May 28 2015
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Pol铆tica

Por una agenda estrat茅gica de Am茅rica Latina

La Conferencia de Bandung celebrada en abril de 1955 signific贸 uno de los momentos m谩s importantes de afirmaci贸n de los pa铆ses del Tercer Mundo y la emergencia del Movimiento de Pa铆ses No Alineados.聽 Esta reuni贸n, en la que participaron 23 pa铆ses asi谩ticos y 5 africanos, se sustent贸 en los principios de la lucha anti-colonial y antiimperialista, elaborando un amplio llamado de autodeterminaci贸n y desarrollo de los pueblos basado en la solidaridad, la cooperaci贸n econ贸mica y cultural y la paz mundial.

El movimiento de los No Alineados coloc贸 como n煤cleo principal el fin de la Guerra Fr铆a, las luchas nacionales por la independencia, la erradicaci贸n de la pobreza y el desarrollo econ贸mico, a trav茅s de organizaciones regionales y pol铆ticas econ贸micas de cooperaci贸n entre los pa铆ses del Tercer Mundo.

El esp铆ritu de Bandung permiti贸 crear un amplio consenso entre los principales l铆deres y los pueblos de Asia, 脕frica y Am茅rica Latina[1] en relaci贸n a la afirmaci贸n de la paz y los principios de coexistencia pac铆fica, en un momento en que el mundo viv铆a una situaci贸n de extrema tensi贸n, amenazas permanentes de guerra y la invasi贸n y ocupaci贸n militar como instrumentos de dominaci贸n econ贸mica y pol铆tica.聽 Los cinco principios de coexistencia pac铆fica, elaborados por el primer Ministro chino Chou En-lai y ratificados por el Premier hind煤 Jawaharlal Neru en 1954, fueron declarados por la Conferencia de Bandung como parte de los principios generales que ligaban la libertad a la soberan铆a de los pueblos.聽 Inspirada en ese esp铆ritu, en enero de 1958 se realiz贸 en El Cairo la Primera Conferencia de Solidaridad de los Pueblos de Asia y 脕frica y posteriormente se realizar铆a, en Cuba, la Primera Conferencia de Solidaridad Tricontinental.

Este legado hist贸rico de las luchas del Tercer Mundo se revela de gran utilidad para una estrategia contempor谩nea de afirmaci贸n de un sistema multipolar sustentado en procesos civilizatorios que hoy impulsan una diversidad de pa铆ses, de Estados nacionales, de movimientos sociales y de una pluralidad de culturas e identidades.聽 Movimientos clandestinos bajo el fuego de poderosas potencias colonizadoras se convierten en victoriosos actores pol铆ticos que construyen nuevos Estados con creciente impacto econ贸mico, pol铆tico y cultural en el sistema mundial.

Este es un cambio fundamental que desaf铆a al pensamiento y a las fuerzas progresistas y obliga a romper con paradigmas y pol铆ticas volcadas principalmente hacia la denuncia, para asumir su responsabilidad hist贸rica en la conducci贸n de sus pueblos y de los procesos de transformaci贸n del mundo contempor谩neo, desde donde emerge, inexorablemente, un nuevo orden mundial.NOAL BANDUNG

Desde los a帽os 鈥50, estas naciones fueron blanco de acciones neocoloniales, pero tuvieron la capacidad de desestructurar paulatinamente estas ofensivas.聽 Es as铆 como el Movimiento de los No Alineados pudo construir instituciones exitosas, a pesar de la resistencia que estas enfrentaron, como la UNCTAD (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo), la OPEP (Organizaci贸n de Pa铆ses Exportadores de Petr贸leo) y la Trilateral.聽 La creaci贸n de la Asociaci贸n de Economistas del Tercer Mundo contribuy贸 a este proceso con elementos te贸ricos y conceptuales fundamentales.

En este contexto, se destaca particularmente el rol de China, que pudo construir una gigantesca econom铆a superando el hambre y la miseria de su poblaci贸n, afirm谩ndose como una potencia industrial exportadora y avanzando hacia la vanguardia cient铆fica y tecnol贸gica del mundo.聽 Otras naciones como India, Indonesia y Egipto desarrollan importantes procesos de afirmaci贸n nacional reforzando el esp铆ritu de unidad de los pueblos inspirado en la declaraci贸n de Bandung.

