Sep 15 2008
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Película de la semana

Revolucionando Sueños

G.T.

NADiR es una asociación médica italiana de carácter internacional y solidario; en el universo de las profesiones que antaño se denominaban liberales los médicos destacan por su elevado interés en los asuntos culturales. No olvidemos, por citar dos ejemplos, al doctor Baroja, don Pío, novelista, o al que abrió buena parte de las direcciones de la medicina moderna, Paracelso, que en cierta forma "inventó" el alemán escrito. Esta vez hablamos de una película.

En colaboración con CEA, Nuestra América, Cuba, NADiR co-produjo esta pequeña joya de apenas 17 minutos y fracción, Revolucionando sueños, realización del periodista Claudio Coronati y parte del acervo público de Arcoiris TV (http://es.arcoiris.tv) en castellano.

Protagonista excluyente –en apariencia– de este filme documental es un médico: Ernesto Guevara Lynch, el Che de la revolución que afiches y "pósters" comeriales no han podido desbancar ni del corazón y ni del imaginario popular americano. Pero no es el Che que caminó por la Tierra, es el Che que no está quien habla.

Lo hace a través de su hija Hilda, que lee la carta dejada por el guerrillero antes de partir a su última empresa (no comercial ni por lucro, por cierto). Su amigo y compañero, su jefe en esa asociación de hombres libres, Fidel Castro, también lo recuerda. La película es de 1990.

Hay, evidentemente, un trasfondo de hombre solitario en esta carta, pero la soledad del que se siente incomprendido, sobrepasado por sus actos o las circunstancias entre las que se desenvuelven, no. Es la soledad reflexiva y profunda del que necesita ferozmente ratificar su matrimonio con la historia. Por eso decimos que sólo en apariencia el Che es el protagonista del filme.

Porque él sabía, como lo supo Allende, como en distintas actividades lo saben las grandes figuras que dejan indeleble su huella –Manuelita Sáenz, Simón Rodríguez, para mencionar dos nombres– que los verdadero constructores e intérpretes de la historia son los pueblos.

En fin, 17 minutos y 59 segundos lejos tanto del relato épico como de la visión minimalista; simplemente algunos trazos sepia (algo tristes) de un retrato que comienza a fijarse en su exacta dimensión en América Latina, y que la situación en Bolivia –se aproxima un nuevo aniversario de su muerte allí– pone de nuevo en primer plano. Y es también el más personal legado de un padre a sus hijos.

Aquí. encontrará los enlaces para ver el filme según utilice Real Player, Windows Media Player u otro programa.

Para bajar Revolucionando sueños en alta resolución, bastará un clic aquí.

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