Dic 2 2016
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Política

¿Qué hay detrás de la serie gringa sobre Hugo Chávez?

¿Cuáles son las intenciones detrás de una serie sobre el comandante Chávez? ¿Conspiración o mercado? ¿O es solo un nuevo producto de la industria cultural? Aquí lo investigamos.

“El poder y el dinero son como las drogas: uno siempre quiere más”, así dice Hugo Chávez en el primer trailer de la serie “El Comandante”, que despliega pedazos de su vida. Aparece Fidel Castro y mucha gente que se comporta y habla melodrámaticamente como se supone que lo hacen los poderosos. Y para que quede claro que es en Venezuela, muchos dicen “coño”.

(ver trailer en https://youtu.be/wfP4o6eXgOA)

Producida por Sony Pictures, la serie fue anunciada en mayo de este año y el trailer promocional fue mostrado el 24 de octubre de 2016. Las grabaciones empezaron desde junio. La serie es importante: es la primera incursión de Telemundo en los “biopics”, que hasta ahora había tenido su meca en Colombia y es el primero sobre un dirigente político.

Biopic
Un biopic es la biografía de un personaje notable. En América Latina es presentada como una serie de televisión. En duración es mayor que una mini serie, pero mucho más corta que una serie propiamente dicha.

En América Latina el éxito del biopic se debe, sobre todo, a la televisión colombiana. Tras el agotamiento del ciclo de la narco-novela el biopic se convirtió en la siguiente “gallina de los huevos de oro”: desde la patriota Policarpa Zalavarrieta, los hermanos Castaño, fundadores de las Autodefensas Unidas de Colombia, los miembros de la selección de fútbol del 90 hasta Pablo Escobar, todos han tenido su biopic.

El de Chávez parece el intento de Sony-Telemundo de incursionar en ese negocio al introducir temáticas nuevas, en este caso la política.

La vieja crítica cultural de izquierda, que no era muy buena, atribuía todos estos productos culturales a la propaganda imperialista.  Pero, básicamente, todo esto es un negocio donde se espera construir mercados nuevos. Y el mercado se construye al crear un público que “consuma” el producto.

El público se construye manejando muchas cosas como un “ambiente ideológico”, pero también los gustos y creencias de la gente. Y a la gente le fascina las historias de poderosos, sobre todo si esa gente “salió de abajo”.

Ahí es donde entra la política: originalmente los biopics colombianos, realizados por canales de televisión abiertamente uribistas, reflejaban el “ambiente ideológico” de ese periodo: la simpatía por el paramilitarismo y la complicidad con el narcotráfico, pero también la admiración  por los que habían “triunfado” en la vida.

A medida que ese periodo pasó, la demanda de esos productos empezó a agotarse y se probó con los biopics de celebridades de los que la industria ha obtenido ganancias en estos últimos años. Ahora  se han enfocado en lo “aspiracional”,  en cómo la gente se identifica con historias de los que “salieron de abajo”.

Esa historia de éxito y superación es lo que une el biopic con su hermana, la telenovela.

El ocaso de la telenovela
En décadas anteriores, la novela era una forma de entretenimiento que bastaba y sobraba para el público latinoamericano. A medida en que estas sociedades se hicieron más urbanas y la vida más compleja el simple melodrama romántico de la pareja no bastó para el público.

Es que ya no somos tan simples ¿cierto?

Por eso la telenovela tuvo que mutar. Esa mutación comenzó desde los ochenta, pero se concretó en el siglo XXI  con productos como Betty la Fea  -novela laboral que es también cómica-  y  Avenida Brasil, una novela sobre el “medio social” de la nueva clase media nacida con Lula.col-betty-la-fea

Los tiempos del buen Martín Barbero, en que todos lloraban con las desgracias de “la muchacha”, han terminado, y la industria lo sabe.  ¿Cómo sobrevive el show business  latinoamericano en la época de Juego de Tronos, Mr. Robot y True Detective? Entre otras cosas, gracias a la mutación del melodrama: aunque la telenovela seguirá existiendo por un buen tiempo, el melodrama es ahora el de las luchas y dificultades personales, el del triunfo y la agonía del que, por cualquier medio, salió bien de abajo y logró llegar hasta muy arriba.

Es el melodrama de los ídolos y los iconos.

El Villano

Sony, astutamente, ha puesto en el papel de Chávez al actor Andrés Parra, quien interpretó a Pablo Escobar en Patrón del mal. Evidentemente quieren ponerlos en la misma categoría del “villano con corazón de oro”.

Es evidente, dada la coyuntura, que se busca desmitificar a Chávez y, estética e ideológicamente, combatirlo a él y su legado. Convertirlo en villano o caricaturizarlo es parte de la creación de un ambiente ideológico antichavista o post-chavista. Pero no hay que olvidar algo: lo que la industria cultural quiere y necesita, sobre todo, es hacer dinero y  ellos no harán nada que no les deje ganancias.  Así que cualquier consideración propagandística se somete al imperativo comercial y se combina con él.
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Así, Telemundo no solo quiere cambiar la imagen de Hugo Chávez, sino explotarla junto a su carisma y su historia llena de giros dramáticos y novelescos.

La vida de Chávez tiene algo de comandante rebelde de Perón, de Evita y de Bolívar ¿Quién no querría usar para un teledrama el “por ahora”, el retorno al poder a los tres días, el drama de la muerte prematura o las manifestaciones multitudinarias?

Así que parece que se presentará a Chávez como un villano, pero uno atractivo, y esa podría ser la razón del casting del carismático Andrés Parra, elogiado por su interpretación de Pablo Escobar. Un villano que pueda  atraer público, no solo de los anti-castristas de siempre, sino uno suficientemente grande y variado para garantizar el éxito del biopic. Éxito que depende, en su mayor parte, de cómo salga ese retrato.

Y si “El Comandante” tiene éxito ¿qué seguirá? ,¿“K de Kichner”?, ¿“Fidel & Raúl”?, ¿“El Soldador”, la historia de Lula?

Fuente: http://supuestonegado.com/web/esta-detras-la-serie-hugo-chavez/

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