Los importantes avances en los procesos de integraci贸n latinoamericana, que encuentran en Brasil un actor fundamental, aunque vacilante; la victoria sobre el apartheid en Sud谩frica[2] y el avance que esto representa para la unidad africana; la recuperaci贸n del liderazgo ruso en la rearticulaci贸n del continente euroasi谩tico en alianza con China y la creciente resistencia de los pa铆ses del Medio Oriente ante la estrategia de dominaci贸n y militarizaci贸n de EE.UU., configuran una nueva situaci贸n geopol铆tica mundial.聽 Este conjunto de cambios destruye la hegemon铆a del Atl谩ntico Norte en el sistema mundial, como lo veremos m谩s adelante.

La emergencia de China, la decadencia del atlantismo y el nuevo orden mundial

Quien pretenda ver en la emergencia de China en la econom铆a mundial apenas un fen贸meno econ贸mico reciente estar谩 dejando de lado la posibilidad de comprender un fen贸meno socio-cultural mucho m谩s complejo: la reelaboraci贸n de un proceso civilizatorio asi谩tico que encuentra en la China contempor谩nea su centro m谩s din谩mico de desarrollo econ贸mico, cient铆fico y tecnol贸gico, financiero y cultural, capaz de poner en tensi贸n las enormes fuerzas creadoras de toda una regi贸n.聽 La ruta de la seda se articula nuevamente para dinamizar el sistema mundial del siglo XXI y re-orientar la econom铆a mundial en direcci贸n al continente asi谩tico, como sucedi贸 desde el siglo IX hasta el siglo XVII.

china sudamEl ciclo oce谩nico de la econom铆a mundial iniciado con la expansi贸n ib茅rica en el siglo XV, continuado por la hegemon铆a holandesa e inglesa y, posteriormente, norteamericana, parece estar abriendo paso al regreso del continente euroasi谩tico, reestructurando, al mismo tiempo, las estrategias militares basadas en el poder naval en direcci贸n a la recuperaci贸n del papel de las grandes superficies continentales. Esto explica el hecho de que las potencias聽 hegem贸nicas de la econom铆a mundial del siglo XXI est茅n apoyadas cada vez m谩s en grandes econom铆as continentales, con un papel creciente de los procesos de integraci贸n regionales.

Un an谩lisis geopol铆tico razonablemente informado no puede perder de vista un fen贸meno nuevo en la din谩mica global: la importancia creciente de las econom铆as del Sur en la definici贸n de un nuevo orden econ贸mico internacional y en el establecimiento de nuevas formas de convivencia en el planeta.聽 Esta tendencia no puede ser analizada apenas como un fen贸meno econ贸mico sino como parte de un proceso de afirmaci贸n de los pueblos del Sur a partir de sus ra铆ces civilizatorias que se convierten en instrumentos fundamentales de construcci贸n identitaria para la elaboraci贸n de formas propias de desarrollo econ贸mico y social.聽 La humanidad se rebela contra los intentos de hegemonismo imperial y las concepciones excluyentes del proceso civilizatorio.聽 La riqueza de experiencias culturales que conforman la historia de la humanidad deber谩 ser uno de los principales instrumentos para la construcci贸n de una civilizaci贸n planetaria.

El pensamiento econ贸mico conservador no es capaz de comprender el impacto de una expansi贸n econ贸mica permanente de cerca del 10% anual durante 30 a帽os.聽 Los analistas occidentales se cansaron de prever, a帽o a a帽o, el fracaso de China que, seg煤n ellos, estar铆a amenazada de peligrosos procesos inflacionarios.聽 Sin embargo, el 茅xito del desarrollo chino proyecta inexorablemente este pa铆s hacia el centro de la econom铆a mundial.聽 Estos cambios fueron asumidos con modestia y moderaci贸n por el gobierno chino, causando espanto en un mundo capitalista dominado por el marketing y la improvisaci贸n.聽 Sin embargo, el crecimiento cobra su precio.

