Abr 15 2006
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Sociedad

Perú:¿Acaso una entrevista? OLLANTA COMO EN LA ÓPERA

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Quiere la fábula que una joven universitaria llamada Serenella Nagore se haya entrevistado, hace tiempo, con Ollanta Humala en París. La conversación se publicó, dice la escueta información que antecede a la transcripción del apócrifo diálogo, bajo el título Patria o muerte: los neoizquierdismos suramericanos (Patrie ou mort: Les néogauchismes sudamericaines).

Como las campañas de prensa cuyo blanco fueron antaño los presidentes Arbenz, Fidel Castro, Allende, o Chávez o Kirchner en la actualidad, el guión es burdo. Pero, quién sabe, tal vez convencerá a algunos.

La publicación habría ocupado cuatro páginas, 32 a 36, en una revista “Puf” de París. PUF es la sigla que identifica a Prensas Universitarias de Francia (Presses Universitaires de France), venerable editorial de materiales académicos y de divulgación de asuntos científicos y culturales.

El diario peruano La República, el seis de abril de 2006* asegura que el texto de la entrevista no fue confirmadao en el país europeo. Y agrega: “No solo las señales de los canales de televisión transmiten spots en los que se agravia a diferentes candidatos. En un mundo cada vez más globalizado, la campaña sucia también llegó a las páginas web”.

Tal vez por casualidad, tal vez como producto de una larga meditación, vaya uno a saber, el nombre de la hipotética periodista, Serenella Nagore, recuerda a dos personas. A Serenella Pasqualini, cantante de ópera, y a Antonio Nagore, profesor de música dedicado también a la ópera. Ambos gozan de un discreto prestigio en sus respectivos campos.

Si bien materiales como el que reproducimos más abajo no convencerán al lector/a con conciencia de ciudadano/a, sí pueden calar en aquellos sectores sociales con menor cultura política, en especial si son difundidos una y otra vez. En el fondo, lo que se pretende es instalar en el cuerpo social la idea de ingobernabilidad por cualquier doctrina que no sea la del sometimiento al “orden democrático” –sin especificar nunca en qué consiste ese orden–.

Pasó así hace más de 50 años, antes incluso de que Jacobo Arbenz, en Guatemala, decretara la expropiación de tierras ociosas de la estadounidense United Fruit Company. Arbenz fue derrocado tras un cruento golpe militar financiado y dirigido por la CIA.

No le fue mejor a Salvador Allende en Chile en la primera mitad de la década de 1971/80, cuando con fuerte apoyo financiero y logístico del gobierno de EEUU se orquestó una campaña que recorrió todos los miedos propios de la guerra fría. Desde tanques rusos en Santiago hasta el futuro rapto de niños en los barrios populares.

¿Valdrá la pena recordar las causas de la caída del sandinismo en Nicaragua, los “análisis” sobre Kirchner cuando asumió la presidencia argentina o las “verdades” que demostraban el tinte rojo de Inázio Lula Da Silva aprestándose a ocupar su despacho en Brasilia? Y no hablemos de lo que se escribió sobre Evo Morales ayer o lo que ocurre en Venezuela hoy.

Los que aspiran a gobernar un país, y los que gobiernan desde luego, pueden –a veces deben– ser criticados por sus actos y palabras: es el ejercicio de la democracia. El límite es la mentira. La mala fe pavimenta el camino al abismo.

Juzguen ustedes.

LA “ENTREVISTA”

Comandante, cuéntenos usted acerca de su formación personal.

–Yo soy más un hombre de acción, no un tipo de esos especulativos, que se les pasea el alma mirando las musarañas. Como lo dije, yo actúo primero, la reflexión viene después. Y siempre, los otros al final dicen: pasu machu. ¿Usted entiende eso? ¿El pasu machu?

Sí, más o menos, es andino, ¿no?
–En efecto, es la expresión del que se admira ante las proezas realizadas por otro. Pasu machu, qué grande, qué fuerte, qué valiente, qué audaz. Lo que hay que hacer en el Perú es restaurar la cultura del pasu machu. Que se nos admire, que se nos respete. Por eso yo primero actúo, la reflexión es para los políticos y para la prensa, que maquillan los hechos de los grandes hombres, Bolívar, Cáceres, Velasco, y por último Fujimori en sus comienzos que defenestró de manera ejemplar al zanganismo político, a los chupasangre, a los comechados.

¿Qué quiere decir comechado? ¿Podría explicárnoslo?

