Ago 21 2006
328 lecturas

Opinión

¿QUÉ HA APORTADO RICARDO CLARO A LA CULTURA?

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Aunque no acepten nuestras vidas unos cuantos hijos de puta.
Neruda, Testamento de otoño (Estravagario, 1958).

La nueva integrante del directorio de la Fundación Neruda se refiere a una investigación que publiqué, en exclusiva hace ya un año, en el diario La Jornada Morelos y El Clarín de Chile, denunciando la inversión de 1.300 millones de pesos chilenos (US$ 2.315.227,25) por concepto de los derechos de autor de Neruda (sólo en el año 2003) en la empresa Cristalerías Chile de Ricardo Claro, mediante bonos bursátiles.

Analicemos los ingresos de la Fundación Neruda. Las casas del poeta en Valparaíso y Santiago, tienen alrededor de 100 mil personas que las visitan anualmente –según cifras oficiales– (2.500 pesos chilenos cada boleto); así, Cristalerías Chile tendría garantizados 250 millones de pesos chilenos anuales (US$ 445.236) sin mencionar las entradas por el cobro de cada libro de Neruda que se venda en cualquier parte de la tierra o idioma imaginable.

Entonces ¿qué cantidad de plata administró la Fundación Neruda en el Centenario del poeta? Un recital en Madrid con poemas musicalizados e interpretados por Joaquín Sabina, Joan Manuel Serrat, Víctor Manuel, Ana Belén, Miguel Bosé y Pablo Milanés, entre otros –generando derechos de autor– que después se convirtió en DVD y CD; la trasnacional Random House-Mondadori reeditó en 2003 y 2004, 42 libros de Neruda –en 25 tomos–; la editorial española Edaf plagió y falsificó la Antología Popular, 1972, de Neruda –que ya agotó el primer tiraje de su llamada Antología Póstuma–; las Obras Completas reunidas por Hernán Loyola –cinco tomos, en la prestigiada editorial Galaxia Gutemberg (hace poco, en Barcelona, compré en 40 euros cada ejemplar)–; fotografías, videos, etcétera, etcétera. Por lo cual, estamos hablando de varios millones de dólares en 2004, otros tantos en 2005 y 2006.

Algo que tampoco pudo desmentir la Fundación Neruda de mi nota fueron las “pérdidas en el 2002 y 2003 por 90 millones de pesos y en el 2004 (en seis meses) por 50 millones de pesos chilenos”. La misma fuente me anticipó que Francisco Torres –director ejecutivo de la Fundación– va a renunciar antes de que “se destape la olla”, el argumento de su renuncia: “mejores expectativas laborales”. Además, la fuente de la Fundación Neruda me explicó: “El mecanismo utilizado para el desfalco por 140 millones de pesos chilenos (US$ 249.309,95) dentro de la Fundación Neruda, es mediante boletas de honorarios falsas, incluso algunas ni siquiera fueron declaradas ante impuestos internos”.

Estas anomalías se le achacan a un empleado de la fundación de nombre Luis Alberto Ocampo (La Jornada Morelos 11 de agosto de 2005). Sin embargo hablé vía telefónica con Alicia Meyer, la abogada de dicho trabajador, quien señaló que “jamás podría haber desfalcado tal cantidad de plata, ya que él estaba a cargo de la pequeña tienda de una casa museo, La Chascona”.

Andrés Gómez del diario b>La Tercera escribió que primero “faltaban 25 millones de pesos en sus arcas. Los administradores se querellaron y la policía inculpó a Luis Alberto Ocampo (pero) Según adelantó esta semana el diario mexicano La Jornada (Morelos), que citó fuentes al interior de La Chascona, las pérdidas alcanzan los 140 millones de pesos y respondían a boletas de honorarios falsas” (21 de agostode 2005).

La Fundación Neruda reconoce “que las fugas no sobrepasan los 70 millones de pesos y corresponden a los últimos cinco años. En los otros casos, que corresponderían a 45 millones, el procedimiento sería las boletas de honorarios sin respaldo. Pero estos últimos no se incluyen en el proceso porque han ido devolviendo el dinero” explica Figueroa, quien escuetamente comenta que los involucrados son “funcionarios de nivel medio” (La Tercera 21 de agosto de 2005)

¿Entonces se roban la plata y luego la regresan? ¿Cómo es posible? Hace falta una auditoría de Impuestos Internos, la Fundación Neruda comete evasión fiscal e invierte en millones de dólares y al Estado chileno parece no importarle.

Juan Agustín Figueroa declaró a La Tercera: “Neruda habría estado totalmente de acuerdo (con la inversión junto a Ricardo Claro). El mundo de Neruda se acabó y tenemos que abrirnos a otros lados (y) las ganancias permitirán a la fundación subsistir cuando caduquen los derechos de autor de Neruda, en 2023” (21 de agosto de 2005).

