, se comprometió en la recuperación de las tierras fiscales en manos de particulares; los campesinos exigen el cumplimiento de esa promesa. Si no tienen respuestas nítidas lo mas probable es que intensifiquen la ocupación de fincas.

“Ya estamos en la época de siembra y tenemos muchos compañeros sin posibilidades de mantener a sus familias. En el interior existe hambre y miseria”, sostuvo un dirigente de la Coordinadora.

Como en la mayor parte de los países latinoamericanos – incluyendo a aquellos que apostaron a la industrialización en la segunda mitad del siglo XX sin resolver el asunto de la tenencia de la tierra- la situación del campesinado es una caldera en ebullición que amenaza con explotar; la situación es particularmente grave en América Central, en especial en Guatemala (ver: Campesinos son ‘del crimen organizado’, en www.pieldeleopardo.com/modules.php?name=News&file=article&sid=339); Bolivia (ver ‘Los aymara, reconstitución de un pueblo’, en www.pieldeleopardo.com/modules.php?name=News&file=article&sid=236, Perú, México, Ecuador y desde luego en Brasil.

Los conflictos de la nación mapuche en la Argentina y Chile se ligan indisolublemente a la cuestión de la propiedad de la tierra. En Argentina existen, además, otros focos serios de descontento campesino en las provincias del norte, debidos a desalojos y el avance de los sembradíos de soja, que en su variedad transgénica expulsa al campesinado, cuya mano de obra se hace innecesaria. En Venezuela el gobierno de Chávez no ha logrado la plena integración a la economía del país a los sectores de campesinos pobres.

http://italy.peacelink.org le pregunta al sacerdote jesuita Paí Oliva sobre la lucha campesina en Paraguay. El religioso destaca que la gran violencia en el Paraguay es la económica, y después la policial. Dice:

foto“… Esto va a durar diez años, después Paraguay podría cambiar. Fíjese que más del 30 por ciento de la población tiene menos de 15 años, y el 39 por ciento tiene entre 15 y 30 años. Casi el 70 por ciento de toda esa población joven no tiene trabajo. Hay siete mil docentes que no tienen empleo, y cada año salen 5 mil más. Hay ahí un potencial muy grande de cambio porque son casi un millón de votos. Pero esta juventud no está inscrita en los registros electorales y a nadie le interesa que estén. Serán ellos los que tendrán que luchar para hacerse un espacio en la vida política paraguaya, porque nadie les regalará nada” (http://italy.peacelink.org/latina/articles/art_5139.html.)

¿Cuánto tiempo será necesario que transcurra aun para que los movimientos campesinos -ligados en el caso de los países andinos y México a la lucha de las etnias originarias- logren articularse en términos políticos? La expectativa de una internacional americana de los trabajadores del agro y campesinos sin tierra por cierto no contribuye al buen reposo de la elites.

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Sobre el movimiento campesino paraguayo puede leerse en Ecoportal, diciembre de 2003: http://mapuche.info.scorpionshops.com/indgen/ecoportal031204a.html.

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