Nov 9 2010
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Política

Perú, campaña electoral 2010: los muertos no votaron ni pueden ser elegidos

Wilfredo Ardito Vega.*

Los asesinatos de la campaña electoral eegional 2010 El 8 de agosto, Violeta Garay, la candidata que las encuestas daban como ganadora a la Presidencia Regional de Huánuco recorría diversos distritos de la provincia de Ambo, cuando la camioneta en que viajaba cayó a un abismo. Con ella murieron su esposo, su hermana y el chofer.

 

Días después, la policía confirmó lo que muchos sospechaban: varios cables del sistema mecánico habían sido cortados, lo cual habría producido que se vaciaran los frenos. Un vocero del movimiento político Hechos y No Palabras, al que pertenecía la candidata, denunció además que una llanta del vehículo tenía varios clavos incrustados.

En diversos lugares del Perú, la campaña electoral del 2010 se ha visto ensombrecida por desgracias como ésta. El primer caso se produjo el 12 de julio: el Presidente Regional de Ancash, José Luis Sánchez Milla, fue asesinado de varios balazos en la vía de evitamiento de Trujillo. Sánchez ejercía el cargo debido a la renuncia de César Álvarez, quien postulaba a la reelección.

La policía inicialmente señaló que los autores habrían sido delincuentes comunes que operaban en esa zona. El 21 de julio, sin embargo, en Chimbote dos sicarios atacaron al Consejero Regional Ezequiel Nolasco, y posible sucesor de Sánchez. En la balacera falleció su yerno Roberto Torres. Nolasco ha acusado a Álvarez de los atentados, pero no existen pruebas al respecto y Álvarez fue reelegido el pasado 3 de octubre.

En esos mismos días, el distrito de Namballe en San Ignacio, Cajamarca, vivía su propia tragedia: el 16 de julio, fue encontrado muerto en el fondo de un barranco el alcalde Amadeo Mijahuanca, quien postulaba a un tercer período. Mijahuanca era uno de los principales opositores al proyecto minero Majaz, ahora en manos de la empresa china Zijin. Años atrás, había logrado clausurar el helipuerto que Majaz había construido sin ninguna autorización.

Mijahuanca se presentaba por el Movimiento de Afirmación Social (MAS), la agrupación a la que pertenece Gregorio Santos, el nuevo Presidente Regional de Cajamarca. Su familia y los voceros del MAS sostienen que Mijahuanca fue asesinado a golpes y que había pedido garantías para su vida.

Días después, el 29 de julio fue secuestrado Navío Común Gavilán, alcalde del distrito de Surcubamba, en Tayacaja, Huancavelica, que también se presentaba a la reelección por el Movimiento Independiente Trabajando para Todos. Los delincuentes asesinaron a su chofer, Raúl Balbín. Sus hermanos, también candidatos a otros municipios por la misma agrupación, pagaron un rescate de 100,000 soles, pero Navío fue asesinado.

Los secuestradores eran nada menos que un policía, Iván Gamarra y su hermano, Tito Gamarra, quien también aspiraba a la alcaldía de Surcubamba y se encuentra detenido. El policía, en cambio, logró escapar, al parecer gracias a la ayuda de sus colegas.

El 17 de setiembre falleció también Alberto Sánchez Portocarrero, candidato favorito para la alcaldía provincial de Huanta, cuando cayó a un abismo la camioneta en que viajaba, con otros integrantes del Movimiento Todos con Ayacucho. Llamó la atención que una camioneta nueva, haya tenido un percance tan grave.

El 28 de septiembre, cinco días antes de las elecciones, otra muerte misteriosa se produjo en Ancash: Juan Julca Morales, alcalde del distrito de Ranrahirca (Yungay) por Acción Popular, aparentemente perdió el equilibrio cuando subía las escaleras en el hotel donde vivía. También se presentaba a la reelección.

En plenas elecciones, Wilder Miranda, alcalde de Aucayacu (Huánuco) escapó de un atentado y, finalmente, el 30 de octubre fue asesinado en un grifo del distrito de Amarilis. Muchas personas en Huánuco creen se trató de un ajuste de cuentas del narcotráfico. Otros sostienen que detrás de esta muerte se encontraría Juan Picón, el saliente Alcalde de Tingo María, con quien Miranda tenía una larga rivalidad.

Esta versión indica que el asesinato de Violeta Garay beneficiaba directamente a Luis Picón, hermano de Juan, candidato a Presidente Regional por Somos Perú. Sin embargo, aunque éste incrementó sustancialmente sus votos tras el crimen, no alcanzó el 30% necesario y en pocas semanas deberá enfrentarse en la segunda vuelta con Alejandro Yovera quien seguía en la lista a la señora Garay.

El tres de octubre, miles de electores optaron por apoyar listas presididas por una persona que había fallecido. El caso más representativo fue el de Navío Común, el alcalde secuestrado y asesinado de Surcubamba, quien obtuvo el 53% de los votos. Su hermano mayor, Juan Carlos Común, fue elegido alcalde de la provincia de Tayacaja y otra de sus hermanas fue reelegida alcaldesa de un distrito de la misma provincia.

Aunque algunas de estas muertes pudieron ser accidentales u obra de delincuentes comunes, parece que, lamentablemente, mandar asesinar a un adversario político resulta cada vez más aceptable para personas sin escrúpulos.

Ahora que nos encontramos ad portas de otro proceso electoral. ¿Se producirán en unos meses extrañas muertes de candidatos a congresistas?

* Abogado. Master en Derecho Internacional de los DH. Catedrático universitario.

En Adital (www.adital.org.br).

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