Las leyes antiterroristas y la inhumanidad: J. Agustín Figueroa

“Juan Agustín Figueroa es un ladrón, le robó la oficina a mi padre, cuando estaba exiliado, todo el prestigio que tenía el bufete de abogados del Ministro de Justicia del presidente Salvador Allende fue vendido durante la dictadura de Pinochet por Figueroa”, dice vía telefónica el arquitecto Ramiro Insunza Figueroa (hijo de Sergio Insunza –Ministro de Justicia de la UP– y de Aída Figueroa, una muy buena amiga de Neruda).

“Incluso Juan Agustín Figueroa le robó a mi madre (su hermana) 300 millones de pesos por concepto de tres años de cosecha en el fundo que comparten en el sur de Chile. A Figueroa hubo que llevarlo a los tribunales para que abriera los libros de contaduría (y) se negó todo el tiempo a que se revisaran las cuentas del fundo, al final con la amenaza de trasladar el caso a la Suprema Corte, accedió a regañadientes y quedó demostrado el robo, pero mi madre desistió de la demanda, ella está sometida a la voluntad de su hermano; a mí me corrieron del fundo en el que trabajé por 25 años”.

Continúa relatando su experiencia: “Durante ese tiempo, yo le daba trabajo a 80 jefes de familia mapuche en el fundo, de septiembre al mes de abril, lo que mantenía una paz entre las comunidades mapuche y el fundo de la familia Figueroa.

“Cuando me despiden entra a administrar el fundo el hijo de Juan Agustín Figueroa y rompe el contrato entre los 80 jefes de familia mapuche; las comunidades comienzan a manifestarse por el incumplimiento del contrato y ocurre el peor de los escenarios, Figueroa aplica la ley antiterrorista contra dos lonkos mapuche, les robó su libertad”.

Hubo un momento en que se le quebró la voz al arquitecto Ramiro Insunza: “Una tarde se discutió en familia, el asunto del robo del que fue víctima mi madre (por 300 millones). Mi tía Marcela Elgueta la defendió ante su esposo, pero fue tan acalorada la pelea familiar, que sufrió un ataque de asma, su esposo (Juan Agustín Figueroa) en vez de llevarla a una clínica a un lado de su casa, emprendió hacia otro hospital más lejano. Marcela Elgueta entró en un estado de coma irreversible, vos sabés que los más especializado hospitales en este caso, son dos o tres clínicas, en que mantienen la apariencia de la vida, haciendo respirar artificialmente por años a espectros que les dan jugosísimos dividendos, en cambio Figueroa internó a su esposa en una piezucha, con las comodidades médicas necesarias, en un ambiente propio de Frankenstein. Luces de esas azuladas, oscuras para no dañar su piel ya de mariposa.

“Así funciona la economía del mundo para Figueroa. Se economiza en la dignidad de una persona, Figueroa tiene los mayores recursos para mantenerla en los mejores centros hospitalarios, si quisiera del mundo. Prefiere una clínica más barata, más escondida. Figueroa nunca va a visitarla, hasta tiene a su nueva amante viviendo en la casa de mi tía, mientras ella agoniza en el olvido”.

Hagamos un poco de memoria: “Al morir Neruda se integró una fundación heredera de todos sus derechos de autor y propiedades y resulta que la persona que dirige la Fundación Neruda, un abogado neoliberal llamado Juan Agustín Figueroa, está aplicando la Ley Antiterrorista contra nuestros lonkos: Aniceto Norin Catriman (de la comunidad mapuche Didaico, de Traiguén) y Pascual Pichún Paillalao (de la comunidad Temulemu, de Traiguén).

“Ambas comunidades son vecinas de la hacienda Nancahue, que es el nombre de la propiedad del abogado Figueroa, él acusa a Norin Catriman y a Pichún Paillalao de ‘amenaza terrorista’ (por manifestarse y quemar una abandonada casa patronal del Fundo Nancahue). Tras dos juicios –un primer proceso los había declarado inocentes, el segundo ‘arregló el error’ según Figueroa– fueron condenados a cinco años de cárcel.

“En estricto rigor, los dirigentes mapuche entregaron a Juan Agustín Figueroa una carta en el 2003 solicitando que les diera trabajo en su hacienda a personas de la comunidad como forma de mejorar las relaciones entre ambas partes. Esta carta fue presentada por Figueroa como ‘prueba de la amenaza’, y acogida por el tribunal en un proceso cargado de racismo, tráfico de influencias e injusticia (los dos lonkos están encarcelados desde el mismo año).

“Existe otro caso que por estos días resuena públicamente. En 2002, dos jóvenes mapuches de la comunidad aledaña a la hacienda –que era también un lugar muy visitado por Neruda puesto que el poeta era muy amigo de Aída Figueroa, la hermana comunista de Juan Agustín–, Rafael y Pascual Pichún, fueron acusados de quemar un camión que transportaba materiales madereros de Figueroa. Estos jóvenes son hijos de Pichún Paillalao.

