Mar 22 2012
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CulturaPol铆tica

Racismo y tierra

La discusi贸n ideol贸gica ocupa en Alemania nuevamente un primer plano. Se discute si prohibir o no a las organizaciones neonazis. El gobierno de Angela Merkel, democratacristiana, muestra claramente la intenci贸n de prohibir el partido NPD, af铆n a la ideolog铆a del nazismo. Despu茅s del asesinato de diez turcos por los nazis, los hechos sin ninguna duda le dan la raz贸n a la primera ministra.| OSVALDO BAYER.*

 

Aunque los que est谩n en contra de la prohibici贸n de ese partido no dejan de tener un razonamiento v谩lido: sostienen que es mejor tenerlos oficializados como organizaci贸n pol铆tica as铆 puede identificarse a sus dirigentes, saber el n煤mero de votos que obtienen en las elecciones y poder de esa manera seguir sus pasos. Hasta ahora es una minor铆a absoluta, ya que nunca super贸 el cinco por ciento de votos, cifra necesaria para tener representantes en los cuerpos legislativos. Pero claro, realizan manifestaciones en todas las ciudades (vestidos de negro) y lanzan las mismas proclamas racistas y antidemocr谩ticas negando el genocidio contra los jud铆os, los campos de concentraci贸n y la culpabilidad en la iniciaci贸n de la guerra.

 

Justo en este tema de los neonazis, el gobierno alem谩n dirigido por Angela Merkel est谩 pasando un mal momento. Se ha anunciado con bombos y platillos la visita a Alemania del primer ministro turco Erdogan. Se lo va a recibir con todos los honores y hasta el ex presidente alem谩n Gerhard Schroeder, socialdem贸crata, le va a ofrecer un discurso laudatorio.

 

Esto ha causado la inmediata reacci贸n de intelectuales alemanes que se preguntan en diversas publicaciones: 鈥淧ero 驴c贸mo? Si Erdogan niega el genocidio que Turqu铆a cometi贸 a principios del siglo pasado contra el pueblo armenio, cuando fueron masacrados un mill贸n y medio de hombres, mujeres y ni帽os.鈥

 

驴Y entonces? A los neonazis alemanes se los pone presos por negar el genocidio del pueblo jud铆o, pero se recibe con todos los honores a quien niega un crimen masivo, de las mismas caracter铆sticas, cometido por los turcos. M谩s todav铆a, en los 煤ltimos tiempos han tenido lugar nuevamente manifestaciones antiarmenias en Turqu铆a. Los diarios informaron que los manifestantes otomanos sosten铆an carteles con la leyenda: 鈥淰osotros sois todos armenios; todos bastardos鈥. Ante estas pruebas de racismo, no hubo en Turqu铆a ninguna reacci贸n judicial por racismo y odio contra los pueblos.

 

La pregunta es: 驴c贸mo reaccionar铆a el gobernante Erdogan cuando en otros pa铆ses se realicen manifestaciones as铆 contra los musulmanes o el pueblo turco…? Esa pregunta la hizo tal cual el diario liberal turco H眉rriyet, que tiene la posici贸n de terminar con el silencio acerca del genocidio cometido por su pueblo.

 

En esto tambi茅n hay que preguntarse cu谩nto han ayudado al odio racial las religiones que han dominado el mundo. Un tema profundo para historiadores y soci贸logos. Adem谩s, vemos que los cr铆menes raciales quedan en la historia del ser humano y ser谩n temas eternos que golpean en la dignidad de las pr贸ximas generaciones de los pueblos que cometieron tales cr铆menes inenarrables.

 

Un tema tambi茅n de gran importancia para la paz del mundo es el de la tierra. Tob铆as Schibav ha publicado un estudio acerca del robo de la tierra. Es decir, c贸mo en el orbe grandes empresas del Primer Mundo han comprado en los 煤ltimos a帽os miles de hect谩reas de tierras en pa铆ses en desarrollo. Por ejemplo, el negocio que ha llevado a cabo la empresa inglesa New Forest Company, en Uganda. Compr贸 extensiones de campo de donde de inmediato fueron desalojados miles de peque帽os campesinos. Como tambi茅n productores de ma铆z de treinta aldeas de Kenia que perdieron las tierras donde viv铆an, que fueron obtenidas por multimillonarios 谩rabes del emirato de Qatar. Esa compra de tierras ha ido en perjuicio total de campesinos, pastores y pescadores. Y ahora esas grandes empresas compradoras las dedican a producir alimentos y plantas energ茅ticas exportables.

 

En una reuni贸n realizada en la FAO, organizaci贸n mundial para la alimentaci贸n, con representantes de los gobiernos de varios pa铆ses y organizaciones de derechos humanos, se discuti贸 a fondo este tema y se lleg贸 a aprobar un documento acerca del uso de la tierra. Este documento 鈥搒in ninguna duda鈥 servir谩 para defender a los grupos poblacionales pobres y marginados. Esas directivas se van a debatir el 18 de mayo pr贸ximo en el Congreso de la FAO al que concurrir谩n representantes de 191 Estados. En 茅l se reconocer谩 como propietarios a aquellos pobladores que durante siglos han trabajado la tierra y que son desalojados en cualquier momento porque no poseen t铆tulos de propiedad de esas tierras.

 

Esto va a marcar algo fundamental para los pueblos originarios. Que son desalojados principalmente por eso: porque no poseen t铆tulos de propiedad en las regiones que han habitado durante siglos, generaci贸n tras generaci贸n.

 

Desde diciembre del 2001 hasta septiembre del 2011 se vendieron en el mundo 227 millones de hect谩reas de tierras a inversores extranjeros.

 

El pa铆s que ha vendido m谩s tierras a empresas extranjeras es el Uruguay. Ha vendido el 26 por ciento del total de sus tierras. Luego, en ese orden, le sigue el pa铆s africano Sierra Leona, con el 15 por ciento; Australia, con el 12 por ciento, y luego la Argentina y Egipto, con el 10 por ciento. Argentina tiene m谩s tierra vendida al capital extranjero que, por ejemplo, la naci贸n africana del Congo, con el seis por ciento.

 

Si de acuerdo con las disposiciones nuevas que posiblemente se aprobar谩n en el Congreso de la FAO en mayo pr贸ximo, la justicia de esos pa铆ses les reconoce la posesi贸n de los campos a los pueblos originarios que fueron desalojados por grandes empresas con el pretexto de 鈥渘o tener t铆tulo de propiedad鈥, se habr谩 dado un gran paso hacia la Justicia verdadera, con may煤scula.

 

Hemos hablado de racismo y de tierra al que tiene m谩s dinero. Dos caracter铆sticas de nuestras sociedades 鈥渃ivilizadas鈥 que todav铆a no hemos logrado eliminar de nuestras costumbres. Falta sabidur铆a. Esa sabidur铆a que es la 煤nica capaz de eliminar la violencia en el mundo para siempre.
鈥斺
* Historiador, escritor y periodista. Desde Berl铆n.

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