Sep 10 2008
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Opinión

Planes de desestabilización prenden alerta roja en Venezuela

Miguel Lozano*

La amenaza de acciones desestabilizadoras proyecta hoy una sombra preocupante sobre los preparativos de elecciones regionales en Venezuela, donde casi 17 millones de personas están convocados para los comicios del 23 de noviembre.

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Dirigentes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) denunciaron en las últimas horas el avance de sectores golpistas dentro de la oposición ante la pérdida de terreno en las proyecciones de encuestas y sondeos.
 
El veterano político Luis Miquilena y el gobernador del estado Guárico, Eduardo Manuitt, fueron señalados por el dirigente del PSUV William Lara como cabezas de los sectores que preparan acciones anti-constitucionales.
 
El ex vicepresidente del país José Vicente Rangel aseguró tener información incluso sobre el ingreso de armas desde Colombia, lo que motivó una fuerte advertencia del presidente Hugo Chávez en su habitual programa dominical radiotelevisado.
 
Según la versión de Lara el plan conspirativo se inició ya con una demostración de agricultores en Guárico, denominada “tractorazo”, acción convocada con el pretexto de protestar contra 26 leyes promulgadas por Chávez el 31 de julio pasado.
 
En su criterio los conspiradores adoptaron Guárico como punto de partida “para incendiar Venezuela” con el pretexto de las leyes firmadas por Chávez, quien recibió la habilitación temporal del parlamento para emitir decretos con fuerza y rango de ley.
 
En las elecciones se pondrán en juego las gobernaciones de 22 estados, más de 300 alcaldías y otros cargos de consejos legislativos regionales para un total de 603 cargos.
 
Las denuncias sobre intentos subversivos crecen en la medida que caen las proyecciones de triunfo de la oposición, que en un principio pensó en repetir la victoria del pasado diciembre, cuando se rechazó una reforma constitucional presentada por Chávez.
 
Las autoridades evaluaron esa derrota como resultado de errores tácticos, pero los líderes opositores estimaron fue resultado de una caída de popularidad de Chávez, apreciación equivocada como demuestran los sondeos más recientes.
 
De previsiones de triunfo en la mayoría de los estados, los candidatos opositores mantienen hoy esperanzas apenas en tres o cuatro y la situación parece igualmente desfavorable en el caso de alcaldías y consejos legislativos regionales.
 
Aún sin iniciarse oficialmente, la campaña está planteada otra vez en términos de plebiscito ante la propuesta de Chávez de impulsar la opción socialista y la oposición –sin propuestas concretas- centrada en la crítica a la gestión oficial.
 
Sin embargo, es evidente la influencia que tendrán los candidatos en cada región, para unas elecciones tradicionalmente con poca afluencia de votantes, que en las pasadas regionales llegó al 49,3 por ciento de participación.
 
En zonas de pronóstico difícil podrá decidir la existencia de figuras capaces de atraer al sector tradicionalmente abstencionista, un factor en el que también lleva ventaja el PSUV, al elegir a sus candidatos mediante elecciones internas del partido.
 
Para la oposición, pese a la firma de pacto unitario el pasado 23 de enero, ha resultado cuesta arriba unificar candidatos, aunque es probable esperar más acuerdos de este tipo ante el empuje de los seguidores de Chávez.
 
El propio presidente venezolano denunció la acción de la embajada de Estados Unidos en la búsqueda de estos pactos, a partir de la influencia que ejerce
sobre la oposición a la cual entrega cuantiosos recursos financieros.
 
* Publicado en Prensa Latina

 

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