Ago 7 2013
1618 lecturas

CulturaSociedad

Qu茅 significa la legalizaci贸n de la marihuana en Uruguay en la guerra contra las drogas

Uruguay va camino de convertirse en el primer pa铆s que legaliza el consumo, el cultivo y la posesi贸n de marihuana despu茅s de un siglo de leyes frecuentemente autoritarias de prohibici贸n en todo el mundo. En una trascendental votaci贸n sobre la reciente propuesta del presidente Jos茅 Mujica, una mayor铆a abrumadora del Congreso uruguayo vot贸 a favor de la legalizaci贸n y se espera que la ley sea aprobada por el Senado uruguayo en las pr贸ximas semanas.

La votaci贸n en Uruguay tiene lugar en medio del aumento del escepticismo regional con respecto a los beneficios de la prohibici贸n y a las estrategias militares dirigidas por EE.UU. para imponer una legislaci贸n antinarc贸ticos represiva. Incluso cierto n煤mero de dirigentes y exdirigentes latinoamericanos de la derecha pol铆tica han llamado a legalizar la marihuana, presumiblemente por reconocer el terrible sufrimiento socioecon贸mico que la 鈥済uerra contra las drogas鈥 ha causado durante los 煤ltimos 40 a帽os.

Significativamente, la acci贸n del gobierno de Mujica es una se帽al de la creciente independencia de la regi贸n. John Kerry podr谩 seguir refiri茅ndose a Latinoam茅rica como el 鈥減atio trasero鈥 de EE.UU., pero una parte del mundo escapa cada vez m谩s al control hegem贸nico de Washington.

Despu茅s de todo, la guerra contra las drogas fue principalmente una invenci贸n estadounidense, lanzada por el presidente Nixon cuando declar贸 que los narc贸ticos eran el 鈥渆nemigo p煤blico n煤mero uno鈥 del pa铆s. Desde entonces, la guerra contra las drogas ha proporcionaro un pretexto para la intervenci贸n militar y pol铆tica en Latinoam茅rica (y en Asia) y un control social cada vez m谩s brutal y represivo en EE.UU. La aprobaci贸n de la nueva ley en Uruguay podr铆a ser un primer paso para desmantelar una guerra cuya fraudulencia e hipocres铆a se comparan f谩cilmente con sus equivalentes, la Guerra Fr铆a y la 鈥済uerra contra el terror鈥.uru pepe junica con mate

El a帽o pasado, el Estado de Washington y el de Colorado aprobaron leyes que permiten el uso recreativo de la marihuana y es bastante posible que otros Estados sigan su ejemplo en un futuro cercano. Esas acciones tienen el potencial de detener algunas absurdidades de la guerra contra la droga, incluso aunque no se adopte una legilaci贸n similar en el 谩mbito federal.

Las nuevas leyes tambi茅n reflejan un creciente escepticismo del p煤blico de EE.UU. con respecto a los beneficios de la prohibici贸n. Hay que considerar que en 1969, un a帽o marcado por el repentino aumento del consumo de marihuana entre los estadounidenses, casi un 12% de la poblaci贸n estaba a favor de la legalizaci贸n. Comparando los relativamente conservadores a帽os sesenta con las actitudes actuales: un sondeo realizado este a帽o por Pew Research Center estableci贸 que un 52% de los estadounidenses est谩n a favor de la legalizaci贸n de la marihuana.

Semejante cambio en las actitudes tambi茅n refleja el aumento de la concienciaci贸n popular con respecto a la droga y la hipocres铆a alarmista de los pol铆ticos y su flagrante manipulaci贸n de los hechos. En EE.UU., por ejemplo, es perfectamente legal que el tabaco mate a unas 440.000 personas al a帽o. Unas 80.000 muertes en EE.UU. son causadas anualmente por el consumo excesivo de alcohol adquirido legalmente. Y sin embargo no hay muertes registradas por sobredosis de marihuana.

Las leyes relacionadas con el consumo, posesi贸n y cultivo de la marihuana podr谩n parecer exageradamente duras a un observador racional. No obstante, es poco probable que desaparezcan los que tienen inter茅s en mantener el statu quo, como la industria privada de las prisiones, la industria del armamento y la elite pol铆tica de EE.UU.

