Dic 18 2008
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Política

PS Chile / La salsa de la decadencia suele cocinar el plato de la división

Circula una carta entre la militancia y dirigentes medios del partido al que adscribe la primera mandataria chilena. El documento lleva un título que no es breve: El síndrome del ornitorrinco. Carta al Comité Central y a los militantes del Partido Socialista de Chile.

Lo escribió el dirigente Carlos Moya Ureta.

Estimadas compañeras, estimados compañeros:
quiero expresarles mi opinión política sobre una cuestión muy relevante para el conjunto del Partido Socialista:

Lo ilegal es ilegitimo

1.- Durante el reciente fin de semana hemos sido contactados por la Secretaria del Comité Central para entregarnos tres informaciones: La primera, que “… la Mesa del Partido ha acordado proponer al Comité Central la realización de la Convención Presidencial para el día sábado 17 de enero del 2009”; enseguida, que “…por la premura del tiempo se consultará directamente a cada Miembro del Comité Central”; finalmente, que debemos emitir formalmente (telefónicamente o por correo) un “voto de aprobación, rechazo o abstención de esta propuesta”.

2.- Este acto viola los acuerdos leídos y aprobados por la mayoría en el último Pleno del Comité Central del día 15 de noviembre del 2008, respecto de lo cual se acordó explícitamente, que
“…El CC del Partido Socialista acuerda fijar en su próximo Pleno la fecha para la realización de la Convención Presidencial Socialista resuelta en el pasado Congreso, reiterando que es en esta instancia en que todos los socialistas elegiremos a nuestro candidato para las primarias de la Concertación.”

3.- Ni la Mesa, ni ningún otro organismo partidario o persona pueden sustituir o no respetar un acuerdo del Comité Central que no se presta para interpretaciones. La Mesa del partido o cualquier militante puede hacer llegar al Comité Central la propuesta que les parezca, pero no pueden sustituir la expresión soberana de un organismo colectivo superior permanente del partido.

4.- En consecuencia, esta consulta telefónica o por Internet está fuera de las normas estatutarias y reglamentarias y viola un principio de respeto a las instituciones partidarias. En consecuencia, declaro la ilegalidad de la consulta y exijo a quienes ejercen responsabilidades en la Mesa del Partido, convocar a un Pleno del Comité Central, tal y como fue acordado, explícitamente, por ellos mismos.

La búsqueda de un emisario al continuismo

5.- Lo increíble de esta anormal situación es que se comienza a consultar a los miembros del Comité Central casi 24 horas después que se informa a los medios la fecha de la Convención presidencial. La cena del día jueves con el (pre)pre-candidato, según nos informa la prensa, habría sido el momento para socializar una serie de acuerdos sobre estrategia de nominación y de negociación.

6.- La comunicación de la Secretaria del Comité Central puede dejarnos la sensación que quienes gestionan la (pre)pre-candidatura es toda la Mesa del partido. Nada más equivocado. La misma prensa nos informa, -varias horas antes que se inicie la mentada consulta-, que miembros de la propia Mesa reclaman que esta (pre)pre-candidatura es “…administrada por un elenco pequeño, al punto que su primera actividad en Chile fue un desayuno con Enrique Correa, Juan Gabriel Valdés, Camilo Escalona y Marcelo Schilling”.

7.- Me correspondió advertir, en el Pleno del Comité Central del día 15 de noviembre, que la Convención presidencial “…era un Mausoleo que Escalona se construía para sí mismo y para José M. Insulza”; y ha quedado suficientemente demostrado, con los hechos posteriores, que esto no era una cuestión antojadiza. Y eso que, para entonces, Lagos aún no tomaba la mejor decisión de su vida.

Un candidato como instrumento de negociación

8.- La realidad política demostró que el derrumbe de una de las pre-candidaturas de la DC puso fin a una cuidadosa operación de negociación cruzada entre presidenciables y plantilla parlamentaria. Lo inesperado para quienes barajaron el naipe durante un año, limpiaron la mesa de jugadores molestos, cuando repartieron las cartas quedaron con un par en las manos. Sin los aliados naturales de las municipales, lo que queda, después del vértigo de la (pre)pre-candidatura en su paso por Santiago, son ofertones parlamentarios basados en el principio (que no parece principio, más bien es un final) “… que quien tiene el presidenciable, compensa”.