Durante los 煤ltimos tres a帽os, el PIB medido por el poder de compra paritario (PPP) consagra el liderazgo de China en la econom铆a mundial.聽 Asimismo, atrae hacia este nuevo centro a sus aliados m谩s pr贸ximos.聽 Seg煤n el Banco Mundial, las principales econom铆as en el mundo, medidas por el poder de compra paritario, ser谩n en 2015 las siguientes (en miles de millones de d贸lares): en primer lugar China (18.976); seguida de EE.UU. (18,125); India (7.997); Jap贸n (4.843); Alemania (3.815); Rusia (3,458); Brasil (3.259); Indonesia (2.840); Reino Unido (2.641) y Francia (2.634) en d茅cimo lugar[3].

En este nuevo contexto, la actuaci贸n de China se hace m谩s audaz: en el plano financiero, China abre la perspectiva del Banco de los BRICS, con un capital de 100 mil millones de d贸lares para inversiones y un capital similar destinado a fondos de contingencia.聽 Al mismo tiempo, se crea el Banco Asi谩tico que dispondr谩 de un volumen a煤n mayor de recursos y que ya abri贸 la posibilidad de socios occidentales, adem谩s de socios asi谩ticos.聽 Este proceso tuvo un 茅xito inesperado al atraer 24 pa铆ses, casi todos considerados como parte de la esfera de influencia estadounidense.

Poco eficaz fue la reacci贸n de EEUU y sus intentos por impedir esta estampida hacia el Oriente

Por otro lado, los pa铆ses de Oriente Medio, que disponen de una alta liquidez a trav茅s de fondos soberanos, est谩n solicitando su ingreso a esta nueva arquitectura financiera mundial.聽 Adem谩s de los recursos ya mencionados, el gobierno chino viene realizando nuevas inversiones directas a trav茅s de sus empresas en varios pa铆ses del mundo.聽 Es el caso de los 50 acuerdos firmados entre China y Rusia y los recientes acuerdos con Brasil, que involucran un volumen de inversiones cercano a los 53 mil millones de d贸lares, a los que se suman alrededor de 10 mil millones de d贸lares de pr茅stamo a la empresa brasile帽a Petrobras.

Este enorme volumen de recursos, producto del mayor excedente monetario del planeta (las reservas de China ascienden a cerca de 4.000 mil millones de d贸lares, es decir, 4 trillones en ingl茅s).聽 Ciertamente, esta estrategia financiera mundial que despliega el gobierno chino pone en jaque al FMI y al Banco Mundial, principales instrumentos de la hegemon铆a estadounidense desde la post Segunda Guerra Mundial.

A partir de los 煤ltimos a帽os, el Partido Comunista Chino ha asumido una actuaci贸n m谩s osada en la din谩mica mundial.聽 Hasta hace tres a帽os, este pa铆s busc贸 reducir al m铆nimo su intervenci贸n en la pol铆tica y la econom铆a mundial.聽 Sin embargo, algunos factores obligaron a una revisi贸n de esta postura.聽 En primer lugar, la pretensi贸n de EE.UU., de su gobierno y de gran parte de su opini贸n p煤blica de mantener el mismo nivel de intervenci贸n que tuvieron, o aspiraron tener, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.聽 Esto ha venido provocando situaciones pol铆ticas y econ贸micas totalmente arbitrarias, con graves repercusiones a nivel mundial y un creciente proceso de militarizaci贸n a nivel planetario.

En el plano econ贸mico, debemos destacar la diferencia entre un EE.UU. que sale de la Segunda Guerra Mundial con 47% del PIB global y 70% del oro disponible internacionalmente y el EE.UU. actual, que representa apenas el 15% del PIB mundial y que detenta una parte 铆nfima de las reservas internacionales de oro.

En tercer lugar, en la post guerra EE.UU. emerge rodeado por una Europa destruida, Asia gravemente afectada por guerras locales y revoluciones y luchas anticoloniales, junto a 脕frica tambi茅n en pie de lucha contra la dominaci贸n colonial y Am茅rica Latina dispuesta a buscar caminos propios.聽 En estas circunstancias, la mayor potencia del mundo, necesitaba crear un enemigo mundial que le permitiera consolidar su influencia sobre la mayor parte del planeta.聽 Es as铆 que a partir de la Guerra Fr铆a, EE.UU. entra en conflicto con su principal aliado contra el nazi-fascismo durante la Segunda Guerra Mundial.