En EE.UU. los consumidores de marihuana pagan condenas de prisi贸n m谩s largas que los asesinos y violadores. Gracias a la ley 鈥渄e los tres golpes鈥 de Bill Clinton algunos consumidores de cannabis se han enfrentado a condenas de cadena perpetua. Semejantes medidas llevaron a un experto en la ley nazi, Richard Lawrence Miller, a comparar la legislaci贸n contra los consumidores de drogas a la utilizada en Alemania para marginar y excluir a los jud铆os de la sociedad en general. Michelle Alexander califica la guerra contra la droga de 鈥淣ueva Jim Crow鈥, nombre que se dio a la ley que impuso la segregaci贸n en EE.UU. de antes de los a帽os sesenta. Argumenta que las pr谩cticas actuales afectan sobre todo a los afroestadounidenses, a pesar de que los estudios demuestran que utilizan y venden drogas en la misma medida, o menor, que sus equivalentes cauc谩sicos.uru marihuana}

uru pepe junica con mate

Por cierto, desde que Nixon declar贸 que las drogas eran 鈥渆l enemigo p煤blico n煤mero uno鈥 en una 茅poca en la que el consumo de drogas iba bajando, la poblaci贸n carcelaria de EE.UU. ha aumentado de 0,3 millones de personas a 2,3 millones, la mayor cantidad de presos de la historia del mundo. Y EE.UU. encierra proporcionalmente a m谩s gente negra que Sud谩frica durante el apartheid, sobre todo como resultado de la legislaci贸n contra la droga.

Aunque el encarcelamiento de cientos de miles de j贸venes afroestadounidenses por delitos menores relacionados con la droga puede parecer extra帽o, sin embargo tiene sentido para la exitosa industria de las prisiones privadas. Con la devastaci贸n de gran parte de la fuerza de trabajo manual como resultado de pol铆ticas econ贸micas neoliberales, la contribuci贸n econ贸mica y el valor de todo un sector de la sociedad se han utilizado de otra manera. Al respecto, se帽ala el periodista estadounidense Chris Hedges:

Gente pobre, especialmente de color, no vale nada para las corporaciones y los contratistas privados si est谩n en la calle. En las c谩rceles y prisiones, sin embargo, cada uno puede generar ingresos de 30.000 a 40.000 d贸lares anuales a las corporaciones.

Un argumento decisivo a favor de la legalizaci贸n es que rebajar谩 seriamente las ganancias del crimen organizado. Los narc贸ticos (incluida la marihuana), por ejemplo, pueden representar casi la mitad de los beneficios de algunos c谩rteles mexicanos. Organizaciones como Los Zetas son capitalistas impecables y buscan constantemente nuevos mercados. Los Zetas se han expandido al contrabando de personas, tr谩fico sexual, extorsi贸n, pirater铆a e incluso a la industria del petr贸leo y a la miner铆a del carb贸n, que representan inmensas fuentes de ingresos.

Por lo tanto el tema tiene un alcance mucho m谩s profundo que la simple legalizaci贸n y descriminalizaci贸n. Si no hay esfuerzos por encarar las causas a la ra铆z de la explosi贸n y crecimiento del crimen organizado, 驴qui茅n dice que los sindicatos criminales no se expandir谩n simplemente hacia otros mercados muy lucrativos?

Ojal谩 la acci贸n de Uruguay provoque un debate internacional serio sobre la legalizaci贸n. Pero ese debate tambi茅n debe abordar qui茅n controlar谩 la producci贸n de marihuana en los Estados que la legalizan. 驴Podr铆a organizarse el cultivo en comunidades locales y ser controlado por los consumidores o la legalizaci贸n dar谩 un pretexto para que se impongan las corporaciones transnacionales, tal vez encabezadas por grandes compa帽铆as farmac茅uticas? Desde su perspectiva, 驴por qu茅 van a controlar el mercado los delincuentes advenedizos y acumular grandes ganancias cuando los profesionales 鈥渄e cuello blanco鈥 pueden dirigir las cosas con mucha m谩s eficacia?

Un problema potencial es que puede llegar a monopolizarse el mercado global creando lo que ser铆a un c谩rtel legal pero quiz谩 m谩s poderoso todav铆a. Pero, por ahora, la acci贸n de Uruguay obviamente es un paso positivo.

Publicado originalmente en: The Conversation.Traducido para Rebeli贸n por Germ谩n Leyens Fuente: http://www.zcommunications.org/what-uruguay-s-legal-weed-means-for-the-war-on-drugs-by-peter-watt

  • Compartir:
X

Env铆e a un amigo

No se guarda ninguna informaci贸n personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A帽adir comentario