Sep 17 2007
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Cultura

Reynaldo Lácamara: – CHILE NO COMO LA VEDETTE DEL NEOLIBERALISMO

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Reynaldo Lácamara (1956) le ha dado un giro a la Sociedad de Escritores de Chile (SECH) desde 2006, que la preside; ha evitado su inanición literaria, convocando a nacionales y extranjeros a un gran Encuentro de Escritores Latinoamericanos, haciendo declaraciones a la prensa sobre su gestión e incluso condonando las deudas de sus agremiados para abrir las puertas de par en par.

Autor de los libros de poesía: Huellas urbanas (1989); Pasajes de otro año (Lom, 1997); Lota sobre la tierra (2000); también ha grabado en disco compacto: Poetas Chile Siglo XXI (con nueve colegas de su generación) y Un giro todo un mundo (poemas leídos por Mario Lorca y musicalizados por Fernando Carrasco, 1992). Finalmente publicó en coautoría con Fernando Lemuz las antologías: Quince poetas de linares (1997) y La mortaja azul (2003).

La SECH celebra sus primeros 75 años, dos de sus socios recibieron el Premio Nobel de Literatura: Gabriela Mistral (1945) y Pablo Neruda (1971), pero después de la dictadura cayó en una cesación de los antiguos logros. Con Reynaldo Lácamara casi coincidimos en Uruguay, en casa de Mario Benedetti (venía de invitarlo a nombre de la SECH al Encuentro de noviembre), pero quedamos de conversar en las instalaciones del escritor. Y como hombre de palabra cumplió la promesa para nuestros lectores de Correo del Sur.

–Dirigir la SECH, ¿lo ha llegado a distraer de su trabajo literario?

–La verdad es que al asumir responsabilidades de conducción gremial los tiempos se acortan, eso es innegable. El desafío asoma entonces a través de la necesidad de priorizar, planificar y saber delegar en colaboradores que han sabido responder en plenitud, permitiéndome de este modo no desatender aquello más propio de mi labor literaria, como es la lectura y la creación.

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Sería ingrato conmigo mismo si afirmará taxativamente que mi cargo al frente de la SECH ha causado merma en mi obra, ya que durante este año y medio de presidencia gremial, he terminado y publicado un nuevo libro llamado Esta delgada luz de tierra, el cual me ha dejado muy satisfecho en su propuesta final y me ha permitido recibir comentarios y críticas bastante elogiosas de distinguidos colegas escritores.

–Los dos Partidos Comunistas más importantes del continente están en Cuba y Chile, ¿Es causal que la SECH y la UNEAC sean gremios importantes dentro del debate marxista? ¿O es una analogía fallida?

–Más que hablar de una “analogía fallida” prefiero aproximarme al tema desde la perspectiva de anhelos y desafíos aún pendientes no sólo para la UNEAC y la SECH, sino más bien instalados en la decodificación cotidiana e histórica que la gran mayoría de los escritores latinoamericanos hacemos de todo aquello que nos ha pasado y nos sigue pasando, y que se alzan con mayor urgencia en el escenario cultural y geopolítico que nos tocar vivir “hic et nunc” (aquí y ahora).

Los pueblos que son portadores de una larga historia de lucha a partir de una conciencia de clase motivadora y movilizadora, han tenido siempre en sus hombres y mujeres de letras, un correlato activo y comprometido que da cuenta en el caso de Cuba y Chile de escenarios sociales ampliamente marcados por la presencia de literatos y obreros hermanados por el sueño y la utopía siempre vigentes. Ahora bien, que las entidades culturales ocupen espacios de relevante importancia dentro del debate marxista, como planteas en tu pregunta, no es nada nuevo dentro de un proceso permanente de análisis dialéctico de la historia y esta relevancia forma parte vital e insustituible de cualquier propuesta realmente transformadora de la sociedad, no cabe duda.

–¿En qué van los preparativos para el Encuentro Internacional de Escritores? ¿Tienen confirmada la participación de algunos delegados? ¿Quizás algún poeta o escritor de México?