–Comechado es eso, el que come echado, así como un árabe, vive tirado panza arriba y todo lo hace echado. Por definición, el costeño es el comechado, todo sibarita y afeminado, que no sabe lo que es el hambre y el frío. Por eso es que yo propugno una renovación total del GEP (Glorioso Ejército Peruano).
La instrucción tiene que regir el cuartel y se manifiesta en la disciplina, en el sacrificio. Nuestros soldados son valientes, pero lo que los malogra moralmente es el clima de la costa, es el pendejismo, la liviandad, los pasterulos, todas esas cosas. Con esos males hay que acabar de raíz.

Pero no nos ha contado acerca de su formación?

–Mi formación es algo que no termina. Nadie forma sin ser formado él mismo. Yo lo que puedo decir es que todo se lo debo a mi padre, que fue mi único maestro, mi único modelo, la única autoridad que conozco y reconozco. Mi padre nos enseñó la disciplina, nos enseñó la dureza. Le prohibió a nuestra madre que nos acariñase a los niños, para que aprendiéramos a ser bien machos, bien firmes, constantes.
El pensaba, ahora no, porque con la edad uno se suaviza, él pensaba que si en las familias peruanas hubiera más disciplina, no seríamos tan huevas tristes que nos dejamos pisar por los chilenos. Es la verdad, señorita, yo pienso que los peruanos necesitan una carajeada bien dada, meterlos a todos sin excepción al cuartel, militarizar la familia.

Pero en el Perú las familias son en su mayoría semifamilias, piense usted en el porcentaje altísimo de madres solteras.

–Yo lo sé, pero por eso mismo, obligar a los hombres a reconocer a sus cachorros de inmediato, y a las mujeres, cinturón de castidad hasta el matrimonio. Es un escándalo que ninguna llegue ‘pita’ al matrimonio, llegan con la mercadería estropeada o baboseada. Por eso es que el hombre se va.
Mi madre les decía a mis hermanas: los hombres con las mañosas se divierten, con las decentes se casan.

Pero eso significaría un control mayor en áreas íntimas, personales, restricciones.

–Esa es la traba de la Constitución y la sensiblería politicosa. Las cosas hay que hacerlas bien claras. Como en Esparta, si el Perú quiere la hegemonía, si el Perú quiere dejar de pisar huevos y navegar en la miseria, hay que ajustar la correa.
No me gusta ponerme como modelo, pero mire usted no más a mi familia, a fuerza de disciplina y esfuerzo en el curso de una generación nos hemos levantado. Así es. Y es posible que el Perú de la misma manera se levante. Pero eso sólo es posible mediante la primacía del GEP.

¿No es algo que nos lleva a repetir la experiencia de Mussolini?

–El error de Mussolini fue Alemania. Si no se hubiera metido con el loco de Hitler, hoy Italia sería potencia. Mussolini acabó con la mafia, acabó con la corrupción, con la locura parlamentaria y con el librepensamiento francmasón y cucufato. Mussolini inauguró una nueva época en la historia de Italia, y habría sido un segundo imperio romano si los nazis no se lo llevan abajo, porque fue culpa de Hitler todo eso. De Hitler y de los Estados Unidos, que le dieron con todo a la península itálica. Esa devastación debilitó a Italia. Y es que Estados Unidos no permite que nadie se levante con dignidad.
Mire si no a Cuba, ahí no más les quebró el espinazo. Son como cincuenta buitres acechando al cadáver. Y eso no es justo. Esa no fue la idea de Bolívar, que nos advirtió claramente, pero nosotros tenemos la culpa de ser las víctimas de la historia.

Pero Bolívar se comportó de manera autoritaria en el Perú.

–¿Y qué iba a hacer, señorita? Por un lado estaban los criollos que jodían y querían permanecer con sus privilegios, por otro lado, una masa ignorante y pobrísima. Con eso no se puede hacer nada, por eso él quiso ordenar las cosas, como un nuevo Pachacútec, el quiso ordenar los Andes, pero no se lo permitieron. Ya desde esa época los ingleses se compraron a los ricos del Perú para que expulsaran a Bolívar, al que les dio la libertad.

¿Quiere usted decir que los peruanos son ingratos?

–Sí, ahora que usted lo dice, sí. No se acuerdan del que les dio la libertad, escupen en la mano que les da de comer. Si no, yo no me explicaría por qué hay tanto aprista en el Perú. ¿Será porque son brutos? No, es que son rastreros, es que son comechados.

Todo el norte del Perú, toda la costa norte, son unos apristas comechados sin seso. Es porque son costeños, gente muelle, vagos, pasterulos, indefinidos sexualmente.

¿Usted se definiría entonces como antiaprista?

