Ene 4 2017
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Sociedad

Progreso y desencanto

Escuch茅 la palabra 鈥減rogreso鈥 cuando ni帽o (fines de la d茅cada de los 40鈥), por boca de mi padre, quien estaba influido por las ideas del neopositivismo, entonces en boga en esta parte del mundo, pese a que en Europa se impon铆a el existencialismo, como reacci贸n a la barbarie b茅lica de la II Guerra.

La ciencia y su brazo activo, la tecnolog铆a, estaban haciendo posibles logros impensados un siglo antes. Algunos sosten铆an (sostienen) que las grandes guerras aceleran las aplicaciones tecnol贸gicas. Discutible, pero aquel progreso era un fen贸meno 鈥搇o sigue siendo en muchos 谩mbitos鈥 indiscutible y de suyo perturbador. En julio de 1969, la carrera espacial llegaba a su cenit con el alunizaje de la nave Apolo. (Mi abuela dec铆a que se trataba de una patra帽a, una invenci贸n m谩s del cine aliado a la publicidad, una puesta en escena de burda tramoya).

Ortega y Gasset hab铆a advertido, en los a帽os 20鈥 del pasado siglo, que el progreso tecnol贸gico y cient铆fico no avanzaba a parejas con una filosof铆a que lo sustentara, muy lejos de un proceso coherente de crecimiento, moral y espiritual, del orgulloso homo sapiens. Casi un siglo despu茅s podemos constatar, con profunda decepci贸n y escepticismo, que su aserto sigue siendo v谩lido y aun que se agudiza el diagn贸stico.

Nuestro planeta Tierra 鈥揺l 煤nico que hasta ahora poseemos como hogar鈥 padece un deterioro ecol贸gico y clim谩tico de insospechables consecuencias, mientras los estados m谩s poderosos lucubran paliativos falaces para mitigar el 鈥渆fecto invernadero鈥 y la contaminaci贸n acelerada de r铆os y mares, puesto que el sistema econ贸mico mundial explota los recursos naturales de manera desquiciada, en pro de una productividad que se basa en el concepto 鈥渄esechable鈥, esto es, crear para destruir de inmediato y volver a producir, acumulando chatarra, basuras y desechos que, en m谩s de un noventa por ciento, no se reciclan ni renuevan.

El panorama 鈥搈e parece鈥 no puede ser m谩s desolador y oscuro. Y uno se pregunta: 驴hasta d贸nde ser谩 susceptible mantener los forzados 鈥溍璶dices de crecimiento鈥, dudosa tabla para medir la factibilidad del sistema?

No obstante, surgen voces ilustres que afirman lo contrario, como la de Michel Serres, prestigioso fil贸sofo franc茅s quien sostiene, en su nuevo libro, que 鈥渆l mundo vive su mejor 茅poca desde hace 3.000 a帽os鈥. Esto podr铆amos sostenerlo desde dos perspectivas: una, a partir del a帽ejo providencialismo, basado en el 鈥減lan de Dios para la redenci贸n del ser humano y su posterior felicidad eterna鈥, lo que significa que todo est谩 previsto para un fin espec铆fico y radiante: la teleolog铆a judeo-cristiana que comparten otros credos del positivismo escatol贸gico; la otra, sustentada en los avances vertiginosos de la ciencia y la tecnolog铆a, que ser谩n capaces, incluso, de revertir los procesos, hasta hoy 鈥渘aturales鈥, de la enfermedad, la decrepitud y la muerte, produciendo y clonando individuos cada vez m谩s perfectibles 鈥揵iol贸gicamente hablando.

Michel Serres advierte: 芦Si usted busca en Internet ‘causas de mortalidad en el mundo le saldr谩n las cifras oficiales facilitadas por la Organizaci贸n Mundial de la Salud. No son datos de Michel Serres, sino de la OMS. Bueno, pues ver谩 usted que la causa menos frecuente de muerte en la actualidad es ‘guerras, violencia y terrorismo’. Muere infinitamente m谩s gente a causa el tabaco y de accidentes de coche. As铆 que hay una gran contradicci贸n entre el estado real de las cosas y la forma en que lo estamos percibiendo, porque vivimos como si estuvi茅ramos inmersos en un estado de violencia perpetua, pero eso no es real en absoluto禄.