–El Encuentro Internacional de Escritores ha realizarse en Santiago de Chile entre los días 2 y 6 de noviembre próximo, es el evento más relevante dentro de la celebración de los 75 años de vida de la SECH. No sólo por la importancia y vigencia de la voces que intervendrán en él, sino porque será una instancia en la cual queremos pensar a Chile, ya no como la “vedette” del neo-liberalismo en el continente.

Queremos re-pensar a nuestro país como parte integral de Amerindia y de ese modo rescatar una hermosa y larga tradición de fraternidad y solidaridad de nosotros los chilenos con el resto de nuestros hermanos indoaméricanos. Para eso necesitamos escucharnos, pero sobre todo escuchar a los demás y saber cómo nos ven y nos perciben, qué tan cercanos nos sienten o qué tan lejanos nos hemos mostrado en las últimas décadas ante ellos.

Por supuesto que habrá presencia de México en el Encuentro ¡no podría ser de otra manera!, sería larga la enumeración de todo lo que los chilenos le debemos a los mexicanos y por lo mismo queremos escucharlos con respeto y cariño. Hay nombres de escritores mexicanos muy interesantes, no te los puedo dar hasta que estén plenamente confirmados, pero en su momento los difundiremos como corresponde.

–¿Por qué insistimos en abatirnos con fuego amigo? Hace unos días recibí una carta del periodista Alejandro Lavquén (de Punto Final, revista chilena) sobre la demanda judicial que usted le interpuso por injurias. ¿Es necesario llevar a tribunales una discusión intelectual? ¿Por qué no dimite la queja jurídica como gesto de buena voluntad?

–Qué bueno que toques este asunto. No sé si estarás al tanto de todos los detalles que han provocado mi presentación ante los tribunales de justicia en Chile. No pretendo aburrirte con todos los pormenores del tema, pero te planteo la siguiente cuestión: ¿piensas que sería lógico iniciar una acción judicial de ese calibre sólo por cuestiones que se solucionan con gestos de “buena voluntad”? No estamos en presencia de una “discusión intelectual” por parte de mi interlocutor como planteas en tu pregunta, sino ante una avalancha de juicios de valor, calumnias e injurias acerca de mi persona y del Directorio que presido, en la SECH, difundidas latamente por todos los medios que tuvo a su alcance el señor Lavquén.

Frente a eso se hizo no sólo necesaria, sino sobre todo éticamente irrenunciable, una reacción judicial de mi parte, y así lo hice. La defensa de la institución, en mi rol de presidente de la misma, no es sólo una posibilidad sino una obligación.

–En su página de internet, Virginia Vidal pidió la representatividad de la SECH en el jurado del Premio Nacional de Literatura. ¿El actual directorio de la SECH abraza la idea de Virginia Vidal? ¿Tienen una lista de prioridades para reivindicar el oficio de escritor?

Este es un tema muy querido y anhelado por los escritores chilenos. A estas alturas resulta tragicómico que en la deliberación del premio literario más importante que entrega el país no exista representación real de los creadores nacionales. Claro, se invita al ganador de la versión anterior a formar parte del jurado, pero eso no basta. Como SECH hemos estado trabajando desde hace años en forma seria junto a las autoridades correspondientes para solucionar este tema, y gracias a ese trabajo hemos logrado que en el año 2008 se vote en el Congreso Nacional la reincorporación de un jurado SECH en la elección del Premio Nacional de Literatura.

Existen, además otras importantes reivindicaciones como gremio, la anualidad del Premio Nacional de Literatura es una de ellas, al igual que Virginia Vidal somos cientos los escritores que preocupados y empeñados en la pronta solución de estos temas.

–En Chile el IVA al libro es del 19% (el más elevado a nivel mundial) cuando en Estados Unidos es de 7%, en España es de 4% y en Francia es de 5.5%; ni en México, Argentina, Colombia, Uruguay, Brasil, Cuba, Perú e Inglaterra se cobra IVA a libros. ¿La SECH pondrá el tema en la Cámara de Diputados?