–No, yo no me defino así no más. Es difícil definirse. ¿Podría usted definirse? No, es difícil. Pero lo que sí puedo decir es que el APRA todavía no ha pagado por los crímenes cometidos contra el ejército y contra la población durante la represión de Sendero Luminoso. Ahí no más hay una Comisión tratando de echarle tierrita al asunto, pero la verdad es que el Apra va a pagar muy caro.
Todo sale a flote, nos decía mi padre, y esa verdad se me ha quedado grabado. Toda la suciedad del APRA saldrá a relucir.

¿Y la de Fujimori?

–Mire, yo no soy fujimorista, nunca lo he sido, si mal no recuerdo. Yo sólo tenía amor por mi tropa, y en esa época no me interesaba la política. Sólo quería saber si mis clases y subordinados tenían su rancho, si les daban franco o la propina era suficiente para sus necesidades inmediatas. Pero aun en medio de ese amor que me consumía por la tropa, yo me di cuenta de Fujimori: este hombre, es un hombre.
Y lo único que yo lamentaba, era que Fujimori no fuera peruano, sino así como quien dice, un chino. Pero por lo demás, bien hecho, carajo. Enderezó la economía, puso en vereda a los leguleyos, defendió al país contra el enemigo. Yo por eso, no soy su partidario, pero como hombre, lo respeto. Y todos los peruanos también debieran hacerlo, ¿o ya se han olvidado cómo quedó el Perú después del Apra? Una mierda, con perdón de la palabra, no había ni uniformes para el generalazgo, y eso no es posible, ni balas teníamos.

¿Entonces usted es un antiaprista?

–No, señorita, yo no me defino por odios o negaciones. Yo soy peruanófilo, yo soy Bolognesi, yo soy Cáceres, yo soy cuenta conmigo Perú, cuenta conmigo. Pero si tanto insiste, se lo digo, lo que hizo el gobierno de Alan, con sus ministros de saqueo y latrocinio, Vásquez Bazán al que le decíamos ojitos lindos, Salinas, toda esa gente, es razón suficiente para que les hagamos consejo de guerra y los fusilemos con familia y todo.
Yo si alguna vez llego al poder por vía democrática, será una de las primeras medidas que tome, como carácter simbólico: así terminan los rateros, carajo. Y para que la gente de mi gobierno sepa que yo no ando así a la hueva, gallina que come huevo, aunque le quemes el pico, así que de una vez, de frente al calabozo.

Pero algo así se prestaría al abuso.

–No, porque allí estaré yo vigilante.

Eso significaría la disolución del Poder Judicial?

–Disolución, disolución, no. Lo que hay que hacer es poner las cosas en su sitio. Y eso va través del duro cuestionamiento de la institución. Fíjese usted no más en lo efectivo que funciona un tribunal castrense, en un dos por tres un consejo de guerra, listo. Por gusto tenemos las cárceles llenas, los procesos demorándose una eternidad. Para criminal de bala y cuchillo, por violador y secuestro: la pena de muerte. Eso soluciona el asunto en tres meses. Y ya no tenemos el problema de mantener a tanto zángano mal nacido en las cárceles. Una solución intermedia, para los condenados por delitos medianos, es trabajos forzados.

¿Esa no sería una forma subrepticia de introducir la esclavitud en el Perú?

–Usted dígame, ¿quién es libre? El trabajo os hará libres, esa es mi divisa.

Hay quien afirma que usted quiere reinstalar el imperio incaico. ¿Es eso cierto?

–¿Y por qué no? Está probado que los peruanos nunca han sido tan felices como antes de la llegada de Pizarro. Hay que reinstaurar el imperio del agro, y la regla de nuestros antepasados: ama sua, ama yuya, ama aquella, no seas ladrón, no seas mentiroso, no seas pajero. Y quien atente contra estos principios, mano dura.

¿En el caso que estuviera en su poder decidirlo, el español seguiría siendo la lengua oficial del Perú?

–De ninguna manera. El quechua, para confundir al enemigo, para desinformarlo. Yo no recurriré a ningún senado, sino a un Consejo de Antiguos, de Yayas, extraídos de la realidad comunera, para que me asesoren en las decisiones que competen al Perú profundo.

¿Con sueldo asignado del Estado?

–¿Usted qué cree, señorita? Ustedes, los occidentales, me hacen acordar al afrancesado de Vargas Llosa, que todo lo ve dólar. Usted piensa que ese Consejo de Yayas va a recibir un sueldazo en dólares? Manan, señorita. Ellos con servir a la patria y sus hojitas de coca, contentos no más. Así es, nispa.