Estados Unidos se vio atra铆do por un proyecto de suceder a las potencias coloniales europeas frente al gran movimiento nacional democr谩tico mundial, anticolonial y antiimperialista.聽 Este proyecto fue parcialmente exitoso en el caso de la independencia de India y en la primera fase del gobierno del Kuomintang.聽 Sin embargo, la pol铆tica de Guerra Fr铆a llev贸, casi de inmediato, a la ruptura del frente nacional instituido en China, permitiendo que el Ej茅rcito Rojo asumiera el control de toda la China continental, mientras Chiang Kai-shek se refugiaba en la isla de Formosa con el apoyo de Estados Unidos.

Una vez m谩s, EE.UU. rompe con un aliado de la Segunda Guerra y logra que la peque帽a isla de Formosa represente a China como miembro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.聽 De esta manera, la Guerra Fr铆a lleva a Asia y a las luchas anticoloniales hacia una fuerte radicalizaci贸n que se expresa, sobre todo, en las guerras de Corea e Indochina, creando condiciones para la realizaci贸n de la Conferencia de Bandung y el surgimiento del Movimiento de Pa铆ses No Alineados.

Los BRICS聽 y el fortalecimiento de las relaciones Sur-Surbrics 1

En recientes declaraciones, el director ejecutivo del Comit茅 Nacional Ruso para los BRICS, Georgy Toloraya, afirm贸 que los BRICS conforman聽 鈥渦na alianza de civilizaciones que nunca se convertir谩 en un bloque militar鈥, capaz de construir un 鈥減royecto intelectual orientado a formular nuevas reglas de co-existencia global鈥漑4].聽 Se trata, seg煤n el analista, de un bloque emergente que tiene como objetivo salvaguardar sus intereses comunes a partir de la cooperaci贸n y el principio de no-intervenci贸n en los asuntos internos de cada pa铆s.

Estas afirmaciones no constituyen una opini贸n aislada, sino un movimiento cada vez m谩s amplio a nivel mundial que afirma la necesidad de una alianza estrat茅gica entre los pa铆ses del Sur para promover nuevas formas de convivencia planetaria, basadas en el respeto mutuo, la tolerancia como principio fundamental, la diversidad cultural y civilizatoria como posibilidad de enriquecimiento y no de exclusi贸n y la cooperaci贸n Sur-Sur basada en el principio de los beneficios compartidos.聽 Estamos viviendo un cambio profundo de paradigma: del 鈥渃hoque de civilizaciones鈥 hacia un nuevo enfoque de 鈥渁lianza de civilizaciones鈥.

El Informe sobre Desarrollo Humano 2013 que lleva por t铆tulo 鈥淓l ascenso del Sur: Progreso humano en un mundo diverso鈥, publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), sostiene que 鈥渆l Sur ha surgido con una velocidad y una escala sin precedentes鈥 dando lugar a una 鈥渕ayor diversidad de opiniones en la escena mundial鈥, lo que presenta una oportunidad para desarrollar instituciones de gobierno que representen plenamente a todo el electorado聽 y que podr铆an utilizar esta diversidad para hallar soluciones a los problemas del mundo.聽 Seg煤n este enfoque, se trata de convertir la diversidad del Sur en un instrumento de solidaridad.

Ciertamente, esto representa un cuestionamiento radical a la visi贸n euroc茅ntrica como forma de ver el mundo y de entender la din谩mica global.聽 La diversidad, entendida en su sentido m谩s profundo como diversidad civilizatoria, nos coloca frente a la necesidad de construir un encuentro de civilizaciones como instrumento fundamental para desarrollar nuevas formas de coexistencia global.

La creciente densidad diplom谩tica del Sur que marca el inicio del siglo XXI, coloca en la agenda econ贸mica y pol铆tica asuntos de inter茅s estrat茅gico, como las inversiones compartidas en los sectores de infraestructura, energ铆a y telecomunicaciones; la creaci贸n de nuevos mecanismos de cooperaci贸n entre los mercados de valores, en direcci贸n al establecimiento de una plataforma unificada de comercio; la creaci贸n de instrumentos de financiamiento comunes, como el Banco de Desarrollo de los BRICS, con el objetivo de promover financiamiento para el desarrollo.聽 Esto no es casual, los datos muestran que el mayor volumen de reservas monetarias a nivel mundial se encuentra en las econom铆as emergentes.聽 Seg煤n el Informe sobre Desarrollo Humano 2013 del PNUD, para el a帽o 2011, 70% de las reservas oficiales en divisa extranjera del mundo (US$ 10,18 millones de millones) estaba en las econom铆as emergentes

Construir una visi贸n estrat茅gica del Sur, pautada por la solidaridad y la cooperaci贸n y orientada al desarrollo integral en beneficio de sus pueblos, es una de las tareas m谩s importantes de este siglo.