Le falt贸 al venerable Serres mencionar la obesidad, la diabetes y el c谩ncer. Pero quiz谩 omite una de las causas de muerte que aumenta con mayor celeridad en este mundo 鈥渁ncho y ajeno鈥: el suicidio, cuyas cifras de crecimiento estad铆stico resultan alarmantes. Y otra no menos alarmante: el asesinato cotidiano de mujeres y la expoliaci贸n de ni帽os y mujeres por los nuevos amos de la econom铆a globalizada.

Me imagino que 鈥渆star bien o mejor鈥 apunta a la incierta probabilidad de encontrar el p谩jaro azul de la felicidad, lo cual es muy dif铆cil de establecer como par谩metro colectivo, salvo que nos atengamos a ciertas encuestas televisivas orientadas a constatar el efecto entretenimiento/dicha, cuyos resultados macro, por ejemplo, asegurar铆an que

Anexo|
Las paradojas del progreso: datos para el optimismo

Kiko Llaneras-El Pa铆s| Los datos se帽alan que la humanidad est谩 en la mejor situaci贸n de su historia y, sin embargo, la mayor铆a cree que el mundo empeora. Los pol铆ticos populistas est谩n aprovechando Resultado de imagen para Las paradojas del progresoesta percepci贸n ignorando que estamos mejorando en todos los par谩metros.

El 81% de los votantes de Donald Trump creen que, hace 50 a帽os, se viv铆a mejor, que el mundo era un lugar mejor. Una opini贸n que podr铆a definirse como reaccionaria: cree que los cambios est谩n empeorando las cosas.

Esta visi贸n est谩 lejos de limitarse a los votantes de Trump. La percepci贸n de que el mundo retrocede, de que nos dirigimos hacia una suerte de caos, es amplia. Seg煤n un estudio del Instituto Motivaction, el 87% de la poblaci贸n mundial cree que, en los 煤ltimos 20 a帽os, la pobreza global ha permanecido igual o ha empeorado.

La paradoja es que los datos dejan claro que esta es una idea falsa. El mundo no empeora, mejora.

No significa esto 鈥攙aya por delante鈥 que el mundo sea un lugar perfecto. Ni siquiera un buen lugar. Padecemos injusticias, guerras, hambre y violencia. Una minor铆a de la poblaci贸n posee la mayor parte de la riqueza, mientras 760 millones 鈥攅l 11% m谩s pobre鈥 sobreviven con menos de 2 d贸lares al d铆a. La pobreza es cotidiana. Pero de todos los escenarios globales que hemos conocido (no imaginado o deseado, sino conocido) este es el mejor.

El cient铆fico cognitivo y profesor de Harvard Steven Pinker es uno de los autores que han aportado m谩s datos en defensa de esta tesis. Su libro Los 谩ngeles que llevamos dentro trata de demostrar que vivimos en la 茅poca m谩s pac铆fica y pr贸spera de la historia. 鈥淟a gente a lo largo y ancho del mundo es m谩s rica, goza de mayor salud, es m谩s libre, tiene mayor educaci贸n, es m谩s pac铆fica y goza de mayor igualdad que nunca antes鈥, se帽ala Pinker. 鈥淭odas las estad铆sticas se帽alan que mejoramos. En general, la humanidad se encuentra mejor que nunca鈥.

El escritor e historiador sueco Johan Norberg es otra de las voces destacadas de esta corriente de pensamiento. Defiende en su libro Progress: Ten Reasons to Look Forward to the Future (Progreso: diez motivos para mirar hacia adelante) que el capitalismo es el sistema que m谩s ha hecho progresar al ser humano y que vivimos en el mejor momento de nuestra historia. 鈥淓l mundo est谩 mejorando r谩pidamente. De hecho, nunca antes el mundo mejor贸 as铆 de r谩pido. Por cada minuto de esta conversaci贸n, cien personas salen de la pobreza鈥, explica.