O dicho en palabras de los más asertivos analistas políticos de la prensa chilena:
 “… Secretario General de la OEA se pegó feroz pique para seducir al lote de Pepe Auth, pero se fue con las callosas vacías. Portazo del PPD le amargó el pastel de manzanas al "Pánzer" Insulza. Aseguró que no renunciará a su actual cargo mientras no sea "candidato declarado". ¡Mish!”.(La Cuarta, 15 de diciembre 2008)

9.- Hay exceso de soberbia política en la actitud de varios miembros de la cúpula actual del partido. Internamente han construido mayorías en los últimos dos eventos en base a la multiplicación de redes de funcionarios y clientes. ¿Pero realmente están convencidos en su visión pragmática de la política que todo se compra o se vende?

Sustituir las ideas y la reflexión política por un mercadeo parlamentario sólo les traerá mayores desgracias en sus intenciones electorales. No es que la política no sea también negociación, ¿pero a qué precio ético ello es posible?. A este respecto, La Nación, diario de gobierno, informaba que

“… En una de las reuniones con toda la Mesa directiva que encabeza Pepe Auth, el ex ministro insinuó los beneficios parlamentarios que obtendría el PPD y recabó su respaldo para recomponer el acuerdo "estratégico" con el PS y el apoyo a su candidatura” (La Nación, 14 de diciembre 2008).

El vespertino La Segunda, del día viernes 12 de diciembre, relataba lo siguiente:
“PS e Insulza definen «oferta» parlamentaria para sumar a todo el progresismo al panzer. En cena de anoche hubo consenso en que el partido que tiene el candidato presidencial debe ”compensar”. Pero también se analizaron las dificultades para materializarlo: cupos al PC, aspiraciones radicales, «doblajes» y no amenazar a diputados de tienda de Pepe Auth. En la cena de anoche entre la directiva del Partido Socialista y su candidato presidencial, José Miguel Insulza, reinó el pragmatismo”.

10.- En mi opinión, la cúpula dirigente actual de nuestro partido se ha puesto fuera de la realidad política y le da la espalda a la historia. No todo es aritmética. Hay valores, hay ideas, ideas que representan necesidades, aspiraciones y proyectos. Chile no seguirá sepultándose en el fango de esta Concertación. Esta elección presidencial, en particular, enfrenta el continuismo o el cambio, el fortalecimiento del modelo oligárquico neoliberal de privilegios o su transformación.

11.- Lamentablemente, para él, Insulza es un candidato que divide. Probablemente, contra su voluntad. La aparición de Enrique Correa e históricos del MOC a la cabeza de su comando electoral de manera casi paralela a quienes lo sostienen desde el PS tampoco le ayuda, y ha sido una verdadera bofetada a los socialistas. Insulza no es siquiera el candidato de todos los socialistas. Se sabe que una parte fundamental de los apoyos que él podría haber obtenido en el seno del partido para respaldar su candidatura en las primarias están apoyando al ex Presidente Frei. Lo han dicho ellos mismos públicamente.

Y en nuestro caso en particular, quienes representamos al socialismo allendista hemos proclamado a un candidato socialista, capaz de inspirar un proyecto sincero de transformación social, que es Jorge Arrate. Probablemente, el único candidato capaz de unir y movilizar al pueblo del NO, a los republicanos de la izquierda de la Concertación y del Juntos Podemos Más. El único candidato que a los socialistas nos vuelve a la senda histórica del allendismo.

El síndrome del ornitorrinco

12.- En esta elección presidencial se enfrentarán de nuevo proyectos políticos históricos en la sociedad chilena. Como lo fue en el pasado y como lo fue el 90. Ha sido la consecuencia histórica de una Concertación que se pasmó. Nuestra Presidenta que encarnaba la más enérgica e innovadora perspectiva de cambio ha terminado cercada por muros de miedo, cuyos ladrillos, uno a uno, fueron puestos por asesores liberales o tributarios de las lógicas del sistema financiero internacional. Ella está viva, pero le cuesta respirar.

Sabemos que Piñera representa a los intereses oligárquicos y los escenifica desde una nueva versión populista. Frei ha diseñado una campaña con un programa que no rehuye definiciones centrales que lo separan netamente de las ideas hegemónicas de los liberales de Expansiva. El y su equipo intentan sistematizar la experiencia de su anterior gobierno hasta hacerlo parecer como un ensayo, y hacen descansar en este nuevo proyecto una especie de reencarnación demócrata cristiana. Esa es su fantasía: más estado, más república, más modernización; cambio de constitución pero sin salirse de cuestiones que para nosotros son básicas para desprendernos del neoliberalismo y la herencia pinochetista.

13.- Insulza, sin embargo, no tiene propuesta sino dentro del actual estado de la Concertación. Su vara no es la redemocratización de Chile, la eliminación de los enclaves del pinochetismo, la intervención del modelo neoliberal, la participación democrática y protagónica.