Una alianza desde el SurCELAC BANDERAS

La coyuntura latinoamericana contempor谩nea, que mostr贸 grandes avances en los proyectos y procesos de integraci贸n regional, a partir de un nuevo ciclo de acumulaci贸n pol铆tica de las fuerzas progresistas y de izquierda en la regi贸n que se inicia con el siglo XXI, se muestra, hoy en d铆a, como un amplio espacio de disputa entre dos proyectos antag贸nicos.

De un lado, est谩n los intentos de reorganizaci贸n de los intereses hegem贸nicos de EE.UU. en la regi贸n, articulados a un creciente proceso de militarizaci贸n y a estrategias multidimensionales de desestabilizaci贸n pol铆tica de los gobiernos democr谩ticos en la regi贸n.聽 Entre los principales instrumentos de esta estrategia se utilizan las guerras psicol贸gicas y econ贸micas que cuentan con poderosos aliados locales, particularmente los medios de comunicaci贸n monop贸licos y las empresas transnacionales que operan globalmente a partir de una estrategia bien definida.

Por otro lado, se encuentran los diferentes proyectos de integraci贸n que, desde una visi贸n soberana, est谩n desarrollando diversos mecanismos de integraci贸n pol铆tica, econ贸mica y cultural que, a pesar de los diferentes ritmos, han conseguido avanzar en la formulaci贸n de una agenda latinoamericana.聽 Sin embargo, esta agenda a煤n adolece de una visi贸n estrat茅gica capaz de colocar en tensi贸n todas las fuerzas y potencialidades de la regi贸n que le permita ejercer un papel m谩s activo y de mayor impacto en los cambios profundos que se vienen desarrollando en el sistema mundial.

A la din谩mica compleja de integraci贸n de los Estados y gobierno, acompa帽a tambi茅n la integraci贸n de las naciones, de los pueblos y de los movimientos populares, que han mostrado un creciente poder de presi贸n social y participaci贸n en la elaboraci贸n de pol铆ticas p煤blicas, que refleja la creciente madurez del movimiento democr谩tico.

En este contexto, la diplomacia regional adquiere una densidad sin precedentes.聽 Un conjunto de nuevas articulaciones se traduce en instituciones subregionales, regionales y continentales, que transforman el proceso de integraci贸n en una compleja realidad donde est谩n involucrados los Estados y los gobiernos, acompa帽ados de un proceso, a veces聽 paralelo, a veces convergente,聽 de integraci贸n y unidad de los pueblos y de los movimientos sociales, incluyendo a los sindicatos y a los movimientos campesinos y estudiantiles que ya ten铆an una cierta tradici贸n de integraci贸n en la regi贸n.聽 Forman parte de este nuevo cuadro la afirmaci贸n de la identidad de los pueblos originarios que se convierte, al mismo tiempo, en inspiraci贸n e instrumento de movilizaci贸n pol铆tica capaz de transformar los Estados y crear nuevos principios constitucionales.聽 De esta forma se redefine la relaci贸n con la naturaleza, confiriendo al movimiento ambientalista un sentido pol铆tico y filos贸fico m谩s profundo.

cumbre de las americas 7, panamaUn principio que adquiere cada vez mayor centralidad es el de la soberan铆a, como la capacidad de autodeterminaci贸n de los Estados, las naciones, los pueblos y las comunidades.聽 Esta soberan铆a significa tambi茅n la apropiaci贸n de la gesti贸n econ贸mica, cient铆fica, social y medioambiental聽 de los recursos naturales, que permita elaborar nuevas estrategias y modelos de desarrollo en beneficio de los pueblos.

