Ago 14 2011
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Política

Revuelta juvenil global: el “gamberrismo” del decadente neoliberalismo británico en llamas

Se trata de una sociedad fracturada sin pacto social. El rotativo Berliner Zeitung (10/8/11) reflexiona que GB “ha perdido su fe en cada autoridad: bancos, políticos, los multimedia y la policía (nota: estamos hablando de GB, no del "México neoliberal").

Los jóvenes desempleados aprovecharon la acefalia policiaca –cupularmente decapitada por el escándalo del mafioso oligopolio multimediático Rothschild-Murdoch y sus desinformadores circuitos Sky– e imitaron los medios sociales de sus similares contestatarios de la "revolución del jazmín" que ya empezó a censurar el gobierno "conservador" del premier israelí-inglés David Cameron, supermillonario, esposo de una baronesa y sionista consumado.

¿Cuál es la diferencia entre la censura a los "medios sociales" que tanto criticó GB a Irán y Siria y que hoy ejerce orwellianamente sin rubor contra sus propios jóvenes desempleados?

Exageradamente desigual con su máscara democrática decimonónica, GB se quedó sin discurso pero no sin balas y prepara la intervención de su ejército para aplastar la legítima revuelta de sus jóvenes desempleados (la tercera en un poco más de medio año, más las que faltan).

Además de islamofóbica, la sicopática extrema derecha británica (la Liga de Defensa Inglesa, vinculada al infanticida noruego Anders Behring Breivik, aliado del Partido Likud israelí; ver Bajo la Lupa, 31/7/11) y un sector preponderante del Partido Conservador exigen el uso de la fuerza para someter a los "subversivos", “vándalos, "enfermos" (¡súper sic!) y "criminales". Descerebrada reacción clásica de la plutocracia oligárquico-oligopólica –que también controla seudointelectuales y literatos muy bien lubricados– sumergida en sus orgías de las Sodoma y Gomorra financieristas, carente de ideas e incapacitada en ceder siquiera una mínima parte de sus privilegios cleptomaniacos.

Justicia divina: en GB sus propios ciudadanos juveniles desempleados le pagan a sus gobernantes con la sopa de su propio chocolate de desestabilización que exportan globalmente por doquier. ¿Podrá celebrar el año entrante los Juegos Olímpicos?

Entre las causales de la violencia el portal alemán destaca "la exclusión social creciente, el desempleo juvenil elevado y la desigualdad", cuando el gobierno "conservador" acaba de anunciar "medidas draconianas de austeridad" (que afectan más a los desposeídos para que perviva el parasitismo neoliberal plutocrático).

Mas allá de las complacientes protecciones mentales añejas de la aristocracia plutocrática británica, que se refugia en peregrinas interpretaciones descontextualizadas sobre "la violencia recreativa" (sic) del Señor de las moscas de William Golding y la Naranja mecánica de Anthony Burgess, existe una sicología peculiar de la hiperviolencia británica.

Amén que el neoliberalismo global –un Frankenstein londinense– sea de lo más patológicamente nihilista en sus devastaciones militares/geopolíticas y sus "daños colaterales" económicos y financieros, sin contar sus depredaciones ambientales (v.gr. BP en el Golfo de México), pocos países del mundo son tan hiperviolentos en todos los ámbitos como GB, que exporta su legendario "gamberrismo" a todos lados y, en particular, a los estadios de futbol propios y ajenos, el cual, a mi juicio, "dejan hacer y dejan pasar" deliberadamente sus gobiernos como catarsis colectiva, al unísono del desenfrenado consumo de "estupefacientes duros" y de una lascivia desregulada, que en su conjunto permiten el control de las masas desposeídas y excluidas del modelo plutocrático neoliberal con el fin de hacerles evadir su patética realidad, devaluarles ética y estéticamente, degradarles moralmente y aniquilarles a fuego lento.

Hoy más que nunca vale la pena revivir al Hombre rebelde de Albert Camus: la revuelta como legítima herramienta biológica de supervivencia. ¡La salvación está en los jóvenes contestatarios, desempleados o no, de todo el mundo!

*Analista internacional mexicano, columnista de La Jornada

 

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