Equipos en su entorno personal, lejos de la intención de los insulzistas en el PS, le preparan un menú electoral cuyo eje principal no se relaciona con los problemas de la mayoría del pueblo sino con un discurso diferenciador del discurso de Piñera.

El propósito no es dibujar un nuevo Chile en los sueños de los chilenos sino sobrevivir a los debates con el candidato de la Derecha. Los grupos que lo sostienen en el PS han estado diseñando una propuesta programática que no va más allá de recordar las tareas inconclusas del actual gobierno. Tampoco se atreven, no vaya a ser cosa que se cuestione el actual gobierno.

Pero no sale de las generalidades. No tiene convicciones, no encarna una identidad política. ¿Cómo podría sobrevivir en campaña si cuando el Mercurio pregunta sobre sistema previsional repite la muletilla de la AFP estatal y señala que aspira a que “… el actual sistema esté más regulado, pero no de cambiarlo. No me parece que existan opciones", en momentos que las AFP han perdido 46.500 millones de dólares de los Fondos de Pensiones de los chilenos.

O cuando declara, en relación a las relaciones laborales que "… no estoy por la negociación por área ni por rama, pero sí creo que hay un desequilibrio en la negociación colectiva cuando las grandes empresas negocian divididas en distintas razones sociales, lo que va en perjuicio de los trabajadores". O sobre la recuperación de las aguas por el Estado, afirma ambiguamente, “… me parece que deben haber mecanismos claros para que las aguas puedan volver a ser un bien nacional de uso público". Los “claros” deben ser “los mecanismos” y no que claramente el agua vuelva a ser de todos los chilenos.

14.- Se podría esperar que en el área de su especialidad, las relaciones internacionales, tuviera o expresara una mirada socialista para visionar la integración latinoamericana, pero me queda la sensación que no la comprende o no la comparte, tal vez le pesan las limitaciones del cargo de administrador de intereses. En mi opinión, Insulza padece del Síndrome del Ornitorrinco, el país que diseña para una eventual campaña disfraza una ficción, piensa para un país que no existe. ¿Cómo podría encarnar un proyecto radicalmente transformador de la actual Constitución Pinochetista cuando sus obligaciones funcionarias le llevaron, en su momento, a respaldar y sostener la “reforma de los cuñados”, o sea el proceso de maquillaje de la Constitución del 80?

Convención presidencial para qué? ¿de quienes?.

15.-José M. Insulza carece de proyecto o todavía no lo da a conocer. Si carece, no podrán dotarlo de proyecto quienes tienen como fin político mantener el statu quo. Le pregunta una periodista,

-¿Qué razones tiene para querer ser Presidente?
"Creo que tengo algo que ofrecer. He demostrado capacidad de liderazgo, he demostrado eficacia en el gobierno, y creo que durante mi vida también he demostrado la capacidad de proponer ideas nuevas, en las que nadie se ha metido antes. Quiero hacer un programa completamente nuevo en todos los aspectos".

Probablemente, José M. Insulza tiene todos los talentos que se requieren para gobernar Chile, pero sin duda que está muy lejos de encarnar un proyecto de transformación social, económica, política y cultural.

16.- Finalmente, nadie sabe como han pensado hacer y a quienes convocar a la Convención Presidencial, que no vaya a ser una imitación de la movilización de funcionarios al Congreso de Panimávida. Los acuerdos de ese Congreso del PSCh no han sido publicados a pesar de transcurridos 9 meses de ese evento. En ellos, probablemente, pudimos haber encontrado algunas claves.

¿Qué legitimidad podrá tener una Convención de los mismos, entre cuatro paredes? ¿Qué sentido piensan darle a la Convención presidencial? ¿Qué objetivos creen que se puedan alcanzar en ella? ¿Tienen candidato socialista para proclamar?, no estoy bromeando, ¿tienen un candidato socialista para proclamar?

17.- Lo que sucede en el Chile de hoy trasciende los episodios de una lucha interna. Los socialistas nos vemos enfrentados a nuestra propia historia, y debemos asumirla con la valentía de nuestras ideas, con el sentimiento ético e histórico de representar la herencia política y moral de Salvador Allende. A Chile le falta una izquierda, a Chile le falta la participación protagónica de los trabajadores en la política.

Debemos contribuir humildemente a la reconstrucción de la unidad del pueblo, de sus movimientos sociales, de los partidos y movimientos populares. De nosotros depende la reconstrucción unitaria de nuevas mayorías sociales y electorales de la izquierda. Invitémonos a reflexionar críticamente el presente y a imaginar con esperanza el futuro.

 

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