La aproximaci贸n de Am茅rica Latina a China, a Rusia y a los BRICS en su conjunto, representa una oportunidad de desarrollar alianzas estrat茅gicas que dejen de reproducir el modelo primario exportador y se orienten hacia el desarrollo integral de sus pueblos.聽 Se trata de acometer una profunda ruptura con la visi贸n extractivista y los devastadores efectos sociales, econ贸micos y ambientales que esta pr谩ctica acarrea y avanzar hacia un proceso de reapropiaci贸n social de la naturaleza y de los recursos naturales como base para el desarrollo y bienestar de los pueblos.

Se hace necesaria una pol铆tica regional de industrializaci贸n de los recursos naturales.聽 Esta pol铆tica precisa apropiarse de la investigaci贸n cient铆fica y tecnol贸gica, orientada al desarrollo de tecnolog铆as de extracci贸n que tengan el menor impacto ambiental posible, al conocimiento profundo de los materiales y su aplicaci贸n industrial, a la innovaci贸n tecnol贸gica y a los nuevos usos industriales.聽 Estos objetivos exigen tambi茅n la creaci贸n de instrumentos de an谩lisis para una gesti贸n m谩s eficiente de estos recursos.

Al mismo tiempo, es necesario tener claridad sobre el crecimiento de la disputa por minerales como una de las tendencias dominantes en el plano mundial.聽 Am茅rica Latina aparece como una de las grandes regiones en disputa.聽 La diversidad de actores mundiales puede ser utilizada como instrumento positivo para asegurar la soberan铆a y aumentar la capacidad de negociaci贸n de la regi贸n.

La creciente aproximaci贸n entre las potencias emergentes, BRICS, el estrechamiento de las relaciones entre China y Am茅rica Latina, la nueva din谩mica de la cooperaci贸n Sur-Sur, abren un nuevo ciclo hist贸rico de afirmaci贸n del Sur, basado en los principios de cooperaci贸n, autodeterminaci贸n y soberan铆a que inspiraron la declaraci贸n de la Conferencia de Bandung.

Am茅rica Latina tiene una oportunidad hist贸rica de desarrollar una cooperaci贸n estrat茅gica con los pa铆ses del Sur que le permita romper la relaci贸n de dependencia que marc贸 su inserci贸n en el sistema mundial.聽 Dejar de reproducir el modelo primario exportador significa poner en marcha estrategias de industrializaci贸n regional basadas en el desarrollo cient铆fico-tecnol贸gico y en la producci贸n de conocimiento y de informaci贸n org谩nicas a este proceso.聽 Para este fin, se hace necesario asegurar y profundizar los avances democr谩ticos conducidos por las fuerzas populares.聽 Esto significa la construcci贸n de una gran agenda estrat茅gica que no se limite a administrar coyunturas impuestas por la din谩mica mundial, sino que se proponga conducir el destino de la regi贸n.

Cabe a los pa铆ses de la regi贸n aprovechar esta oportunidad o reproducir la l贸gica de la dependencia y la sumisi贸n a los centros de poder del capitalismo mundial.聽 La recuperaci贸n del esp铆ritu de Bandung se convierte en una herramienta de transformaciones globales y representa la principal amenaza para las estrategias imperiales en la compleja geopol铆tica mundial.

Notas

[1] Entre los que se encontraban Nehru (India), U Nu (Birmania), Sukharno (Indonesia), Nasser (Egipto), Tito (Yugoslavia), Chu En-lai (China).
[2] El papel fundamental de Cuba en la defensa de Angola y la derrota del ej茅rcito racista sudafricano transformaron los ideales de la Tricontinental en una realidad hist贸rica que fortaleci贸 los principios de Bandung, convirti茅ndose en una expresi贸n concreta del sentimiento y los ideales de solidaridad.
[3] Esto confirma las previsiones de Orlando Caputo en sus estudios sobre la econom铆a mundial.
[4] Cfr. BRICS experts back development bank, http://www.southafrica.info/global/brics/bank-190312.htm#.UVC4gb-Iwb0
*Bruckmann es soci贸loga, profesora de la Universidad Federal de R铆o de Janeiro (UFRJ) y directora de investigaci贸n de la C谩tedra UNESCO sobre Econom铆a Global y Desarrollo Sustentable, REGGEN.聽 Dos Santos es soci贸logo, presidente de la C谩tedra UNESCO sobre Econom铆a Global y Desarrollo Sustentable, REGGEN, profesor de la Universidad del Estado de R铆o de Janeiro (UERJ).

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