–No deja de ser paradójico que un país que muestra enormes logros macroeconómicos no refleje esa misma realidad en términos de calidad de vida para su gente. La educación en particular ofrece índices preocupantes en relación a los niveles de lectura de los chilenos y a su capacidad de compresión lectora lo que incide gravemente en el desarrollo integral del ser humano que, como sabemos bien, no sólo depende de los resultados económicos para sentirse protagonista de una vida rica en humanidad.

Nos preocupa el tipo de sociedad que se construye a partir de lo anterior. Es la sociedad segmentada, con una clase privilegiada con acceso a toda la información disponible o que requiera y con otra de aquellos destinados al más duro analfabetismo funcional que aísla y empobrece sin vuelta atrás. Sin duda que un IVA del 19% aplicado a los libros ha generado, entre otros factores, una porosidad muy grande y preocupante en la calidad de vida de nuestro pueblo.

Mientras no exista una conciencia clara y una voluntad política real al respecto cualquier planteamiento que se haga en torno al tema ante los legisladores de turno no tiene grandes posibilidades de éxito. Sin embargo persistiremos el colocar el tema en todos los espacios que sea posible y en establecer todas las alianzas necesarias para llegar a buen puerto.

–Hemos conversado la posibilidad de que la SECH tenga una postura pública sobre los estatutos originales de la Fundación Neruda, pero mientras no haya consenso, usted a título personal, ¿puede opinar sobre la inclusión de la SECH en el legado de Neruda?

–Por supuesto que la SECH tiene y siempre ha tenido una postura clara y definida en relación al legado de nuestro Premio Nobel y ex presidente de nuestra institución. En primer lugar no podemos ni queremos desconocer el trabajo que han llevado acabo diversos integrantes de la Fundación Neruda a lo largo de todos estos años. Sin embargo, nos gustaría ver una presencia real y efectiva en el directorio de aquellos a quienes el mismo Neruda quiso ver ahí, es decir representantes de la SECH, de los trabajadores y no por un mero afán reivindicativo o de posicionamiento oportunista, sino para que realmente se haga efectiva la voluntad de Pablo Neruda en relación a los destinatarios y administradores de su legado.

Es necesario recordar y rescatar todo lo que fue el compromiso de Neruda con su pueblo y con los trabajadores en especial, que en definitiva son los destinatarios prioritarios de su legado, elegidos como tales en su testamento original por él mismo.

–Usted integra el directorio de la Fundación Delia del Carril ¿Cómo pueden hacer su trabajo de hormiga casi sin recursos? Se lo pregunto por las tertulias y talleres que en la Casa Michoacán se imparten, pero ¿han postulado algún proyecto ante el Ministerio de Cultura de su país para multiplicar las actividades?

–La pregunta parece difícil, pero no lo es tanto para los que hemos hecho del arte el motivo de nuestra vida: imaginación y buena administración de los poquísimos recursos a los que podemos acceder, tratando al mismo tiempo que la Casa Michoacán, ese hermoso trozo de México en Chile, sea un espacio abierto a todas las manifestaciones artísticas posibles, son la clave de nuestra gestión.

En este quehacer cultural es mucho lo que le debemos a José Balmes (Premio Nacional de Arte) y a Carlos Durán, distinguido arquitecto y amigo. Creemos sinceramente que en un alto porcentaje hemos logrado los objetivos de la Fundación Delia del Carril. Vale la pena recordar que esta fue la primera casa que habitaron Pablo Neruda y Delia del Carril, nuestra querida “Hormiguita”, a su regreso de México, de ahí el nombre de Michoacán. Seguiremos trabajando inspirados por la memoria histórica y artística de Pablo Neruda y Delia sabiendo que ese es el único camino que nos permitirá obtener mayores recursos económicos y seguir adelante con el aporte que hacemos a la cultura chilena y latinoamericana.

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* Periodista.

La entrevista se realizó en Santiago de Chile y se publicó en Correo del Sur –revista cultural del periódico mexicano La Jornada Morelos– el 16 de setiembre de 2007.

Se reproduce aquí por gentileza del autor.

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