Ene 11 2006
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Ambiente

PECES: NO LOS SALVA NI LA PROFUNDIDAD

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

En las especies estudiadas, los especialistas encontraron una disminución de entre 87% y 98% en los 17 años que duró la investigación. Agregaron que los ejemplares capturados entre 1978 y 1994 redujeron su talla de 25% a 57%.

Los científicos y organizaciones que se dedican a la protección del ambiente natural han pedido que se declare una moratoria global a la pesca de arrastre de fondo, que la consideran particularmente destructiva.

Por esta razón algunas especies de peces de aguas profundas del Atlántico Norte correrán peligro real de extincióna a lo sumo en veinte años advierte un estudio publicado en la revista británica Nature.

Muchos pescadores se han pasado a la pesca de profundidad debido a que algunas especies de consumo habitual como el bacalao y el atún sufren las consecuencias de la sobreexplotación pesquera. Esto comienza a tener efectos catastróficos para los peces de aguas profundas, que por lo general son menos prolíficos a la hora de reproducirse y maduran más lentamente que los que viven en aguas más próximas a la superficie.

Los expertos piensan que estas especies se encuentran en una situación más crítica que el oso panda gigante y el tigre de bengala, y sugieren incluirlas en la lista de animales en peligro crítico de extinción, de la Unión Mundial para la Naturaleza (IUCN).

Algunas que abundaban hace treinta años muestran una sensible disminución de sus poblaciones.

Los más vulnerables

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En sólo veintiséis años, algunos de los animales de aguas profundas casi han desaparecido, y los científicos creen que la extinción puede ser total en ciertos casos para mediados del actual siglo.

Jennifer Devine, de la Memorial University de Terranova, que dirigió el estudio, reclama medidas urgentes para proteger a esos peces. Su equipo de investigadores, que estudió en concreto cinco especies que viven en aguas del noroeste del Atlántico, llegó a la conclusión de que todas ellas están ya al borde de la extinción.

Esos animales viven entre 180 y 2.700 metros de profundidad, pero son ya tan raros que deberían ser incluidos en la lista roja de especies en peligro de la Unión Conservacionista Mundial. Dos de las especies amenazadas, las conocidas por los nombres en latín de ‘coryphaenoides rupestris’, ‘marourus berglax’, son objeto de pesca comercial.

Las otras tres, antimora rostrata, notacanthus chemnitzi y bathyraja spinicauda caen en las redes de arrastre de los barcos que tratan de capturar el pescado conocido como halibut, altamente apreciado en algunas países.

El estudio, para el que se compararon datos obtenidos entre 1978 y 1994, muestra una caída general de entre un 87 y un 98 por ciento de las existencias de esos peces.

La investigación –realizada en 90 zonas pesqueras del Atlántico donde se pescaba excesivamente– evidenció que sólo siete habían llegado al nivel inicial de peces, después de una restricción de 15 años en la captura.

Los barcos pesqueros con frecuencia utilizan redes pesadas que son arrastradas por el suelo marino, causando además la destrucción de corales y otros ecosistemas.

El estudio coordinado por Devine, de la universidad Memorial de Newfoundland, Canadá, produjo evidencia incontrarrestable del gran impacto ecológico de estos modernos métodos de pesca.

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Fuentes:

– BBC (http://news8.thdo.bbc.co.uk/hi/spanish/science/newsid_4582000/4582926.stm).

– Prensa Latina (www.prensalatina.com.mx/article.asp?ID=%7B5E836D3B-CB25-44B7-A970 BF8305B92E04%7D&language=ES).
– Green Peace (www.greenpeace.org)
– Fundación Océana (www.oceana.org).

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