Ago 12 2011
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OpiniónPolítica

Recargar el edificio del sistema: Los nuevos hegemones regionales

En otras palabras, Santos necesita cierta autonomía de Estados Unidos, sobre todo en el terreno económico, y una alianza comercial con Brasil es un paso necesario. El grueso del intercambio binacional, aún pequeño, son manufacturas, lo que conviene a ambas economías. Sin embargo, la nueva alianza se asienta en un amplio programa de inversiones en infraestructura (carreteras, puertos, hidroeléctricas), en sintonía con la IIRSA (Iniciativa para la Infraestructura de la Región Suramericana), que beneficia al comercio y a las multinacionales y perjudica a los pueblos.

Nadie debe pensar que Santos ha cambiado un ápice al fraguar una alianza con Brasil. Sigue siendo el representante de las elites que dominan Colombia desde su independencia. Prueba de ello es que el banquero Luis Carlos Sarmiento, el hombre más rico del país y número 75 en el ranking de la revista Forbes de los millonarios del mundo, demandó en el foro un TLC con Brasil y pidió la asociación entre las bolsas de valores de ambos países.

Fuera de dudas, el acercamiento Brasil-Colombia fortalece a la Unasur. A fines de julio, en la reunión de presidentes en Lima con ocasión de la asunción de Humala, Santos ya había demandado una acción urgente para proteger las reservas de la región, estimadas en 700 mil millones de dólares, ante la depreciación de la moneda estadunidense. En momentos en que los principales bloques y países del mundo están tomando medidas defensivas, la Unasur está forzada a seguir los mismos pasos.

Los europeos se preparan para lanzar a principios de 2012 un mecanismo de eurobonos (Leap 2020, 17 de junio de 2011), luego de haber dado pasos serios para establecer mecanismos de gobernanza común, una suerte de "fondo monetario europeo" (Immanuel Wallerstein en La Jornada, 4 de agosto). En paralelo, el Ministerio de Hacienda de China realizará este mes la mayor emisión de bonos nominados en yuanes como paso hacia la internacionalización de su moneda. Una vez que el dólar y los bonos de la Reserva Federal de Estados Unidos dejaron de ser un refugio seguro, es urgente que cada región y cada país emergente ponga en pie mecanismos de protección.

Una vez más, es necesario enfatizar que un mundo multipolar es menos negativo que el mundo unipolar dominado por la Casa Blanca, el Pentágono y Wall Street. Pero puede ser tan neoliberal, desigual e injusto como el que está en crisis. El tránsito en curso no es más que una ventana de oportunidades para que los "indignados del mundo" aceleren sus "¡Ya basta!" y consigan abrir una grieta profunda en la dominación.

Ya habrá tiempo, cuando las aguas vuelvan a su cauce, de debatir sobre la mejor forma de acción, si la forma-partido o la forma-red o la que sea. Ahora es el momento de empujar, de exigir más y más, de recargar el edificio del sistema con nuestras demandas para hacer que sus vigas maestras comiencen a ceder. Sólo sobre sus ruinas podemos construir un mundo nuevo.

*Analista internacional uruguayo

 

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