“En un juicio también plagado de irregularidades –y que hoy revisa la Comisión Interamericana de Derechos Humanos– fueron condenados a cinco años de prisión acusados de ‘incendio’. El caso es que ambos jóvenes tras estar un año en prisión, escaparon de la justicia y pasaron a la clandestinidad. Rafael fue detenido en julio de 2004 y hoy está encarcelado en Traiguén. Pascual apareció de manera sorpresiva en Buenos Aires en diciembre de 2005, solicitando asilo político al Estado argentino, lo que fue acogido a trámite.

“Es decir, este pibe mapuche de 23 años hoy está en Argentina protegido por las leyes de refugio y esperando la resolución final del organismo que ve su caso”.

(Carta abierta al Subcomandante Marcos, de mi autoría para El Clarín de Chile y La Jornada Morelos –8 de abril de 2006–).

Estoy seguro que si los poetas Juan Gelman y José Emilio Pacheco hubieran sabido de la inversión de la Fundación Neruda junto a Ricardo Claro, nunca habrían aceptado el Premio Literario Neruda de manos de un fascista como Juan Agustín Figueroa. También estoy convencido que Joaquín Sabina, Joan Manuel Serrat, Víctor Manuel, Ana Belén, Miguel Bosé y Pablo Milanés jamás le hubieran pagado a Figueroa por interpretar poemas de Neruda si supieran que esa plata financiaría al asesor del canciller de Pinochet.

Hago pública la invitación a Bono (del grupo U2), Mario Benedetti, Antonio Skármeta, Julie Christie, Carlos Fuentes, Hernán Loyola, Volodia Teitelboim, que renuncien a la medalla Pablo Neruda hasta que el gobierno de Chile no intervenga expropiando a la Fundación de su actual administración.

El nuevo albacea de la Fundación Neruda: Ricardo Claro

Ricardo Claro es más golpista que el propio Pinochet. Claro era asesor del canciller, contralmirante Ismael Huerta. Desde el 12 de septiembre de 1973 está documentado que Pinochet fue el último general en sumarse en los preparativos del golpe de Estado y Ricardo Claro ya era asesor en política exterior.

Le pregunto a Clara Budnik (directora de la Fundación Neruda): ¿Qué ha aportado Ricardo Claro a la cultura de nuestro país? En el capítulo VI –Recintos de detención– de la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura presidida por el obispo Sergio Valech (páginas 312 a 313; Informe Valech, 2004) acopia los testimonios de los buques usados como prisión en Valparaíso.

Como resume el diario La Nación: “Ricardo Claro puso a disposición de las fuerzas de seguridad dos barcos de otra de sus empresas, la Compañía Sudamericana de Vapores, para ser usados como centros de detención y tortura. Uno de ellos, el Maipo, trasladó a 380 detenidos desde Valparaíso hasta Pisagua. Muchos de sus ‘pasajeros’ perdieron la vida. El otro, el Lebu, cumplió el rol de cárcel flotante y más de dos mil personas pasaron por sus bodegas y camarotes” (5 de diciembre de 2004). Lo interesante aquí fue que Ricardo Claro demandó al diario La Nación “por injurias y calumnias”, así que no es extraño que ningún medio impreso en Chile se atreva a relacionar los expedientes de Derechos Humanos con el nuevo albacea de la Fundación Neruda. Claro está.

¿Qué ha aportado Ricardo Claro a la cultura de nuestro país? Sedición, tortura y muerte

El único mecanismo legal que nos queda para democratizar el legado de Neruda es un decreto de expropiación por parte del Estado chileno y cumplir los estatutos redactados por el poeta para su Fundación Cantalao. Originalmente se trataría de una “Fundación de Beneficencia sin fines de lucro cuyo objetivo será la propagación de las letras, las artes y las ciencias, en especial en el litoral comprendido entre San Antonio y Valparaíso. a) Construcción y habilitación en el bien raíz que se aporta para la Fundación de edificaciones que se destinaran a sitios de reuniones de escritores, artistas y científicos nacionales y extranjeros como así mismo para su alojamiento”.

Igualmente, en el artículo quinto relativo a la composición del Consejo Directivo y Ejecutivo se establece: “Se compondría de dos representantes de Pablo Neruda, de los rectores de las universidades de Chile, Católica y Técnica del Estado, por un representante de la Central Unitaria de Trabajadores y un representante de la Sociedad de Escritores de Chile” (Documento inédito de Neruda, fechado el 9 de mayo de 1973, del cual conservo una copia certificada ante notario público).

El actual directorio de la Fundación Neruda lo integran: Aída Figueroa Yávar, hermana del director general; Jorge del Río, miembro del estudio de abogados de Figueroa; Raúl Bulnes, íntimo amigo de Figueroa, y le preparan el camino a Ignacio Figueroa como futuro presidente vitalicio, ya que su padre Juan Agustín Figueroa le heredará la Fundación Neruda… todo queda en familia.

—————————————-

foto

Periodista. Este artículo se publicó hoy domingo 20 de agosto de 2006 en el diario mexicano La Jornada Morelos y se reproduce aquí por gentileza de su autor.
www.lajornadamorelos.com.

X

Envíe a un amigo

Su nombre (requerido)

Su Email (requerido)

Amigo(requerido)

Mensaje

Añadir comentario