Los datos respaldan estas afirmaciones.

Nos muestran, por ejemplo, que los adultos disfrutan en la de vidas m谩s largas y que la mortalidad infantil se ha dividido entre cuatro. En 1960, seg煤n datos de la OMS y el Banco Mundial, de cada cinco ni帽os uno se mor铆a antes de cumplir cinco a帽os; ahora sobreviven 19 de cada 20.

La riqueza tambi茅n se ha multiplicado. Desde 1980 el porcentaje de personas que viven en la pobreza extrema se ha reducido a una cuarta parte. En el sur de Asia la sufr铆an el 50% y ahora el 15%. En el este de Asia y el Pac铆fico, la pobreza extrema pas贸 de afectar al 80% (cuatro de cada cinco personas) a apenas el 3,5%.

La alfabetizaci贸n va camino de ser universal: en 1980 todav铆a el 44% de las personas sobre el planeta no sab铆an leer y escribir; ahora son s贸lo el 15%, seg煤n datos de la OCDE y la UNESCO. Adem谩s se est谩 cerrando la brecha entre la educaci贸n que reciben los hombres y las mujeres de todo el mundo. En Espa帽a cicatriz贸 en 2005. Muchos de estos datos provienen de la web Our World in Data, un proyecto que recopila indicadores para mostrar c贸mo est谩n cambiando las condiciones de vida de las personas en todo el mundo.

Desde los a帽os ochenta se han reducido las guerras. La violencia retrocede: en las sociedades agr铆colas causaba alrededor del 15% de todas las muertes, seg煤n el pensador israel铆 Yuval Harari, autor de Sapiens. De animales a dioses. Durante el siglo XX provoc贸 el 5% y hoy s贸lo es responsable del 1% de la mortalidad global.

Por qu茅 no vemos este progreso

Si los datos muestran mejora, 驴por qu茅 existe la percepci贸n de que empeoramos? Hay muchas respuestas. Todas correctas y ninguna completa. La primera es que somos m谩s cr铆ticos, mucho menos tolerantes ante los errores e injusticias del sistema. Nunca antes la humanidad hab铆a sido tan exigente consigo misma. Cosas que hoy nos parecen intolerables eran la norma: en 1980, el 54% de los espa帽oles pensaba que ser homosexual era injustificable (esa cifra ha bajado hasta el 8%). Esta exigencia nos hace sentir que no mejoramos (o que, al menos, no mejoramos lo suficiente).

Johan Norberg a帽ade otra respuesta: 鈥淭enemos mejor acceso a las noticias y a la comunicaci贸n que nunca. Y en los medios, las malas noticias son las que venden. Nos enteramos de alguna mala noticia o alg煤n nuevo incidente cada minuto. Los desastres y las tragedias no son algo nuevo, pero los m贸viles y las c谩maras s铆 lo son. Y esto hace que nos d茅 la impresi贸n de que esos horrores son m谩s frecuentes de lo que eran鈥.

Steven Pinker coincide: 鈥淢ientras el n煤mero de incidentes o desastres no baje hasta cero, siempre habr谩 alguno para publicar. Cada cosa que sucede es tremendamente visible hoy en d铆a鈥. As铆, las crisis econ贸micas y de migrantes, los horrores del ISIS o el yihadismo (Par铆s, Bruselas, Estambul鈥) han entrado casi a diario en nuestros hogares a trav茅s de muchos y muy diversos canales. Hoy en d铆a seguimos al minuto un golpe de Estado en Turqu铆a mientras terminamos la cena. La percepci贸n, el poso final que queda por culpa de estas tragedias, es que hemos alcanzado cotas de horror in茅ditas. Los datos 鈥攓ue dicen lo contrario鈥 quedan sepultados bajo la oleada de malas noticias.

