Ene 23 2006
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Economía

¿QUÉ PASA EN CHINA?

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Declaraciones de estos mismos aldeanos indicaban que unas 60 personas resultaron heridas, y al menos una persona, una niña de 13 años, murió a manos de las fuerzas de seguridad. La policía niega su responsabilidad, y declaró que la niña había muerto de un ataque cardíaco.

Residentes de Panlong, a una hora de la capital de la provincia de Guangdong, dijeron que la policía había perseguido y golpeado a manifestantes y transeúntes
por igual, y que los vecinos se habían cobrado venganza destruyendo coches policiales y realizando ataques sorpresa y huyendo, lanzando piedras a las fuerzas
de seguridad.

El enfrentamiento con los campesinos en Panlong fue el segundo en un mes en que grandes contingentes de efectivos de las fuerzas de seguridad chinas,
incluyendo paramilitares, fueran desplegadas para reprimir una manifestación local. Las manifestaciones coincidieron con una visita a la zona del
presidente de Corea del Norte, Kim Il Jong.

La visita secreta del presidente coreano, aunque no confirmada por Pekín, fue un secreto a voces, y algunos vecinos dijeron que su presencia en la región durante el fin de semana puede haber contribuido al nerviosismo de las fuerzas de seguridad. Como otras miles de manifestaciones que enturbian China, se originó en disputas sobre el uso de la tierra y problemas medioambientales.

La violencia pertenece a la oscuridad

“La policía llegó a las ocho de la tarde y empezaron a golpear a la gente a las nueve, tratando de dispersar a los manifestantes”, dijo una maestra que habló
por teléfono, diciendo que su nombre era Yang. “Cuando eso ocurrió, los manifestantes se indignaron y muchos recogieron piedras del suelo y las lanzaron contra los agentes de policía. El ataque enfureció a los policías que empezaron a golpear con sus porras a todo el mundo”.

La maestra se refería alsexto día de protestas en el área. Al parecer éstas habían comenzado como sentadas silenciosas, pero se hicieron más bulliciosas durante el día a medida que más y más vecinos se unían a los manifestantes. Finalmente,
dijeron, llegaron al lugar unos diez mil agentes de policía, casi dos veces más el número de manifestantes en el punto culminante de la protesta.

Según residentes, en una manifestación en diciembre en la cercana ciudad de Dongzhou 30 personas murieron cuando las fuerzas de seguridad dispararon contra multitudes de campesinos que se manifestaban contra la construcción de una fábrica que utiliza combustible de carbón en la zona. Las autoridades provinciales han reconocido tres muertes, pero culparon a los campesinos del ataque contra la policía. Entretanto, las autoridades chinas han restringido el acceso a la aldea y aparentemente han ordenado a los medios de comunicación reducir considerablemente la cobertura de los incidentes.

Industrialización o vida

A diferencia de los acontecimientos en Dongzhou, una lejana aldea de pescadores, el último enfrentamiento entre campesinos y las fuerzas de seguridad tuvo lugar en un enclave rural cercado por varias de las ciudades industriales más grandes y de más rápido crecimiento de China.

Algunos residentes que participaron en las manifestaciones en la aldea de Panlong dijeron que su indignación había sido provocada por el programa de
adquisición de tierras del gobierno, según el cual les habían hecho creer en 2003 que formaban parte de un proyecto de construcción de una autopista que
conectaría a la cercana ciudad de Zhuhai con Pekín. Más tarde, los aldeanos se enteraron de que la tierra estaba siendo revendida a urbanistas para construir
zonas industriales químicas y textiles especiales en el área.

La región que cerca la aldea de Panlong, está entre las zonas más pesadamente industrializadas el país, y fue el laboratorio y plataforma de lanzamiento de
los cambios económicos iniciados por Deng Xiaoping. Esos cambios la convirtieron en el lapso de una generación en el centro neurálgico de la economía global.

La aldea de Panlong está a corta distancia de Shenzhen, Dongguan y Zhuhai, todas ciudades enormes y prósperas que fueron prácticamente creadas de la nada.
También está cercana a Guangzhou, la capital provincial, y de Hong Kong, cuyas inversiones han contribuido a financiar el despegue al área.

La región no es solamente el escenario de algunas de las industrias de más rápido crecimiento de China, incluyendo las manufacturas de alta tecnología, textiles y muebles –gran parte de las cuales son exportados a Estados Unidos–, sino también el escenario de algunos de los peores casos de contaminación ambiental del país.

Durante la mayor parte del año la visibilidad sobre las llanuras de matorrales es tan pobre que a apenas unos cientos de metros todo se ve envuelto por una
gruesa cortina gris de una bruma picosa. El abastecimiento de agua en el área está igualmente en peligro debido a la polución. La situación está tan mal que
incluso residentes de Hong Kong, cuya economía depende del crecimiento de las zonas adyacentes, se lamentan sobre el monstruo medioambiental que han ayudado a crear.

Su ambivalencia es compartida de modo creciente por los campesinos del área, que están entre los primeros en haberse beneficiado de la apertura del país a la
inversión privada y extranjera, que empezaron en zonas económicas especiales en áreas cercanas a Guangdong como parte de las amplias reformas económicas de China.

“Hay muchas zonas especiales en este área, y todas ellas atraen a los inversores”, dijo un campesino entrevistado por teléfono y dijo que su nombre era Hou. “Los acuerdos económicos hechos en el pasado no eran favorables, y muchas zonas aquí han tenido protestas anteriormente, pero la gente no estaba
unida”.

“Ahora”, agregó, “hay rebeliones en todas partes”.

. Un tribunal chino condeno a mediados de enero de 2006 a tres campesinos a penas de prisión de uno a cinco años tras encontrarles culpables de actos ilegales durante una revuelta campesina en abril pasado en la provincia de Zheijang, de acuerdo a abogados y vecinos de los condenados.

La violenta revuelta en Huaxi, cerca de la ciudad de Dongyang, estalló en abril de 2005 cuando funcionarios locales confiscaron, según los afectados injustamente, sus parcelas y permitieron que las tierras fueran usadas por plantas químicas que contaminaron el área**. Decenas de agentes de policía resultaron heridos y cientos de ellos huyeron de la aldea cuando fueron atacados con piedras y ladrillos por unos tres mil campesinos.

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* www.infoshop.org

** Fuentes oficiosas indicaban a fines de diciembre de 2005 que hasta 300 millones de de personas –de los aproximadamente 1.300 millones de habitantes de China– podrían vivir una situación de grave riesgo por la contaminación de los recursos acuíferos de los que surten de agua potable.

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