Pero eso sería el retroceso económico a una etapa pre-mercantilista, a una economía del trueque.

–Precisamente ése es uno de mi grandes objetivos, señorita. El dinero lo ensucia todo. Eso lo supieron bien los españoles, que adrede contaminaron la pureza del incario.

Eso quiere decir que los grupos de poder económico tendrían los días contados?

–No. Se los expropiará, claro, para hacer justicia a los trabajadores y campesinos explotados durante siglos de siglos, en una especie de desagravio cultural, de revancha para apagar los resentimientos y rencores que tienen en vilo al Perú desde que es Perú. Pero su infraestructura productiva debe servirnos para aumentar el volumen de las exportaciones.
Si el Perú quiere armarse, nadie le va a cambiar un portaaviones por diez toneladas de cobre ni de cocaína, tiene que ser un pago en dólares contantes y sonantes. En la primera etapa de mi gobierno es necesario consolidar el ejército y la infraestructura bélica, instalación de radares, compra de aviones, modernización antiaérea total.
Una vez que haya pasado esta etapa, que calculo entre cinco y diez años, viene lo que he decidido llamar la Reinstauración de los Cuatro Suyos. Por favor, no se confunda con la Marcha de los Cuatro Suyos, de la llama ésa que hoy por hoy nos gobierna. La reinstauración de los cuatro suyos implica la recuperación del Collasuyo, que iba hasta Tucumán en Argentina y el río Maule en Chile, Bolivia incluida. Luego viene la reinstauración del Chinchaysuyo, que iba hasta el río Ancasmayo en el sur de la actual Colombia.

Pero, ¿eso significa guerra contra todos los países sudamericanos? Además, ¿cree usted que el Brasil permanecería neutral ante tantas atrocidades.

–Se ve que usted no conoce de historia, señorita. Vamos a hacer un tremendo pachacuti en el continente de América del Sur, lo que se dice tacu tacu. Un pacto de no agresión y un tratado de libre comercio suscrito entre el Reino Quechua del Perú y la Federación do Brasil es el primer paso antes de la operación Collasuyo.

¿Y usted cree que algo así es factible?

–Bolivia saludará el ingreso del Ejército Liberador Quechua con beneplácito. Neutralizar Chile y Argentina es nuestro objetivo.
Argentina ha demostrado ser inoperativa en los Andes. En lo que respecta a Chile, luego de una ola de atentados terroristas en Santiago y Valparaíso, el primer objetivo es recuperar el Apu Licáncabur para realizar ofrendas adeudadas. Solo la toma de Chuquicamata significaría la semiparalización de todo Chile. Y además liberaríamos al pueblo cautivo de los aymaras.

Pero eso que usted nos describe se iguala a un apocalipsis.

–En la cosmovisión andina, un Apocalipsis precede a un nuevo renacer. Renacerá con brillo el Imperio del Tahuantinsuyo, firme y feliz por la fe.

¿Y en aspecto religioso?

–Fusilar a todos los curas, fusilar a Rafael Rey, a Dionisio Romero y a sus secuaces.

¿Se da usted cuenta de lo que está diciendo? Esto ya no es ideología, sino puro totalitarismo. No se puede decidir sobra la vida y la muerte de sus semejantes así no más, eso atenta contra la dignidad humana.

–Señorita, perdone que le abra los ojos, pero así es la triste realidad. Los ricos atentan todo el tiempo contra la vida humana, y nadie se queja, porque son ricos, tienen lobby, la derecha siempre tiene plata. ¿No se ha preguntado por qué?

Pero la plata no compra electores, en materia democrática.

–A Dios gracias, aunque con Dios o sin él, la derecha en América Latina ha muerto, ya no tiene nada que buscar. Ningún candidato de derechas tiene perspectiva, lo digo yo, sin equivocarme y sin hacer alarde de ello. Eso es lo que ha probado el actual presidente del Perú, mire semejante llama que no más para despistar a los incautos se metió en política.
Yo no creo que de acá a dos o tres años Diez-Canseco tenga posibilidad, ni mucho menos que Castañeda ni Lourdes Flores. ¿Usted se imagina el chongo que sería una mujer gobernando un país de hombres? Es imposible. Una mujer, a mi juicio, debe quedarse en casa, traer hijos al mundo y cuidar de la familia. Es por su bien.

Algo así como la mujer de Alan García.

–Algo así, pero ella, como madre, es un fracaso. Lo que necesitamos es mujeres que paran soldados, sólo futuros soldados…

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*www.larepublica.com.pe.

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