A todo esto cabe sumar otro factor: la nostalgia. 鈥淐uando la gente piensa en 鈥榣os buenos tiempos鈥, se retrotrae a la 茅poca en la que crecieron, una 茅poca en la que no ten铆an que pagar facturas, no ten铆an hijos ni responsabilidades鈥, explica Norberg. Quiz谩s lo que a帽oramos no es el mundo de nuestra juventud sino nuestra juventud misma.

Hay una 煤ltima teor铆a planteada por algunos cient铆ficos y que, grosso modo, defiende que no estamos hechos para ser felices. La evoluci贸n nos dot贸 de una biolog铆a que nos impide estar absolutamente satisfechos, porque as铆 nos mantiene activos, curiosos, despiertos y ambiciosos.

Arma para los pol铆ticos

El debate entre percepci贸n y datos no pasar铆a de eso, de un debate, si no fuera porque la creencia de que el mundo empeora se usa con fines pol铆ticos. Si el mundo empeora, mejorarlo exige cambiar el sistema (aunque el sistema, o partes del mismo, siempre seg煤n los datos, nos hacen ir a mejor). Quien se oponga a cambiarlo todo ser谩 alguien que se opone a frenar el empeoramiento del mundo. Es decir, un ego铆sta, un inmoral, o un irresponsable. O todo a la vez. 鈥淟os pol铆ticos populistas nos quieren asustados y difunden mitos sobre amenazas inmediatas para nuestra supervivencia y modo de vida. Porque saben que la gente asustada quiere construir muros y votar a hombres fuertes que prometen mantenernos a salvo鈥, reflexiona Norberg.

驴Qu茅 pasa con la crisis? Muchos pol铆ticos esgrimen la crisis como evidencia de que vamos a peor. Y, en cierto modo, tienen raz贸n. En Espa帽a parece aventurado decir que vivimos mejor que en el a帽o 2005. Este pa铆s atraviesa la crisis m谩s grave en d茅cadas y ha retrocedido en los 煤ltimos a帽os debido al bache econ贸mico. Pero eso no implica que, en t茅rminos generales y a largo plazo, estamos empeorando. El PIB por habitante est谩 al nivel de 2004. Pocos indicadores nos han devuelto m谩s all谩 de 2000 y muchos no han dejado de mejorar. Se trata de alteraciones puntuales 鈥攓ue provocan sufrimiento a miles de individuos, claro鈥, pero que forman parte de un proceso que abarca siglos.

Lo explica Pinker: 鈥淗ay periodos de subidas y bajadas, que, en general, no llegan a alterar una progresi贸n sostenida. Por ejemplo, la tasa de crimen en Estados Unidos creci贸 un poco el a帽o pasado con respecto al anterior, pero en general la tendencia en global es de descenso. Otro ejemplo: la cifra de muertos por guerras aument贸 tras 2011, debido a la guerra de Siria, pero sigui贸 siendo mucho m谩s baja que en los 50, los 60, los 70, los 80 y los 90鈥.

Al pensar en la crisis, adem谩s, solemos olvidar que el mundo no es s贸lo Occidente. Mientras Europa y Estados Unidos padec铆an la recesi贸n, en otras partes el progreso no s贸lo no se detuvo sino que se aceler贸. Entre 2005 y 2013, en el conjunto del planeta, la pobreza extrema se redujo a la mitad. La esperanza de vida aument贸 en 3 a帽os y se redujo la mortalidad infantil en todos los continentes.

La paradoja de la desigualdad

Por supuesto hay peros, asteriscos que poner al progreso sostenido de la humanidad. Uno es la desigualdad. Las diferencias han aumentado en muchos pa铆ses ricos, como Estados Unidos, Alemania o Suecia. En el caso de Espa帽a, ese aumento ha hecho que sea uno de los pa铆ses con rentas m谩s desiguales de la UE.

