Nov 23 2006
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Cultura

Religión, ciencia, mujer y condón. – PARA PENSAR EL 25 DE NOVIEMBRE

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Platón (427-347 a C.) es sin duda el primer filósofo que dio a las mujeres su lugar en la historia. Pensaba que ellas tienen exactamente la misma capacidad de razonar que los hombres, si reciben la misma enseñanza y son liberadas de cuidar niños y de las tareas domésticas. Manifestó también que un Estado que no educa ni capacita a las mujeres es como un ser humano que sólo hace ejercicio con el brazo derecho.

En general, podemos decir que Platón tenía una visión positiva de las mujeres, al menos si tomamos en cuenta la época en que vivió. Sin embargo, uno de sus principales alumnos, Aristóteles (384-322 a C.), no opinaba tan positivamente: creía que a la mujer le faltaba algo, que era un “hombre incompleto”. En la procreación, ella sería pasiva y receptora, en tanto que el hombre sería activo y el que da.

Aristóteles pensaba que un niño sólo hereda las cualidades del hombre pues estaban contenidas sólo en el esperma. La mujer era como la tierra, que no hace más que recibir y gestar la semilla, mientras que el hombre es quien siembra. Dicho de una manera genuinamente aristotélica: el hombre da la “forma” y la mujer contribuye con la “materia”.

Pensador sin gran experiencia

Resulta sorprendente, y es de lamentar, que un hombre tan razonable en otros asuntos se pudiera equivocar tanto en lo que se refería a la relación entre los sexos.

Aristóteles (que ingresó a la academia de Platón a la edad de 61 años y permaneció 20 años en ella) nos muestra dos cosas: en primer lugar, que seguramente no tuvo mucha experiencia práctica con mujeres ni con niños; en segundo lugar, lo negativo que puede resultar que los hombres hayan imperado siempre en la filosofía y la ciencia.

Particularmente negativo resulta el error de Aristóteles en cuanto a su visión de la mujer, porque fue su visión, no la de Platón, la que llegaría a dominar durante la Edad Media. De esta manera, la iglesia heredó una visión de la mujer que en realidad no tenía ninguna base en la Biblia. ¡Jesús no era anti-mujer! Y el “péndulo dogma-ciencia” permanece vivo en pleno siglo XXI.

De la filosofía antigua al condón

fotoEl uso del condón ha generado diferentes opiniones, entre ellas las basadas en enseñanzas religiosas que argumentan que la mejor forma de asegurar 100 por ciento de protección contra las infecciones de transmisión sexual (ITS) es abstenerse del acto sexual hasta el matrimonio.

Definitivamente, esta conducta ofrecería protección total si cada persona la cumpliera. Sin embargo, para mucha gente la abstinencia hasta el matrimonio no es una opción viable (entre otros factores, debido a la violación y demás abusos sexuales) y, según la literatura mundial, tampoco es una solución preventiva al problema.

Eficaz barrera contra las ITS. Las evidencias científicas indican que el riesgo de adquirir el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), causante del sida, se reduce entre 80 y 90 por ciento con el uso correcto del condón en cada relación sexual1. En junio de 2000, un panel de expertos sobre el condón revisó la evidencia disponible a la fecha acerca del tema. Su conclusión final: el uso del condón reduce el riesgo de embarazo, la transmisión del VIH y en los hombres la gonorrea.

En la actualidad se cuenta con evidencia muy fuerte de que el uso del condón disminuye el riesgo de transmitir no sólo el VIH sino también la gonorrea y la clamidia y el virus de herpes tanto para hombres como para mujeres.
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Aun así, persiste entre el público la creencia de que el condón no protege contra la transmisión del virus del papiloma humano (VPH), el cual está estrechamente relacionado con el cáncer del cuello del útero, una enfermedad muy prevalente en las guatemaltecas.

En fecha reciente se presentó la evidencia de que el uso del condón también reduce en mujeres el riesgo de infección por el VPH. Este estudio que duró tres años, realizado en estudiantes universitarias que eran vírgenes al iniciar la investigación, descubrió que las mujeres cuyos compañeros sexuales usaban siempre el condón tenían 70 por ciento menos probabilidades de quedar infectadas por el VPH que las de aquéllos que sólo lo usaron en menos del 5 por ciento de las veces que tuvieron relaciones sexuales.

El VPH puede también provocar verrugas genitales, así como cáncer de la vulva, del ano y del pene. Es la enfermedad de transmisión sexual más común e infecta aproximadamente al 80 por ciento de las mujeres jóvenes en un período de cinco años desde que inician su vida sexual. Alrededor de 630 millones de personas en todo el mundo están infectadas.

La evidencia científica es clara. Usemos condón y prevengamos las infecciones de transmisión sexual además del embarazo.

Referencias bibliográficas

– Halperin D. T., et al, The time has come for common ground on preventing sexual transmission of HIV. En The Lancet (aquí

– National Institute of Allergy and Infection Diseases, July 20, 2001.

– Warner L., et al, Condom use and risk of gonorrhea and chlamydia: a systematic review of design and measurement factors assessed in epidemiologic studies. «Sexually Transmitted Diseases» (aquí)

– Wald A., et al, The relationship between condom use and herpes simplex virus acquisition. «Annals of Internal Medicine» (a href=”http://www.annals.org/cgi/content/abstract/143/10/707″>aquí)

– Winer R. L., et al, Condom use and the risk of genital human papillomavirus infection in young women. «New England Journal of Medicine» (aquí).

———————————

* Director del Centro de Investigación Epidemiológica en Salud Sexual y Reproductiva, Guatenala (www.ciesar.org.gt.

En revista La Cuerda – Guatemala.

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