Mar 16 2007
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Cultura

REFLEXIONES Y PENSAMIENTOS INCÓMODOS

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

I.

Advierto en el Hombre una irreparable dificultad para separarse del pensamiento antropomórfico. Suele, absurdamente, atribuirle a las cosas y abstracciones [conceptos] pensamientos y voluntad para ejecutar actos.

II.

Insólito edificar la paz entre los seres humanos mediante la exhibición de armas letales, la palabra de honor o la firma de convenios: que todas efímeras frente al convencimiento y voluntad personal de no emprender acciones lesivas contra nadie.

III.

El Mal es la tregua que el Bien se da para corregirse.

IV.

Entre gobernante y gobernado existe un tácito pacto de postergación de la querella a muerte que les aguarda.

V.

Nunca una enfermedad diezmó más que un predador al mando de una república.

.

VI.

Nada erosiona tanto a una revolución como el afán de sus líderes por maquillar su naturaleza criminal.

VII.

Eres un ignorante porque el Conocimiento no sabe de tu existencia.

VIII.

El político es el único virus letal para cuya erradicación jamás se hallará antídoto.

IX.

Cuando alguien afirma que se ha uniformado y dotado de un arma para la defensa de la patria yo, por respeto a la Razón, adhiero la diestra a la empuñadura de la mía.

X.

Rodeado de amigos quiso saber lo que sentían quienes sólo tienen enemigos y lo complacieron ejecutándolo.

XI.

Cuando la Revolución fatiga sus días pasando por las armas a los disidentes la Venganza forzosamente hiberna.

XII.

La fatiga intelectual me hace a veces claudicar frente a las abominaciones de quienes representan jurídicamente a los Estados soberanos, cuando concluyo que sólo envileciéndome como ellos pudiera libertar mi conciencia defenestrada por la propaganda que –adornándose– mancilla el concepto de Humanismo.

XIII.

Quien más cobarde que el individuo que en silencio acepta se le transforme en otro monstruosamente revolucionario, fervoroso homicida de todas sus hermosas creencias religiosas y de su Libertad.

XIV.

En pleno desarrollo de la civilización, que atrocidad mayor para los derechos humanos que el ciudadano no sea cosa diferente a un reo de quien lo gobierna en su nombre.

XV.

El comportamiento impúdico del gobernante autoritario lo impulsa a inequívocamente presumir, tras el infausto legado de monarcas de los tiempos de la barbarie, que el Estado es él: que la constitución y Leyes son las excreciones de un legítimo dignatario que todos, gustosos, debemos digerir.

XVI.

Amenazados y criminalizados a causa de su librepensamiento, de ese modo los hombres de buena fe admiten que se les tiranice bajo el riesgo incesante de que se les dicten interdicciones.

XVII.

Pocas veces al déspota en progreso la Historia frena su maledicente faena.

XVIII.

A ti, obseso por la consecución del poder del mando político, supe lo que significaba ser un sátrapa cuando te conocí.

XIX.

Tu, que perpetuarte en funciones de mando quieres, acaso si levemente sospechas que te aguarda la inculpación que procederá de tus adoctrinados.

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jimenezure@hotmail.com.

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