Pero de nuevo se antoja necesario mirar fuera de nuestras fronteras. Si lo hacemos veremos que la desigualdad global no crece, sino que se reduce. El motivo es que millones de personas en China, India y otros pa铆ses han escapado de la pobreza. 鈥淟os pobres se est谩n enriqueciendo m谩s r谩pido que los ricos鈥, explica Pinker. Seg煤n c谩lculos de Tomas Hellebrandt y Paolo Mauro, en un trabajo para el Peterson Institute for International Economics, la desigualdad de renta se ha reducido de 69 a 65 puntos entre 2003 y 2013. Las diferencias entre ricos y pobres globales son muy grandes, pero se est谩n estrechando.

Adem谩s la relaci贸n entre desigualdad y pobreza ha cambiado. 鈥淟a desigualdad aumenta porque los ricos tienen m谩s sin que esto 鈥攜 por primera vez en la historia de la humanidad鈥 suponga que los pobres tengan menos鈥, explica el economista Branko Milanovic, autor de Los que tienen y los que no tienen (Alianza Editorial) y Global inequality: A new approach for the age of globalization. 鈥淟a riqueza puede crecer sin que afecte a la subsistencia de gran parte de la poblaci贸n鈥. Durante siglos no hubo crecimiento y, por tanto, la riqueza de unos era la pobreza de otros. Esto ya no es as铆.

鈥淗ay otro punto鈥, a帽ade Johan Norberg. 鈥淟a desigualdad se suele medir s贸lo en dinero, pero hay m谩s 谩ngulos. Bill Gates es diez millones de veces m谩s rico que t煤, 驴pero su vida es diez millones de veces mejor que la tuya? No lo creo. S铆, tiene un avi贸n privado, pero probablemente use el mismo m贸vil que t煤 y el mismo ordenador que t煤. Y seguramente no vivir谩 30 a帽os m谩s que t煤 y no tiene un 99% menos de probabilidades que t煤 de que sus hijos mueran antes de los 5 a帽os. En cosas no econ贸micas es posible que haya m谩s igualdad. Por ejemplo en educaci贸n o acceso sanitario鈥.

Pinker a煤n va m谩s lejos: 鈥淟a desigualdad econ贸mica no es un un problema fundamental; la pobreza lo es. Si las personas est谩n m谩s sanas, bien alimentadas, y disfrutan sus vidas, no importa c贸mo de grande sea la casa de J. K. Rowling. Y las tasas de pobreza global est谩n cayendo鈥.

Pero 驴qu茅 es mejorar?

Pongamos el ejemplo de una tribu del Amazonas que hace 100 a帽os viv铆a en medio de la jungla sin que nadie ni nada perturbara su existencia. El a帽o pasado una empresa maderera acab贸 con su h谩bitat. El mundo, tal y como lo conoc铆an, ha acabado de forma traum谩tica para ellos. 驴C贸mo aseverar que para esta tribu el mundo ha progresado? No existe una concepci贸n irrefutable sobre lo que se considera progresar. Es indudable que vivimos m谩s, hay menos pobreza, m谩s confort y menos violencia. 驴Pero somos m谩s felices?

Algunos pensadores como Yuval Harari plantean este debate. 驴Es m谩s feliz hoy un minero de Siberia que un cazador-recolector de hace veinte mil a帽os? Resulta imposible saberlo. Un acuerdo para medir si la humanidad ha progresado es saber si hemos mejorado en los par谩metros que exigimos para ser felices. Es decir, si nuestros gobiernos nos van concediendo lo que les llevamos siglos pidiendo: buena salud, educaci贸n, confort, tiempo de ocio, libertad. Sucesivos estudios han observado que, en general, los pa铆ses donde tienen estas cosas las personas se dicen m谩s felices, consideran que han progresado.

Como especie, como civilizaci贸n, como mundo, hemos avanzado hacia lo que consideramos progreso, hacia lo que hemos perseguido y entendemos como un mundo mejor. Seguimos lejos de un mundo perfecto o ideal, si es que existe. Pero los datos nos dicen que, a pesar de percepciones 鈥攊nteresadas o no鈥, avanzamos por el buen camino. Aunque cueste creerlo, aunque falte mucho por andar.

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